Descárgate el libro Herramientas Digitales para Periodistas

Ya está disponible la segunda edición actualizada del libro Herramientas Digitales para Periodistas, escrito por la periodista Sandra Crucianelli con el apoyo del Centro Knight para el Periodismo en las Américas de la Universidad de Texas. Este libro electrónico, disponible en formato PDF, es un excelente compendio de herramientas para cualquier periodista que deba desenvolverse en un entorno digital, lo que significa que todo periodista que se precie debería echarle al menos un vistazo.

Pistas para sacar el máximo partido de los buscadores y las redes sociales, consejos para iniciarse en el periodismo de datos, y listados de herramientas de audio y vídeo y de otras para poder crear encuestas en línea, enviar mails anónimos o con adjuntos de gran tamaño son solo algunos de los puntos destacados de este libro. Una lectura totalmente recomendada para aquellos periodistas que no sepan manejarse en internet y también para aquellos periodistas experimentados que quieran tener un manual de referencia y consulta rápida siempre a mano.

Puedes consultar en línea el libro a continuación, y también puedes descargarlo desde la página del Centro Knight en este enlace o a través de la biblioteca virtual de Escomunicación.

Herramientas Digitales Para Periodistas – Segunda Edición.pdf by Miguel Ángel Alonso Pulido

 

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Lecturas 2.0: The cult of the amateur, de Andrew Keen

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Reconozco que no sabía que esperar del libro The Cult of the Amateur de Andrew Keen. ¿Sería un análisis de cómo el contenido generado por los usuarios ha transformado todas las industrias de contenidos culturales o más bien un manifiesto en defensa del actual status quo y un ataque a los aficionados? Con el subtítulo de Cómo los blogs, MySpace, Youtube y el resto de contenido generado por los usuarios está matando nuestra cultura y economía, la segunda opción era la más plausible, y su lectura no ha hecho más que reafirmarme en esa opinión. El libro de Keen tiene algunos puntos válidos, pero su tesis principal es elitista y no es más que una versión moderna del ludismo, obviando todas las cosas buenas que la popularización de la tecnología ha hecho posible. Además, es un libro terriblemente anticuado y no solo porque se escribiera en 2007; la perspectiva del tiempo ha hecho lo que quizás pudieran ser puntos válidos en su momento, hayan sido completamente superados por el paso de los años.

Para Keen, la palabra amateur es un adjetivo peyorativo, en el que los aficionados nunca están a la altura de los profesionales. Es cierto, como él afirma, que el talento es y siempre será algo escaso, pero de ahí a sostener la postura elitista de que quiere ser informado y entretenido tan solo por profesionales entrenados y con talento hay un abismo. Utiliza el teorema del mono infinito para afirmar que los millones de usuarios conectados en sus ordenadores son esos monos aporreando máquinas de escribir, creando un infinito bosque digital de mediocridad, desde comentarios políticos sin fundamento hasta vídeos caseros insulsos, música amateur vergonzosa y poemas, ensayos o novelas ilegibles. La tecnología no ha traído más cultura a las masas, y la audiencia y el autor se han convertido en uno y el mismo, transformando la cultura en cacofonía.

El autor considera que la democratización de los contenidos, a pesar de su idealización, está socavando la verdad, agriando el discurso cívico y empequeñeciendo los conocimientos, la experiencia y el talento. La revolución de la web 2.0 tiene como consecuencia menos cultura, menos noticias confiables y un caos de información inútil; cada anuncio gratuito en Craigslist supone un anuncio menos en un periódico local; cada visita a Wikipedia supone un cliente menos para una enciclopedia editada e investigada profesionalmente como Britannica; cada canción o vídeo gratuito es un CD o DVD vendido menos, y menos royalties para el artista que lo creó. El talento requiere trabajo, capital, conocimientos e inversión, requiere la compleja infraestructura de los medios tradicionales: agentes, editores, publicistas, técnicos, comerciales… Para Keen, el talento es construido por los intermediarios y si los eliminas, también estás eliminando el desarrollo del talento. Por eso, afirma que en en un mundo en el que todos somos amateurs, no hay expertos.

INTERNET NO ES EL PROBLEMA, ES EL MAL USO QUE SE PUEDA HACER

Llegados a este punto, creo que no hace falta que siga resumiendo el libro, pues la postura de Keen ha quedado más que clara, una postura con lo que no podría estar más enfrentado. Keen reniega de todo lo que suponga contenido generado por los usuarios y responsabiliza a internet de todos los males; el ejemplo más flagrante es al principio del libro es cuando recuerda la masacre del instituto Jokela y dice que la historia del asesino había sido si no causada directamente por la web 2.0, al menos facilitada. Argumentos de ese tipo, en los que se culpa no al autor si no a cualquier circunstancia que le rodea, hacen que sea muy difícil hacer caso a Keen cuando intenta posteriormente razonar sus tesis.

Tampoco ayudan algunas asunciones que hace en el libro, que son fruto de la época en que se publicó, como dar por buena la predicción de que MySpace valdría 15.000 millones de dólares en 2011, pero hay otras que simplemente se caen por su propio peso. Por ejemplo, menosprecia la compra de Youtube por Google y la califica como el negocio de dos veinteañeros que han conseguido 1.600 millones de dólares por un sitio con 18 meses de vida que no da beneficios. Algunos años después, su error y el acierto de Google han quedado más que demostrados. O igual que cuando toma como ejemplo de la popularidad de los juegos online a Second Life. No importa que incluso en 2007, otros juegos como Lord of The Rings Online o, sobre todo, World of Warcraft tuvieran muchos más usuarios que Second Life; Keen lo usa porque así puede relacionar los juegos online con los vicios y perversiones que podían realizar los usuarios en aquel juego, como si en la vida real no se pudiera.

Los únicos puntos en los que puede uno estar de acuerdo con Keen son los relativos a la pornografía y la protección de datos. En el primer caso, es totalmente cierto que hay que buscar e implementar todos los medios posibles para que ese material no llegue a los menores de edad, y eso debe incluir por fuerza a las familias y los padres, que deben enseñar a sus hijos a usar internet de forma responsable. En el segundo, también estoy de acuerdo en que hay que establecer límites legales al tipo de datos que pueden ser almacenados sobre nosotros, además del tiempo que pueden ser guardados, para poder protegernos contra filtraciones de datos que pueden acabar en humillaciones públicas o, en el peor de los casos, robos de identidad.

LA CRISIS DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

¿Y qué tiene que decir Keen sobre los medios de comunicación? Pues, oh sorpresa, que los periódicos y revistas, que para él son una de las fuentes de información más fiables de nuestra época, están en decadencia gracias a la proliferación de blogs gratuitos y sitios como Craigslist que ofrecen anuncios clasificados gratuitos, minando una de sus principales fuentes de ingresos. Por supuesto, que la caída de ventas viniese de muchos años antes de que hubiese internet no tiene nada que ver, toda la culpa de la caída de los periódicos es culpa de Craigslist y de los blogs, así en general. No se qué hacen tantos expertos estudiando la desaparición de la prensa escrita, cuando Keen resolvió el dilema hace años.

En opinión de Keen, la democratización de los medios implica que nos encontramos en un mundo sin editores donde vídeos, podcasts y blogs pueden mostrar sus creaciones amateur a voluntad al mundo, y nadie comprueba sus credenciales o evalúa ese material; por ello, afirma, los medios son vulnerables a contenido no fiable de todo tipo y condición. Cuando cada vez hay menos editores y críticos profesionales ¿cómo vamos a saber qué y a quién creer? Vamos, que para Keen es mejor que los “profesionales” les digan al resto del mundo lo que deben creer. Puede que yo sea muy optimista, pero confío en el sentido común de la gente y que sabrá distinguir informaciones de opinión; es cierto que habrá muchos que no, pero la alternativa supondría demasiado control por parte de unos pocos y pérdida de libertad para todos.

Para concluir, simplemente diré que es un libro interesante de leer y puede que hasta necesario, aunque esté profundamente en desacuerdo con las tesis de Keen; The Cult of the Amateur ha sido superado por los años, pero es un buen recordatorio de los argumentos que algunos usan contra la red. Ya hoy se pueden leer como una curiosidad histórica, así que dentro de unos cuantos años, estarán totalmente superados por el paso del tiempo, en el que los avances tecnológicos habrán traído nuevas ventajas y también nuevos problemas, que sería de tontos negarlo. Pero es imposible poner puertas al campo y la red, con todo lo que conlleva, está aquí para quedarse.

 

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Algunas reflexiones sobre Medium

Medium

 

La semana pasada Medium pasó a estar disponible para cualquier usuario. Por si no lo conoces, es una de las plataformas de escritura más ambiciosas que han surgido en los últimos tiempos, creada por uno de los impulsores de Twitter, Evan Williams. Medium pretende nada menos que ser un nuevo lugar en internet donde la gente pueda compartir ideas e historias más allá de 140 caracteres. Su diseño está preparado para pequeñas historias y para grandes manifiestos que cambien el mundo, y puede ser usada por cualquiera, desde profesionales hasta aspirantes a escritores. Es un nuevo medio, simple, bien diseñado, en el que puedes publicar tus escritos y encontrar nuevas audiencias. Podríamos decir que es el paraíso de un escritor. ¿Pero por qué? ¿Qué es lo que hace diferente a Medium?

Para empezar, Medium está pensada para leer. No encontrarás una plataforma en la web que te permita escribir y que lo que escribas aparezca de forma tan bella. Tiene una tipografía muy cuidada y pensada hasta el último detalle para que sea totalmente legible en pantalla, sin descuidar la estética en ningún momento. A la hora de escribir en ella, tienes el interfaz más simple posible, en el que lo que ves mientras escribes es lo que aparecerá en la edición final que pueden ver tus lectores. No hay casillas de formato, no hay espacios para etiquetas o tags, lo que ves es lo que hay; no hay ningún elemento que te distraiga de lo que vienes a hacer en Medium, que es escribir, o leer.

Porque Medium es un proyecto muy ambicioso. Aunque ya esté abierto a cualquier usuario, se diferencia de plataformas como Blogger o WordPress en que intenta ser algo diferente, y puede dar pistas del futuro de los medios online. Es una plataforma similar a una revista, en la que podemos encontrar buenos contenidos de todo tipo y extensión, en la que cualquiera puede escribir y la calidad y visibilidad de los contenidos es decidida por una mezcla de algoritmos y editores. Esa es la mayor diferencia con respecto a otras plataformas: todos pueden usarla (sobre todo ahora que ya está abierta a cualquier usuario), pero se priman los buenos contenidos frente a los malos. Y es que ya asumen que se usará para publicar contenidos que seguramente sean basura.

Evan Williams ya lo ha dicho en una entrevista en TechCrunch: “La gente va a publicar basura en Medium ¿y sabes qué? Hay basura en Twitter; hay basura en los blogs, hay basura en internet. Si intentamos mantener la basura fuera de internet, internet no sería importante. El sistema funciona cuando hay buen material que de otra forma no vería la luz del día y consigue más atención que de la que lograría de otra manera”. Y ahí está la clave del éxito (potencial) de Medium.

Si Medium consigue la popularidad que merece, se verá inundada de contenidos de todo tipo y condición, entre los que podremos encontrar posts duplicados de otros sitios y textos que no aporten nada, pero que se verán estupendamente gracias a la labor de sus diseñadores. Pero Williams no ha creado Medium pensando en esos contenidos, sino en aquellos que atesoran calidad y que pueden aprovechar la plataforma para brillar como no pueden hacerlo en otras. Es un cometido ambicioso, es cierto, pero no estamos hablando de cualquier persona. Evan Williams ha transformado la forma en que creamos y compartimos contenidos dos veces, pues ha creado Blogger y Twitter, dos de los fenómenos más importantes en la red. Como mínimo tenemos que darle una oportunidad.

Llevo ya un tiempo escribiendo en Medium y por eso opino que tiene un gran potencial. He quedado prendado de la estética visual de la plataforma y ha influido en el diseño de EScomunicación, que ahora tiene una tipografía más amigable y con un cuerpo más grande para ser más legible. Creo que Medium puede significar una revolución, aunque solamente afecte a aquellos que tenemos la palabra como herramienta de trabajo, porque una vez que nosotros la asumamos, el resto de la sociedad nos seguirá. Puede incluso llegar a ser un serio competidor de las plataformas tradicionales de blogs como Blogger o WordPress, a las que da mil vueltas en cuanto a diseño, legibilidad y simplicidad. Tiene la ventaja de que todavía es un proyecto en fase de crecimiento, por lo que todavía puede incorporar funcionalidades como permitir el registro de dominios o modificaciones en el estilo. Si hoy tuviera que empezar con EScomunicación, lo haría en Medium, y creo que no hay mayor elogio que pueda dar. Permanezcan atentos a Medium, va a dar mucho que hablar.

 

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7 claves sobre el uso de tabletas en España

Esta semana hemos conocido el #InformeTAB realizado por la Universidad Internacional de La Rioja, realizado para conocer el uso que los españoles hacemos de las tabletas. Aquí tienes algunas claves de ese informe.

  • Las tabletas más comunes en España son los diferentes modelos de Samsung (32%) y Apple (28%). Fuera de estas dos marcas, existe una gran dispersión del resto de dispositivos, con muchos fabricantes y modelos con escasa penetración en el mercado.
  • El uso entre hombres y mujeres es muy parecido y ronda las 2 ó 3 horas diarias, aunque los jóvenes las usan más intensivamente que los más mayores.
  • El uso más común de una tableta es la comunicación (por mail o redes sociales), tanto para hombres como mujeres. Tras la comunicación, la información y los juegos son los usos más extendidos. Hay muchos otros usos, pero tienen más que ver con lo original de las aplicaciones instaladas que con las características del dispositivo.
  • La gente más joven lo que hace principalmente es leer su correo electrónico cuando se levanta. Los usuarios de 25 a 34 años son más precavidos y lo que más hacen es consultar el tiempo cuando se levantan. A las personas de más de 35 años les gusta estar más informadas que al resto de grupos, y usan la tableta para leer el periódico por la mañana. Los mayores de 55 años lo que más hacen es conectarse a las redes sociales cuando llegan a casa.
  • El análisis de las aplicaciones instaladas muestra que las más descargadas son redes sociales, juegos y utilidades, aunque estas últimas se descargan mucho pero se usan poco. Las aplicaciones de prensa no aparecen en los primeros puestos de descarga a pesar de ser el segundo contenido más consumido en las tabletas. Seguramente, la mayoría de la gente prefiere consumir ese contenido a través del navegador antes que en una aplicación.
  • El 56% de los usuarios reconocen emplear la tableta para comprar por Internet, casi el doble que la tendencia de compra normal del resto de internautas (31%). La mayoría de los productos que se compran son productos electrónicos, viajes y ropa.
  • El 77% de estos usuarios prefieren comprar en los sitios de comercio electrónico con el navegador antes que con una aplicación específica. Una posible explicación es que con las aplicaciones sienten el riesgo de consultar solo una selección de la oferta total que hay en los sitios web.

Puedes descargar el informe completo aquí, o consultarlo en la biblioteca virtual de EScomunicación.

 

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¡Cuidado periodista! Un robot podría quitarte tu trabajo

Maximilian with Robot Zombie Scarecrow

Los avances de la tecnología ya han hecho posible crear programas que sean capaces de escribir informaciones periodísticas. Con unas cuantas líneas de código podemos crear un bot (aféresis de robot, por lo que usaré ambos términos en este post) que pueda redactar un texto articulado y coherente sobre la evolución de la bolsa o los resultados de un evento deportivo. No es ciencia ficción, es algo que ya existe y que empresas como Narrative Science han desarrollado hasta el punto de que compañías de la talla de Forbes ya han contratado sus servicios. ¿Es ese el futuro del periodismo? ¿Seremos sustituidos por robots?

Pues no. Como bien apuntaba Matt Waite en Poynter, si eres uno de los que se preocupan al leer párrafos como el anterior o predice el fin de la profesión periodística cuando se entera de que el Washington Post se planteó usar robots para poder cubrir los resultados deportivos en los institutos, debes parar y tranquilizarte. Por una sencilla razón, si un robot puede escribir una historia mejor que tú, no es por ti, sino por la historia, porque es una historia insulsa basada en datos y deberías estar gastando tu energía en otras historias que necesiten del toque humano.

Ya hay bots que pueden escribir noticias sencillas, y algunos hasta pueden hacer un texto decente, pero ya está. No hay nada más que añadir, solo que si temes que un bot puede quitarte tu trabajo, debes pensar seriamente si mereces ese trabajo. A pesar del título de este post, ningún robot va a quitar el trabajo a los periodistas, pero sí van a sustituirlos en muchas historias ingratas, pesadas y repetitivas. Pondré un ejemplo personal: en mi trabajo en el Congreso mandamos previsiones diarias con todos los eventos del día siguiente y hay veces que sumando ruedas de prensa, entrevistas, pleno y comisiones nos vamos a más de mil palabras. Seguramente sea mucho texto para lo que es una simple agenda, pero lo que quiero destacar es que es algo que le quita tiempo al redactor encargado de hacerla. Pueden ser quince minutos, media hora o una hora, pero las previsiones hay que hacerlas. Dado que el trabajo creativo de las previsiones es nulo, un bot podría encargarse de ello y estoy seguro de que nadie notaría la diferencia.

Con esto quiero decir que no hay que temer que el periodismo desaparezca por una invasión robótica. Pueden hacer un texto legible en el que analicen la evolución de unos datos, pero en un bot no puedes programar el instinto periodístico o la empatía. No será capaz de poner un rostro humano a la noticia, o de poder decidir un titular, pero sí puede ser muy útil a los periodistas para librarse de aquellas historias que no necesiten ninguna de esas cualidades. Cuando un robot puede escribir una historia mejor que tu, lo mejor es dejarle que lo haga y dedicarse a buscar mejores historias que solo un humano pueda escribir.

 

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GTA V: Cinco razones por las que los videojuegos han cambiado la industria del entretenimiento

Quizás no se haya notado mucho si repasas los medios de comunicación, pero la salida de GTA V al mercado es posiblemente el estreno más importante del año en la industria del entretenimiento. No es una afirmación vacía, tan solo hay que repasar sus cifras: Ha costado más de 200 millones de euros -únicamente la tercera entrega de Piratas del Caribe ha costado más- y en su primer año se espera que coloque hasta 25 millones de copias, lo que supone unos ingresos de más de 1.000 millones de euros. Con estos números en mente, nadie puede negar la importancia de GTA V y que los videojuegos han cambiado por completo la industria del entretenimiento. Si todavía no estás convencido, aquí tienes cinco razones:

  • Como acabamos de ver, los videojuegos son la mayor forma de entretenimiento. Los números del estreno de GTA V son demoledores, pero es que todavía hay más: las cifras de consolas vendidas indican que las diez plataformas más vendidas de la historia han colocado más de 2.000 millones de consolas en todo el mundo y de esas, las consolas de última generación -PS3, XBox 360 y Wii- suponen más de 250 millones. La industria del videojuego ingresó 58.000 millones de dólares en 2012, sin incluir los juegos en dispositivos móviles. Para comparar, la industria del cine ingresó 34.700 millones de dólares en 2012.
  • Hace ya mucho tiempo que los videojuegos no son para niños. Hay un mercado para el videojuego infantil, pero no significa que todos los videojuegos sean para niños; es como decir que las películas son para niños basándose solo en las pelis de Disney. Cuando el jugador medio tiene 30 años de edad, lleva jugando como mínimo desde los 18 y casi la mitad de la población gamer son mujeres (47%) podemos afirmar con toda seguridad que los videojuegos son un entretenimiento tan para adultos como cualquier otro. Ya lo dije hace unos meses, precisamente por eso son la mayor forma de entretenimiento.
  • Contrariamente a los tópicos, los videojuegos son cada vez más una forma de entretenimiento social. Por un lado, el auge de los videojuegos online y las competiciones a nivel mundial están creando una comunidad de jugadores en todo el mundo, y hay quien ya vive de los videojuegos; incluso existe una Liga de Videojuegos Profesional. Por otro lado, la experiencia de jugar ya no tiene que ser en solitario: algo tan simple como quedar con los amigos para echar unas partidas al FIFA es algo cada vez más común. Ser un jugador ya no supone encerrarse a solas, es una experiencia que puedes compartir.
  • No hay medio que te sumerja en la historia mejor que los videojuegos. El propio GTA V es un buen ejemplo de ello, y hay muchos ejemplos más. Desde la legendaria saga de Monkey Island hasta el más moderno Skyrim, muchos videojuegos han creado una trama donde el jugador forma parte de la historia y la define con sus actos; bien sea con experiencias casi de película como Splinter Cell o Call of Duty, o a través de juegos de estrategia en los que el jugador usa su imaginación para llenarlos de detalles, como XCOM o Crusader Kings II. En ese aspecto, un buen videojuego no tiene absolutamente nada que envidiar a una buena película o un buen libro.
  • Los videojuegos son una nueva forma de arte. Puede que para algunos no, pero para el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) sí; tanto, que se ha hecho con una selección de videojuegos para su catálogo, con clásicos intemporales como Pac-Man, Tetris o Portal. Para el MoMA, los videojuegos son una disciplina artística y todo un ejemplo dentro del mundo del diseño. A pesar de eso, muchos no los aceptarán como tal, pero para todos aquellos que nos hemos emocionado con un videojuego, no nos cabe duda, son un arte, quizás en sus primeros momentos de vida, pero arte al fin y al cabo.

 

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Cómo organizar y gestionar tus fuentes de información

 

Es bien sabido por todos los lectores del blog que nos encontramos en la era de la sobreabundancia de información, por lo que es una cuestión vital saber cómo organizar y gestionar tus fuentes de información. Lo que antes de internet se podía conseguir conservando recortes de periódico o fotocopias, ahora se convierte en una tarea mucho más exigente; decenas o cientos de blogs, columnas de opinión, artículos, tuits, infografías, archivos de audio y vídeo… Consumimos muchos contenidos a lo largo del tiempo y es necesario disponer de herramientas para poder archivar, organizar, compartir y recuperar esos contenidos cuando sea necesario. Para un periodista, es una labor incluso más crítica, pues debe poder acceder a toda la información de su archivo de forma rápida y sencilla; no es algo que podamos confiar exclusivamente a nuestra memoria.

No es la primera vez que hablo de este asunto. Hace algo más de un año, hablaba de mi dieta informativa y unos meses después de ese post,  de algunas herramientas para procesar, compartir y archivar información; desde entonces he ido perfeccionando el método y creo que ya está lo bastante maduro para poder hablar de ello en el blog.

Recibir y clasificar la información

El primer paso es elegir una buena plataforma para en la que unificar tus fuentes y tus lecturas. Yo he apostado por Feedly, que se ha convertido en el heredero más aventajado del Google Reader. A través de Feedly recibo las actualizaciones de más de 70 fuentes diferentes de comunicación y tecnología, que puedo consultar desde mi smartphone, la tablet o cualquier PC con conexión a internet. He terminado tan a gusto con Feedly que incluso me he suscrito al servicio Premium, que por poco más de 35 euros al año me permite buscar entre los feeds archivados y se integra con Evernote, como explicaré más adelante. Además de Feedly, Twitter es la otra gran herramienta con la que accedo a la información. Con más de 175 cuentas seguidas y subiendo poco a poco, mi timeline está salpicada de grandes y pequeñas historias, e intento consultar Twitter tan a menudo como puedo. Y por supuesto, sigue quedando el descubrimiento a través de recomendaciones de los amigos en redes sociales o la navegación sin rumbo en la que acabas llegando a textos interesantes.

En cualquiera de los casos, es necesaria una manera de poder guardar y recopilar aquello que me interese conservar y Evernote se ha convertido en la aplicación de referencia donde archivo todo lo que leo y considero que puede ser de interés. He creado una estructura de libretas en las que dentro de la carpeta de tareas, incluyo tres libretas con las tres acciones más comunes cuando encuentro un texto de interés: Para leer significa que merece una segunda lectura más atenta, pues puede ser materia para un post; y las carpetas Para Hootsuite y Para Spundge donde mando aquellas entradas que quiero compartir en el futuro. Como a Evernote también puedo acceder desde cualquier dispositivo, puedo consultar todas esas notas cada vez que tengo un momento libre.

Compartir y archivar la información

El siguiente paso es compartir esa información que he considerado de interés. Para eso, sigo usando Hootsuite, que me permite con apenas dos o tres clics, programar contenidos y enlaces que considere interesantes para los seguidores del blog en redes sociales. Durante estos primeros días de septiembre aún no he comenzado a compartir enlaces, pero a partir de esta semana retomaré el hábito así que si quieres recibir contenidos de calidad, no dudes en seguirme en Twitter o Facebook.

Además de Hootsuite, también continúo usando Spundge, en la que mantengo el cuaderno Periodismo sobre periodistas, con una recopilación de entrevistas, vídeos y tuits en los que los periodistas son los protagonistas. Lo que me gusta de Spundge es su facilidad a la hora de añadir contenidos al cuaderno y que es muy visual, como puedes comprobar en la captura que acompaña este post. Pienso que aún quedan cosas por mejorar en la plataforma, como el tema de los idiomas, pero creo que tiene mucho futuro para crear este tipo de archivos visuales, que es la idea detrás de Periodismo sobre periodistas: mantener un archivo continuado de enlaces en los que poder leer y escuchar a periodistas hablando sobre periodismo.

Esa función, la de archivo, no solo la realizo a traves de Spundge; tanto Evernote como el propio Feedly me sirven como archivo para todo aquello que quiero conservar. Gracias a la función de búsqueda del Feedly premium y a la potente búsqueda en las notas de Evernote, estoy seguro de que podré encontrar cualquier cosa aunque hayan pasado meses o años… siempre que lo haya archivado correctamente, claro. Además de eso, Scrivener sigue siendo la herramienta donde escribo cada post y el repositorio en el que puedo encontrar rápidamente una cita de Pepe Cervera sobre la que escribí hace dos años o lo que publiqué en junio sobre el futuro del periodismo. Algo esencial para no repetir temas innecesariamente en el blog.

Con todas estas herramientas puedo decir que me mantengo informado y que controlo todo lo que leo, clasificando, compartiendo y archivando la información. Espero que te haya sido de ayuda y si conoces alguna otra herramienta que pueda ser útil para organizar y gestionar tus fuentes de información, no dudes en compartirla en los comentarios.

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Lecturas 2.0 esenciales: Free, de Chris Anderson

Free, de Chris Anderson
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Chris Anderson es uno de esos autores que todos deberíamos leer. Su primer libro, The Long Tail, es una lectura muy esclarecedora, tal y como reseñé en su momento. En este su segundo libro, Free: The future of a radical price (Gratis: El futuro de un precio radical) nos habla sobre el concepto de gratuidad y cómo está cambiando poco a poco nuestra percepción de todo. Que nadie se lleve a engaño, es posible ganar dinero, mucho dinero de hecho, sin cobrar nada. No es cobrar nada por cualquier cosa, sino por las suficientes para que en torno al precio cero se haya creado una economía más grande que la de muchos países.

Uno de los primeros apuntes que hace Anderson es que apenas hay modelos económicos que estudien la gratuidad, mas allá de teorías olvidadas del siglo XIX o discusiones académicas. Por tanto, ha surgido una economía alrededor de la gratuidad antes que un modelo económico que sea capaz de describirla. Todos sabemos lo que es gratis, pero nada tiene que ver el gratis del siglo XX con el gratis del siglo XXI. El siglo pasado una de las herramientas de marketing más poderosas era regalar una cosa para crear demanda de otra y esa técnica ha aguantado mucho tiempo: regala el teléfono móvil, cobra una tarifa mensual; haz la consola de videojuegos a precio de coste y vende los juegos a precio de oro. Por eso existe tanta desconfianza con el precio cero. Pero el gratis del siglo XXI no tiene nada que ver con trucos o engaños, sino con la posibilidad de reducir los costes de bienes a servicios a precios tan cercanos a cero que es más fácil redondear hacia abajo. Y eso es así porque la nueva gratuidad se basa en la economía de los bits y no en la de los átomos.

En la economía de los átomos, las cosas tienden a encarecerse con el tiempo, mientras que en la economía de los bits, la tendencia es a abaratarse. Las personas suelen sospechar de los productos gratuitos en la económica de átomos, pero confía en los productos gratuitos de la economía de bits. Instintivamente, entienden la diferencia entre las dos economías, y aun lo hacen más los nacidos en el último cuarto del siglo XX. Para las generaciones anteriores, la escasez (de comida, trabajo, ropa u otro bien) era una preocupación constante. Por el contrario, para los nacidos en los últimos 30-35 años la abundancia ha sido la norma.

Está ocurriendo en todos los ámbitos donde los bits sean el elemento predominante. Y a medida que la abundancia pasa a ser la norma, el valor se desplaza a otro lugar. Hace algunas décadas, el mayor valor de los productos residía en el proceso de fabricación. Pero llegó la globalización y la fabricación se convirtió en un bien común y abundante y el precio cayó. Así que el valor se ha movido hacia otras áreas que aún no son comunes, alejándose del trabajo manual y acercándose al trabajo mental. Los trabajadores del conocimiento de hoy en día son los obreros del ayer (y los granjeros del antes de ayer), y buscan la escasez para poder aportar valor.

Nuestros propios sentimientos hacia lo gratuito también juegan un papel importante. Si algo solía costar dinero y ahora ya no cuesta nada o cuesta menos de lo que costaba antes, tendemos a relacionarlo con una pérdida de calidad. Pero si algo nunca ha costado dinero, no sentimos lo mismo. Desde el punto de vista del consumidor, hay una gran diferencia entre barato y gratis. Un producto gratis puede hacerse viral. Cobra un solo céntimo y ya estás en un negocio diferente, en el que tienes que luchar con uñas y dientes por cada cliente. Cero es un mercado y todos los demás precios son otro.

Y como todo, lo gratis también tiene sus riesgos. El precio cero es la mejor manera de maximizar el alcance de un producto o servicio pero, a no ser que maximizar el alcance sea tu objetivo principal (como puede ser en el caso de Google), puede tener efectos contraproducentes. Como cualquier otra herramienta, la gratuidad debe usarse con cuidado para evitar que cause más perjuicios que beneficios.

La Ley de Moore multiplicada por tres

La Ley de Moore juega un importante papel en la economía de los bits, ya que afecta a tres aspectos clave de internet: la capacidad de procesamiento, la capacidad de almacenamiento y el ancho de banda. En los tres casos, más o menos cada año y medio se duplica la capacidad o, lo que es lo mismo, el coste se reduce a la mitad. Un centro de datos de Google cuesta ahora la mitad que a finales de 2011, y esa caída de los precios es la clave y el motor del gratis del siglo XXI. El coste de cualquier cosa relacionada con esos tres aspectos siempre bajará y continuará bajando hasta llegar tan cerca de cero como sea posible.

Y si los aspectos físicos están viajando hacia el precio cero, ¿qué ocurre con los contenidos? Pues que las ideas son el bien más común que hay, y se difunden y propagan a coste cero. Una vez concebidas, las ideas buscan diseminarse en todas las direcciones, son los memes. Pero en el mundo de los negocios, las compañías ganan su dinero creando una escasez artificial de ideas a traves de patentes, copyrights y leyes de propiedad intelectual. Todas esa trabas legales tuvieron su razón de ser en la economía de la escasez para dar a los creadores un incentivo par seguir creando, pero en la economía de la abundancia han perdido su sentido y deben reformularse. Las ideas no pueden ser controladas por siempre.

Y cuantos más productos están hechos de ideas antes de que materia, de bits antes que de átomos, más rápido se abaratan y buscan el precio cero. De ahí viene la abundancia que lleva a lo gratis en el mundo digital y que resumimos como la Ley de Moore. Pero no se limita a la red, cualquier industria en la que la información se convierta en la materia prima seguirá esa misma curva y tenderá a cero con el tiempo. Ocurrirá por ejemplo en la medicina, en la que cada vez más servicios médicos y de diagnóstico serán realizados por software (que también se abarata con el tiempo, hasta llegar a ser gratis) en vez de por doctores (que serán cada vez más caros).

Una lectura imprescindible

Estos son solo algunos de los aspectos relacionados con la gratuidad y el precio cero que Anderson examina en su libro. Al igual que The Long Tail, Free es un libro visionario que abre los ojos sobre las nuevas relaciones que se establecen entre las tecnologías de la información y la economía. Desde la la desaparición del mercado de las enciclopedias hasta las luchas de Microsoft contra el software libre, pasando por la situación de los medios de comunicación y cómo el precio cero afecta a las industrias editorial o de la música. También estudia el surgimiento de nuevas formas de valorar las cosas cuando el dinero ya no forma parte de la ecuación, como son la reputación, la atención o la repercusión, además de cómo usar la escasez en el nuevo entorno de abundancia.

Para los periodistas, Free es un libro que ayudará a entender el ecosistema digital en el que nos movemos y que va a ser donde los estudiantes de periodismo de hoy desarrollen su carrera. Además les servirá para desmontar muchos mitos sobre la gratuidad que todavía hoy existen, como el afirmar que internet no es gratis porque pagas a tu proveedor de internet. Aparte de que eso significa equiparar el contenido al contenedor, es confundir el coste de transmitir cada mega de información con el coste de crearlo y el valor que tiene para el un receptor. Son dos cosas totalmente distintas y se rigen por economías distintas.

En resumen, considero que Free es una lectura imprescindible. Tanto si quieres ahondar en el desarrollo del precio cero a lo largo de la historia, como si quieres conocer diferentes ejemplos de cómo se pueden construir negocios rentables y exitosos partiendo de la gratuidad, en Free tendrás muchas, si no todas, de las respuestas que necesitas. Este es uno de esos libros que abren tu mente a nuevos conceptos e ideas y solo por eso deberías leerlo cuanto antes. Pero además estoy convencido que será una lectura de referencia dentro de unos años. Si quieres saber antes que nadie cómo será parte de la economía del futuro, debes leer Free, de Chris Anderson.

 

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6 razones para tener un blog

Hay gente que aún no se ha dado cuenta del cambio de paradigma en que nos encontramos y todavía se pregunta si hay razones para tener un blog, cuando es más bien al contrario. Tienes que pensar mucho para encontrar razones para no tener un blog. En la época que nos ha tocado vivir, las prácticas del siglo XX están dejando de ser eficientes a marchas forzadas y para poder crearse una presencia online no hay mejor herramienta que tu blog. Mucho mejor que yo lo ha dicho Alfonso Alcántara (@yoriento): «Sin nuestro blog somos unos sintecho digitales, todo el día tirados en las redes sociales. No dependáis de Facebook o Twitter, crear vuestro propio blog y usad las redes, que las redes no os usen». Por eso, para que veáis la importancia de crear vuestra casa en la red, os apunto seis razones para tener un blog.

  1. Te sirve para aprender a escribir y comunicar. Soy periodista y mi herramienta de trabajo es la palabra y aún así, tener un blog me ha ayudado a mejorar como escritor, puliendo defectos de mi estilo y creando hábitos de escritura. Para alguien que no se dedique a escribir profesionalmente, los beneficios serán mucho mayores. Además, escribir sobre los temas que te gustan, e incluso sobre los que no te gustan, te hace pensar conceptos que pueden ser complejos y también la forma de simplificarlos para trasladarlos a tu post. No hay nada más gratificante que ver cómo lo que has escrito es exactamente lo que querías transmitir.
  2. Un blog permanece. Frente a la fugacidad de las redes sociales, donde un tuit o un post de Facebook tienen una vida útil de minutos u horas a lo sumo, lo que publicas en tu blog queda para siempre. El permalink es tu aliado, convirtiendo tu blog en un portafolio de tus conocimientos, un archivo de tus pensamientos y un escaparate de tu carrera que se actualiza cada vez que publicas un post.
  3. Escribir para un blog es un estímulo para seguir aprendiendo. Gracias a EScomunicación, ahora soy un profesional mucho más capacitado de lo que era hace unos años. Por ejemplo, yo antes no sabía nada sobre WordPress o SEO y mis lecturas eran solamente por ocio. Hoy, puedo hacer una instalación completa de WordPress sin pestañear, tengo fundamentos de SEO para posicionar lo que escribo y he ampliado lo que leo con libros sobre el futuro de mi profesión y otros temas, que reseño en las Lecturas 2.0.
  4. Un blog te da visibilidad, te pone en el mapa de tu área de trabajo y hace posibles que lo que escribes llegue a lugares que nunca esperarías. Desde que empecé con EScomunicación, me he encontrado con que me han citado en otros blogs, me han usado como fuente para artículos y trabajos universitarios, y otros periodistas y blogueros se han puesto en contacto conmigo o han difundido mis posts. Antes de tener el blog nadie sabía quién era yo, ahora puedo decir que casi nadie sabe quién soy yo.
  5. Un blog te ayuda a posicionarte en los motores de búsqueda. Desde el momento en que escribes en tu blog estás creando aquello que hace feliz a Google, Bing o Baidu: contenido. Posts frescos y recién escritos son el alimento preferido de sus bots y eso permitirá que cualquiera que haga búsquedas pueda encontrarte. Y todo ello además de posicionarte te sirve para cimentar tu marca personal, la huella que vas dejando en la red con cada cosa que escribes. Por eso expertos como Andrés Pérez Ortega consideran el blog como la piedra angular de la marca propia.
  6. Y por último, pero no menos importante, escribir un blog es divertido. Escribes sobre lo que te gusta, sin presiones de nadie y cuando quieres, ¿qué más puedes pedir? Si no te diviertes escribiendo sobre los temas que te apasionan, tienes un problema. Y es mucho más divertido cuando empiezas a ver resultados. Cuando ves que las visitas suben mes tras mes y que tus posts se difunden más en las redes sociales, es una gran inyección de moral. A todos nos sube el ego comprobar cómo nuestro esfuerzo da sus frutos.

Estas son solo seis razones para tener un blog, pero seguro que tú tienes una propia. Escríbela en los comentarios y convirtamos esta lista de seis en dieciséis razones y luego sesenta. ¿Qué razón darías tú para tener un blog?

 

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Un mundo conectado

 

Por cada persona en línea, hay dos que no lo están. A finales de la década, todo el mundo en la tierra estara conectado».

 

Eric Schmidt, presidente y director general de Google de 2001 a 2011, prediciendo un mundo conectado.