Descárgate el libro Herramientas Digitales para Periodistas

Ya está disponible la segunda edición actualizada del libro Herramientas Digitales para Periodistas, escrito por la periodista Sandra Crucianelli con el apoyo del Centro Knight para el Periodismo en las Américas de la Universidad de Texas. Este libro electrónico, disponible en formato PDF, es un excelente compendio de herramientas para cualquier periodista que deba desenvolverse en un entorno digital, lo que significa que todo periodista que se precie debería echarle al menos un vistazo.

Pistas para sacar el máximo partido de los buscadores y las redes sociales, consejos para iniciarse en el periodismo de datos, y listados de herramientas de audio y vídeo y de otras para poder crear encuestas en línea, enviar mails anónimos o con adjuntos de gran tamaño son solo algunos de los puntos destacados de este libro. Una lectura totalmente recomendada para aquellos periodistas que no sepan manejarse en internet y también para aquellos periodistas experimentados que quieran tener un manual de referencia y consulta rápida siempre a mano.

Puedes consultar en línea el libro a continuación, y también puedes descargarlo desde la página del Centro Knight en este enlace o a través de la biblioteca virtual de Escomunicación.

Herramientas Digitales Para Periodistas – Segunda Edición.pdf by Miguel Ángel Alonso Pulido

 

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El mejor modo de contar una noticia

 

A veces, empezar por la A y acabar por la Z no es el mejor modo de contar una noticia. A veces, quitas L, M, N, P y O de la mitad del artículo y los colocas al comienzo porque se trata de la parte más interesante de la noticia y la que permite que el lector la comprenda y considere con cierta perspectiva”

 

Bill Whitaker, de CBS News, en Los elementos del periodismo.

 

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Cómo organizar y gestionar tus fuentes de información

 

Es bien sabido por todos los lectores del blog que nos encontramos en la era de la sobreabundancia de información, por lo que es una cuestión vital saber cómo organizar y gestionar tus fuentes de información. Lo que antes de internet se podía conseguir conservando recortes de periódico o fotocopias, ahora se convierte en una tarea mucho más exigente; decenas o cientos de blogs, columnas de opinión, artículos, tuits, infografías, archivos de audio y vídeo… Consumimos muchos contenidos a lo largo del tiempo y es necesario disponer de herramientas para poder archivar, organizar, compartir y recuperar esos contenidos cuando sea necesario. Para un periodista, es una labor incluso más crítica, pues debe poder acceder a toda la información de su archivo de forma rápida y sencilla; no es algo que podamos confiar exclusivamente a nuestra memoria.

No es la primera vez que hablo de este asunto. Hace algo más de un año, hablaba de mi dieta informativa y unos meses después de ese post,  de algunas herramientas para procesar, compartir y archivar información; desde entonces he ido perfeccionando el método y creo que ya está lo bastante maduro para poder hablar de ello en el blog.

Recibir y clasificar la información

El primer paso es elegir una buena plataforma para en la que unificar tus fuentes y tus lecturas. Yo he apostado por Feedly, que se ha convertido en el heredero más aventajado del Google Reader. A través de Feedly recibo las actualizaciones de más de 70 fuentes diferentes de comunicación y tecnología, que puedo consultar desde mi smartphone, la tablet o cualquier PC con conexión a internet. He terminado tan a gusto con Feedly que incluso me he suscrito al servicio Premium, que por poco más de 35 euros al año me permite buscar entre los feeds archivados y se integra con Evernote, como explicaré más adelante. Además de Feedly, Twitter es la otra gran herramienta con la que accedo a la información. Con más de 175 cuentas seguidas y subiendo poco a poco, mi timeline está salpicada de grandes y pequeñas historias, e intento consultar Twitter tan a menudo como puedo. Y por supuesto, sigue quedando el descubrimiento a través de recomendaciones de los amigos en redes sociales o la navegación sin rumbo en la que acabas llegando a textos interesantes.

En cualquiera de los casos, es necesaria una manera de poder guardar y recopilar aquello que me interese conservar y Evernote se ha convertido en la aplicación de referencia donde archivo todo lo que leo y considero que puede ser de interés. He creado una estructura de libretas en las que dentro de la carpeta de tareas, incluyo tres libretas con las tres acciones más comunes cuando encuentro un texto de interés: Para leer significa que merece una segunda lectura más atenta, pues puede ser materia para un post; y las carpetas Para Hootsuite y Para Spundge donde mando aquellas entradas que quiero compartir en el futuro. Como a Evernote también puedo acceder desde cualquier dispositivo, puedo consultar todas esas notas cada vez que tengo un momento libre.

Compartir y archivar la información

El siguiente paso es compartir esa información que he considerado de interés. Para eso, sigo usando Hootsuite, que me permite con apenas dos o tres clics, programar contenidos y enlaces que considere interesantes para los seguidores del blog en redes sociales. Durante estos primeros días de septiembre aún no he comenzado a compartir enlaces, pero a partir de esta semana retomaré el hábito así que si quieres recibir contenidos de calidad, no dudes en seguirme en Twitter o Facebook.

Además de Hootsuite, también continúo usando Spundge, en la que mantengo el cuaderno Periodismo sobre periodistas, con una recopilación de entrevistas, vídeos y tuits en los que los periodistas son los protagonistas. Lo que me gusta de Spundge es su facilidad a la hora de añadir contenidos al cuaderno y que es muy visual, como puedes comprobar en la captura que acompaña este post. Pienso que aún quedan cosas por mejorar en la plataforma, como el tema de los idiomas, pero creo que tiene mucho futuro para crear este tipo de archivos visuales, que es la idea detrás de Periodismo sobre periodistas: mantener un archivo continuado de enlaces en los que poder leer y escuchar a periodistas hablando sobre periodismo.

Esa función, la de archivo, no solo la realizo a traves de Spundge; tanto Evernote como el propio Feedly me sirven como archivo para todo aquello que quiero conservar. Gracias a la función de búsqueda del Feedly premium y a la potente búsqueda en las notas de Evernote, estoy seguro de que podré encontrar cualquier cosa aunque hayan pasado meses o años… siempre que lo haya archivado correctamente, claro. Además de eso, Scrivener sigue siendo la herramienta donde escribo cada post y el repositorio en el que puedo encontrar rápidamente una cita de Pepe Cervera sobre la que escribí hace dos años o lo que publiqué en junio sobre el futuro del periodismo. Algo esencial para no repetir temas innecesariamente en el blog.

Con todas estas herramientas puedo decir que me mantengo informado y que controlo todo lo que leo, clasificando, compartiendo y archivando la información. Espero que te haya sido de ayuda y si conoces alguna otra herramienta que pueda ser útil para organizar y gestionar tus fuentes de información, no dudes en compartirla en los comentarios.

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Si quieres triunfar, escribe

Durante estas dos últimas décadas, internet ha superado al teléfono como la mayor plataforma de comunicación del mundo, y escribir ha superado a hablar como la habilidad más importante en el mundo laboral moderno. Hagas lo que hagas en la nueva economía, tendrás que escribir. Y cuanto mejor escribas – cuanto más conciso y apropiado seas en el uso del lenguaje -, más destacarás. Por tanto, si quieres triunfar, escribe. Aprende a escribir y practica todos y cada uno de los días»

Farhad Manjoo, escribe en Slate, Fast Company, Pando Daily y el New York Times. La cita es de un post en Linkedin Today, dándome la razón sobre la necesidad de escribir bien.

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Nueve consejos para escribir bien

Cuanto más escribo, más me convenzo de la importancia de saber escribir bien. Tanto por mi profesión como por gusto, me paso escribiendo todo el día: para este blog, para el programa Saber Más en el que colaboro y para otros proyectos personales. La escritura me da de comer -y pretendo que siga haciéndolo durante mucho tiempo- por lo que siempre intento buscar maneras de mejorar y seguir aprendiendo. Como ya llevo un tiempo en ello, y pensando que pueden ser útiles para otras personas, aquí van nueve consejos para escribir bien.

  1. Para escribir bien no te basta solo con no tener faltas de ortografía, pero si tienes faltas de ortografía nunca vas a escribir bien. Es triste decirlo así, pero no hay otra. Una sola falta de ortografía puede manchar todo el texto que has escrito con tanto cuidado y, además, da muy mala imagen de ti. Si trabajas en comunicación o pretendes vivir de lo que escribes no tienes otra opción: aprende las reglas de ortografía y gramática y úsalas correctamente.
  2. Organiza tus ideas antes de escribir. Van a ser muy raras las ocasiones en las que te pongas ante el papel o la pantalla y no te quedes parado pensando cómo seguir. Antes de comenzar, piensa qué vas a escribir y prepárate un pequeño guión (si crees que te va a hacer falta). Si lo tienes claro en tu mente, no tiene que costarte plasmarlo por escrito; si te cuesta, quizás no lo tenías tan claro.
  3. Repasa lo que has escrito. Este puede ser el consejo más importante de la lista. Si solo lo vas a leer tú no es necesario, pero si alguien más va a leerlo, repásalo. Léelo una y otra vez, hasta que estés seguro de que no tiene faltas y que es exactamente lo que quieres, o al menos algo muy aproximado. Y si puedes, léelo en voz alta. Te ayudará a ver el ritmo del texto, algo muy relacionado con el siguiente consejo.
  4. Aprende a usar los signos de puntuación. Dentro de las reglas de ortografía y gramática, los signos de puntuación son una de las que más a menudo se olvidan; no tendría que ser así, porque su buen uso enriquecerá tu texto mucho más de lo que lograrías con otras herramientas. Si no me crees, repasa lo que has leído hasta ahora. ¿Cuántos signos de puntuación puedes reconocer? ¿Y qué efecto consiguen? Pues eso.
  5. No tengas miedo a empezar de nuevo. Más de una vez me he encontrado en la situación de llevar más de 500 palabras escritas y, de repente, darme cuenta de que lo que estaba escribiendo no llevaba a ninguna parte. En esos casos (aparte de aplicar el segundo consejo), no debe darte miedo a borrar todo lo que has escrito y empezar de nuevo. Si no te fluyen las ideas, si reescribes cada frase una y otra vez, si no sabes cómo seguir… todo eso son síntomas de que quizás debas comenzar otra vez. Al fin y al cabo, una retirada a tiempo es una victoria.
  6. Evita las frases largas. Este es uno de los vicios más comunes que he visto y, al mismo tiempo, es el más fácil de corregir. Suele ocurrir cuando no se usan correctamente los signos de puntuación y se intenta escribir como se habla. Así, nos encontramos con frases interminables en las que el sujeto original se ha perdido hace varias líneas, diluido entre frases subordinadas. Cuando tienes una frase que ocupa un párrafo, corrígela, porque ni suena natural ni lo es.
  7. No conoces el significado de todas las palabras. Seguro que ni los miembros de la Real Academia saben el significado de todas las palabras del diccionario. No hay necesidad, para eso existe y podemos consultarlo, así que úsalo cuando tengas dudas. Para poder usar correctamente una palabra, tenemos que saber qué significa; en caso contrario, puedes encontrarte con que usas incorrectamente palabras como bizarro, víctima de un anglicismo.
  8. Repasa lo que has escrito. Fíjate si es importante este consejo, que aparece dos veces en la lista y lo hace porque no hay fallo que no se pueda corregir si vuelves a leer lo que has escrito. Puedes hacerlo a los cinco minutos o a los cinco meses, pero relee tus textos. Te servirá para evitar redundancias, como “beber líquidos”. Y si al leerlo te parece complicado, corrígelo inmediatamente, porque a otro lector le parecerá directamente ininteligible. No te compliques con el lenguaje, el castellano es muy rico pero no necesita que lo exprimas en cada frase. Nunca vas a recibir quejas por que lo que has escrito es demasiado fácil de entender, al contrario.
  9. Escribe. Y todo estos consejos debes aplicarlos una y otra vez. Así que escribe, escribe y escribe. No pienses que escribir por escribir es una pérdida de tiempo; piensa que estás practicando tu escritura. Y toda práctica merece la pena y es tiempo bien invertido. Además, como en todo, el movimiento se demuestra andando. Para demostrar que eres escritor, escribe. Si no lo haces, ¿para qué empezaste a leer estos consejos, en primer lugar?

 

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Gabinetes de prensa: Cómo construir tu agenda de medios

construir tu agenda de medios

En los primeros tiempos del blog, dediqué varios posts al mundo de los gabinetes de prensa, que es donde he desarrollado mi carrera profesional durante los últimos catorce años. Hoy, retomo el tema con la intención de hacerlo una sección habitual en el blog, ya que hay mucho que decir sobre gabinetes de prensa y agencias de comunicación. Y comenzamos con una de las tareas básicas de todo gabinete: construir la agenda de medios, pero antes recordemos la definición de gabinete de prensa que establecí hace tres años:

Dentro de una organización o empresa, el gabinete de prensa es una división especializada en comunicación, tanto interna como externa, que, con mayor o menor independencia respecto a la cúpula de dicha organización, crea, establece y gestiona la estrategia comunicativa de la misma. Es también un órgano multidisciplinar que abarca varios aspectos de la actividad de la organización y sus actividades incluyen desde la organización de eventos a la gestión de relaciones con los medios, pasando por elaboración de boletines internos o la presencia en redes sociales».

Como vemos, una de las tareas de los gabinetes de prensa es la gestión de relaciones con los medios y para ello es fundamental que el gabinete pueda construir una agenda de medios. Para ello, no basta con conseguir el teléfono móvil de un periodista. Ese es el requisito básico, cierto, pero si nos limitamos a eso en vez de una agenda de medios tendremos un listín telefónico. Una auténtica agenda de medios nos permite saber quién es la persona adecuada para llamar dentro de un medio cada vez que tengamos que hacer una gestión; es un mapa de los medios de comunicación gracias al cual podremos orientarnos y llegar exactamente a la persona que queremos llegar. Con toda seguridad, es la herramienta más importante que puede tener un gabinete de prensa. ¿Cómo construirla? Veamos cómo hacerlo.

Construir tu agenda de medios en tres pasos

  1. Apúntalo todo. Es algo tan evidente que muchas veces lo pasamos por alto, pero una vez que tenemos el contacto de un periodista, sea móvil, correo electrónico, twitter… hay que apuntarlo en la agenda. No importa que no sea conocido, que sea el becario o que sea un teléfono fijo de la redacción. Tener una forma de contacto es tener un pie dentro del medio, y nunca sabes cuándo puede serte útil. Yo me he encontrado con que redactores rasos con los que tenía cierto contacto han terminado, con el paso de los años, como presentadores de informativos y gracias a apuntarlo todo, tengo su teléfono personal. Así que no desprecies a nadie y apúntalo todo.
  2. Organizate. Una vez que te has acostumbrado a apuntar todo, debes encontrar un buen método para organizar todos esos datos. Puedes usar una agenda de papel de las de toda la vida, pero no te dejará ordenar lo que apuntes más que alfabeticamente. ¿Y si un día necesitas todos los contactos que tienes de un único medio de comunicación? ¿O si tienes que buscar un periodista que recuerdas que apuntaste, pero no eres capaz de acordarte de su nombre o apellido? Para evitar todos esos problemas, te recomiendo que utilices Evernote. Yo llevo usándolo desde hace un tiempo y no hay competencia. No encontrarás ningún otro programa tan flexible y versatil como él. Instálalo y aprende a usarlo cuanto antes.
  3. Conoce los medios. Conocer a los periodistas es el punto más importante de la agenda de medios, de nada te sirve tener el contacto si luego ellos no saben quién eres. Tener una buena relación con los periodistas y conocerlos es una tarea lenta y ardua, pero que merece la pena y puede facilitar mucho las gestiones que hagas en ese medio. Y no hay que limitarse a los periodistas habituales de tu sector, o los jefes de sección. También es aconsejable que estés siempre al tanto de los movimientos que se produzcan en la redacción o en la parrilla de programación: quién se queda, quién se va… Aparte de que como gabinete de prensa es tu labor conocer el mapa de los medios, puede serte de ayuda para evitarte confusiones embarazosas o directamente despistes, al preguntar por gente que ya no está, que dan muy mala imagen.

 

Y ya está. Es tan simple y complicado como estos tres pasos: Apunta todo, organízalo y conoce los medios, por dentro y por fuera. Siguiendo esas pautas y manteniéndolas en el tiempo conseguirás construir tu agenda de medios.

 

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10 ideas para inspirarte y escribir

 

A todo el que lleva un blog o se gana la vida escribiendo le ha pasado alguna vez. Puede ser un proceso gradual o pasar de un día para otro, pero el caso es que pierdes la ilusión, no tienes ganas de escribir, las ideas no salen de tu cabeza como antes y todo lo que se te ocurre es mierda… llámalo como quieras, bloqueo creativo, falta de inspiración, neuronas perezosas o que la musa se ha ido a tomar cañas, el caso es que pasan los días y la pantalla (u hoja de papel, que todavía se usan) sigue en blanco esperando a que la llenes con tus ideas y tu creatividad. A mí me ha ocurrido unas cuantas veces y como ya tengo algo de experiencia en luchar contra el bloqueo voy a compartir contigo 10 trucos para inspirarte y ponerte a escribir.

 

1-Lee cosas sobre tu área de conocimiento

Es algo obvio, pero nunca está de más recalcarlo. Hay que leer constantemente sobre el tema de tu blog, cuanto más mejor y en cuantos más idiomas mejor. Puedes tomar notas de esas lecturas o dejar que tu cerebro las absorba como esponja, en cualquier caso verás como los conceptos que has leído encajan luego en los textos que escribes, o te inspiran para escribir algo totalmente diferente. El mejor ejemplo en este blog son las lecturas 2.0.

 

2-Haz posts con listas

La gente que sepa de SEO podrá explicarlo mejor que yo, pero Google ama las listas y todos los blogueros hemos hecho un posts con listas alguna vez. Además de eso, son fáciles de escribir, muy agradecidas para el lector y si las combinas con destacados en negrita, triunfarás seguro. ¿Ejemplos? Aparte de este post que estás leyendo, aquí tienes otro: el segundo post más leído de este blog.

 

3-Utiliza vídeos

Si una imagen vale más que mil palabras, un vídeo vale más que mil imágenes. A diferencia de los medios impresos en hojas de papel muerto, no tenemos que limitarnos a textos estáticos y, a diferencia de los medios transmitidos por ondas, podemos usar textos estáticos para ampliar y contextualizar imágenes y sonidos. Añade que incrustar un vídeo en tu post es tan sencillo como hacerlo con una imagen por lo que, tanto si son ajenos como de producción propia, tienes un post hecho en menos de cinco minutos. ¿Ejemplos? Aquí tienes el post más leído de este blog. Por algo será.

 

4-Habla sobre tus propias experiencias

Cuando nada de lo que se te ocurre es buen material para un post, no hay nada mejor que recurrir a la propia experiencia. Bien sea hablando sobre tu fallido intento de escribir un libro, contando qué hiciste cuando clonaron tu blog o explicando cómo se usa un programa, cuando hagas un post sobre tus experiencias personales nunca se quedará con el texto a medias. Al fin y al cabo te pasaron a ti, por eso son personales y sabes mejor que nadie cómo terminó todo.

 

5-Lee cosas que no sean de tu área de conocimiento

Para escribir sobre un tema especifico, necesitas formarte y leer mucho sobre ese tema, pero eso también te limita. Lee otras cosas, tanto ficción como no ficción. Quizás leer una novela de zombis no te vaya a dar material para un post, pero te entretiene mientras tu subconsciente trabaja, y puede que leer ese articulo sobre psicología no sea lo que te apetece, pero puedes descubrir nuevos conceptos que te sirvan para hacer un post como éste, por ejemplo.

 

6-Utiliza citas

De la misma forma que los vídeos no hay manera más fácil de hacer un post que poner una cita. Al igual que los vídeos, son posts fáciles de hacer, concisos y que dan muy bien en buscadores. Además, aunque parezca mentira que frases de personas tan dispares como Leonardo Da Vinci o Bruce Lee tengan encaje en la temática de tu blog, la realidad nunca deja de sorprenderte. Yo he usado citas en varias ocasiones y puedes rastrearlas en esta etiqueta.

 

7-Comenta o traduce otros posts

En condiciones normales, a no ser que seas un genio, muchas de las ideas geniales que verás se les ocurren a otros. Eso es algo normal y no hay que darle mayor importancia, al fin y al cabo te da la oportunidad de comentar esas ideas con un post de tu propia cosecha. Incluso puede servirte para practicar idiomas y traducirlo al castellano, ampliando el radio de alcance del post original a la blogosfera hispanoparlante. Aquí tienes un ejemplo de post comentando y otro de post traduciendo en este blog.

 

8-Procrastina activamente

Si eres procrastinador como yo, juegas con la ventaja de que no eres un vago, sino que simplemente empleas tu tiempo en otras cosas antes de las que tendrías que hacer. Y como estás haciendo cosas, puedes utilizar ese impulso en tu favor. Si cuando tienes que escribir una serie de posts normalmente procrastinarías con una tarea menor como leer un libro o ponerte al día en tu lector RSS, lo que tienes que hacer es poner el escribir posts como tarea procrastinante en vez de procrastinada. Por ejemplo, este mismo post fue terminado con un ojo puesto en el reloj pues era la excusa para no tener que hacer una llamada laboral comprometida que, lógicamente, hice en el penúltimo momento posible.

 

9-Ponte a hacer alguna tarea mecánica

No hay nada que relaje más la mente que hacer algo mecánico que no necesite que pienses. Puedes ponerte a hacer ganchillo o transcribir al ordenador un texto manuscrito, pero el efecto es el mismo: tu subconsciente trabaja y enlaza ideas mientras estás ocupado con otras cosas. Conozco a gente que para conseguir este efecto se pone a planchar, aunque no me atreví a preguntarles si se llevaban la plancha a la oficina.

 

10-Si todo falla, apaga el ordenador

Si ninguna de las ideas anteriores te sirve, lo mejor que puedes hacer es apagar el ordenador y ponerte con otra tarea. No me refiero a que cierres tu procesador de textos para que abras otro programa y hagas otra cosa, sino a que apagues por completo el ordenador y te vayas a dar una vuelta, a poner la lavadora o a tomar un café con los compañeros. En muchos casos, la idea que se te resiste vendrá mientras se apaga el ordenador; y si no lo hace, no hay nada como salir a la calle. No hay mejor fuente de inspiración.

 

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Mi historia con Evernote

A poco que tengáis algo de actividad, tanto en internet como fuera de ella, empezaréis a acumular papelitos y post-it con teléfonos, ideas, recordatorios, notas… un cúmulo de información que siempre quieres organizar y nunca te pones con ello. Y cuando por fin te compras una “superlibreta” donde apuntar todo según vas necesitando, encuentras que muchas veces necesitas tener esos mismos apuntes organizados de alguna manera para poder trabajar con ellos desde el ordenador. Yo era una de esas personas y confieso que, muchas veces, mi mesa era un caos a pesar de libretas u organizadores. Pero eso ya terminó, gracias a Evernote.

 

 

Aunque Evernote ya lleva unos pocos años en activo, no ha sido hasta este verano que lo instalé en mi PC para ver si podía solucionar una necesidad que tenía prácticamente desde que empecé a trabajar en gabinetes de prensa. Después de tanto tiempo atendiendo y solucionando todo tipo de gestiones, uno termina con un catálogo de números de teléfono y correos electronicos bastante considerable. Los teléfonos VIP, por decirlo de alguna manera, iban a la agenda automáticamente, pero nunca sabia que hacer con el resto de contactos, que al final permanecían en el cuaderno u hoja donde se apuntaran originalmente.

 

¿Qué ocurría? Que pasados los meses necesitas hablar con alguien de determinado programa de radio, por ejemplo, y recuerdas que una vez ya hiciste una gestión con ellos pero no encuentras el teléfono ni te acuerdas del nombre de la persona. Eso me ha pasado más de una y más de dos veces y por eso buscaba una herramienta que me permitiera apuntar teléfonos y datos asociados (nombre, correo electronico, notas…). Probé primero con una tabla de Excel, pero no me satisfacía visualmente, al fin y al cabo era algo que iba a consultar constantemente y una tabla no es lo más bonito. Probé guardándo contactos en la agenda de outlook y en los contactos de gmail, pero las búsquedas en ambos casos no eran todo lo fluidas que necesitaba. Así que abandoné la idea… hasta este verano.

 

No recuerdo qué me convenció para instalarla, pero fue empezar a hacer notas con los contactos y experimentar una gran satisfacción al ver que, por fin, habia encontrado lo que buscaba. En una nota apunto todo lo que sepa del contacto y luego, a la hora de buscar, solo tengo que empezar a escribir en la casilla de búsquedas y Evernote me selecciona las notas que cumplen los requisitos. Puedo buscar por nombre, por el número de teléfono, por el medio para el que trabajan, por su e-mail o por cualquier cosa que haya apuntado. Tengo 294 notas en mi libreta de teléfonos y tengo la tranquilidad de que puedo encontrar exactamente lo que busco en menos de un segundo, algo que no tiene precio.

 

Y como Evernote está sincronizado en todos mis dispositivos, puedo acceder a través de mi smartphone a todas mis notas o crearlas desde el móvil para trabajar luego con ellas en el PC. Puedo hacer una grabación de audio para escucharla en el PC; puedo tomar una fotografia con el móvil, escribir una anotación en ella y compartirla por correo electronico; puedo hacer una checklist de tareas y tenerla siempre conmigo, o una lista de vídeos musicales enlazados a Youtube para poder escucharlos en cualquier momento. Con la extensión Evernote Web Clipper puedo capturar cualquier página web que me interese para consultarla más adelante. Puedo mandar a una dirección de correo mía de Evernote los mails que me interese conservar… Las posibilidades son ilimitadas.

 

Esto no es un post patrocinado y mi única relación con Evernote es que uso su aplicación, así que creeme cuando te digo que merece la pena. Yo empecé a usarla para una necesidad concreta que tenía por mi trabajo y cada vez le encuentro más utilidades. Si le das una oportunidad, seguro que resuelves ese problema que siempre has tenido o encuentras usos en los que nadie ha pensado aún. Y además su versión gratuita es más que suficiente para las necesidades de la mayoría de las personas. ¿A qué esperas para instalarla?

 

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Cómo usar Scrivener para mejorar tu blog

Hay muchos programas pensados para ayudar a escritores y blogueros. No hace mucho tiempo, hablé aquí de algunos de ellos, pero no hay ninguno comparable a Scrivener.

 

 

El programa creado por Literature & Latte es una herramienta increíblemente versátil, apta no sólo para estudiantes, educadores o escritores, el público para el que está pensado, sino también para blogueros. De hecho, parece que estuviera pensado y diseñado teniendo en mente las necesidades de los blogueros, haciendo mucho más fácil infinidad de tareas que los editores integrados de WordPress, Blogger, Tumblr o la plataforma de tu elección no te permiten hacer. Veamos algunas de esas caracteristicas.

 

Comenzando con Scrivener

 

Lo primero que has de hacer con Scrivener para poder sacarle partido de cara a tu blog es crear un nuevo proyecto que, para entendernos, es como se llama a los documentos. La diferencia con otros procesadores de textos es que Scrivener te permite tener múltiples archivos de todo tipo dentro del proyecto y te permite organizarlos fácilmente en carpetas, en diferentes árboles de archivos y moverlos de una manera tan sencilla como arrastrándolos con el raton. Cada archivo puede ser categorizado como desees, usando colores para diferenciarlos si eres más visual. Observa como es el proyecto de EScomunicación:

 

 

Como verás, utilizo la vista de tablón de corcho, en donde he “pinchado” tarjetas de colores con el contenido de los diferentes posts. Amarillo para los que están en borrador, verdes para las entradas que ya están programadas y azules para las que ya se han publicado. Las publicadas están dentro de su propia carpeta para no atiborrar el tablón de tarjetas azules, lógicamente. Para mí, es un modelo de organización que funciona y me sirve para, de un solo vistazo, localizar lo que quiero escribir o ver si es necesario que prepare más borradores. Pero si no te gusta este modelo, Scrivener te permite tenerlo organizado como un árbol de ficheros o bien como texto continuo, un post detrás de otro. La elección es tuya.

 

Si tu blog ya tiene un tiempo, seguramente tendrás una buena cantidad de posts antiguos que tendrás que incorporar a Scrivener de alguna manera. No sé si habrá algún modo más práctico y rápido de hacerlo, en mi caso utilice el viejo método de cortar y pegar cada post en su propio texto dentro del proyecto de EScomunicación. Es un trabajo largo y tedioso, pero a la larga, es la mejor opción. De esta forma, cada uno de los viejos posts lo tengo guardado como texto plano, junto a sus etiquetas y el permalink del mismo. Quizás te preguntes qué necesidad hay de meterse esa cantidad de trabajo y yo te respondo: Para poder hacer uso de las búsquedas.

 

Búsquedas, bucear en tus archivos nunca fue tan fácil

 

Tan sólo por la facilidad de búsqueda que te ofrece Scrivener ya merece la pena utilizarlo. En mi caso, ya tenía más de 190 posts cuando empecé y aunque pueda parecer un lastre, es todo lo contrario. Es un repositorio perfecto de todo lo que has ido pensando y escribiendo, accesible a través del cuadro de búsquedas, situado en la parte superior izquierda de la ventana de Scrivener.

 

 

Vosotros no sé, pero yo después de tantos posts hay veces que no recuerdo si la idea que estoy escribiendo ya la plasmé en una entrada anterior o si he hecho referencia ya a cierto artículo. Para esos casos, nada como hacer una búsqueda rápida y en un momento puedes repasar todos los posts en los que aparece dicha referencia.

 

Asimismo, puedes hacer uso de las colecciones para los temas recurrentes del blog. Las colecciones son agrupaciones de elementos que tú creas a tu propio criterio. En mi caso, puedes ver como he creado una colección para agrupar todos los posts relativos a Newsonomics, pudiendo acceder a la serie completa en cualquier momento. Las posibilidades para que organices tu contenido en colecciones son casi infinitas, al poder sumar un texto preexistente a una o varias de ellas. De esta forma, puedes tener los grandes temas de tu blog siempre a la vista, y con todo lo que has escrito al respecto.

 

 

Referencias, todo al alcance de tu mano

 

Si preparas tus posts en un gestor web, lo más normal es que tengas varias pestañas abiertas de tu navegador cuando tengas que consultar algún dato. En el caso de Scrivener no es necesario, ya que puedes partir la pantalla y tener tu texto en un lado y tus referencias en otro. Bien sea una imagen que necesites para ilustrar el post, un pdf de un informe al que haces referencia o un archivo de sonido, puedes dejarlo todo guardado en tu proyecto y tenerlo disponible para uso futuro. Y lo mejor es que todo ello lo tienes en la misma aplicación, sin necesidad de estar cambiando de ventana.

 

 

Planifica tus entradas

 

Otra de las ventajas que he encontrado a Scrivener es la flexibilidad que te ofrece a la hora de planificar tus posts. Este post sobre Scrivener iba a ser originariamente el 199, pero la actualidad hizo que fuese mejor retrasarlo y no tuve más que desplazarlo dentro de los posts preparados, colocándolo en su lugar en la “parrilla de salida”.

 

 

El orden en que tengo colocadas las notas amarillas no es fortuito. Es el orden en que tengo pensado ir escribiendo y publicando cada post, pero si un tema de actualidad lo demanda o surge una nueva idea que no puede esperar, sólo tengo que modificar el tablón arrastrando y soltando.

 

Estadísticas, el camino recorrido

 

Una de las funciones más importantes de Scrivener es la función de compilación, que unifica todos los elementos de tu proyecto y les da un formato adecuado para su impresión. Yo no voy a imprimir los textos del blog, pero entiendo que habrá blogueros que les parezca una función muy interesante, pues permite crear un pdf, un documento de word o incluso un epub para lectura electronica. Pero lo que me ha gustado, y que aproveché en mi anterior post, es la función de estadísticas del proyecto. Saber que el volumen de lo que he escrito es el equivalente a una novela es gratificante y conocer en el momento que este post es el más largo que he escrito en la historia del blog es útil. Y todo gracias a esa función.

 

 

Trabajando en la nube, trabajando sobre seguro

 

Scrivener es una herramienta que una vez instalada no precisa de conexión a la red, y eso puede ser un plus para los blogueros que gusten de adelantar sus posts con mucho tiempo. Puedes instalarlo en un viejo portatil sin conexión a internet para poder escribir sin distracciones y luego pasar tus textos con un USB, por ejemplo. No creo que haya mucha gente que quiera trabajar offline, pero Scrivener te lo permite si así lo deseas.

 

En mi caso, prefiero hacer uso de internet y aprovecho la nube para evitar molestarme por las copias de seguridad. Scrivener hace copias automáticas prácticamente a cada momento, así que nunca deberías de perder tu trabajo. Para mayor seguridad, yo hago que guarde los proyectos en mi carpeta de Dropbox, de forma que cada copia sube a la nube automáticamente. Esto me permite también utilizar Scrivener para trabajar en el blog desde cualquier ordenador en el que tenga acceso a internet, tanto en casa como en el trabajo.

Creo que queda bien a las claras que estoy encantado con Scrivener. Es un programa que puedes probar de forma gratuita durante 30 días de uso. Es decir, si lo usas las 24 horas la prueba dura 30 dias, pero si lo usas durante 48 horas a la semana, te durara quince semanas. Pero te recomiendo que lo compres, no es nada caro para todo lo que te ofrece y considero que son los 32,87 euros (40 dólares cuando lo adquirí en enero) que mejor he invertido en mucho tiempo.

 

Los gabinetes de prensa (VI): El cuaderno

Cuando entré a trabajar en el Congreso, una de las cosas que me enseñaron, a la que al principio no veía ninguna utilidad, era la de apuntar cada gestión realizada en un cuaderno común, donde cualquiera podía ver los trabajos realizados durante el día. A medida que fue pasando el tiempo, me dí cuenta que era una labor mucho más útil de lo que parece a simple vista.

En un gabinete de prensa como el nuestro, con una única «cuenta», apuntar las cosas en el cuaderno era la forma de generar el informe de actividad. Nosotros no nos encargamos del clipping y el seguimiento de nuestras acciones, salvo casos puntuales, y es muy fácil olvidarse de una petición ya gestionada cuando realizas decenas a lo largo de la semana. Gracias al cuaderno, en cualquier momento podías repasar la actividad del gabinete y comprobar qué medios te piden más cosas y cuáles sólo te consultan ocasionalmente, entre otras muchas posibilidades.

El cuaderno fue sustituido por un fichero informático, pero su utilidad permanece y ahora no importa si has estado ausente o estás de turno intensivo, con un vistazo al fichero estás al día de todas las gestiones y actividades del gabinete. Esto es muy importante también de cara a los medios, ya que el poder tener precedentes de tu trato con ellos te permite actuar de una u otra manera, según los intereses del gabinete y los objetivos de tu política de comunicación.

Gracias al cuaderno hemos podido realizar informes cualitativos y cuantitativos de actividad contrarreloj, hemos identificado una serie de personas non gratas ante las que actuar con especial cautela o, simplemente, hemos podido guardar las apariencias ante un periodista cuando nos pregunta «cómo va lo suyo». Nunca te enseñarán esto en ningún MBA o seminario, pero te recomiendo que tengas siempre un cuaderno a mano.