El debate del IVA y cómo se comunica

Una cosa sí se puede decir del debate sobre la subida del IVA de ayer en el Congreso. En el ámbito de la comunicación, generó una expectativa que normalmente sólo se reserva a debates del Estado de la Nación o duelos Zapatero-Rajoy en plenos extraordinarios. Los mismos grupos políticos estaban afectados por esa expectativa, llamando a filas a sus diputados para tener la menor cantidad de ausencias, algo que ya había ocurrido en otros casos, pero lo que nunca había visto yo en los cinco años que llevo en la Cámara Baja era al propio Presidente del Gobierno asistiendo al debate de una moción y la votación posterior.

Todo ello da muestra de la importancia que adquirió este punto del orden del día. El PP tuvo olfato para presentar esta iniciativa en el momento adecuado, consiguiendo la máxima exposición mediática y generando interés sobre el tema. El PSOE no tuvo más remedio que reforzar los acuerdos que consiguió en los Presupuestos Generales del Estado para no perder la votación, ante la oposición de la mayoría de los partidos a la subida del IVA.

Los mensajes de una y otra parte fueron claros. Los que votaron a favor de la iniciativa y retirar la subida del IVA argumentaron que era una subida injusta de un impuesto que afecta a todos, que no serviría para su objetivo y que no era el momento para plantearla, entre otros aspectos. Los que votaron en contra, que serviría para garantizar la protección social, que al estar dentro del euro es de los pocos mecanismos de política económica que nos quedan, o que sin unos ingresos solidos del Estado las cosas irán a peor.

Todos ellos tienen su parte de razón, pero nos centraremos en PP y PSOE. El PP está machacando con un mensaje claro: subir los impuestos reducirá la actividad económica y el consumo y bajarlos la incentivará, como ya ocurrió en el 96, acompañándolo de recortes en los gastos de las Administraciones. El PSOE busca transmitir que para mantener la protección social, necesita más ingresos y que el IVA es el impuesto donde más margen hay con respecto a otros países de la UE y que los efectos de la subida no serán tan perniciosos.

Ése es uno de los puntos clave: los efectos de la subida. Siendo claros, ni yo ni nadie puede prever con exactitud cuáles serán. Los precedentes de los años 93 y 95 no invitan al optimismo, pero también es cierto que la España de 2010 no tiene que ver con la de medidados de los 90. Sí tengo la seguridad de que el (posible) aumento de ingresos no servirá de nada si no se toman medidas para incentivar la creación de empleo, y ahí el Gobierno sigue en sus trece, con medidas a corto plazo y sin abordar el fondo del problema.

De todas formas, en lo que a comunicación se refiere, el PSOE lleva las de perder, por una razón muy sencilla: el desgaste siempre es mayor en el que gobierna que en la oposición. El gobernante ha de tomar medidas impopulares en ocasiones y debe asumir el desgaste que conlleva. Para la oposición siempre es más fácil oponerse por sistema (se tenga o no razón, ese es otro debate) y más en un tema tan sensible como la subida de impuestos. Por mucho que el Ejecutivo lo justifique con el tema del gasto social y la protección de los parados (a la que están obligados, por cierto, no es ninguna prebenda graciosa del PSOE), al final el mensaje que queda es que sube los impuestos a todos y eso es muy difícil de maquillar.

Hay que tener cuidado cuando llueve

Viniendo hoy para el trabajo me ha tocado luchar contra la lluvia y el viento, y el primer tema de conversación con los compañeros en la oficina ha sido el invierno tan invernal que tenemos encima. Eso me ha hecho pensar en cómo el clima sigue gobernando nuestras vidas, incluso en un campo a priori tan ajeno como la comunicación.

Se dice que en las antiguas batallas navales, daba igual el poder de tu flota si el viento no soplaba a tu favor, y en este campo ocurre exactamente lo mismo. Toda una estrategia de comunicación puede irse al traste por un mal timing y no tener en cuenta por dónde sopla el viento. Por ejemplo, por mucho que hayas trabajado en la convocatoria de un evento (rueda de prensa, exposición, seminario…), si no tienes en cuenta el resto de eventos que pueda haber el día de tu convocatoria, te expones a que la actualidad te pase por encima. No puedes convocar una rueda de prensa de una empresa de construcción el mismo día que hay una cumbre de Ministros de Fomento de la Unión Europea, de la misma forma que no puedes presentar una cuenta de resultados de una empresa de telefonía móvil en Madrid si se está celebrando el Mobile World Congress en Barcelona.

Hay que ser conscientes, continuando con la metáfora del clima, de si llueve o hace sol y planear tus acciones de acuerdo con esos datos, buscando siempre los momentos de “buen tiempo”, en los que tu acción de comunicación tenga el máximo impacto. Esto, que es de sentido común, no siempre es posible por presiones de todo tipo, pero es labor del experto en comunicación explicar que a veces, con la que está cayendo, es mejor dejarlo para mañana.