Cómo organizar y gestionar tus fuentes de información

 

Es bien sabido por todos los lectores del blog que nos encontramos en la era de la sobreabundancia de información, por lo que es una cuestión vital saber cómo organizar y gestionar tus fuentes de información. Lo que antes de internet se podía conseguir conservando recortes de periódico o fotocopias, ahora se convierte en una tarea mucho más exigente; decenas o cientos de blogs, columnas de opinión, artículos, tuits, infografías, archivos de audio y vídeo… Consumimos muchos contenidos a lo largo del tiempo y es necesario disponer de herramientas para poder archivar, organizar, compartir y recuperar esos contenidos cuando sea necesario. Para un periodista, es una labor incluso más crítica, pues debe poder acceder a toda la información de su archivo de forma rápida y sencilla; no es algo que podamos confiar exclusivamente a nuestra memoria.

No es la primera vez que hablo de este asunto. Hace algo más de un año, hablaba de mi dieta informativa y unos meses después de ese post,  de algunas herramientas para procesar, compartir y archivar información; desde entonces he ido perfeccionando el método y creo que ya está lo bastante maduro para poder hablar de ello en el blog.

Recibir y clasificar la información

El primer paso es elegir una buena plataforma para en la que unificar tus fuentes y tus lecturas. Yo he apostado por Feedly, que se ha convertido en el heredero más aventajado del Google Reader. A través de Feedly recibo las actualizaciones de más de 70 fuentes diferentes de comunicación y tecnología, que puedo consultar desde mi smartphone, la tablet o cualquier PC con conexión a internet. He terminado tan a gusto con Feedly que incluso me he suscrito al servicio Premium, que por poco más de 35 euros al año me permite buscar entre los feeds archivados y se integra con Evernote, como explicaré más adelante. Además de Feedly, Twitter es la otra gran herramienta con la que accedo a la información. Con más de 175 cuentas seguidas y subiendo poco a poco, mi timeline está salpicada de grandes y pequeñas historias, e intento consultar Twitter tan a menudo como puedo. Y por supuesto, sigue quedando el descubrimiento a través de recomendaciones de los amigos en redes sociales o la navegación sin rumbo en la que acabas llegando a textos interesantes.

En cualquiera de los casos, es necesaria una manera de poder guardar y recopilar aquello que me interese conservar y Evernote se ha convertido en la aplicación de referencia donde archivo todo lo que leo y considero que puede ser de interés. He creado una estructura de libretas en las que dentro de la carpeta de tareas, incluyo tres libretas con las tres acciones más comunes cuando encuentro un texto de interés: Para leer significa que merece una segunda lectura más atenta, pues puede ser materia para un post; y las carpetas Para Hootsuite y Para Spundge donde mando aquellas entradas que quiero compartir en el futuro. Como a Evernote también puedo acceder desde cualquier dispositivo, puedo consultar todas esas notas cada vez que tengo un momento libre.

Compartir y archivar la información

El siguiente paso es compartir esa información que he considerado de interés. Para eso, sigo usando Hootsuite, que me permite con apenas dos o tres clics, programar contenidos y enlaces que considere interesantes para los seguidores del blog en redes sociales. Durante estos primeros días de septiembre aún no he comenzado a compartir enlaces, pero a partir de esta semana retomaré el hábito así que si quieres recibir contenidos de calidad, no dudes en seguirme en Twitter o Facebook.

Además de Hootsuite, también continúo usando Spundge, en la que mantengo el cuaderno Periodismo sobre periodistas, con una recopilación de entrevistas, vídeos y tuits en los que los periodistas son los protagonistas. Lo que me gusta de Spundge es su facilidad a la hora de añadir contenidos al cuaderno y que es muy visual, como puedes comprobar en la captura que acompaña este post. Pienso que aún quedan cosas por mejorar en la plataforma, como el tema de los idiomas, pero creo que tiene mucho futuro para crear este tipo de archivos visuales, que es la idea detrás de Periodismo sobre periodistas: mantener un archivo continuado de enlaces en los que poder leer y escuchar a periodistas hablando sobre periodismo.

Esa función, la de archivo, no solo la realizo a traves de Spundge; tanto Evernote como el propio Feedly me sirven como archivo para todo aquello que quiero conservar. Gracias a la función de búsqueda del Feedly premium y a la potente búsqueda en las notas de Evernote, estoy seguro de que podré encontrar cualquier cosa aunque hayan pasado meses o años… siempre que lo haya archivado correctamente, claro. Además de eso, Scrivener sigue siendo la herramienta donde escribo cada post y el repositorio en el que puedo encontrar rápidamente una cita de Pepe Cervera sobre la que escribí hace dos años o lo que publiqué en junio sobre el futuro del periodismo. Algo esencial para no repetir temas innecesariamente en el blog.

Con todas estas herramientas puedo decir que me mantengo informado y que controlo todo lo que leo, clasificando, compartiendo y archivando la información. Espero que te haya sido de ayuda y si conoces alguna otra herramienta que pueda ser útil para organizar y gestionar tus fuentes de información, no dudes en compartirla en los comentarios.

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Cómo usar Scrivener para mejorar tu blog

Hay muchos programas pensados para ayudar a escritores y blogueros. No hace mucho tiempo, hablé aquí de algunos de ellos, pero no hay ninguno comparable a Scrivener.

 

 

El programa creado por Literature & Latte es una herramienta increíblemente versátil, apta no sólo para estudiantes, educadores o escritores, el público para el que está pensado, sino también para blogueros. De hecho, parece que estuviera pensado y diseñado teniendo en mente las necesidades de los blogueros, haciendo mucho más fácil infinidad de tareas que los editores integrados de WordPress, Blogger, Tumblr o la plataforma de tu elección no te permiten hacer. Veamos algunas de esas caracteristicas.

 

Comenzando con Scrivener

 

Lo primero que has de hacer con Scrivener para poder sacarle partido de cara a tu blog es crear un nuevo proyecto que, para entendernos, es como se llama a los documentos. La diferencia con otros procesadores de textos es que Scrivener te permite tener múltiples archivos de todo tipo dentro del proyecto y te permite organizarlos fácilmente en carpetas, en diferentes árboles de archivos y moverlos de una manera tan sencilla como arrastrándolos con el raton. Cada archivo puede ser categorizado como desees, usando colores para diferenciarlos si eres más visual. Observa como es el proyecto de EScomunicación:

 

 

Como verás, utilizo la vista de tablón de corcho, en donde he “pinchado” tarjetas de colores con el contenido de los diferentes posts. Amarillo para los que están en borrador, verdes para las entradas que ya están programadas y azules para las que ya se han publicado. Las publicadas están dentro de su propia carpeta para no atiborrar el tablón de tarjetas azules, lógicamente. Para mí, es un modelo de organización que funciona y me sirve para, de un solo vistazo, localizar lo que quiero escribir o ver si es necesario que prepare más borradores. Pero si no te gusta este modelo, Scrivener te permite tenerlo organizado como un árbol de ficheros o bien como texto continuo, un post detrás de otro. La elección es tuya.

 

Si tu blog ya tiene un tiempo, seguramente tendrás una buena cantidad de posts antiguos que tendrás que incorporar a Scrivener de alguna manera. No sé si habrá algún modo más práctico y rápido de hacerlo, en mi caso utilice el viejo método de cortar y pegar cada post en su propio texto dentro del proyecto de EScomunicación. Es un trabajo largo y tedioso, pero a la larga, es la mejor opción. De esta forma, cada uno de los viejos posts lo tengo guardado como texto plano, junto a sus etiquetas y el permalink del mismo. Quizás te preguntes qué necesidad hay de meterse esa cantidad de trabajo y yo te respondo: Para poder hacer uso de las búsquedas.

 

Búsquedas, bucear en tus archivos nunca fue tan fácil

 

Tan sólo por la facilidad de búsqueda que te ofrece Scrivener ya merece la pena utilizarlo. En mi caso, ya tenía más de 190 posts cuando empecé y aunque pueda parecer un lastre, es todo lo contrario. Es un repositorio perfecto de todo lo que has ido pensando y escribiendo, accesible a través del cuadro de búsquedas, situado en la parte superior izquierda de la ventana de Scrivener.

 

 

Vosotros no sé, pero yo después de tantos posts hay veces que no recuerdo si la idea que estoy escribiendo ya la plasmé en una entrada anterior o si he hecho referencia ya a cierto artículo. Para esos casos, nada como hacer una búsqueda rápida y en un momento puedes repasar todos los posts en los que aparece dicha referencia.

 

Asimismo, puedes hacer uso de las colecciones para los temas recurrentes del blog. Las colecciones son agrupaciones de elementos que tú creas a tu propio criterio. En mi caso, puedes ver como he creado una colección para agrupar todos los posts relativos a Newsonomics, pudiendo acceder a la serie completa en cualquier momento. Las posibilidades para que organices tu contenido en colecciones son casi infinitas, al poder sumar un texto preexistente a una o varias de ellas. De esta forma, puedes tener los grandes temas de tu blog siempre a la vista, y con todo lo que has escrito al respecto.

 

 

Referencias, todo al alcance de tu mano

 

Si preparas tus posts en un gestor web, lo más normal es que tengas varias pestañas abiertas de tu navegador cuando tengas que consultar algún dato. En el caso de Scrivener no es necesario, ya que puedes partir la pantalla y tener tu texto en un lado y tus referencias en otro. Bien sea una imagen que necesites para ilustrar el post, un pdf de un informe al que haces referencia o un archivo de sonido, puedes dejarlo todo guardado en tu proyecto y tenerlo disponible para uso futuro. Y lo mejor es que todo ello lo tienes en la misma aplicación, sin necesidad de estar cambiando de ventana.

 

 

Planifica tus entradas

 

Otra de las ventajas que he encontrado a Scrivener es la flexibilidad que te ofrece a la hora de planificar tus posts. Este post sobre Scrivener iba a ser originariamente el 199, pero la actualidad hizo que fuese mejor retrasarlo y no tuve más que desplazarlo dentro de los posts preparados, colocándolo en su lugar en la “parrilla de salida”.

 

 

El orden en que tengo colocadas las notas amarillas no es fortuito. Es el orden en que tengo pensado ir escribiendo y publicando cada post, pero si un tema de actualidad lo demanda o surge una nueva idea que no puede esperar, sólo tengo que modificar el tablón arrastrando y soltando.

 

Estadísticas, el camino recorrido

 

Una de las funciones más importantes de Scrivener es la función de compilación, que unifica todos los elementos de tu proyecto y les da un formato adecuado para su impresión. Yo no voy a imprimir los textos del blog, pero entiendo que habrá blogueros que les parezca una función muy interesante, pues permite crear un pdf, un documento de word o incluso un epub para lectura electronica. Pero lo que me ha gustado, y que aproveché en mi anterior post, es la función de estadísticas del proyecto. Saber que el volumen de lo que he escrito es el equivalente a una novela es gratificante y conocer en el momento que este post es el más largo que he escrito en la historia del blog es útil. Y todo gracias a esa función.

 

 

Trabajando en la nube, trabajando sobre seguro

 

Scrivener es una herramienta que una vez instalada no precisa de conexión a la red, y eso puede ser un plus para los blogueros que gusten de adelantar sus posts con mucho tiempo. Puedes instalarlo en un viejo portatil sin conexión a internet para poder escribir sin distracciones y luego pasar tus textos con un USB, por ejemplo. No creo que haya mucha gente que quiera trabajar offline, pero Scrivener te lo permite si así lo deseas.

 

En mi caso, prefiero hacer uso de internet y aprovecho la nube para evitar molestarme por las copias de seguridad. Scrivener hace copias automáticas prácticamente a cada momento, así que nunca deberías de perder tu trabajo. Para mayor seguridad, yo hago que guarde los proyectos en mi carpeta de Dropbox, de forma que cada copia sube a la nube automáticamente. Esto me permite también utilizar Scrivener para trabajar en el blog desde cualquier ordenador en el que tenga acceso a internet, tanto en casa como en el trabajo.

Creo que queda bien a las claras que estoy encantado con Scrivener. Es un programa que puedes probar de forma gratuita durante 30 días de uso. Es decir, si lo usas las 24 horas la prueba dura 30 dias, pero si lo usas durante 48 horas a la semana, te durara quince semanas. Pero te recomiendo que lo compres, no es nada caro para todo lo que te ofrece y considero que son los 32,87 euros (40 dólares cuando lo adquirí en enero) que mejor he invertido en mucho tiempo.