Wikileaks, una nueva especie en el ecosistema informativo

Desde hace unos cuantos días, hasta el menos enterado de los mortales conoce qué es Wikileaks y quién es Julian Assange. La revelación de más de 250.000 cables diplomáticos de Estados Unidos, apoyada y distribuida a través de cinco de los periódicos más influyentes del mundo, ha conseguido que hasta en las tertulias de bar se hable ahora del cablegate, de la denuncia por violación contra Assange y de las maniobras para impedir que Wikileaks siga operando.

Wikileaks es una muestra más del cambio que han producido internet en nuestra sociedad. En este caso, es la aparición de una especie nueva que ha aparecido en el ecosistema informativo y que es difícil de definir. No es un medio de comunicación, aunque haya periodistas trabajando en él. No es un ONG, aunque comparte características como el no tener ánimo de lucro o sustentarse por donaciones. Lo único que sí es, es un altavoz, cada vez más importante y con más potencia.

No nos engañemos, la detención de Lassange es accesoria. Wikileaks continuará sin él (de hecho, su sucesor puede dar mucha más caña) e incluso aunque desapareciera, surgirían muchos más sitios similares. El temor que genera Wikileaks en los gobiernos no es a causa de que pueda llegar a millones de personas, lo temen porque hasta ahora todo lo que ha sacado es verdad, han sido informaciones veraces que no se han podido desmentir ni probar que pusieran en peligro la seguridad internacional.

Las nuevas tecnologías han hecho posible que la información fluya como nunca antes. Cualquier intento de controlar el acceso a la información está condenado al fracaso, porque cualquier persona puede convertirse en un nuevo Wikileaks y comenzar todo de nuevo. No es que hayan cambiado las reglas de juego, que también, es que el mismo tablero ha sido sustituido por otro en el que todos podemos ver las fichas de los demás, y aquellos que esconden sus fichas pasan automáticamente a ser marginados del juego.

Comunicación de crisis: El fracaso del Gobierno en la crisis del Sáhara

Vista la rueda de prensa de ayer de Alfredo Pérez Rubalcaba, parece que el Ejecutivo quiere pasar de puntillas por los sucesos del Sáhara, la muerte de un ciudadano español en El Aaiún y el bloqueo de la zona a los periodistas, españoles y de otros países. Ante una situación de crisis, el Gobierno no está actuando como debiera para atajar la crisis o intentar revertir sus efectos. Hace unos meses hablamos de la comunicación de crisis, veamos si el Gobierno sigue las pautas que indicábamos en aquel momento.

Una de las claves que aportábamos en los casos de comunicación de crisis era Actúa rápido, pero con cabeza. En este caso, el Gobierno socialista no ha actuado ni rápido ni con cabeza. Hace ya más de una semana que las autoridades marroquíes desmantelaron el campamento saharauí en El Aaiún y aún falta una declaración de condena, incluso se desautorizó una del Grupo Socialista en el Congreso. La comunidad internacional está callada ante este conflicto, pero en el caso de España, por nuestra cercanía y vinculación, no hay excusa. Las condenas tibias que se han producido no han servido para contentar a nadie y lo único que han conseguido es fomentar la imagen de un Ejecutivo inane, aislado y sin fuerza internacional, con el resto de fuerzas políticas adoptando una postura más firme.

Parece que nuestras autoridades no se han dado cuenta de que ha muerto un ciudadano español. De cara a la opinión pública, tendrían que estar volcados con los familiares, esclareciendo todas las circunstancias de la muerte y mostrándolo públicamente. Por sí sola, desgraciadamente, la muerte de Baby Hamday Buyema quizás no hubiera tenido tanto peso, pero enmarcada dentro de esta crisis, su importancia se multiplica y hay que actuar en consecuencia.

Finalmente, el bloqueo a los medios de comunicación españoles es un caso directo de censura y ataque a la libertad de información. Un factor sí juega aquí a favor del PSOE y es que se le permite mucho más que al PP. Imaginad la que hubiera montado la Cadena SER y el Grupo Prisa si estuvieran los populares gobernando y su reportera estrella fuera detenida y expulsada de Marruecos, como así ha sido. Que Rubalcaba no haya abordado este bloqueo en la reunión con su homólogo marroquí debería dar que pensar a los directivos de los medios españoles.

La otra clave de comunicación de crisis que aportábamos era que No es crisis, es oportunidad. Antes de que pasase todo esto, el Gobierno estaba recuperándose en las encuestas tras una crisis de Gobierno que buscaba comunicar mejor y se había asegurado la legislatura con un pacto parlamentario con el PNV. Si hubiese actuado con decisión, el PSOE podría haber tomado un mayor impulso electoral y Zapatero podría empezar a ser visto como un líder con autoridad que toma decisiones. La inacción y la tibieza no consiguen ese mismo efecto, desde luego.

Alguna razón habrá para esta política de palabras suaves, pero me cuesta creer que los estrategas de Moncloa no vean las oportunidades que habría aquí para el Gobierno. El electorado de izquierdas, tradicionalmente identificado con las visicitudes del pueblo saharauí, vería con buenos ojos que el Gobierno condenase estos actos y el de derechas, contrario por sistema al Ejecutivo socialista, vería como uno de los argumentos que usan contra Zapatero, su poco peso y autoridad internacionales, es contrarrestado por una actuación enérgica. Y no hablemos del efecto pantalla de humo sobre otros temas

Evidentemente, la diplomacia no es tan fácil y exigir contundencia sin conocer todos los datos tampoco es razonable; nuestra relación con Marruecos es necesaria y, al mismo tiempo, muy complicada, y no hay lugar para visiones simplistas o maníqueas. Pero en una situación de crisis lo peor que puedes hacer es no hacer nada.

Foto: ABC.es

China vs Google. Fight!

Que Google haya decidido dejar de censurar sus contenidos en China es indudablemente una buena noticia, y permitirá a los internautas chinos (el mayor mercado del mundo, no lo olvidemos) disfrutar de mayor libertad en su acceso a internet. Que al Gobierno chino no le ha hecho la más mínima gracia es un hecho, como también lo es, por mucho que digan que no van a politizar la decisión de Google, que con toda seguridad tomarán represalias más o menos directas contra la empresa norteamericana.

Habrá que esperar un tiempo para ver cómo serán esas represalias, pero que nadie se extrañe si Google es bloqueado de nuevo por las autoridades chinas (no sería la primera vez) y esta vez de manera más permanente. En tal caso veremos cómo reacciona Estados Unidos y el resto de la comunidad internacional. ¿O será Pekín capaz de no poner puertas al campo y buscar una solución más diplomática a la par que vendible tanto interior como exteriormente? ¿Se ha precipitado Google con su decisión de desviar el tráfico a Hong Kong? Lo que sí es claro es que estamos ante el primer gran conflicto de la era digital, veremos cómo se resuelve…