La noticia ya no tiene límites

En los cuarenta años que han transcurrido desde la foto que preside este post, han cambiado muchas cosas en los medios de comunicación. En mi opinión, una de las más importantes es la número seis del listado que ha propuesto Jordi Pérez Colomé en JotDown. Él habla de que la extensión es la justa, pero yo creo que lo que ocurre es que la noticia ya no tiene límites.

Los medios de comunicación tradicionales están limitados por sus costes en espacio y tiempo: una página de periódico tiene límites, al igual que un boletín de radio o una pieza de informativo en televisión. Esa limitación ha desaparecido por completo, en los nuevos medios de comunicación una noticia puede ser tan extensa o tan breve como sea necesario. Podemos hacer un tuit o publicar un artículo de veinte mil palabras; el coste es exactamente el mismo, y en muchos casos ese coste es cero.

Los periodistas todavía no son (somos) conscientes de esto. Todavía nos regimos por los bloques tradicionales, que han funcionado durante décadas, pero eso está cambiando. Las nuevas plataformas de publicación permiten contenidos sin limitaciones, tanto vídeo como texto y audio, y no hay ningún motivo para que no puedas hacer tu noticia tan extensa como creas conveniente. Cuando tienes espacio infinito, ponerte límites es una estupidez.

Uno de los ejemplos que más me gusta citar es precisamente JotDown. Cuando alguno de los detractores de los medios online me suelta el tópico de que los textos en internet son cortos y superficiales, le pongo el ejemplo de cualquiera de sus entrevistas. En cuanto todos comprendamos que el soporte internet no tiene ninguna de las limitaciones del resto de soportes, será cuando podamos empezar a aprovechar todo el potencial que tiene. La noticia ya no tiene límites y el periodismo tampoco.

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El problema ya no es llegar al público, es conseguir que te encuentren

Los medios de comunicación han funcionado durante cientos de años en base a un paradigma unidireccional, ejerciendo de gatekeepers entre un emisor y un receptor bien diferenciados. Hasta no hace mucho tiempo, aquello no aparecía en los medios no existía y el problema con el que se enfrentaba cualquier organización era cómo llegar al gran público. La irrupción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ha dinamitado ese paradigma.

En la última década hemos asistido a la irrupción de distintas plataformas de publicación, que han acercado al emisor y al receptor del paradigma tradicional más que nunca. Al mismo tiempo, la popularización de los smartphones y las tabletas han hecho que el uso de internet sea cada vez más móvil y menos en el ordenador, y ha sumado a la red a un sector de la población que, si no fuese por sus dispositivos móviles, seguiría desconectado. En resumen, cada vez hay más gente conectada y cada vez es más fácil llegar a ella.

Para los medios de comunicación, esto ha supuesto perder el monopolio del público. No es necesario comprar un anuncio a toda página en el diario para llegar a un millón de personas, puedes conseguir el mismo impacto con una campaña en youtube. Para las marcas, los medios se han convertido en un canal más, y no siempre el principal. Y ocurre lo mismo con los periodistas.

Ante la crisis generalizada de los medios tradicionales, muchos periodistas se están lanzando a la aventura de construir sus propios medios de comunicación. Los avances de la tecnología han derribado las barreras económicas: un medio digital hoy en día puede funcionar por menos de un millón de euros, una cantidad muy alejada del capital que habría que desembolsar por una licencia para radio o televisión, o los costes fijos de un periódico de papel.

Y tampoco es necesario llegar a esos niveles. Un periodista puede tener su bitácora personal y funcionar como un medio de comunicación, bien afiliándose a un medio más grande o trabajando en solitario gracias a herramientas como el crowdfounding. Jordi Pérez Colomé es el ejemplo más destacado que me viene a la mente en nuestro país. No está de más recordar que publicar ya no es un trabajo, es un botón.

El problema ahora ya no es llegar al público, sino conseguir que el público te encuentre. Ante la sobreabundancia de información, hay que buscar la forma de conseguir llegar a la audiencia, y eso se consigue con periodismo contrastado y trabajado. Igual que se ha hecho toda la vida. No hay atajos fáciles para construir una audiencia y tanto para un medio como para un periodista singular, la única receta es trabajo, trabajo y más trabajo. Solo generando una huella digital profunda y basada en los elementos esenciales del periodismo, podrás conseguir que te encuentren.

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Lecturas 2.0 esenciales: Newpaper, de Albert Montagut

Newpaper
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Leyendo Newpaper: Cómo la revolución digital transforma la prensa de Albert Montagut, siento mucha envidia, pues este es el libro que me habría gustado escribir si hubiese completado el libro de EScomunicación, hace algo más de un año. Pero también soy realista, jamás habría podido escribir un texto de la calidad de Newpaper. Aún habiéndolas vivido, me faltan muchos elementos para poder explicar todo lo que ha pasado en las últimas dos décadas desde que internet entró en nuestras vidas y las redacciones de los periódicos de todo el mundo.

Esa disrupción ha transformado por completo la industria del periodismo y la crisis económica ha precipitado ese cambio de paradigma hacia lo digital. La prensa se resiste al cambio digital, pero es un cambio inevitable y, como dice Montagut, no es un debate entre la rentabilidad de los medios, la independencia periodística y la calidad de los textos. Éste no es un debate entre editores, directores, reporteros y financieros. Es un debate existencialista: ser o no ser, vivir o morir.

La revolución de internet ha sido imparable e incluso hoy, cuando la sociedad vive cada vez más conectada, muchos siguen mirando hacia otro lado, ajenos a lo que ocurre. Nos encontramos en un nuevo mundo, un nuevo escenario en el que el rol del periodista ha cambiado por completo y donde el lector, hasta ahora protagonista testimonial del debate informativo, asume un papel protagonista al querer y poder intervenir en ese, hasta ahora, exclusivo juego.

Newpaper nos relata cómo hemos llegado a ese punto y cómo los medios de comunicación se enfrentan a los nuevos retos de la sociedad de la información. A través de entrevistas y declaraciones de más de treinta periodistas y profesionales de la información, Montagut nos da una lección de historia de los medios de comunicación, con especial énfasis en los medios españoles, contándonos los hitos más importantes de los últimos 20 años.

En el principio

En los primeros tiempos, la mayoría de los periodistas consideraba que el periodismo de internet era un género menor en relación con el de los diarios de papel., pero aún así todos los diarios españoles importantes abrieron sus dominios propios en la red durante los años 94 y 95, historia que Montagut nos cuenta con todo lujo de detalles. Algunos lectores más jóvenes pueden incluso encontrar términos que ya no existen, como las BBS, o conceptos hoy en día descabellados, como que un periódico creara un navegador propio para desarrollar todo el proyecto online del diario. Así eran aquellos primeros años.

Entonces, igual que ahora, lo importante era que el periodismo que se haga sea un buen periodismo. Su formato ahora ha cambiado, cambió en el pasado y previsiblemente volverá a cambiar en el futuro al hilo de la evolución tecnológica que se produzca. Pero las reglas permanecen, a pesar de la vertiginosidad de la sociedad de la información, que ha hecho que todo cambie.

La rápida transición hacia la pantalla ha difuminado los ciclos de trabajo periodístico. Un diario, como su propio nombre indica, es el resultado de un proceso que dura veinticuatro horas. Si se arroja en manos de la inmediatez de internet, con ciclos que vienen a durar un minuto o menos, el diario se transforma en otra cosa: lo que gana en rapidez, lo pierde en reflexión y en perspectiva. Su esencia desaparece. Lo único que no debía hacerse es lo que han venido haciendo muchos medios: dar al print la urgencia y la superficialidad del online.

La historia de la creación de las versiones web de El País y El Mundo, y del pulso entre ambas, es un paso por aquellos últimos años del siglo XX y primeros del XXI, que protagonizaron periodistas que hoy son referentes como Mario Tascón y Gumersindo Lafuente, que, en diferentes etapas, pasaron por ambos periódicos y sentaron las bases sobre las que descansan ahora sus páginas web. El experimento de El País en 2002 por el que se convirtió durante tres años en un medio de pago también es uno de los hitos de esa historia, explicando las razones por las que el diario de Prisa optó por esa vía, y cómo El Mundo aprovechó esa coyuntura para convertirse en la web en castellano más visitada del mundo.

El nacimiento de los llamados confidenciales es otro de los aspectos tratados por Montagut en Newpaper. Desde el Drudge Report estadounidense hasta elconfidencial.com español, estos medios nativos de internet han pasado de ser una recopilación de rumores a empresas periodísticas de pleno derecho, y lo son gracias a la vocación de hacer información propia. Quienes en la red se dedican al cotilleo político-financiero o, en el mejor de los casos, a cambiar de titular noticias de agencia, son “confidenciales” más o menos puros pero no periódicos digitales. A través de declaraciones de gente como Fernando Jáuregui, Alfonso Rojo, Arcadi Espada, Ignacio Escolar o Jesús Cacho,  se hace un mapa de los medios puramente digitales de nuestro país, que es donde descansa buena parte del futuro de la profesión.

En el futuro

La tecnología tiene una gran influencia en el futuro del periodismo, en la forma de redactar y comunicar, la distribución de la información, la configuración de las empresas periodísticas, el concepto de periodismo, así como la responsabilidad social del periodista y de las empresas periodísticas. Poca gente duda de que a nivel técnico el futuro del periodismo escrito reside en los soportes electrónicos -tabletas, móviles…- y que el papel es un dinosaurio en peligro de extinción, pero ese debate no es el importante, sino quiénes van a ser los periodistas del futuro y qué van a hacer las empresas del sector para financiarse.

La crisis económica ocupa los últimos capítulos de Newpaper, en los que Montagut analiza el ocaso de los periódicos de papel y el auge de tabletas y smartphonesEstos dos aspectos han configurado la mayor revolución periodística de la historia, imposible de resistir por nadie. Por ello, como indica Juan Antonio Giner, uno de los entrevistados, “lo que hay que salvar no son los periódicos, sino el periodismo; y la mejor forma de hacerlo es con más y mejor periodismo, sin complejos, con talento, pasión, creatividad e innovación”.

Ese nuevo periodismo debe tener en cuenta el cambio en la ecuación periodista/lector, que se encuentran en el mismo nivel, horizontal, cara a cara. Los lectores quieren leer sobre los temas que les interesan y sobre los que ya tienen información y opinión, y lograr que sea el periodista quien siga marcando la jerarquía editorial es el gran reto. Para eso, el periodista debe tener un conocimiento profundo de la tecnología, una habilidad que se puede adquirir y perfeccionar igual que la buena escritura.  Y hay que asumir que casi nada de lo que comunican los periodistas constituye ya una novedad para el público.

Hay muchos más temas en Newpaper, como el relato de la irrupción de los blogs o lo que fue Wikileaks para el periodismo, pasando por la explosión de las redes sociales o el caso Megaupload; también se habla y mucho del periodismo en España, con hitos como el proyecto del diario Público, el crecimiento y caída de los periódicos gratuitos o cómo se vivieron los atentados del 11-S y el 11-M. Pero creo que ya te habrás hecho una idea de por qué considero Newpaper una lectura esencial.

Si necesitas una historia de internet y los grandes cambios que ha propiciado en el mundo de la comunicación, si necesitas un estudio sobre la evolución de los medios de comunicación en España en las últimas décadas y si quieres conocer la opinión de muchos de los periodistas y comunicadores que han estado en el centro de la revolución digital, debes leer Newpaper.

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El infierno de la prensa

Este excelente vídeo del diario uruguayo Últimas noticias muestra en apenas minuto y medio muchos de los males de la profesión periodística, que han contribuido a que la industria se encuentre inmersa en este cambio de paradigma. Por supuesto, la inmensa mayoría de los periodistas no son superficiales, inexactos, tendenciosos, altaneros, sensacionalistas, serviles o calculadores, pero aquellos que sí tienen uno o más de estos defectos son los que dan mal fama al resto, y por eso los periodistas, como gremio, tenemos que vigilar y denunciar estas prácticas allí donde se produzcan.

Aun así, el infierno de la prensa no se encuentra en los periodistas, sino en la percepción de los mismos que tiene la sociedad. Por desgracia, los medios de comunicación, y por extensión los profesionales que trabajan en ellos, son percibidos por la mayoría de la sociedad como parte del poder establecido, del establishment y eso se traduce en que se los considera parte del problema y no parte de la solución.

El cambio disruptivo producido por las tecnologías de la información y la comunicación ha hecho que el público ocupe el escenario. El contenido generado por los usuarios eclipsa a todos los demás contenidos presentes en la red, y el espacio ocupado por los medios en la atención de la sociedad es cada día menor. La audiencia se reduce y se fragmenta, atraída por otros focos de atención y por la desconfianza generada en torno a los medios de comunicación.

El público ya no necesita a los medios de comunicación para informarse y los medios de comunicación todavía no han desarrollado un producto alternativo para ofrecer a su audiencia. Si antes les vendían paquetes informativos con las noticias de ayer, hoy eso ya no es válido. El público ya conoce las noticias de ayer, las conoce al momento gracias a la inmediatez de la red. La carrera por ser el primero en dar la noticia ya no tiene sentido, ahora lo que importa es dar mejor la noticia. Por eso, estoy totalmente de acuerdo con la tesis que defiende Juan Antonio Giner en  The “Day After” Newspaper is here to stay.

Aunque el se refiere muy concretamente a los periódicos, creo que el modelo se aplica a todos los medios de comunicación. Hacen falta nuevos productos comunicativos para usuarios bien informados, que están conectados 24/7 y forman comunidades en torno a sus intereses, y esos productos deben centrarse en las pantallas de móviles y tabletas, con varias ediciones a lo largo del día, en las que podamos encontrar todo tipo de contenido multimedia.  Puede que con ese tipo de productos, los medios no sean tan menospreciados por los ciudadanos y puedan así salir del infierno de la prensa.

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Descárgate el libro Herramientas Digitales para Periodistas

Ya está disponible la segunda edición actualizada del libro Herramientas Digitales para Periodistas, escrito por la periodista Sandra Crucianelli con el apoyo del Centro Knight para el Periodismo en las Américas de la Universidad de Texas. Este libro electrónico, disponible en formato PDF, es un excelente compendio de herramientas para cualquier periodista que deba desenvolverse en un entorno digital, lo que significa que todo periodista que se precie debería echarle al menos un vistazo.

Pistas para sacar el máximo partido de los buscadores y las redes sociales, consejos para iniciarse en el periodismo de datos, y listados de herramientas de audio y vídeo y de otras para poder crear encuestas en línea, enviar mails anónimos o con adjuntos de gran tamaño son solo algunos de los puntos destacados de este libro. Una lectura totalmente recomendada para aquellos periodistas que no sepan manejarse en internet y también para aquellos periodistas experimentados que quieran tener un manual de referencia y consulta rápida siempre a mano.

Puedes consultar en línea el libro a continuación, y también puedes descargarlo desde la página del Centro Knight en este enlace o a través de la biblioteca virtual de Escomunicación.

Herramientas Digitales Para Periodistas – Segunda Edición.pdf by Miguel Ángel Alonso Pulido

 

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Por qué los periodistas deben aprender SEO

Livros de Redes Sociais, SEO e Web 2.0

Todo periodista debe respetar las reglas de la ortografía y la gramática, además de intentar incluir en la noticia todos los datos y elementos necesarios para que el lector pueda considerarse informado. Para ello, es bien conocida en la profesión la teoría de la pirámide invertida, en la que hay que empezar ofreciendo un resumen general para ir después entrando a los detalles. Pero en el siglo XXI nos hemos encontrado con un nuevo elemento que hay tener en cuenta para escribir: el SEO (Search Engine Optimization u optimización para motores de búsqueda). Detras de esas tres letras se encuentra una nueva filosofía que para muchos periodistas es una aberración  pero que, pese a quien pese, estamos obligados a entender.

Digo bien, todo periodista que vaya a escribir textos para internet está obligado a entender qué es el SEO y las técnicas básicas para que sus escritos puedan llegar al mayor número de personas, un objetivo que hoy sólo puede conseguirse con el apoyo de los motores de búsqueda, fundamentalmente Google. Negarse a ello es como seguir usando una grabadora de radiocasette frente a una grabadora digital; puedes hacer tu trabajo, sí, pero no serás tan rápido o tan eficiente como podrías ser. Y a quien piense que la rapidez o la eficiencia no son valores que debe cultivar un periodista, le recuerdo que mientras exista una cosa llamada hora de cierre, un periodista no puede permitirse el lujo de ser lento.

Por esas razones, afirmo que todos los periodistas tienen la obligación de saber de SEO. Otra cuestión es si decides usarlo o no. En el caso de EScomunicación, no siempre escribo con el SEO en mente, principalmente porque el crecimiento de visitas del blog es lento pero sostenido y porque soy más partidario de cimentarlo en base a la creación de contenidos que en su optimización de cara a Google. Puedo hacer esto porque EScomunicación no me da de comer, pero si fuese mi fuente de ingresos, tened por seguro que todos y cada uno de los textos estaría pensado, escrito y ejecutado como el SEO manda. Para la inmensa mayoría de periodistas que escriben para medios de comunicación, esto no es así y es su escritura lo que les da de comer, ¿entonces por qué no lo hacen?

Quizás sea porque todavía estamos en los primeros pasos del cambio de paradigma hacia lo digital, y cuesta mucho cambiar costumbres de décadas, aunque la realidad es que todo medio que quiera estar en internet debe conseguir visitas y para ello las técnicas de SEO son un requisito imprescindible. Las visitas pueden llegar por muchas vías, pero los buscadores son el origen de la inmensa mayoría de visitantes que llegarán a tu web. Escribir teniendo en cuanta cómo trabajan esos buscadores sólo puede beneficiarte.

Por eso, me ha gustado mucho el post de Silvia Cobo sobre el evento Analítica y SEO en Medios de comunicación. Creo que no hay ejemplo más claro para quienes piensan que el SEO no es tan vital como lo pintan que el caso de la muerte de Manolo Escobar y El Mundo. Cito: “Mientras las palabras claves que traían visitas eran las que hacían referencia a ‘muere Manolo Escobar’, el periodista de El Mundo decidió como homenaje al cantante titular: ‘España se queda sin Manolo’. Y como decía ayer el apesadumbrado SEO de El Mundo: ‘y quién se quedó sin visitas fui yo…’.No es ninguna tontería escribir tus textos en clave SEO, sobre todo cuando son los que te dan de comer.

 

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Cinco tendencias que transformarán la industria de la publicidad

Que la industria de la publicidad también está en un proceso de transformación hacia lo digital es algo más que evidente. Como los medios de comunicación dependen en gran medida de la publicidad para su viabilidad económica, es lógico que en EScomunicación nos fijemos también en cómo afronta esta industria el cambio de paradigma en que nos encontramos. A este respecto, Bob Lord, director ejecutivo de AOL Networks, ha expuesto hace poco cinco tendencias que transformarán la industria de la publicidad, que por su interés, os compartimos a continuación.

  • Asistiremos a un auge de la automatización. A medida que tecnologías más automatizadas reemplacen a la planificación manual, la publicidad podrá dedicar más recursos al lado creativo de la industria. La automatización beneficiará también a los medios. Automatizar significa hacer más accesible el espacio de los medios a los anunciantes gracias a la tecnología; se trata de agilizar los procesos, no establecer subastas automáticas. En 2014, el 22% de la publicidad puede estar ya automatizada.
  • Los sistemas abiertos serán los que tengan más éxito. Los sistemas cerrados que fuerzan a los anunciantes a trabajar con un conjunto de compañías perderán terreno frente a los sistemas abiertos, que harán la planificación y la compra de publicidad mucho más sencilla para todos los agentes implicados.
  • La publicidad móvil y multipantalla impulsará las ventas. Nielsen ha predicho que para 2016, el 50% de los anuncios digitales será en múltiples pantallas (ordenadores, tabletas y smartphones). Nuevas innovaciones para mejorar la capacidad para definir el target y conocerlo a través de los diferentes aparatos que usa, harán de esta tendencia la mayoritaria en el futuro.
  • Los anuncios premium se volverán aún más premium. A medida que la automatización se extienda y los publicistas tengan tiempo para ser más creativos, la industria demandará más oportunidades premium para ir más allá de los banners y conseguir anuncios más sofisticados y personalizables.
  • Las estrategias de publicidad estarán orientadas a la convergencia. Creativos, creadores de contenidos y programadores ya no pueden operar en compartimentos estancos y separados. La tecnología, los datos y el marketing deben funcionar en conjunto para lograr los mejores resultados.

 

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Seis motivos para que los periodistas pierdan el miedo a programar

Coding

No es la primera vez que trato en EScomunicación sobre los periodistas y la programación; en mayo pasado ya hablé sobre este tema, que en el mundillo del periodismo hispanoamericano parece que no tiene el mismo alcance que en el periodismo anglosajón, donde cada cierto tiempo resurge el tema, con sus defensores y detractores. Más allá de repetir los argumentos que usé en su momento, me gustaría destacar los seis puntos que ha usado recientemente Paul Bradshaw en Online Journalism Blog para demostrar que aprender a programar, en el sentido de conocer los fundamentos del código, es esencial para los periodistas en la era de internet.

  • Afecta directamente a la información a la que puedes acceder. Si saber cómo usar las funciones avanzadas de búsqueda de Google puede marcar la diferencia a la hora de encontrar información en la red, imagina qué podrías conseguir si añadimos el aprendizaje de otros conceptos como una API o la red profunda.
  • Afecta a cómo puedes filtrar y procesar toda la información que te llega, una habilidad inapreciable ante la sobreabundancia de información en la que vivimos. Hace poco hablé de ello y cómo organizar y gestionar tus fuentes de información, pero si además de saber usar esas herramientas puedes añadir códigos personalizados a tus necesidades, nunca te verás afectado por una sobrecarga informativa.
  • Afecta a tu capacidad de verificar fuentes y documentos. Saber cómo conseguir los metadatos de un documento de Office, un PDF o una imagen puede ser la clave para detectar una falsificación y saber cómo conseguir el Whois o verificar la caché de un sitio web pueda darte información muy valiosa sobre los propietarios de ese sitio.
  • Afecta a cómo puedes proteger tus fuentes. Para todo periodista, proteger la identidad de una fuente es esencial y hay ocasiones en las que solo se habla con esas fuentes mediante correos electrónicos, por lo que saber cómo navegar de forma anónima, cómo usar clientes seguros de mensajería instantánea o los fundamentos de la encriptación de e-mails es un conocimiento cada día más necesario.
  • Afecta a tu habilidad para aprovechar el conocimiento de los usuarios. En el año 2009, el periódico The Guardian pidió ayuda a sus lectores para examinar los 700.000 documentos sobre gastos de los miembros del Parlamento Británico, permitiendo que cualquier ciudadano pudiera examinar esos archivos, anotarlos y comentarlos. No todos los periodistas se verán en esa tesitura y normalmente podrán hacer su trabajo solos, pero nunca hay que olvidar que siempre hay alguien que sabe más que tú; aprovechar su conocimiento solo puede beneficiarte y para ello necesitas saber cómo y qué herramientas debes desarrollar.
  • Finalmente, afecta a cómo puedes conseguir que los usuarios se involucren. ProPublica tiene en su web una base de datos en la que se puede comparar diferentes escuelas e institutos de todo Estados Unidos. Cualquier usuario puede buscar la escuela a la que va su hijo y compararla con el resto de las de la ciudad, o incluso del estado, para comprobar las diferencias entre las mismas: cuál tiene el profesorado más experto, dónde hay más becas de comedor, etc… Una herramienta como esta es un gran ejemplo de servicio público y para ello también hay que saber cómo desarrollarla.

Todas estas razones son más que suficientes para perder el miedo al código. No tienes por qué tener el nivel de un programador, porque como periodista no es tu trabajo; pero sí te ayudará mucho tener las nociones necesarias para saber qué puedes pedir y qué se puede conseguir a partir de la información que obtienes. Además, gracias a ese conocimiento, podrás obtener más y mejores informaciones. En la licenciatura de periodismo, al menos cuando yo la estudié hace unos cuantos años, hay asignaturas como Principios de economía o Introducción a las ciencias jurídicas; ya es el momento de que haya una o más asignaturas dedicadas a conocer fundamentos de programación y todas las herramientas que hay en la red. Parafraseando a Woody Allen, es el sitio donde vamos a pasar el resto de nuestra vida.

 

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El periodista debe velar por su propia carrera

La situación actual de los medios de comunicación es muy complicada, como saben todos los lectores de EScomunicación, y afecta directamente al futuro de la profesión periodística. Cuando la mayor parte de las empresas periodísticas están en números rojos, ¿qué ocurre con los periodistas? ¿Cómo debe cobrar un periodista? La respuesta es sencilla: con dinero. Una vez señalada la obviedad viene la parte más complicada de la ecuación: ¿De dónde sacamos el dinero para pagar a los periodistas si las empresas acumulan años seguidos de pérdidas? Quizás el único aspecto positivo de la crisis económica es que ha hecho que muchos seamos conscientes de que jubilarse en la misma empresa donde has desarrollado toda tu carrera profesional es algo que ya solo ocurrirá en casos muy excepcionales.

El mercado se ha vuelto más volatil, porque pocas empresas pueden garantizar un empleo durante la vida útil del trabajador, y en el caso de los periodistas menos aún. Es por ello que el periodista del siglo XXI, al igual que cualquier otro profesional, debe velar por su propia carrera. Tiene que ocuparse de su formación, de que ésta sea continua, y de mantenerse al tanto de los últimos avances en su profesión. Ya no basta con seguir haciendo lo mismo que hace diez años y hoy un periodista debe saber muchas más cosas que solo escribir o locutar una noticia.

Hablando el otro día con una compañera de profesión, me comentaba que estos meses de noviembre y diciembre van a ser matadores, trabajando para una cadena de televisión los fines de semana, con una productora de martes a jueves y con otra el resto de días. Además de ser un ejemplo de amor a la profesión y ganas de trabajar, su caso es un ejemplo de cómo muchos periodistas del siglo XXI van a ganarse la vida, a través de muchas colaboraciones con diferentes medios, diversificando los riesgos. El vincularse a una empresa da estabilidad y seguridad económica, pero ese vínculo es también una cadena que te ata, y cuando la empresa va mal, a ti te va mal y si desaparece, tú lo haces con ella.

Por eso, todo periodista debe pensar siempre a medio y largo plazo en cada decisión que tome en su profesión. Aprender a hacer una instalación de WordPress puede que te parezca que no tiene utilidad ahora, pero si el día de mañana debes hacerte trabajador autónomo y quieres vender tus servicios, puede ser la clave para pasar de simplemente “periodista” a “creador de sitios web”. Saber usar todas las capacidades de tu smartphone puede salvarte el pellejo (profesionalmente hablando) cuando no tienes los recursos de un gran medio de comunicación a tu alcance. O simplemente conocer como funciona el proceso legislativo del Congreso de los Diputados puede ayudarte a ver la noticia antes que nadie. Todo aprendizaje es bueno, y debe ayudarte a conseguir tu objetivo. ¿Quieres ser fichado por una gran cadena? ¿Quieres mantenerte en tu puesto? ¿Quieres independizarte de los medios y ser un profesional autónomo? Piénsalo y enfoca las decisiones de tu carrera hacia ese objetivo. Nadie va a ayudarte mejor que tú mismo.

 

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Pedro J. Ramírez habla sobre el cambio de piel de El Mundo

Desde EScomunicación vamos a observar con mucho interés cómo funciona la iniciativa del diario El Mundo, ese “cambio de piel” con el que el diario fundado por Pedro J. Ramírez quiere ponerse en vanguardia del cambio de paradigma digital. Habrá tiempo para valorar y estudiar en profundidad su estrategia, en la que aumenta los diferentes modos de cobro para aquellos lectores que deseen suscribirse y mantiene el acceso gratuito a sus informaciones hasta cierto límite. El Mundo puede triunfar o fracasar con este experimento, pero nadie puede negar que es una apuesta valiente por conseguir nuevas fuentes de financiación para paliar las pérdidas de la edición impresa.

Por su interés, reproducimos el hangout que tuvo el director de El Mundo con sus lectores el pasado lunes, en el que explica las claves de esa estrategia.

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