Newsonomics: Doce nuevas tendencias que moldearán las noticias que recibes

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Terminado el análisis de las doce tendencias que enumera Ken Doctor en su libro Newsonomics recopilamos en un solo post los enlaces a las mismas, así como el post de Lecturas 2.0, donde hablamos por primera vez del libro.

 

 

Los medios de comunicación han de cruzar la brecha

Los medios de comunicación se encuentran hoy ante una gran brecha que están intentando cruzar. El fondo no puede verse y hay muchas dificultades, pero al otro lado de la brecha el cielo es azul y hay grandes terrenos inexplorados. Con esta metáfora en la cabeza es cómo debemos examinar la última tendencia de Newsonomics de Ken Doctor: Los medios de comunicación han de cruzar la brecha.

 

Mackinac Bridge - Mackinac Bridge History and Facts

 

A esa brecha hemos aludido en alguna ocasión, y el caso de los medios de comunicación es un ejemplo perfecto de cómo los avances tecnológicos pueden poner patas arriba una industria establecida. Se ha creado una brecha que afecta a muchos aspectos del periodismo, y vamos a ver los más destacados.

 

  • La brecha económica. Los miles de millones en beneficios que generaban los medios de comunicación no van a volver, porque la publicidad tradicional ya no es tan rentable o apetecible. La publicidad digital hará que, poco a poco y con el tiempo, los medios puedan pagar noticias escritas por periodistas. Nunca se llegará a los niveles de la edad de oro de la prensa escrita, pero lo que es seguro es que en 2015 se pagará mejor que ahora. Y hay muchas otras posibilidades que están empezando a explorarse: mecenazgo, crowdfunding, cooperativas de periodistas… La solución puede ser una de ellas o todas juntas, pero hay solución.
  • La brecha de percepción. Haceos una pregunta, ¿qué necesidad de hay de pagar por El País (por ejemplo) cuando puedes leerlo gratis online? Es una pregunta crucial para determinar la brecha de percepción, es decir, cuánto siente la gente que debe pagar por las noticias. Mientras los medios no crucen la brecha económica, queda en sus manos ayudar a la audiencia a cruzar la brecha de percepción y conseguir que el porcentaje de gente que está dispuesta a pagar por la información lo haga. Puede ser de un 10% o de un 1% pero lo hay y no hay que ponerles obstáculos de ningún tipo para que lo hagan.
  • La brecha de habilidades. Durante mucho tiempo, los periodistas no salían de su zona de seguridad. Aprender cómo manejar un nuevo editor de texto, saber cómo editar un vídeo o un corte de audio, eso no era su trabajo. Esa actitud ya no vale. Los periodistas que sean flexibles y puedan aprender seguirán adelante, y los que no sean capaces verán cómo su carrera se apaga. Es pura selección natural, o te adaptas o desapareces.
  • La brecha en la esencia del periodismo. Con internet y la era digital, cualquiera puede publicar. Eso significa que Adidas o Volkswagen se ponen al mismo nivel que cualquier medio de comunicación. Las compañías gastan menos en publicidad y se dirigen directamente a sus clientes y al público, sin intermediarios ni molestos periodistas entre ellos y su audiencia. Eso es genial, pero no es periodismo. El reto es enseñar a los ciudadanos cómo distinguir entre las fuentes de información y que puedan discernir entre lo que es periodismo profesional y lo que no lo es. Siempre habrá gente que no le interesen las noticias, pero han de saber distinguir entre una noticia y una nota de prensa.

 

Más en la serie de Newsonomics:

 

Regreso al futuro del periodismo

El oficio del periodismo está experimentado una especie de regreso al futuro, en el que nuevas habilidades necesitan combinarse con viejas habilidades que hay que aprender de nuevo. Además, la precariedad laboral está provocando la transición de salarios fijos a una economía compuesta de profesionales freelance trabajando por cuenta propia para múltiples empresas. Esta es la tendencia número 11 en la serie de Newsonomics de Ken Doctor, el regreso al futuro del periodismo.

 

 

En el mundo del periodismo, los años posteriores a la segunda guerra mundial vieron el nacimiento de las grandes redacciones que el cine ha convertido en tópico. Ser periodista empezó a ser algo deseable en esa época, gracias a sus salarios de clase media y sobre todo a la certeza de que tendrías trabajo durante toda tu vida. Pero si echamos la vista aun más atrás, a los primeros años del siglo XX, vemos que la situación era muy diferente. Los periodistas eran trabajadores itinerantes, cobrando salarios por pieza escrita propios de una novela de Dickens. Trabajar todos los días y llevar al mismo tiempo diferentes encargos de distintas publicaciones era algo habitual. ¿Suena familiar?

 

Ése es el mundo al que parece que estamos regresando. Si tienes menos de 25 años y estás empezando, es un desafío, pero si tienes más de 45 y acabas de perder tu empleo que considerabas seguro, puede ser terrorífico. Para muchos periodistas, el trabajo que pensaban hacer hasta jubilarse ya no existe y la triste realidad es que muchos de esos trabajos ya no volverán.

 

El nuevo panorama mediático simplemente no puede proporcionar ni el número de empleos ni los salarios que han disfrutado generaciones enteras de antiguos periodistas. Eso no significa que el periodismo esté muriendo o que los lectores tengan que sufrir durante décadas la decadencia del sector. Lo que significa es que las habilidades que necesita el periodista actual están cambiando. Ya no basta con dominar las técnicas periodísticas, sino que hay que saber usar las nuevas herramientas que existen, conocer cómo venderse y también cómo funcionar siendo un profesional autónomo.

 

  • Las habilidades periodisticas siguen siendo los cimientos del periodista. Escribir, entrevistar, editar… son las bases del periodismo, aunque la forma en que se hagan haya cambiado (entrevistas por e-mail, por ejemplo, o saber que escribir para la web es diferente a escribir para una revista).
  • El uso de nuevas herramientas es vital para el periodista. No es sólo saber cómo usar Twitter o un smartphone, sino aprovechar y pensar en todas las posibilidades que ofrecen. La responsabilidad del periodista ya no es sólo escribir un texto. Elegir la imagen, saber editar un vídeo o un corte de audio, o insertar un archivo o presentación en tu texto son habilidades que cada vez cobrarán más importancia.
  • El periodista debe saber cómo venderse. Lo examinamos en la tendencia número 10 de Newsonomics. Para destacar entre la masa hacer marketing de tu propio trabajo es esencial. Hay que perder el miedo y el prejuicio a hablar de tu trabajo. Si dejas que tu trabajo hable por si mismo, puedes conseguir cierta repercusión, pero si además tú también hablas de tu trabajo, la repercusión será mucho mayor.
  • El periodista también debe aprender a ser un profesional autónomo. Cuando se es freelance, te conviertes en tu propia empresa, y eso significa llevar la contabilidad o hacer tus propios estudios de mercado para colocar tu producto, esto es, tus artículos, fotografías o vídeos. También conlleva estar buscando constantemente nuevas fuentes de ingresos. Cuántas más tenga y más diversifique su trabajo, habrá menos peligro de que perder una (que inevitablemente pasará) deje al periodista en una situación crítica.

 

Así eran las cosas a principios del siglo XX y así van a serlo en este principio del siglo XXI. Todo esto ya ha pasado antes y volverá a pasar.

 

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El marketing y los medios se mezclan

Hasta hace relativamente poco, las cosas eran simples. Los medios de comunicación se dedicaban a publicar/emitir noticias con su dosis correspondiente de anuncios/cuñas publicitarias. Los periódicos incluso podían dedicar algunas páginas a autopromoción, pero no eran propensos a gastar dinero, pues la publicidad es algo que ellos vendían, no algo que compraban. Era el tiempo feliz de los medios de comunicación de masas, pero todo lo bueno se acaba alguna vez. Donde una vez los mercados de masas eran el estándar para vender productos y servicios, hoy la web viral está dando a los medios y a los especialistas en marketing grandes dolores de cabeza y nuevas oportunidades de negocio. Y de ahí la décima tendencia de Newsonomics de Ken Doctor: El marketing y los medios se mezclan.

 

 

El marketing y los medios se mezclan porque el cambio de paradigma que ha generado la sociedad digital ha hecho que los medios tengan que aprender a venderse y que los especialistas en marketing deban encontrar nuevas formas de sacar provecho a los medios.

 

No es tan fácil como podría parecer, al menos en la parte que toca a los medios. Para generaciones de periodistas, el simple concepto de promocionar tu trabajo era y es un anatema. Tu trabajo ha de hablar por sí mismo era la regla no escrita que regía en la profesión, una regla perfectamente válida para un ecosistema informativo donde la información era un bien escaso y controlado. Ahora, la información es libre y para destacar entre la masa, hacer marketing de tu propio trabajo, aunque nadie lo llame así, es algo esencial. Saber qué blogs y foros frecuentar y participar, cómo usar Twitter o Facebook para incrementar tu tráfico es una gran parte de lo que hacen hoy en día la mayoría de los periodistas.

 

Es una labor muy necesaria porque entre la erosión de los medios tradicionales, la desaparición de los monopolios en la información y el bajo coste de entrar en el negocio de la información hace que la llave para que un medio triunfe es que pueda ser encontrado y compartido. Por eso, dominar las viejas y las nuevas herramientas del marketing es una tarea de aprendizaje obligada para los medios de comunicación.

 

Dicen que a un perro viejo no puedes enseñarle trucos nuevos, pero si algunos de los perros viejos del periodismo quieren sobrevivir, van a tener que aprenderlos por fuerza.

 

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Lo que tu audiencia necesita

xtel: Ubiquitous Contents Platform

 

«Los editores deben despertarse y darse cuenta que la audiencia no los necesita. Necesita creadores de contenido, comisarios (curators) que seleccionen y estructuren la información y plataformas para acceder a ambos, pero no necesita packagers o distribuidores. No durante mucho más tiempo» 

 

Dave Morgan, emprendedor, fundador de TACODA y CEO de Simulmedia.

Cita extraída de Newsonomics: Twelve new trands than will shape the news you get de Ken Doctor. St. Martin’s Press, New York, 2010

 

La regla del diez por ciento

Retomamos la serie dedicada a Newsonomics de Ken Doctor con la novena tendencia de las doce que moldearán las noticias del futuro. Hoy hablamos de la regla del diez por ciento.

 

 

Los avances tecnológicos han cambiado para siempre el negocio del periodismo y han eliminado prácticamente todas las barreras para compartir información. La agregación, por ejemplo, es un fenómeno que seria imposible sin la capacidad de organizar y clasificar que da la tecnología. Asimismo, los contenidos generados por los usuarios serían inaccesibles sin nuestras nuevas herramientas para crear y compartir.

 

Todo esto lleva a la regla del diez por ciento. En este momento de nuestra evolución digital, deberíamos haber superado ya el debate de hombres-contra-máquinas y valorar ambas partes por lo que pueden contribuir al proceso comunicativo. Que la tecnología se encargue de todo el trabajo pesado, ese noventa por ciento de tareas tediosas y repetitivas y que los seres humanos trabajen en lo demás, aportando sus habilidades, inteligencia y capacidad de juicio. Es ese diez por ciento lo que diferenciará a cualquier empresa periodística y la hará destacar entre las demás.

 

Estamos en los inicios, todavía pensando como resolver esa ecuación máquina-ser humano. No es una regla absoluta y la proporción de trabajo variará dependiendo de la tecnología, la compañía y el producto. Pero el futuro del periodismo y de bastantes otros negocios dependerá de lo rápidamente que lo consigan.

 

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Crea tu propio nicho de mercado

Volvemos a la serie dedicada a Newsonomics de Ken Doctor, con la octava de las tendencias que moldearán las noticias que recibirás en el futuro. En esta ocasión, vamos a hablar de los nichos de mercado y qué significan para el futuro del periodismo.

 

 

Para nuestros propósitos, definiremos nicho de mercado (o simplemente nicho, para abreviar) como un segmento de la audiencia más o menos especializado. Cuanto más lo sea, más exclusivo será ese nicho. Y en el negocio del periodismo digital, solo hay nichos, no hay nada generalista. Piénsalo, un periódico es el producto informativo generalista por excelencia, un contenedor-resumen de todas las noticias importantes del día dirigido a todo el mundo, sin excepciones. Pero en las noticias digitales no se produce este fenómeno, ya que, en general, los internautas quieren saber sobre temas específicos. Son nichos.

 

Cuando queremos saber sobre escapadas rurales, entramos en el nicho del turismo. Cuando necesitamos información sobre qué hacer para quitar la tos, es un nicho sanitario. Cuando queremos saber cómo va nuestro equipo, es el nicho de deportes… Internet ha hecho que encontrar lecturas especializadas sea más sencillo y la consecuencia es que el periodismo especializado es cada vez más demandado. Encontrar información sobre cualquier tema, sin importar lo específico que sea, es hoy lo más simple del mundo.

 

Un aspecto interesante de los nichos es que permiten atraer mejores anunciantes y conseguir mejores tarifas que las que consiguen las simples “noticias”. Y por eso muchos de los negocios del periodismo del futuro estarán basados en encontrar un nicho de mercado y proporcionarle la información que demanda. Es la aplicación de la teoría de la larga cola al negocio periodístico. Los medios tradicionales no pueden llenar esos nichos y por eso los nuevos medios que aprovechen las posibilidades de la red para hacerse con un nicho tendrán más oportunidades de prosperar.

 

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Los reporteros se convierten en blogueros

Continuamos con la serie de posts dedicados a Newsonomics de Ken Doctor y las doce tendencias que darán forma a las noticias en el futuro. Hoy vamos a examinar un fenómeno que se produce con una frecuencia creciente en la profesión: Los reporteros se convierten en blogueros.

BLOG IDEAS

 

Los periodistas (o reporteros) comienzan a escribir blogs por una u otra razon, y entonces descubren que es una forma más de poner en práctica lo que han aprendido, a relatar noticias. Se convierten en blogueros, pero siguen siendo periodistas, y ese cambio va a transformar el negocio del periodismo.

 

Los medios “tradicionales” están sufriendo mucho por la crisis, traducida en caídas en la publicidad y en las audiencias/ventas. Para sobrevivir, muchos de ellos se ven forzados a echar a gran parte de su plantilla, y aquí en España tenemos los casos recientes de El País y El Mundo. Todos estos profesionales encuentran en la web el escaparate ideal para continuar ejerciendo el oficio del periodismo.

 

Piensa en el caso de Ander Izaguirre, que demuestra bien a las claras que para hacer periodismo no hace falta estar en ningún medio. Antes era una condición imprescindible, ahora ya no lo es, y Doctor apunta tres causas para el triunfo del periodista bloguero:

 

  • Para tener éxito en la web, hacen falta buenos contenidos y los periodistas son creadores de contenidos por excelencia. Además, pueden producir mucho más contenido cuando se relajan y dejan de preocuparse tanto por la estructura y las convenciones, dedicándose en vez de eso simplemente a escribir.
  • A los lectores les gusta el estilo más informal y “conversacional” de la web. Reconozcámoslo, la mayoría de la gente no tiene paciencia para leer un reportaje a cinco columnas de dos páginas.
  • Los blogs hacen más fácil la interacción entre los periodistas y los lectores, a través de comentarios y otras formas de retorno. Esto consigue crear comunidades y convierte a las web en destinos de visita obligada para éstas.

 

En este capítulo, Doctor no llega a hablar de un factor que hace dos años, cuando se publicó Newsonomics, apenas era conocido fuera de los circulos de early adopters: Twitter. Incluso en España, tenemos ya periodistas estrella que acumulan decenas (o cientos) de miles de followers. Hay casos de redactores “rasos” con más de 20.000 seguidores y directores y ex-directores de diarios con más de 100.000 seguidores.

 

En los próximos años, veremos cómo todos esos periodistas aprovechan las oportunidades que ofrece una plataforma como Twitter, sumadas a las que dan las redes sociales y los blogs. Porque el futuro del periodismo está ahí y no en hojas de papel muerto.

 

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El mundo Pro-Am: Cuando los amateurs se profesionalizan

Llegamos al ecuador de la serie dedicada a las doce tendencias examinadas por Ken Doctor en Newsonomics, que definen el estado actual del mundo de la comunicación. En esta sexta entrega descubriremos cómo vivimos en un mundo Pro-Am, donde los amateurs se han profesionalizado y compiten de tú a tú con los antiguos profesionales.

 

Notes from The Cult of the Amateur
Próximamente, en Lecturas 2.0

El concepto de Pro-Am viene dado por la revolución que ha experimentado el público, que ha dejado de ser un receptor pasivo. Cada vez más, aquellos conocidos anteriormente como «la audiencia» se dedican a generar sus propios contenidos. Plataformas como WordPress, Blogger y muchas otras permiten a cualquier persona crear contenidos y ponerlos a disposición de millones de usuarios en apenas unos minutos. Lo que antes sólo podían afrontar grandes empresas, ahora está al alcance de cualquier con un ordenador, una conexión a internet y ganas de contar algo.

 

Sitios como Huffington Post comenzaron aprovechando el fenómeno Pro-Am en su beneficio. La creciente exposición pública de Ariana Huffington fue la palanca que comenzó el proceso. A partir de ese impulso inicial, convencieron a amateurs de toda clase y condición, desde gente anónima hasta personajes como Al Gore o Jamie Lee Curtis, para que contribuyeran con sus textos. A estos les agregó noticias sindicadas en cantidad y con ello consiguió un todo mayor que la suma de las partes: Un diario político y moderno cargado de noticias y opinión, con un gran secreto. Pocos de los que escriben en el HuffPo cobran un sueldo. La inmensa mayoría de los autores consiguen exposición y promoción para sus escritos, lo que lleva a otras formas de compensación, pero no un sueldo. Con sus defectos, es un modelo que funciona y que pronto llegará a España.

 

Esta revolución de los usuarios dibuja un panorama cambiante en los medios de comunicación,  no exento de peligros. Si cualquiera puede publicar, ¿cómo podemos saber si su motivación es altruista o está movida por algún interés comercial? Es fácil saber cuando una marca está detrás de una publicación, pero ¿qué pasa con los miles de blogueros anónimos o no tan anónimos que hay en la red? ¿O con el último fenómeno de internet, las tuitstars?

 

Como estamos en una fase muy temprana de esta revolución, aún no se han establecido unas reglas de comportamiento claras. Ken Doctor habla del modelo que está comenzando a surgir en Estados Unidos, un modelo piramidal que depende de los editores (que encuentran así una nueva función) para calificar, clasificar y categorizar este nuevo e ingente caudal de contenido. Por eso, la mayoría de empresas a las que hace referencia en el capítulo dedicado a la tendencia número 3 (Redefinir y reinventar lo local en el periodismo) tienen muchos editores y pocos reporteros entre sus empleados a tiempo completo.

 

Esta revolución se relaciona con otra aún más grande, la de la web social. Facebook, Twitter, LinkedIn, Tuenti y otras redes sociales han provocado un cambio profundo en la comunicación social, cuyas consecuencias sólo ahora estamos empezando a comprender. La gente pasa mucho más tiempo en estas páginas que en las webs de noticias. Estas y otras herramientas están haciendo posible que los que antes no tenían voz en el proceso de la noticia ahora sean parte activa, y contribuyan de manera decisiva a su difusión.

 

Y en la próxima entrega, los reporteros se hacen blogueros.

 

Más en la serie de Newsonomics:

El arte de usar el contenido de otros

Retomamos la serie de tendencias sobre el futuro de las noticias examinadas por Ken Doctor en su libro Newsonomics. En esta quinta entrega, vamos a hablar de algo que antes, además de estar mal visto, era inmoral e ilegal, pero que hoy es casi un arte, el arte de usar el contenido de otras personas.

Como hemos hablado en alguna ocasión, internet ha eliminado, o está en proceso de eliminar, a muchos intermediarios. A medida que la creación de contenido pasa de los átomos a los bits, muchas industrias y profesiones se vuelven obsoletas. Pero lo que quitan por un lado, lo crean por el otro y nuevos tipos de intermediarios se hacen necesarios para alimentar la industria digital de contenidos.

Piensa en las empresas más exitosas de la red. Google organiza millones de páginas para tus búsquedas, Amazon te ofrece millones de productos de todo tipo para que los compres, Ebay conecta a millones de personas para sus ventas particulares… ¿Notas un patrón? Todo es agregación, lo mismo que ocurre en cualquier centro comercial del mundo, tenerlo todo en un mismo lugar y tener más que los demás. Y en el nuevo mundo digital de las noticias, a mayor cantidad de buenos contenidos mayor posibilidad de éxito.

La cuestión es que la cantidad de buen contenido que una empresa puede generar es limitada. Esta misma página, por ejemplo. Ésta que estás leyendo es la entrada número 188. Según mi criterio, habrá entre 20 y 30 entradas que realmente sean buenas y menos de 10 que considere muy buenas. Así que es natural recurrir a la máxima de Jeff Jarvis: Haz lo que sabes hacer bien y el resto enlázalo. De nuevo, piensa en las páginas más populares del mundo:

Google es la página más visitada de la red y puede decirse que ha construido su negocio en base a los contenidos de otras personas. Su servicio de Google News causa polémica entre los medios, que ven como Google utiliza su contenido y obtiene beneficios publicitarios que deberían ser suyos pero, al mismo tiempo, no pueden prescindir de las visitas que proceden de Google.

Facebook es la segunda página más visitada y el otro gran ejemplo de cómo usar el contenido de otros, siendo una página en la que cada usuario publica enlaces, fotografías y textos destinados a su círculo de amigos. Apela a nuestro yo más básico, a todos nos gusta presumir de lo listos que somos o los sitios que hemos visitado. Facebook te permite hacer eso y mucho más. Y todo ello sin generar contenido propio.

Además de Google y Facebook, tenemos otros ejemplos de páginas que han sustentado su modelo de negocio en el contenido de otras personas. TwitterYahoo, Flickr, Digg, Craigslist, Digg, Reddit, Tuenti, Menéame, Bitacoras… la lista sigue y sigue. Todas ellas se dedican a organizar la miriada de contenidos de la red y ofrecer los más destacados, los más votados o los más cercanos.

Son los nuevos intermediarios de la industria digital del contenido, permitiendo a los usuarios crear su contenido propio para que luego la propia plataforma le recompense en forma de la moneda de cambio en la era digital: exposición y promoción. Todo ello ha llevado a un nuevo fenómeno que en realidad es un viejo fenómeno que ahora es masivo. En la próxima entrega, el mundo Pro-Am. 

 

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