Las tablets mataron al ordenador personal

Quizás pienses que exagero con el título de este post, pero espero haberte convencido de lo contrario para cuando acabes de leerlo. Eso sí, para ponernos en situación, dale al play del vídeo que aparece a continuación y asi pondrás en marcha la banda sonora de este post.

 

 

Si en su momento Buggles cantaban que el vídeo mató a la estrella de la radio, hoy podemos decir que las tablets han matado al ordenador personal. Este análisis de Gigaom muestra como en el año 2012 las ventas de tablets casi alcanzaron a las de ordenadores de escritorio y, redondeando a la baja, se vendieron 6 tablets por cada 10 portátiles. Es un crecimiento brutal para un sector que nació en 2010 con el iPad y que en tres años casi iguala a los ordenadores personales y está en camino de igualar a los portátiles. Las tablets se han convertido en el gadget tecnológico que todos desean y la oferta es cada vez más amplia, llegando a todos los sectores del mercado.

Y no es sólo que haya una oferta amplia, es que la potencia de las tablets de hoy en día supera los PCs de hace un lustro. Hoy puedes conseguir a un precio bastante asequible una tablet de 7 pulgadas con un procesador de cuatro núcleos y un giga de RAM, una potencia que no todos los ordenadores personales tenían hace cinco años. Gracias a la Ley de Moore sabemos que la potencia de los circuitos integrados se duplica cada dos años, pero el salto de precio es algo que nadie podía prever. Un equipo tope de gama hace cinco años costaba bastante más de los 200 euros que hoy puede costarte una Nexus 7 o una Kindle Fire y no tiene ni de lejos la misma potencia ni versatilidad.

A las tablets todavia les queda mucho mercado por conquistar, pero ya están entrando en el inconsciente colectivo, relegando a los ordenadores de sobremesa a tareas cada vez más específicas. Aún hay cosas que sólo pueden hacerse bien en un ordenador, sea PC o Mac, como edición profesional de imagen, audio o vídeo, escribir (con programas específicos como Scrivener) o jugar a los videojuegos más exigentes, aunque en ese campo las consolas siguen recortando terreno. Para cualquier otra tarea, una tablet cumple de sobra el mínimo exigible. Sea navegar por internet, correo electronico, consulta de RSS, redes sociales, soft gaming… todo eso lo puedes hacer con una tablet.

Hay otro factor a tener en cuenta dentro de la popularización de las tablets. El hecho de funcionar con pantallas táctiles hace que el proceso de aprendizaje sea muy rápido y que colectivos que tradicionalmente no están al tanto de los últimos avances tecnológicos, como son las personas mayores, puedan manejar una tablet con la misma pericia que cualquiera. Ha sido gracias a esto que las tablets se han popularizado tanto, y junto a sus hermanos mayores, los smartphones, son protagonistas de la revolución tecnológica más rápida de la historia.

Y es por todas estas razones que creo que el ordenador personal está muerto, en el sentido de que ya no será el centro de la vida tecnológica de las personas, como lo ha sido en los ultimos años. Hoy ese centro se ha desplazado a los dispositivos móviles, cuyo máximo exponente es la tablet, y es ahí donde está el futuro para todas las industrias que quieran sobrevivir al cambio de paradigma en que nos encontramos. Medios de comunicación, cine, música, videojuegos, la industria editorial… todo girará en torno al asesino del ordenador personal, la tablet.

 

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La teoría del mínimo exigible

 

Cada vez estoy más convencido de que el público en general se rige por la teoría del mínimo exigible. Me explico. Hay gente que prefiere una operación de blanqueamiento dental en su dentista, mientras que otros preferirán usar un dentífrico con blanqueador. Obviando las diferencias económicas entre ambos ejemplos, el uso del dentífrico permite conseguir el mínimo exigible dentro del objetivo de blanquear los dientes, mientras que la operación lo sobrepasa con creces. Aunque siempre habrá quien prefiera mucho más, la inmensa mayoría de la gente se conformará con el mínimo exigible.

En resumen, nadie se molestará en adquirir ningún producto que no cumpla el mínimo exigible y, de la misma forma, mucha gente se conformara con el mínimo exigible, aunque haya productos mucho mejores.

En el consumo de información, ocurre exactamente igual. Hay gente que lee dos o tres periódicos, consulta internet o escucha la radio para estar al tanto de la ultima hora y además ve los informativos de televisión. Pero hay mucha gente que no hace ni una décima parte de eso, que con suerte lee un periódico, ve un telediario y escucha un boletín de la radio. Y hay otros que ni tan siquiera hacen eso y se limitan a leer lo que sale en su timeline de Twitter o su muro de Facebook. Cada persona tiene su mínimo exigible.

Es otra de las razones por las que los medios se encuentran en la situación que están. Aunque hay más información y se consume más información que nunca, cada vez hay menos gente dispuesta a pagar por la misma. ¿Por qué pagar por algo que no entra dentro de mi mínimo exigible? Si con lo que puedo leer gratis en internet y escucho en la radio o veo en la tele me es suficiente, ¿para qué pagar por un periódico, por ejemplo?

Y ante esto, la industria se dedica a lo que no tiene que hacer, acusar a su público, sus clientes potenciales, de piratas y delincuentes. No, lo que hay que hacer es poner tus contenidos a un precio justo, que no tiene que ser el que tu quieras, sino el que marque el mercado o la disposición de tus clientes. Y poner esos contenidos a disposición de tus clientes para que les sea fácil acceder a ellos, por el canal que mejor les venga. E intentas por todos los medios evitar que a tus posibles clientes les pasen cosas como ésta. Por tu propio bien. Y por que es el mínimo exigible.

 

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