Un matrimonio mal avenido: la politización de los medios

 

El periodismo y los medios de comunicación se encuentran hoy ante una encrucijada. El periodista ha perdido el patrimonio exclusivo de la información y los medios de comunicación han perdido la condición privilegiada de intermediario entre emisores y receptores. Esos dos hechos, sumados a la crisis económica que se ha traducido en crisis de publicidad y audiencias, hacen que los medios se encuentren en una situación muy precaria. Y a ello hay que sumar uno de los males endémicos de la profesión: la politización de los medios de comunicación.

Cuando empece a trabajar en gabinetes de prensa en el año 1999, comencé como un becario dedicado al seguimiento de medios. Durante siete meses, me dediqué a seguir, transcribir y comentar los informativos de radio y televisión de las grandes cadenas y algo que saqué de esa época fue que para estar bien informado y conocer una visión lo más cercana posible a la verdad, no te basta con una sola fuente de información. Yo, que tenía que ver dos y hasta tres telediarios de la misma franja horaria, comprobaba cómo cambiaba una información de una cadena a otra y qué declaraciones eran omitidas y destacadas, experimentando de primera mano la politización de los medios.

Ya lo dije cuando hablaba del estudio El periodista en la encrucijada. En los últimos treinta años el periodismo se ha convertido en una profesión de clase media con aspiraciones de nuevo rico, al menos mentalmente. Y eso ha hecho que se aleje de la sociedad y se arrime a las esferas de poder, perdiendo el contacto con la sociedad real. Iñaki Gabilondo lo ha dicho también hace poco: Periodismo y politica no han vivido a la distancia correcta, se han dado “besos y puñetazos”, convirtiéndose en un matrimonio de esos que no dejan de discutir pero que no pueden vivir el uno sin el otro.

Los vemos diariamente. Cada medio no es que defienda su ideología, es que se ha convertido en el altavoz del partido politico de su preferencia. Los escándalos de PP y PSOE no existen en los medios afines y son portadas y primeras noticias en los medios contrarios. Las cadenas de televisión se han dado cuenta de que las tertulias son un producto barato y se han lanzado a mimetizar las de la radio, bien sea en programas matinales, vespertinos o nocturnos, creando una nueva división dentro del gremio, el tertuliano profesional, que participa en cuatro o cinco tertulias a la semana, repitiendo lo mismo de una a otra.

Ningún medio de comunicación se libra. Los medios públicos están al servicio del partido que esté en el poder en ese momento. Los medios privados estan al servicio de los intereses de su grupo empresarial. Tan sólo se aspira a una ilusión de objetividad, que normalmente se traduce en reforzar las convicciones politicas propias y denigrar las ajenas. Incluso los medios de comunicación o programas que critican a todos los partidos, se inclinan por una u otra opción en los temas más delicados y polemicos. El periodismo se ha vestido con adjetivos muy grandilocuentes como “independiente” “objetivo” o “veraz”, pero a la hora de la verdad los medios no son nada de eso.

Y por ello, los periodistas son los profesionales peor valorados por los españoles. Y todavía habrá alguno que se pregunte por qué.

 

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