El problema del periodismo es más que pagar a tus blogueros

 

«En cuanto a la polémica sobre ‘El Huffington Post’, me pareció muy interesante y necesaria. El problema es que se magnificó, jaleó y amplificó tanto que llegó un momento en que parecía que el problema del periodismo español residía exclusivamente en este nuevo medio. Como si de pronto resultara que Montserrat Domínguez tuviera la culpa de la ‘conspiranoia’ del 11M que creó ‘El Mundo’, o de las portadas demenciales de ‘La Razón’ o de los enfoques delirantes de ‘Intereconomía’. El periodismo español tiene unos problemas tan graves que los que pueda traer ‘El Huffington Post’ me parecen irrelevantes a su lado. Al menos, de momento«.

 

Pedro de Alzaga, subdirector de cuartopoder.es, en una entrevista en Trecebits

 

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El Huffington Post español no pagará a sus blogueros ¡Qué sorpresa!

Leo sorprendido las quejas y denuncias que se han producido tras el anuncio de Montserrat Domínguez de que el Huffington Post español no pagará a sus blogueros.  ¡Qué sorpresa!

Ya lo dije en Twitter. No sé qué esperaban pero yo, desde luego, en ningún momento pensé que fueran a pagar a los blogueros cuando no lo hace el Huffington americano. Y se ha llevado muchas criticas y denuncias por ello, pero tampoco ha ido engañando a nadie.

 

Podemos argumentar las razones por las que bloguear para otros es un trabajo, pero el hecho es que el HuffPo español no lo considera y no pagará por ello con dinero. Pero sí lo hará con exposición y visibilidad. Lo hablamos hace unos dias por aquí y me autocito: «Pocos de los que escriben en el HuffPo cobran un sueldo. La inmensa mayoría de los autores consiguen exposición y promoción para sus escritos, lo que lleva a otras formas de compensación, pero no un sueldo. Con sus defectos, es un modelo que funciona y que pronto llegará a España».

 

[pullquote]Visto el precedente americano, cuesta creer que alguien pensara que en España iba a ser diferente[/pullquote]

Habría que conocer las condiciones que ofrece el Huffington Post español y qué exige a sus blogueros para poder acogerlos. Quizás no sean condiciones tan draconianas pero eso en cualquier caso deberá valorarlo cada bloguero. Yo, por ejemplo, no me atrevo a decir que no lo haría sin conocer esas condiciones. Escribir en el HuffPo supondría un nivel de exposición imposible de alcanzar por mi cuenta, o al menos imposible de alcanzar en poco tiempo. En cualquier caso, en junio saldremos de dudas y veremos quiénes han pasado por el aro y cuánto tardarán en ser tachados de vendidos e insolidarios…

El mundo Pro-Am: Cuando los amateurs se profesionalizan

Llegamos al ecuador de la serie dedicada a las doce tendencias examinadas por Ken Doctor en Newsonomics, que definen el estado actual del mundo de la comunicación. En esta sexta entrega descubriremos cómo vivimos en un mundo Pro-Am, donde los amateurs se han profesionalizado y compiten de tú a tú con los antiguos profesionales.

 

Notes from The Cult of the Amateur
Próximamente, en Lecturas 2.0

El concepto de Pro-Am viene dado por la revolución que ha experimentado el público, que ha dejado de ser un receptor pasivo. Cada vez más, aquellos conocidos anteriormente como «la audiencia» se dedican a generar sus propios contenidos. Plataformas como WordPress, Blogger y muchas otras permiten a cualquier persona crear contenidos y ponerlos a disposición de millones de usuarios en apenas unos minutos. Lo que antes sólo podían afrontar grandes empresas, ahora está al alcance de cualquier con un ordenador, una conexión a internet y ganas de contar algo.

 

Sitios como Huffington Post comenzaron aprovechando el fenómeno Pro-Am en su beneficio. La creciente exposición pública de Ariana Huffington fue la palanca que comenzó el proceso. A partir de ese impulso inicial, convencieron a amateurs de toda clase y condición, desde gente anónima hasta personajes como Al Gore o Jamie Lee Curtis, para que contribuyeran con sus textos. A estos les agregó noticias sindicadas en cantidad y con ello consiguió un todo mayor que la suma de las partes: Un diario político y moderno cargado de noticias y opinión, con un gran secreto. Pocos de los que escriben en el HuffPo cobran un sueldo. La inmensa mayoría de los autores consiguen exposición y promoción para sus escritos, lo que lleva a otras formas de compensación, pero no un sueldo. Con sus defectos, es un modelo que funciona y que pronto llegará a España.

 

Esta revolución de los usuarios dibuja un panorama cambiante en los medios de comunicación,  no exento de peligros. Si cualquiera puede publicar, ¿cómo podemos saber si su motivación es altruista o está movida por algún interés comercial? Es fácil saber cuando una marca está detrás de una publicación, pero ¿qué pasa con los miles de blogueros anónimos o no tan anónimos que hay en la red? ¿O con el último fenómeno de internet, las tuitstars?

 

Como estamos en una fase muy temprana de esta revolución, aún no se han establecido unas reglas de comportamiento claras. Ken Doctor habla del modelo que está comenzando a surgir en Estados Unidos, un modelo piramidal que depende de los editores (que encuentran así una nueva función) para calificar, clasificar y categorizar este nuevo e ingente caudal de contenido. Por eso, la mayoría de empresas a las que hace referencia en el capítulo dedicado a la tendencia número 3 (Redefinir y reinventar lo local en el periodismo) tienen muchos editores y pocos reporteros entre sus empleados a tiempo completo.

 

Esta revolución se relaciona con otra aún más grande, la de la web social. Facebook, Twitter, LinkedIn, Tuenti y otras redes sociales han provocado un cambio profundo en la comunicación social, cuyas consecuencias sólo ahora estamos empezando a comprender. La gente pasa mucho más tiempo en estas páginas que en las webs de noticias. Estas y otras herramientas están haciendo posible que los que antes no tenían voz en el proceso de la noticia ahora sean parte activa, y contribuyan de manera decisiva a su difusión.

 

Y en la próxima entrega, los reporteros se hacen blogueros.

 

Más en la serie de Newsonomics: