¡Dios mío, han matado al Reader!

Algunos nos acostamos anoche con la noticia y otros se han levantado con ella. Google dejará de prestar su servicio de Reader a partir de julio. Las explicaciones de la compañía son que prefiere centrarse en productos que den más dinero y aplicaciones con mayor número de usuarios. A falta de cifras oficiales, yo me quedo con lo que cuentan Om Malik y Chris Wetherell, uno de sus creadores, en este post de GigaomGoogle nunca creyó en Google Reader y le ha dado la espalda en el momento que le ha sido posible.

En estos momentos, uno se siente cabreado con Google, como Enrique Dans. El Reader ha sido el centro de mi dieta informativa desde hace años y he seguido añadiendo fuentes a medida que iba encontrando nuevos blogs y páginas de interés. Para mí no es una herramienta con la que leer los mismos viejos feeds de siempre, sino el mejor modo de mantenerme informado de todos los temas de mi interés, y poder revisar y recuperar contenidos cuándo y dónde yo quiera. Ahora mismo no sé con qué herramienta lo voy a reemplazar, pero tendré que hacerlo.

Hace ya tiempo que Google dejó de hacer caso al lema de Don’t be evil. Cuando reseñe el libro Desnudando a Google, ya lo advertía. Me autocito: “Muchas veces nos olvidamos que Google es una empresa que se debe a sus accionistas y que busca conseguir el máximo beneficio posible. Cierto es que gracias a ellos tenemos herramientas prácticamente imprescindibles en nuestro día a día como Gmail, Google Maps o Google Docs. Pero eso no debe cegarnos ante la realidad de Google”.

Y esa realidad es que una simple aplicación totalmente integrada en nuestras vidas (o al menos en la mía) va a desaparecer y no podemos hacer nada para evitarlo. Dudo mucho que la petición de Change.org sirva para algo, e incluso aunque Google diera marcha atrás, yo no volvería.  Gracias a esto he aprendido la importancia de no tener todos tus huevos en la misma cesta digital, así que de aquí a julio voy a dedicarme a buscar una alternativa a un programa que yo, como muchos, voy a echar de menos.

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Tres herramientas para procesar, compartir y archivar información

 

Leo el post de Enrique Dans sobre el RSS que se resiste a morir y su defensa del Google Reader y recuerdo cuando hablé de mi dieta informativa, donde señalé que el Reader constituía el plato principal de la misma y mi fuente primaria de información. Hoy, eso no ha cambiado en absoluto y el Reader es de consulta diaria obligada para poder procesar toda la información acerca de los temas que me interesan. Pero algo sí ha cambiado desde que escribí sobre mi dieta informativa, y es que ahora uso dos herramientas nuevas para compartir y archivar aquellos items informativos que me parecen de especial interés: Hootsuite y Spundge.

 

 

Ya había configurado mi cuenta de Hootsuite antes del verano, y ha sido a partir de septiembre que he empezado a usarla con asiduidad. Primero para poder compartir las actualizaciones del blog en redes sociales y después, y cada vez con más frecuencia, para compartir contenidos relacionados con el periodismo en las cuentas de EScomunicación en Facebook, Twitter y Google+. Creo que ahora ya he empezado a coger el truco a este último uso, y llevo unos días con un ritmo regular de publicación de mañana y tarde, gracias a la facilidad con que se pueden programar las publicaciones en Hootsuite.

 

 

Al mismo tiempo, continúo usando Spundge, que me parece una herramienta con mucho futuro a poco que empiece a extenderse su uso entre los periodistas, que por algo está pensada para ellos. Ya hablé en su momento de Spundge en este post y en este otro usé un cuaderno creado para hablar sobre el Meeting Point By Ono de Periodismo 2.0. A su vez, en la columna derecha tenéis El cuaderno de EScomunicación, donde recopilo noticias de interés y que me está sirviendo para crear un gran portafolio con entrevistas, noticias y vídeos sobre el cambio de paradigma del periodismo que me está siendo de gran utilidad para tener ordenadas mis ideas y poder archivar información.

 

Procesar información, compartir información y archivar información. No sólo los periodistas del futuro tendran que saber cómo hacerlo, cualquier profesional deberá tener esas habilidades digitales si quiere prosperar en la era de la sobreabundancia de información, y Google Reader, Hootsuite y Spundge son tres herramientas que te permitirán hacerlo.

 

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Así es mi dieta informativa

Como seguramente sepas si has leído algo de EScomunicación, sostengo que vivimos en una era de sobreabundancia de información. Nunca en toda la historia de la humanidad se ha generado tanta información, tan rápido y de tantas fuentes. El pasar de la escasez a la abundancia ha cambiado los hábitos de consumo de información de muchas personas y es por eso que ya podemos hablar de la dieta informativa.

 

 

La dieta informativa es algo que todos debemos plantearnos en algún momento. Ante la avalancha de información que nos inunda por todos los medios y canales posibles, hay que elegir con cuidado nuestras fuentes de información. En caso contrario, podemos caer en un consumo excesivo de información, “una suerte de obesidad informativa”, tal y como escribe Mancini en un post de Amphibia, que fue quien me descubrió el concepto de dieta informativa, usado a su vez por Clay Johnson en The Information Diet, un libro que está en mi pila de lecturas 2.0 pendientes.

 

Por eso, y siguiendo el ejemplo de Julio Alonso, voy a haceros partícipes de mi dieta informativa. No pienso que sea la mejor o la más adecuada, pero para mí ha demostrado ser la idónea para estar informado de todos los temas que me interesan. No es una dieta adecuada para todo el mundo, pero es un modelo que podéis utilizar para configurar vuestra propia dieta.

 

Para empezar, hay que decir que en mi consumo de información utilizo el smartphone en la mayoría de momentos que no estoy frente al PC, tanto por las notificaciones como para consultar mis fuentes. Se puede tener una dieta informativa saludable sin un teléfono inteligente, pero te limitará más al estar obligado a conectarte a un ordenador para ello.

 

Mi dieta informativa se sustenta en dos pilares fundamentales: Google Reader y Twitter. El primero lo tengo configurado con más de 180 suscripciones a diferentes páginas y blogs, organizadas en 11 carpetas diferentes. Esto se traduce en que cada dos horas puedo tener de 20 a 40 elementos para leer, dependiendo del día y el momento.

 

  • Las carpetas más revisadas son las dedicadas a Comunicación y Tecnología, donde tengo siempre a mano las noticias más importantes sobre estos temas de páginas de España y América.
  • Tengo otras carpetas dedicadas a temas “serios” como Android, Economía o Politica, pero una dieta informativa completa no estaría equilibrada sin un poco de humor y para eso tengo carpetas como Humor, Varios o Viñetas.
  • Finalmente, completo el Reader con dos carpetas dedicadas a aficiones como los Comics o la Televisión.

 

Consulto el Reader muy a menudo a lo largo del día, revisando las carpetas que más me interesen en cada momento. Con este lector de feeds me mantengo informado de los temas que me interesan profesionalmente y personalmente y constituye el plato principal de mi dieta informativa.

 

Para complementar ese plato y muchas veces mejorarlo, utilizo Twitter. Gracias a la red de microblogging estoy enterado en tiempo real de lo que sucede en los campos más diversos y me sirve también para descubrir nuevas fuentes de información. Sigo a más de 300 cuentas, en las que podemos distinguir varios grupos:

 

  • Las cuentas de amigos y familiares las sigo por razones obvias, aunque siempre pueden sorprenderme en un momento dado con un enlace curioso o interesante, y hay algunos que lo hacen muy a menudo.
  • Sigo también muchas cuentas de periodistas y políticos, para poder estar al tanto de lo que se cuece en mi profesión. He comprobado en más de una ocasión como gracias a Twitter me entero de cosas antes que por los medios tradicionales y casi siempre es gracias a ellos.
  • En mi timeline hay muchas cuentas dedicadas a la tecnología, la comunicación y la web 2.0, a través de las cuales estoy al tanto de todo lo que sucede en el mundillo. Desde las últimas novedades de Android hasta recomendaciones para community managers, pasando por consejos sobre SEO o marketing.
  • Finalmente, el resto de la gente que sigo está enfocado a mi ocio o mis aficiones, con humoristas, escritores, videjojuegos, actores, escritores, series de televisión y algunas cuentas que sólo podemos definir como inclasificables.

 

Pero mi dieta informativa no se sustenta sólo en el 2.0. En lo que se refiere a 1.0, leo como mínimo dos periódicos diarios, normalmente El País y El Mundo, y hago zapping por las cadenas de radio cuando me levanto y cuando me acuesto. Con esas cucharadas de 1.0 completo mi dieta informativa.

 

¿Y cuál es la tuya?