La noticia ya no tiene límites

En los cuarenta años que han transcurrido desde la foto que preside este post, han cambiado muchas cosas en los medios de comunicación. En mi opinión, una de las más importantes es la número seis del listado que ha propuesto Jordi Pérez Colomé en JotDown. Él habla de que la extensión es la justa, pero yo creo que lo que ocurre es que la noticia ya no tiene límites.

Los medios de comunicación tradicionales están limitados por sus costes en espacio y tiempo: una página de periódico tiene límites, al igual que un boletín de radio o una pieza de informativo en televisión. Esa limitación ha desaparecido por completo, en los nuevos medios de comunicación una noticia puede ser tan extensa o tan breve como sea necesario. Podemos hacer un tuit o publicar un artículo de veinte mil palabras; el coste es exactamente el mismo, y en muchos casos ese coste es cero.

Los periodistas todavía no son (somos) conscientes de esto. Todavía nos regimos por los bloques tradicionales, que han funcionado durante décadas, pero eso está cambiando. Las nuevas plataformas de publicación permiten contenidos sin limitaciones, tanto vídeo como texto y audio, y no hay ningún motivo para que no puedas hacer tu noticia tan extensa como creas conveniente. Cuando tienes espacio infinito, ponerte límites es una estupidez.

Uno de los ejemplos que más me gusta citar es precisamente JotDown. Cuando alguno de los detractores de los medios online me suelta el tópico de que los textos en internet son cortos y superficiales, le pongo el ejemplo de cualquiera de sus entrevistas. En cuanto todos comprendamos que el soporte internet no tiene ninguna de las limitaciones del resto de soportes, será cuando podamos empezar a aprovechar todo el potencial que tiene. La noticia ya no tiene límites y el periodismo tampoco.

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El problema ya no es llegar al público, es conseguir que te encuentren

Los medios de comunicación han funcionado durante cientos de años en base a un paradigma unidireccional, ejerciendo de gatekeepers entre un emisor y un receptor bien diferenciados. Hasta no hace mucho tiempo, aquello no aparecía en los medios no existía y el problema con el que se enfrentaba cualquier organización era cómo llegar al gran público. La irrupción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ha dinamitado ese paradigma.

En la última década hemos asistido a la irrupción de distintas plataformas de publicación, que han acercado al emisor y al receptor del paradigma tradicional más que nunca. Al mismo tiempo, la popularización de los smartphones y las tabletas han hecho que el uso de internet sea cada vez más móvil y menos en el ordenador, y ha sumado a la red a un sector de la población que, si no fuese por sus dispositivos móviles, seguiría desconectado. En resumen, cada vez hay más gente conectada y cada vez es más fácil llegar a ella.

Para los medios de comunicación, esto ha supuesto perder el monopolio del público. No es necesario comprar un anuncio a toda página en el diario para llegar a un millón de personas, puedes conseguir el mismo impacto con una campaña en youtube. Para las marcas, los medios se han convertido en un canal más, y no siempre el principal. Y ocurre lo mismo con los periodistas.

Ante la crisis generalizada de los medios tradicionales, muchos periodistas se están lanzando a la aventura de construir sus propios medios de comunicación. Los avances de la tecnología han derribado las barreras económicas: un medio digital hoy en día puede funcionar por menos de un millón de euros, una cantidad muy alejada del capital que habría que desembolsar por una licencia para radio o televisión, o los costes fijos de un periódico de papel.

Y tampoco es necesario llegar a esos niveles. Un periodista puede tener su bitácora personal y funcionar como un medio de comunicación, bien afiliándose a un medio más grande o trabajando en solitario gracias a herramientas como el crowdfounding. Jordi Pérez Colomé es el ejemplo más destacado que me viene a la mente en nuestro país. No está de más recordar que publicar ya no es un trabajo, es un botón.

El problema ahora ya no es llegar al público, sino conseguir que el público te encuentre. Ante la sobreabundancia de información, hay que buscar la forma de conseguir llegar a la audiencia, y eso se consigue con periodismo contrastado y trabajado. Igual que se ha hecho toda la vida. No hay atajos fáciles para construir una audiencia y tanto para un medio como para un periodista singular, la única receta es trabajo, trabajo y más trabajo. Solo generando una huella digital profunda y basada en los elementos esenciales del periodismo, podrás conseguir que te encuentren.

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Lecturas 2.0 esenciales: Newpaper, de Albert Montagut

Newpaper
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Leyendo Newpaper: Cómo la revolución digital transforma la prensa de Albert Montagut, siento mucha envidia, pues este es el libro que me habría gustado escribir si hubiese completado el libro de EScomunicación, hace algo más de un año. Pero también soy realista, jamás habría podido escribir un texto de la calidad de Newpaper. Aún habiéndolas vivido, me faltan muchos elementos para poder explicar todo lo que ha pasado en las últimas dos décadas desde que internet entró en nuestras vidas y las redacciones de los periódicos de todo el mundo.

Esa disrupción ha transformado por completo la industria del periodismo y la crisis económica ha precipitado ese cambio de paradigma hacia lo digital. La prensa se resiste al cambio digital, pero es un cambio inevitable y, como dice Montagut, no es un debate entre la rentabilidad de los medios, la independencia periodística y la calidad de los textos. Éste no es un debate entre editores, directores, reporteros y financieros. Es un debate existencialista: ser o no ser, vivir o morir.

La revolución de internet ha sido imparable e incluso hoy, cuando la sociedad vive cada vez más conectada, muchos siguen mirando hacia otro lado, ajenos a lo que ocurre. Nos encontramos en un nuevo mundo, un nuevo escenario en el que el rol del periodista ha cambiado por completo y donde el lector, hasta ahora protagonista testimonial del debate informativo, asume un papel protagonista al querer y poder intervenir en ese, hasta ahora, exclusivo juego.

Newpaper nos relata cómo hemos llegado a ese punto y cómo los medios de comunicación se enfrentan a los nuevos retos de la sociedad de la información. A través de entrevistas y declaraciones de más de treinta periodistas y profesionales de la información, Montagut nos da una lección de historia de los medios de comunicación, con especial énfasis en los medios españoles, contándonos los hitos más importantes de los últimos 20 años.

En el principio

En los primeros tiempos, la mayoría de los periodistas consideraba que el periodismo de internet era un género menor en relación con el de los diarios de papel., pero aún así todos los diarios españoles importantes abrieron sus dominios propios en la red durante los años 94 y 95, historia que Montagut nos cuenta con todo lujo de detalles. Algunos lectores más jóvenes pueden incluso encontrar términos que ya no existen, como las BBS, o conceptos hoy en día descabellados, como que un periódico creara un navegador propio para desarrollar todo el proyecto online del diario. Así eran aquellos primeros años.

Entonces, igual que ahora, lo importante era que el periodismo que se haga sea un buen periodismo. Su formato ahora ha cambiado, cambió en el pasado y previsiblemente volverá a cambiar en el futuro al hilo de la evolución tecnológica que se produzca. Pero las reglas permanecen, a pesar de la vertiginosidad de la sociedad de la información, que ha hecho que todo cambie.

La rápida transición hacia la pantalla ha difuminado los ciclos de trabajo periodístico. Un diario, como su propio nombre indica, es el resultado de un proceso que dura veinticuatro horas. Si se arroja en manos de la inmediatez de internet, con ciclos que vienen a durar un minuto o menos, el diario se transforma en otra cosa: lo que gana en rapidez, lo pierde en reflexión y en perspectiva. Su esencia desaparece. Lo único que no debía hacerse es lo que han venido haciendo muchos medios: dar al print la urgencia y la superficialidad del online.

La historia de la creación de las versiones web de El País y El Mundo, y del pulso entre ambas, es un paso por aquellos últimos años del siglo XX y primeros del XXI, que protagonizaron periodistas que hoy son referentes como Mario Tascón y Gumersindo Lafuente, que, en diferentes etapas, pasaron por ambos periódicos y sentaron las bases sobre las que descansan ahora sus páginas web. El experimento de El País en 2002 por el que se convirtió durante tres años en un medio de pago también es uno de los hitos de esa historia, explicando las razones por las que el diario de Prisa optó por esa vía, y cómo El Mundo aprovechó esa coyuntura para convertirse en la web en castellano más visitada del mundo.

El nacimiento de los llamados confidenciales es otro de los aspectos tratados por Montagut en Newpaper. Desde el Drudge Report estadounidense hasta elconfidencial.com español, estos medios nativos de internet han pasado de ser una recopilación de rumores a empresas periodísticas de pleno derecho, y lo son gracias a la vocación de hacer información propia. Quienes en la red se dedican al cotilleo político-financiero o, en el mejor de los casos, a cambiar de titular noticias de agencia, son “confidenciales” más o menos puros pero no periódicos digitales. A través de declaraciones de gente como Fernando Jáuregui, Alfonso Rojo, Arcadi Espada, Ignacio Escolar o Jesús Cacho,  se hace un mapa de los medios puramente digitales de nuestro país, que es donde descansa buena parte del futuro de la profesión.

En el futuro

La tecnología tiene una gran influencia en el futuro del periodismo, en la forma de redactar y comunicar, la distribución de la información, la configuración de las empresas periodísticas, el concepto de periodismo, así como la responsabilidad social del periodista y de las empresas periodísticas. Poca gente duda de que a nivel técnico el futuro del periodismo escrito reside en los soportes electrónicos -tabletas, móviles…- y que el papel es un dinosaurio en peligro de extinción, pero ese debate no es el importante, sino quiénes van a ser los periodistas del futuro y qué van a hacer las empresas del sector para financiarse.

La crisis económica ocupa los últimos capítulos de Newpaper, en los que Montagut analiza el ocaso de los periódicos de papel y el auge de tabletas y smartphonesEstos dos aspectos han configurado la mayor revolución periodística de la historia, imposible de resistir por nadie. Por ello, como indica Juan Antonio Giner, uno de los entrevistados, “lo que hay que salvar no son los periódicos, sino el periodismo; y la mejor forma de hacerlo es con más y mejor periodismo, sin complejos, con talento, pasión, creatividad e innovación”.

Ese nuevo periodismo debe tener en cuenta el cambio en la ecuación periodista/lector, que se encuentran en el mismo nivel, horizontal, cara a cara. Los lectores quieren leer sobre los temas que les interesan y sobre los que ya tienen información y opinión, y lograr que sea el periodista quien siga marcando la jerarquía editorial es el gran reto. Para eso, el periodista debe tener un conocimiento profundo de la tecnología, una habilidad que se puede adquirir y perfeccionar igual que la buena escritura.  Y hay que asumir que casi nada de lo que comunican los periodistas constituye ya una novedad para el público.

Hay muchos más temas en Newpaper, como el relato de la irrupción de los blogs o lo que fue Wikileaks para el periodismo, pasando por la explosión de las redes sociales o el caso Megaupload; también se habla y mucho del periodismo en España, con hitos como el proyecto del diario Público, el crecimiento y caída de los periódicos gratuitos o cómo se vivieron los atentados del 11-S y el 11-M. Pero creo que ya te habrás hecho una idea de por qué considero Newpaper una lectura esencial.

Si necesitas una historia de internet y los grandes cambios que ha propiciado en el mundo de la comunicación, si necesitas un estudio sobre la evolución de los medios de comunicación en España en las últimas décadas y si quieres conocer la opinión de muchos de los periodistas y comunicadores que han estado en el centro de la revolución digital, debes leer Newpaper.

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El infierno de la prensa

Este excelente vídeo del diario uruguayo Últimas noticias muestra en apenas minuto y medio muchos de los males de la profesión periodística, que han contribuido a que la industria se encuentre inmersa en este cambio de paradigma. Por supuesto, la inmensa mayoría de los periodistas no son superficiales, inexactos, tendenciosos, altaneros, sensacionalistas, serviles o calculadores, pero aquellos que sí tienen uno o más de estos defectos son los que dan mal fama al resto, y por eso los periodistas, como gremio, tenemos que vigilar y denunciar estas prácticas allí donde se produzcan.

Aun así, el infierno de la prensa no se encuentra en los periodistas, sino en la percepción de los mismos que tiene la sociedad. Por desgracia, los medios de comunicación, y por extensión los profesionales que trabajan en ellos, son percibidos por la mayoría de la sociedad como parte del poder establecido, del establishment y eso se traduce en que se los considera parte del problema y no parte de la solución.

El cambio disruptivo producido por las tecnologías de la información y la comunicación ha hecho que el público ocupe el escenario. El contenido generado por los usuarios eclipsa a todos los demás contenidos presentes en la red, y el espacio ocupado por los medios en la atención de la sociedad es cada día menor. La audiencia se reduce y se fragmenta, atraída por otros focos de atención y por la desconfianza generada en torno a los medios de comunicación.

El público ya no necesita a los medios de comunicación para informarse y los medios de comunicación todavía no han desarrollado un producto alternativo para ofrecer a su audiencia. Si antes les vendían paquetes informativos con las noticias de ayer, hoy eso ya no es válido. El público ya conoce las noticias de ayer, las conoce al momento gracias a la inmediatez de la red. La carrera por ser el primero en dar la noticia ya no tiene sentido, ahora lo que importa es dar mejor la noticia. Por eso, estoy totalmente de acuerdo con la tesis que defiende Juan Antonio Giner en  The “Day After” Newspaper is here to stay.

Aunque el se refiere muy concretamente a los periódicos, creo que el modelo se aplica a todos los medios de comunicación. Hacen falta nuevos productos comunicativos para usuarios bien informados, que están conectados 24/7 y forman comunidades en torno a sus intereses, y esos productos deben centrarse en las pantallas de móviles y tabletas, con varias ediciones a lo largo del día, en las que podamos encontrar todo tipo de contenido multimedia.  Puede que con ese tipo de productos, los medios no sean tan menospreciados por los ciudadanos y puedan así salir del infierno de la prensa.

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Descárgate el libro Herramientas Digitales para Periodistas

Ya está disponible la segunda edición actualizada del libro Herramientas Digitales para Periodistas, escrito por la periodista Sandra Crucianelli con el apoyo del Centro Knight para el Periodismo en las Américas de la Universidad de Texas. Este libro electrónico, disponible en formato PDF, es un excelente compendio de herramientas para cualquier periodista que deba desenvolverse en un entorno digital, lo que significa que todo periodista que se precie debería echarle al menos un vistazo.

Pistas para sacar el máximo partido de los buscadores y las redes sociales, consejos para iniciarse en el periodismo de datos, y listados de herramientas de audio y vídeo y de otras para poder crear encuestas en línea, enviar mails anónimos o con adjuntos de gran tamaño son solo algunos de los puntos destacados de este libro. Una lectura totalmente recomendada para aquellos periodistas que no sepan manejarse en internet y también para aquellos periodistas experimentados que quieran tener un manual de referencia y consulta rápida siempre a mano.

Puedes consultar en línea el libro a continuación, y también puedes descargarlo desde la página del Centro Knight en este enlace o a través de la biblioteca virtual de Escomunicación.

Herramientas Digitales Para Periodistas – Segunda Edición.pdf by Miguel Ángel Alonso Pulido

 

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Así fue la presentación del Informe de la Profesión Periodística 2013


El pasado jueves se presentó en la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid el Informe de la Profesión Periodística 2013, un análisis de la situación del gremio en España que muestra el impacto de la crisis en la profesión y cómo el cambio de paradigma la está transformando. Por circunstancias personales, no pude asistir a la presentación, pero ya estoy realizando las gestiones para hacerme con una copia del informe, del que realizaré un resumen próximamente.

El Informe presenta una radiografía de la cruda realidad de la profesión: 11.151 empleos pérdidos y 284 medios cerrados desde 2008, de los cuales 4.434 puestos de trabajo y 73 medios corresponden a 2013. Pero a pesar de estas cifras, todavía queda sitio para el optimismo, con la creación de nuevos medios de comunicación lanzados por periodistas. El Informe recoge una lista de casi trescientos nuevos medios y proyectos informativos, con los que los periodistas hacen frente a la crisis del sector apostando por el autoempleo o el cooperativismo.

En mi opinión, esta proliferación de nuevos medios es la mejor noticia posible para el sector, toda vez que la estructura de los medios tradicionales está lastrada por importantes costes fijos que los hacen inviables en la actual coyuntura. Evidentemente, estos nuevos medios tendrán que luchar para conseguir un hueco en el mercado publicitario, además de buscar medios de financiación alternativos para conseguir la viabilidad económica. La evolución de estos nuevos medios será una de las tendencias a observar durante 2014, no hay duda.

Pero volviendo al Informe, además de en Twitter con el hashtag #InformeAPM, pude seguir vía streaming la presentación a cargo de la presidenta de la APM, Carmen del Riego, el director del Informe, Luis Palacio, y el presidente de la Comisión de Publicaciones de la APM, David Corral. A continuación, podéis ver la presentación íntegra, junto a las preguntas que se produjeron tras la misma.

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La apatía y la negación de la realidad no salvarán a los periódicos

Menuda la que se ha liado con la intervención de Pedro J. Ramírez en la Conferencia de la Asociación de Editores de Diarios Españoles celebrada el pasado lunes. El director del diario El Mundo se despachó a gusto, acusando a la Asociación de no buscar soluciones para los problemas del sector e incluso de ser un “factor retardatorio” para los periódicos españoles. ¿Qué ha ocurrido para que Pedro J. haya hecho estas declaraciones?

La situación de los periódicos españoles no es buena, eso es algo que todos los actores del sector reconocen. El propio Libro Blanco de la Prensa Diaria de este año habla de pérdidas operativas de 95 millones de euros y una caída en la publicidad del 17%, con lo que el pastel publicitario para la prensa es hoy poco más de una cuarta parte de lo que fue hace seis años. No hay industria que pueda soportar un descenso de casi el 75% en su principal fuente de financiación y es esa situación desesperada la que hace que surjan voces discordantes en un gremio que, a pesar de sus diferencias, solía estar bastante unido.

Lo cierto es que Pedro J. tiene toda la razón en sus afirmaciones. Antes de su intervención, habían hablado los directores de La Razón, ABC y el Diario de Navarra, destacando la importancia del soporte papel y su preeminencia frente al digital. Es como si después de varios años de crisis, de descensos continuados en las ventas de periódicos, de caídas de dos cifras en la inversión publicitaria y de migración del público al entorno digital, estos directores estuvieran todavía en la primera fase del duelo: la negación. Y negar la realidad no es una estrategia empresarial.

En cambio, el director de El Mundo sí parece que ha comprendido la realidad de la situación y está dispuesto a tomar cartas en el asunto. El cambio de piel de El Mundo es su apuesta para poder continuar siendo uno de los diarios más importantes de España, basándose en un muro de pago poroso, aplicaciones dedicadas para acceder a las noticias y nuevos modos de cobro a sus lectores. No parece que le esté yendo muy mal cuando prevé llegar a los 100.000 suscriptores en este trimestre, aunque todavía recuerdo cuando habló de que cerraría 2012 con esa misma cifra. Hay que ser prudentes en las estimaciones, pero lo que no podemos negar es que, a día de hoy, solo El Mundo ha apostado por algo diferente a mantener el status quo.

No existe una solución clara a la crisis a la que se enfrentan los periódicos, un problema en el que influyen muchos factores. Lo único seguro es que no hacer nada o aguantar hasta que lleguen tiempos mejores es la mejor receta para el desastre. Adelgazar la estructura de los diarios y hacerla más eficiente, buscar fuentes de financiación alternativas y reconocer que la web debe tener más importancia que el papel en la estrategia del diario, como ha hecho el Financial Times, son los pasos más adecuados para garantizar que los periódicos sobrevivan a lo que Pedro J. califica como “terremoto dentro de un tsunami”. Un escenario crítico para el que hace falta decisión, porque incluso equivocándose se puede aprender de los errores, pero de la apatía y la negación de la realidad no se obtiene nada. Y el tiempo corre en contra de la prensa impresa.

 

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¿Debe el periodista hacer públicas sus opiniones? Debate entre Bill Keller y Glenn Greenwald

 

 

       VS

 

 

A través de la Asociación de la Prensa de Madrid, he llegado a este apasionante debate en el que el periodista del New York Times y antiguo director del diario Bill Keller desafía a Glenn Greenwald, el periodista que reveló las filtraciones de Edward Snowden, a un intercambio de ideas sobre el estado actual y el futuro de la profesión, abordando temas tan candentes como si los periodistas deben ser transparentes en sus ideas políticas o no es necesario que los lectores las conozcan. A continuación, os resumo lo más interesante, a mi juicio, de dicho debate.

Keller comienza señalando que ambos han llegado al periodismo desde diferentes tradiciones. Mientras que el antiguo director del NYT ha pasado su carrera trabajando en periódicos, primando un periodismo agresivo aunque imparcial en el que los periodistas debían guardar sus opiniones a no ser que trabajaran en las páginas de opinión, Greenwald proviene de una tradición más activista -primero como abogado, luego como bloguero y columnista y pronto en un nuevo medio financiado por el fundador de eBay-, y todo lo que escribe parte de un punto de vista determinado.

En este sentido, para Greenwald no hay duda de que los medios de comunicación establecidos, incluyendo por supuesto al New York Times, han realizado un periodismo excelente en las últimas décadas, pero que el modelo del periodista que obvia sus percepciones subjetivas, sus opiniones, también ha producido mucho periodismo de baja calidad y algunos hábitos perniciosos que debilitan a la profesión. Si un periodista tiene miedo de expresar cualquier opinión y se limita a sentencias declarativas tipo “X ha dicho Y” nunca encontraremos noticias que contengan frases como “X ha dicho Y y eso es falso”.

[pullquote]Keller no define su trabajo como periodista por decir a los lectores lo que él piensa, o lo que ellos deben pensar, sino por contar lo que los lectores necesitan saber para decidir por ellos mismos[/pullquote]

Pero más allá de este debate, Greenwald subraya que los únicos parámetros que deben importarnos a la hora de valorar el periodismo son la exactitud y la credibilidad. En su opinión, desvelar antes que ocultar los valores del periodista ayuda a un periodismo más honesto, pero ningún periodismo tiene auténtico valor si no descansa sobre los cimientos de los hechos, las pruebas y la verificación. Proclamar que periodistas que muestran sus valores no pueden hacer buen periodismo es tan poco válido como decir que los periodistas que no lo hacen tampoco pueden. A priori, las opiniones de un periodista no tienen que influir en la calidad de su trabajo periodístico.

Ante esto, Bill Keller subraya que, si bien ahora trabaja en la sección de opinión, cuando era director del NYT y periodista de calle, por decirlo de alguna manera, no definía su trabajo por decir a los lectores lo que él pensaba, o lo que ellos debían pensar, sino por contar lo que los lectores necesitan saber para decidir por ellos mismos. También denuncia el simplismo al afirmar que si un periodista, por ejemplo, no usa la palabra “tortura” en una información, está fallando un test de valor o encubriendo algo.

Greenwald contesta que ocultar la posición ideológica del periodista le da más “manga ancha” para manipular su trabajo porque el lector no conoce esa posición y por tanto no puede tenerla en cuenta a la hora de formar su opinión. El periodismo debe informar al público de hechos ciertos y vitales, y tiene la capacidad única de ser un contrapeso del poder, y para él cualquier regla no escrita que interfiera con esos dos aspectos debe ser descartada.

[pullquote]Greenwald destaca que su visión del periodismo requiere tanto de ecuanimidad como de respeto a los hechos, y piensa que eso se consigue mejor siendo honesto acerca de las opiniones del periodista[/pullquote]

Keller introduce otro debate cuando cita una entrevista a Greenwald en la que éste se refiere a que la cobertura de asuntos gubernamentales o de otras grandes instituciones va a cambiar por la omnipresencia del contenido digital, que hace posible que personas como Edward Snowden o Bradley Manning hayan dado pie a las noticias más importantes de los últimos años. Para Keller, no basta solo con eso, también hay que estar dispuesta a arriesgarlo todo. Las mismas herramientas digitales que hacen tan sencillas las filtraciones también hacen muy difícil evitar ser pillado. Por eso, sostiene, sigue teniendo gran importancia el periodismo de investigación que cultiva fuentes durante meses o años frente a personas singulares que deciden confiar a un periodista o un medio la información confidencial a la que tienen acceso.

Glenn Greenwald asegura a su vez que, junto a nuevas tecnologías que mejoren la privacidad, valientes como Manning y Snowden son cruciales para arrojar luz sobre algunos asuntos oscuros. No debería requerir un gran valor o sacrificio desvelar actos ilícitos del gobierno hechos en medio del secreto, pero es así. Y para Greenwald eso es un inmenso problema de la democracia, uno para el que todos los periodistas deberían estar unidos y luchar.

Volviendo al tema de la imparcialidad, Keller destaca que es una aspiración legítima del periodismo, hoy más que nunca, pues vivimos en un mundo en el que el público tiende a prestar atención a los medios afines a su opinión. Es muy fácil sentirse informado leyendo y escuchando a los medios de “tu cuerda” y no encontrar nunca informaciones que desafíen tus puntos de vista y tus prejuicios.

Greenwald termina el debate destacando que su visión del periodismo requiere tanto de ecuanimidad como de respeto a los hechos, y que piensa que eso se consigue mejor conociendo las opiniones del periodista, en vez de usar un punto de vista desde ningún sitio que implica falsamente que los periodistas están por encima de los puntos de vista normales.

Este es un pequeño resumen del debate, que puedes encontrar íntegramente en su versión original en inglés aquí. Hay muchos más asuntos que han tratado en el debate original, y os animo a que lo leáis, pues aborda cuestiones que están en la misma raíz del periodismo y que son vitales para su futuro.

Fotografías: Wikipedia

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Seis motivos para que los periodistas pierdan el miedo a programar

Coding

No es la primera vez que trato en EScomunicación sobre los periodistas y la programación; en mayo pasado ya hablé sobre este tema, que en el mundillo del periodismo hispanoamericano parece que no tiene el mismo alcance que en el periodismo anglosajón, donde cada cierto tiempo resurge el tema, con sus defensores y detractores. Más allá de repetir los argumentos que usé en su momento, me gustaría destacar los seis puntos que ha usado recientemente Paul Bradshaw en Online Journalism Blog para demostrar que aprender a programar, en el sentido de conocer los fundamentos del código, es esencial para los periodistas en la era de internet.

  • Afecta directamente a la información a la que puedes acceder. Si saber cómo usar las funciones avanzadas de búsqueda de Google puede marcar la diferencia a la hora de encontrar información en la red, imagina qué podrías conseguir si añadimos el aprendizaje de otros conceptos como una API o la red profunda.
  • Afecta a cómo puedes filtrar y procesar toda la información que te llega, una habilidad inapreciable ante la sobreabundancia de información en la que vivimos. Hace poco hablé de ello y cómo organizar y gestionar tus fuentes de información, pero si además de saber usar esas herramientas puedes añadir códigos personalizados a tus necesidades, nunca te verás afectado por una sobrecarga informativa.
  • Afecta a tu capacidad de verificar fuentes y documentos. Saber cómo conseguir los metadatos de un documento de Office, un PDF o una imagen puede ser la clave para detectar una falsificación y saber cómo conseguir el Whois o verificar la caché de un sitio web pueda darte información muy valiosa sobre los propietarios de ese sitio.
  • Afecta a cómo puedes proteger tus fuentes. Para todo periodista, proteger la identidad de una fuente es esencial y hay ocasiones en las que solo se habla con esas fuentes mediante correos electrónicos, por lo que saber cómo navegar de forma anónima, cómo usar clientes seguros de mensajería instantánea o los fundamentos de la encriptación de e-mails es un conocimiento cada día más necesario.
  • Afecta a tu habilidad para aprovechar el conocimiento de los usuarios. En el año 2009, el periódico The Guardian pidió ayuda a sus lectores para examinar los 700.000 documentos sobre gastos de los miembros del Parlamento Británico, permitiendo que cualquier ciudadano pudiera examinar esos archivos, anotarlos y comentarlos. No todos los periodistas se verán en esa tesitura y normalmente podrán hacer su trabajo solos, pero nunca hay que olvidar que siempre hay alguien que sabe más que tú; aprovechar su conocimiento solo puede beneficiarte y para ello necesitas saber cómo y qué herramientas debes desarrollar.
  • Finalmente, afecta a cómo puedes conseguir que los usuarios se involucren. ProPublica tiene en su web una base de datos en la que se puede comparar diferentes escuelas e institutos de todo Estados Unidos. Cualquier usuario puede buscar la escuela a la que va su hijo y compararla con el resto de las de la ciudad, o incluso del estado, para comprobar las diferencias entre las mismas: cuál tiene el profesorado más experto, dónde hay más becas de comedor, etc… Una herramienta como esta es un gran ejemplo de servicio público y para ello también hay que saber cómo desarrollarla.

Todas estas razones son más que suficientes para perder el miedo al código. No tienes por qué tener el nivel de un programador, porque como periodista no es tu trabajo; pero sí te ayudará mucho tener las nociones necesarias para saber qué puedes pedir y qué se puede conseguir a partir de la información que obtienes. Además, gracias a ese conocimiento, podrás obtener más y mejores informaciones. En la licenciatura de periodismo, al menos cuando yo la estudié hace unos cuantos años, hay asignaturas como Principios de economía o Introducción a las ciencias jurídicas; ya es el momento de que haya una o más asignaturas dedicadas a conocer fundamentos de programación y todas las herramientas que hay en la red. Parafraseando a Woody Allen, es el sitio donde vamos a pasar el resto de nuestra vida.

 

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El periodista debe velar por su propia carrera

La situación actual de los medios de comunicación es muy complicada, como saben todos los lectores de EScomunicación, y afecta directamente al futuro de la profesión periodística. Cuando la mayor parte de las empresas periodísticas están en números rojos, ¿qué ocurre con los periodistas? ¿Cómo debe cobrar un periodista? La respuesta es sencilla: con dinero. Una vez señalada la obviedad viene la parte más complicada de la ecuación: ¿De dónde sacamos el dinero para pagar a los periodistas si las empresas acumulan años seguidos de pérdidas? Quizás el único aspecto positivo de la crisis económica es que ha hecho que muchos seamos conscientes de que jubilarse en la misma empresa donde has desarrollado toda tu carrera profesional es algo que ya solo ocurrirá en casos muy excepcionales.

El mercado se ha vuelto más volatil, porque pocas empresas pueden garantizar un empleo durante la vida útil del trabajador, y en el caso de los periodistas menos aún. Es por ello que el periodista del siglo XXI, al igual que cualquier otro profesional, debe velar por su propia carrera. Tiene que ocuparse de su formación, de que ésta sea continua, y de mantenerse al tanto de los últimos avances en su profesión. Ya no basta con seguir haciendo lo mismo que hace diez años y hoy un periodista debe saber muchas más cosas que solo escribir o locutar una noticia.

Hablando el otro día con una compañera de profesión, me comentaba que estos meses de noviembre y diciembre van a ser matadores, trabajando para una cadena de televisión los fines de semana, con una productora de martes a jueves y con otra el resto de días. Además de ser un ejemplo de amor a la profesión y ganas de trabajar, su caso es un ejemplo de cómo muchos periodistas del siglo XXI van a ganarse la vida, a través de muchas colaboraciones con diferentes medios, diversificando los riesgos. El vincularse a una empresa da estabilidad y seguridad económica, pero ese vínculo es también una cadena que te ata, y cuando la empresa va mal, a ti te va mal y si desaparece, tú lo haces con ella.

Por eso, todo periodista debe pensar siempre a medio y largo plazo en cada decisión que tome en su profesión. Aprender a hacer una instalación de WordPress puede que te parezca que no tiene utilidad ahora, pero si el día de mañana debes hacerte trabajador autónomo y quieres vender tus servicios, puede ser la clave para pasar de simplemente “periodista” a “creador de sitios web”. Saber usar todas las capacidades de tu smartphone puede salvarte el pellejo (profesionalmente hablando) cuando no tienes los recursos de un gran medio de comunicación a tu alcance. O simplemente conocer como funciona el proceso legislativo del Congreso de los Diputados puede ayudarte a ver la noticia antes que nadie. Todo aprendizaje es bueno, y debe ayudarte a conseguir tu objetivo. ¿Quieres ser fichado por una gran cadena? ¿Quieres mantenerte en tu puesto? ¿Quieres independizarte de los medios y ser un profesional autónomo? Piénsalo y enfoca las decisiones de tu carrera hacia ese objetivo. Nadie va a ayudarte mejor que tú mismo.

 

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