El periodista debe velar por su propia carrera

La situación actual de los medios de comunicación es muy complicada, como saben todos los lectores de EScomunicación, y afecta directamente al futuro de la profesión periodística. Cuando la mayor parte de las empresas periodísticas están en números rojos, ¿qué ocurre con los periodistas? ¿Cómo debe cobrar un periodista? La respuesta es sencilla: con dinero. Una vez señalada la obviedad viene la parte más complicada de la ecuación: ¿De dónde sacamos el dinero para pagar a los periodistas si las empresas acumulan años seguidos de pérdidas? Quizás el único aspecto positivo de la crisis económica es que ha hecho que muchos seamos conscientes de que jubilarse en la misma empresa donde has desarrollado toda tu carrera profesional es algo que ya solo ocurrirá en casos muy excepcionales.

El mercado se ha vuelto más volatil, porque pocas empresas pueden garantizar un empleo durante la vida útil del trabajador, y en el caso de los periodistas menos aún. Es por ello que el periodista del siglo XXI, al igual que cualquier otro profesional, debe velar por su propia carrera. Tiene que ocuparse de su formación, de que ésta sea continua, y de mantenerse al tanto de los últimos avances en su profesión. Ya no basta con seguir haciendo lo mismo que hace diez años y hoy un periodista debe saber muchas más cosas que solo escribir o locutar una noticia.

Hablando el otro día con una compañera de profesión, me comentaba que estos meses de noviembre y diciembre van a ser matadores, trabajando para una cadena de televisión los fines de semana, con una productora de martes a jueves y con otra el resto de días. Además de ser un ejemplo de amor a la profesión y ganas de trabajar, su caso es un ejemplo de cómo muchos periodistas del siglo XXI van a ganarse la vida, a través de muchas colaboraciones con diferentes medios, diversificando los riesgos. El vincularse a una empresa da estabilidad y seguridad económica, pero ese vínculo es también una cadena que te ata, y cuando la empresa va mal, a ti te va mal y si desaparece, tú lo haces con ella.

Por eso, todo periodista debe pensar siempre a medio y largo plazo en cada decisión que tome en su profesión. Aprender a hacer una instalación de WordPress puede que te parezca que no tiene utilidad ahora, pero si el día de mañana debes hacerte trabajador autónomo y quieres vender tus servicios, puede ser la clave para pasar de simplemente “periodista” a “creador de sitios web”. Saber usar todas las capacidades de tu smartphone puede salvarte el pellejo (profesionalmente hablando) cuando no tienes los recursos de un gran medio de comunicación a tu alcance. O simplemente conocer como funciona el proceso legislativo del Congreso de los Diputados puede ayudarte a ver la noticia antes que nadie. Todo aprendizaje es bueno, y debe ayudarte a conseguir tu objetivo. ¿Quieres ser fichado por una gran cadena? ¿Quieres mantenerte en tu puesto? ¿Quieres independizarte de los medios y ser un profesional autónomo? Piénsalo y enfoca las decisiones de tu carrera hacia ese objetivo. Nadie va a ayudarte mejor que tú mismo.

 

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La formación que debe tener un periodista

 

Hay mucho prejuicio en torno al periodismo. Muchas personas piensan que saben de periodismo y que pueden dar lecciones magistrales a periodistas en ejercicio. Seguramente piensan que para trabajar como periodista sólo hacen falta ganas. Pues no. El periodista tiene que tener una formación específica y complementarla con el ejercicio de la profesión, porque el periodismo también es un oficio y el olfato periodístico no se puede aprender leyendo.

 

Pero la carrera de periodismo no puede ser una carrera hinchada con decenas de asignaturas de escasa aplicación en el mundo real. Y no se puede enseñar a usar un tipometro en las facultades de periodismo modernas. Ya era una antigualla cuando estudiaba yo en el año 95, pero que todavía se enseñe a usarlo cuando ahora toda la maquetación se hace por ordenador no tiene nombre.

 

Todo lo que aprenda un estudiante de periodismo en clase debe estar orientado a su futuro laboral y ese futuro pasa ahora por la red. Los estudiantes deben saber manejarse en redes sociales, deben saber manejar las métricas de visitas de una web y deben ser capaces de crear un texto, un audio o un vídeo de la información que estén cubriendo y utilizar el más conveniente para ella, entre otras habilidades digitales.

 

A un periodista ya no le vale únicamente con saber escribir. Pero es que tiene que saber escribir. No se pueden tener faltas de ortografía ni erratas en un texto. Es la línea roja que debe tener un periodista. Las palabras son nuestra herramienta de trabajo y debemos saber usarlas. El lenguaje de los SMS no cabe en un texto periodístico y las faltas de ortografía mucho menos.

 

Finalmente, la formación tiene que ser continua. No vale con terminar la carrera y despreocuparse totalmente hasta la jubilación. Estamos obligados a reciclarnos constantemente, más aún en momentos como los actuales, en los que el periodismo se enfrenta a una crisis no sólo económica sino existencial. El periodista debe leer a todas horas, debe molestarse en aprender herramientas nuevas, debe experimentar, debe investigar siempre para mejorar su oficio. Y la excusa de «no tengo tiempo» no es válida. El día tiene 24 horas para todo el mundo. Si no puedes emplear alguna de ellas en formarte, es que tus prioridades son otras.

 

Foto: Universidad Complutense

 

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El método olímpico para ser un gran comunicador

 

Los Juegos Olímpicos de 2012 han pasado ya a la historia, después de hacer entrar en la leyenda a atletas como Usain Bolt o Michael Phelps, ejemplos de superación que deberían ser imitados por todos. Todos los campos del conocimiento se beneficiarían de aplicar la disciplina que necesita un deportista para ganar una medalla en los Juegos Olímpicos, y la comunicación no iba a ser menos. Por eso, he aquí el método olímpico para ser un gran comunicador en tres pasos.

 

Primer paso: Entrena y perfecciónate

 

Un deportista de élite entrena todos y cada uno de los días, sin importar el tiempo que haga o cómo se sienta. Un comunicador debe hacer lo mismo, entrenando su mente a diario.

 

  • Lee constantemente. Los libros sobre comunicación son una obligación (y aquí tienes algunos) pero la ficción también ayudará a que tu mente consciente se relaje mientras el inconsciente trabaja. Dedica también algunas horas al mes a investigar en internet, donde encontrarás muchos recursos gratuitos que te permitirán aumentar tus conocimientos y que puedes añadir a tus fuentes.
  • Escribe todos los días. La herramienta del comunicador es la palabra y el mejor modo de entrenarse es escribir, escribir, escribir y seguir escribiendo. Crea un blog para publicar tus escritos si no tienes dónde hacerlo. Si no quieres someterte a la disciplina diaria de bloguear, sométete a la disciplina aún más dura de escribir un libro. Nunca ha sido tan fácil autopublicarse, asi que tus textos siempre podrán llegar al gran público. Pero sobre todo, escribe, escribe, escribe.
  • Esfuérzate por aprender cosas nuevas cada día. Igual no necesitas conocer a fondo cómo funcionan programas como Audacity, Illustrator o QuarkXpress, pero si adquieres las nociones básicas podrás hacer tareas elementales y tendrás la base para encargar tareas más complejas a otros. Ocurre exactamente igual con el uso de redes sociales: Facebook, Twitter, Linkedin, Tuenti, Pinterest… o aplicaciones de uso común en la red: Google Reader, Evernote, Dropbox, Skype… Cuanto mejor las conozcas, mejor podrás usar todas sus posibilidades.
  • Asiste a seminarios y cursos para mejorar tu formación. La formación continua es vital para los nuevos profesionales de la comunicación. Toda charla, curso, seminario o máster al que puedas asistir pone nuevas herramientas a tu disposición, que te facilitarán las cosas en tu vida laboral. Si no tienes tiempo o posibilidad de participar en estos eventos, hay muchos recursos audiovisuales en internet que te permiten formarte sin salir de casa, como las charlas de TED o la mediáteca de la Fundación Telefonica.

 

Segundo paso: Compite y exponte al éxito y el fracaso

 

El entrenamiento de un atleta profesional tiene un único objetivo, la competición contra otros atletas para descubrir quién es el más fuerte y rápido. En comunicación ocurre exactamente igual, todo tu duro entrenamiento busca prepararte para el momento de la competición, en el que pondrás a prueba los conocimientos y habilidades que has adquirido.

 

Tanto si eres un comunicador autónomo como si trabajas en un medio, una agencia de comunicación o un gabinete de prensa, cada día es una nueva prueba en la que demostrar tu valía interactuando con otras personas en tu desempeño laboral. Esas interacciones y las gestiones diarias que realices serán las que muestren tu éxito o tu fracaso y son pruebas que has de superar.

 

Escribir un libro es una prueba, como la que me estoy sometiendo en estos momentos. Exponer diariamente tus ideas a la crítica es una prueba. Tratar con los medios de comunicación o con un gabinete de prensa es una prueba. Diseñar una estrategia de comunicación e implementarla es una prueba. Organizar un evento es una prueba. Todas las que superes serán éxitos y las que no, fracasos. Y a nadie le gusta fracasar.

 

Tercer paso: Construye tu marca personal

 

Tiger Woods. Roger Federer. Lebron James. Cristiano Ronaldo. Todos ellos son deportistas de élite que han sabido aprovechar su éxito deportivo para generar una marca en su persona que les reporta cuantiosos ingresos extradeportivos. Ellos tienen sólo unos años en la cumbre, pero nosotros tenemos una larga carrera profesional que gestionar, por lo que nos interesa construirnos una marca personal que nos ayude en nuestra vida laboral.

 

Primero define tu meta. ¿Quieres ser percibido como un estudioso de los social media, un experto en comunicación de crisis o un periodista especializado en comunicación politica? Una vez que tengas claro tu objetivo final, enfoca tu entrenamiento hacia esa meta y utiliza la competición para ir trazando el camino.

 

  • No pierdas ninguna ocasión de hacer networking. El ampliar tu red es algo esencial para construir tu marca. Debes hacer que tus contactos perciban en ti los valores que deseas transmitir y conectar con gente que pueda facilitarte el conseguir tu meta. Si quieres ser un experto en periodismo deportivo, conectar con alguien del departamento de comunicación de un museo no te hará ningún mal, pero tampoco te ayuda en tu objetivo final.
  • Publica un libro o imparte un curso. Estas actividades son las que más fácilmente pueden decantar tu marca personal en la dirección que deseas. Si publicas un artículo en ciertas revistas, ya puedes definirte como investigador y si impartes un curso ya puedes definirte como profesor. Además de ser éxitos en la competición, son hitos que cimentan tu marca personal.
  • Aprovecha tus éxitos y utiliza cada prueba superada para remarcar los valores que deseas para tu marca personal. Si cada vez que es necesario buscar datos dificiles de encontrar eres la persona que los consigue, en poco tiempo siempre acudirán a ti para ese tipo de tareas. Si cada vez que organizas un evento todo va como la seda, terminarás encargándote siempre de la organización de eventos. Todo ello irá sumando para establecer tu marca personal.

 

Este es el método olímpico para ser un gran comunicador en tres pasos. Ahora que ya lo conoces, sólo te queda ponerte en la línea de salida.

 

 
Post inspirado por Measuring Achievement By The Olympics. How Much Can You Achieve In 4 Years?

 

 

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¿Periodistas generalistas o especializados?

 

Con el fin del verano llegan los exámenes de septiembre y el inicio del curso universitario. Cuando quien escribe estas líneas estudiaba en la universidad, le sorprendía la cantidad de asignaturas de “Introducción a” que existían en el plan de estudios de la carrera de Periodismo. Asignaturas como ”Introducción a las ciencias jurídicas”, “Teoría general de la publicidad”, “Principios de economía”, “Teoría general de la imagen” o “Fundamentos de las relaciones públicas”, además de otras asignaturas de introducción al marketing, sociología, documentación…

 

Toda este cúmulo de introducciones tenía como objetivo formar a periodistas todo terreno, capaces de portarse como una navaja suiza y poder defenderse en cualquier campo del periodismo. Ése era el modelo de periodista imperante en aquella época, un profesional polivalente, capaz de redactar una noticia política, hacer una crónica de radio de sociedad o redactar una pieza para televisión sobre cultura. Incluso hoy en día, no es extraño mover a periodistas entre secciones en los medios más grandes y así encontramos a profesionales de la sección de nacional que pasan a economía o redactoras de política que terminan en deportes. Es parte del juego, pero las reglas del juego están cambiando. La crisis que asola el sector periodístico puede que favorezca el modelo del periodista generalista y todo terreno, dado que las redacciones se reducen y los que quedan tienen que hacer de todo. Pero ese “de todo” incluye, cada vez más a menudo, tareas que no se enseñan en las facultades de periodismo (o al menos, no lo hacían en mis tiempos).

 

Programas como Quarkxpress, Final Cut, Photoshop o Illustrator son de uso común en muchas redacciones y el periodista debe saber manejarlos o al menos tener unas nociones básicas de su funcionamiento. A estos programas hay que sumar aquellos desarrollados específicamente para cada medio, que pueden ser desde maquetar un periódico de forma remota hasta hacer cortes de audio. Y además hay que sumar otras habilidades digitales, como saber editar vídeo para la web, usar Twitter o Facebook como herramientas periodísticas, crear infografías para explicar datos complejos, tener conocimientos de escritura SEO…

 

Todas estas habilidades son las que necesitará el periodista del futuro para poder trabajar en la web, que será el soporte principal de la información en todos los sentidos. Conocer y dominar bien algunas de estas herramientas sera esencial, pero dominarlas todas “por encima” no servirá a los futuros periodistas. En el Laboratorio de Periodismo Nieman, han publicado un post al respecto hace poco, señalando que las empresas de noticias prefieren a periodistas que sean sobresalientes en algunos aspectos, frente a los que sean buenos en muchos.

 

Es algo lógico. Una vez que los estudiantes adquieren las nociones básicas del periodismo, esto es, saber narrar, contrastar las fuentes o distinguir lo noticiable de lo que no lo es, entre otros aspectos, la especialización en un campo es el único modo de destacar entre los demás. La base es el periodismo de siempre, pero hay que complementarlo con habilidades nuevas que nada tienen que ver con lo que se enseña en las escuelas de periodismo.

 

No hay que negarse a aprender estas habilidades. Por desgracia, ya no basta con lo básico, hay que saber mucho más para poder ejercer. Para una profesión que siempre se ha enorgullecido de la inteligencia, tolerar la ignorancia es una estupidez que no se debe permitir. Tal y como dicen en el articulo de Nieman, “las facultades y escuelas de periodismo que licencian a sus alumnos con un entrenamiento rudimentario en un gran número de plataformas no estan aportando valor a sus estudiantes y hacen un flaco servicio al negocio del periodismo, que está luchando por su supervivencia”.

 

Por desgracia, que esto significa que vamos a tener generaciones de periodistas cada vez más cualificados cobrando cada vez menos sueldo es otra triste realidad…

Predicciones para el año que empieza (y III): Comunicación y periodismo

Llegamos ya al último post de la trilogía de predicciones para este 2011 que comienza, dedicadas en esta ocasión a la comunicación y el periodismo. Y la verdad es que el panorama no es muy halagüeño, pues si 2010 no ha sido un buen año, 2011 no tiene pinta de ser mejor.

En busca de un modelo viable de explotación

Si hay algo que todos los medios de comunicación están buscando en la actualidad es un modelo de explotación que permita cobrar por los contenidos en internet. En España, el ejemplo más destacado es El Mundo, que lo está intentando a través de Orbyt ofreciendo ahora todos los medios de Unidad Editorial por una sola cuota mensual y parece que lo va consiguiendo. Me parece una estrategia acertada, al seguir ofreciendo gratuitamente gran parte de sus contenidos y cobrando por aquellos que suponen un servicio añadido. De esta forma mantiene a todos sus visitantes «gratuitos» y permite a quien desee algo más conseguirlo de forma sencilla y rápida.

Este modelo freemium es al que van a tender la mayoría de los medios de comunicación, que no tienen más remedio que monetizar los contenidos en internet porque las cuentas de resultados no cuadran. La crisis ha afectado mucho a los medios, especialmente los escritos, cuya circulación no cesa de bajar, por ello  me temo que tendremos algún cierre destacado durante el año y que 2011 será el año en que algún medio español de renombre abandone definitivamente el papel para pasarse a publicar en la red.

Ante estas circunstancias, las grandes empresas de comunicación están adoptando soluciones puramente empresariales, léase desprenderse de sus activos, recortes de plantilla o cerrando directamente. En todos estos casos, la consecuencia es la misma, más inseguridad para la profesión. Esto no es nuevo, cuando yo estaba estudiando en la Facultad ya se decía que cada promoción nuestra eran tantos como todos los periodistas en activo en España. Siempre ha habido mucha competencia en el sector para conseguir un puesto de trabajo y ahora que estos escasean, más aún, por lo que la importancia de la formación continua y la marca personal es cada día mayor. Dicho de otra forma, aquel periodista que no consiga hacerse con un nombre o con la reputación de «experto en» tendrá pocas posibilidades cuando vengan mal dadas.

Es posible que el consumo masivo de tablets y e-readers permita amortiguar un poco esta situación, pero el auténtico debate es, por un lado, cuál es el modelo óptimo y viable de explotación (recordemos que el periodismo no está en peligro, son las empresas que no se adapten las que sí lo están) y, por otro, cómo debe adaptarse el periodismo a las nuevas realidades de la red, en la que todo es noticia (ya no hay gate-keepers) y son inmediatas, etiquetadas, reenviadas y comentadas en menos tiempo de lo que tardas en leer este post. Ése es el debate que marcará el futuro del periodismo.

Por qué la formación continua debería importarte

El mundo de la comunicación está experimentado una serie de cambios cuyo futuro nadie se atreve a predecir. La crisis económica global unida a los cambios en los hábitos de consumo de información que ha traído la nueva era digital hacen que nos encontremos casi ante una «nueva frontera», un territorio inexplorado en el que puede pasar cualquier cosa. Y de hecho, va a ser así, es tontería negarlo.

Para los que nos dedicamos a la comunicación, es un momento crítico. Las empresas intentan mantener sus márgenes de beneficios, a pesar de la caída de audiencia e inversión publicitaria y la manera más fácil es recortar plantilla tirando de los redactores con más tiempo en la empresa, que salen más caros que contratar tres becarios que hagan su trabajo. Hay muchos casos y las cifras de paro entre la profesión periodística son terroríficas.

Es una injusticia, sí, pero también es un aviso para navegantes. Hoy día, una persona en los 40 está obligada a aprender y adaptarse a las nuevas tecnologías o el valor que aporte a su empresa será tan poco que, más tarde o más temprano, ésta prescindirá de sus servicios. Y aquellos que se van a incorporar al mercado laboral también tienen que aprender y adaptarse, o no serán capaces de destacar entre la multitud y acceder a un puesto de trabajo.

Por eso, la formación continua es algo que tiene que importarte, tengas la edad que tengas. Esto parece de sentido común, pero en el mundillo de la comunicación y del periodismo hay mucho divismo. El primer paso es tener humildad para reconocer que siempre hay alguien que sabe más que tú y del que puedes aprender y, a partir de ahí, hay que preocuparse por aumentar tus conocimientos. Libros, cursos, seminarios, todo vale para continuar formándote, ni siquiera hace falta que consigas un diploma. En mi caso, el mismo hecho de adquirir mi dominio y haber implementado la versión 1.5 de EScomunicación que ahora estás leyendo, ya me ha permitido aprender cosas nuevas, que quizás pueda aplicar en un futuro en mi profesión. La formación continua no es asistir a cursos y doctorarse (aunque eso también ayuda), es estar dispuesto a aprender cada día y tener una mentalidad abierta para expandir y mejorar tus aptitudes laborales. Especialmente en el mundillo de la comunicación, el futuro pertenecerá a los que estén preparados y ya no puedes permitirte no estarlo.