El futuro de los periódicos está en internet

futuro de los periódicos

Tras el anuncio del Financial Times de volcar sus esfuerzos en la web y abandonar el papel como soporte principal de la información, que analizamos aquí el miércoles, todas las miradas están puestas en el éxito o fracaso de la iniciativa, que por su carácter pionero determinará el futuro de los periódicos. Desde luego, una cosa queda clara: el paso adelante dado por el FT es un paso lógico, y tarde o temprano todos los periódicos deberán decidir cómo encarar ese proceso de migración a la red. Están obligados, porque el periódico impreso está acabando su ciclo y está lastrando a las empresas editoras.

Desde un punto de vista económico, no hay manera de sostener el papel. El mayor problema de los periódicos es la cantidad de costes fijos a los que deben hacer frente. Cada día, solo para funcionar, deben pagar grandes sumas de dinero para que toda la maquinaria que da vida a un periódico siga en marcha: enormes cantidades de papel, imprentas gigantescas que no pueden estar paradas en ningún momento, tinta en cantidades industriales… todo ello para producir cientos de miles de periódicos que deben ser distribuidos en una flota de camiones a todos los puntos de venta del país. A todo eso hay que sumar el coste que suponen todos los sueldos no solo de los periodistas, sino del resto de personal que compone la plantilla de cualquier gran periódico: administrativos, secretarias, gerentes, publicistas… en muchos casos con convenios laborales negociados en tiempos de bonanza que ahora han de ser renegociados a la baja por fuerza.

Para que una empresa como un periódico funcione, hace falta un caudal abundante y regular de capital, o toda la cadena se rompe. Lo que ha ocurrido en los últimos años es que mientras la mayoría de los costes que hemos mencionado se han mantenido fijos, el beneficio se ha desplomado. Los ingresos publicitarios han caído por varios motivos, principalmente dos: primero, que las grandes empresas (y las no tan grandes también) han recortado sus presupuestos destinados a publicidad; y en segundo lugar, los anuncios clasificados, que eran una fuente estable para los diarios, en la práctica han desaparecido a medida que los usuarios se han desplazado a la red.

Y finalmente, no olvidemos que, simplemente, cada vez se leen menos periódicos. Todos los estudios indican que las nuevas generaciones dedican mucho menos tiempo a la prensa escrita y eso tiene que trasladarse por fuerza a las ventas de diarios. El descenso de ventas implica menos capacidad de los diarios para conseguir campañas publicitarias, que ya estaban descendiendo, y los números rojos se convierten en la tendencia dominante.

El futuro de los periódicos pasa por adelgazar las estructuras y diversificar las fuentes de ingresos, creando un nuevo periódico que ya no tiene por qué ser diario y que debe buscar la implicación de sus lectores. Ese nuevo periódico debe tener la red como su principal canal y dejar el papel para números especiales que puedan aportar más valor a la marca. El periódico como medio de comunicación de masas está cumpliendo su ciclo, y ya están surgiendo nuevos diarios puramente digitales que heredarán el hueco dejado por los periódicos en el ecosistema informativo, trabajando en un nuevo canal, internet, que es superior a la prensa escrita. Eso es lo que está haciendo el Financial Times y lo que deben hacer el resto de periódicos del mundo. Y cuanto antes, mejor.

 

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El giro copernicano del Financial Times, un momento histórico para los periódicos

Financial Times

 

Hoy hemos conocido posiblemente la noticia más importante para el futuro de los periódicos en lo que va de año, por encima de la compra del Washington Post por Jeff Bezos: El Financial Times va a cambiar su modo de trabajo y asignación de recursos para enfocarse primero en la web, con lo que el diario impreso derivará del contenido publicado en la red y no al contrario.

En una nota enviada a los trabajadores del Financial Times y hecha pública hoy en la web del FT, el editor del diario, Lionel Barber, explica que el Financial Times está listo para el siguiente paso de su estrategia digital. Eso implicará cambios en los modos de trabajo en la redacción, mayores recursos para FT.com y un replanteamiento del periódico impreso.

En la primera mitad de 2014, el Financial Times lanzará una única edición del diario, desterrando conceptos como primera o segunda edición, algo habitual en todos los periódicos del mundo. Se terminó el realizar cambios sucesivos en múltiples ediciones a lo largo de la noche; ese modelo, indica Barber, está muerto. El nuevo Financial Times impreso será producido por un equipo más pequeño orientado a la edición en papel, que trabajará junto a un equipo mayor encargado de la web.

Esa única edición implica realizar cambios mínimos en el periódico durante la tarde y noche, y páginas más estructuradas y fijas. No obstante, serán flexibles para hacer una edición diferenciada en el Reino Unido. En el campo del diseño, el periódico impreso usará más gráficos y datos para acompañar sus informaciones.

Los diferentes editores van a tener que planificar más los contenidos y encargar con inteligencia las informaciones que haya que elaborar, tanto para el papel como para la red. Para ello tendrán que cambiar su mentalidad, tanto editores como periodistas. Todos estos cambios supondrán que gran parte del periódico estará preparada y planeada con antelación, sin depender tanto de la actualidad. La web del Financial Times será la que refleje la actualidad y las noticias se publicarán en momentos de picos de visitas en la red más que por las antiguas horas de cierre, de forma muy similar a un boletín de noticias.

Para conseguir todos estos objetivos, todos los trabajadores del FT deben cambiar el chip, pues el diario va a trasladar recursos y personal de los turnos de tarde y noche al de día, y de la tarde a la mañana. El periodismo del FT, afirma Barber, debe adaptarse aún más a un mundo donde periodistas y analistas mantienen conversaciones con sus lectores, con el objetivo de profundizar en esas relaciones y asegurar que cubren las necesidades de los lectores cuando consultan el FT para noticias de última hora y análisis de calidad, en cualquier momento y por cualquier medio.

Hay mucho más contenido en la nota de Barber, pero la intención es evidente. Es un giro copernicano en el que el papel deja de ser el soporte principal de la información en beneficio de internet, algo que ya comentamos aquí hace tan solo dos días. Mantienen el papel como un importante activo de su oferta multimedia, pero ya no es el más importante, centrando sus esfuerzos en la red.

Y no olvidemos que este giro copernicano no lo hace un diario cualquiera. Lo hace el Financial Times, uno de los pocos periódicos que ha conseguido instaurar un modelo de pago de éxito en la red; tanto que han conseguido tener más suscripciones online que circulación offline. Por eso, nos encontramos ante un momento histórico, en el que uno de los periódicos más importantes del mundo da un vuelco de 180 grados y asume que el papel ya no puede ser su principal valor. Un movimiento arriesgado, que duda cabe, que iremos siguiendo en EScomunicación.

 

Si quieres leer el texto completo de Lionel Barber (en inglés), pincha aquí

 

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