¿Por qué debemos seguir fiándonos de El País?

 

Durante muchos años, El País ha sido el diario de referencia en España. No sólo era el diario más vendido, sino el más prestigioso y riguroso en sus informaciones. Por desgracia, ya no es así. El ERE que hicieron el año pasado, del que ya hablé aquí, hizo mucho daño entre sus lectores, que vieron a su periódico poner los criterios empresariales por encima de los periodísticos. Pero la puntilla ha sido el fiasco de la foto de Hugo Chávez.

 

Hoy jueves 24 de enero, día del periodista para más inri, El País publicó en su primera edición una supuesta fotografía de Hugo Chávez entubado. Al poco de sacar la edición y publicarla en su página web, las redes sociales se llenaron de comentarios sobre la autenticidad de la fotografía  Al poco tiempo, el diario retiró la fotografía de su página web y anunció que paralizaba la distribución de su edición impresa. La foto era falsa y se la habían colado al que hasta hace poco era el mejor diario de España.

 

Los costes económicos de sacar una nueva edición del periódico se pueden medir, hay quien dice que son 300.000 euros. Pero lo que no se puede medir es el coste en reputación que supone para el diario del grupo Prisa. ¿Qué controles hubo en esa foto? ¿Cuántas personas dieron su visto bueno a una imagen que resultó ser falsa? ¿Qué es lo que ha fallado y por qué los lectores debemos seguir fiándonos de El País?

 

Lo que más duele es que seguro que no ha sido culpa de la plantilla del diario, compuesta por grandes profesionales que saben lo que es el periodismo, sino de una dirección que buscaba un impacto fácil para intentar no perder terreno ante las continuas exclusivas desveladas por su competidor El Mundo. Y en vez de dejar a sus trabajadores hacer lo que mejor saben hacer, que es periodismo, la dirección recurre al sensacionalismo fácil cayendo en errores de novatos. Para El País, ahora queda una larga cuesta arriba para recuperar la confianza de sus lectores y el prestigio que han perdido en una maniobra absurda.

 

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Acerca del ERE de El País

 

Llevo tiempo queriendo hablar sobre el Expediente de Regulación de Empleo de El País, pero nunca encontraba el momento. Puede ser que tuviera la necia esperanza de que al final se solucionará el conflicto y no tuvieran que despedir a casi el 30% de la plantilla, pero el caso es que no ha sido hasta leer la tribuna A nuestros lectores que me he decidido a ponerme ante el teclado.

 

Esa tribuna sin firmar puede verse como la respuesta de la empresa a las reivindicaciones de la plantilla, pero en mi opinión ha de leerse como la rúbrica del divorcio entre la empresa y sus trabajadores. Conozco a muchos periodistas que se identifican con el medio para el que trabajan, pero la vinculación de los periodistas de El País con el diario es de las más fuertes que he visto en mi carrera y ha quedado irremediablemente rota.

 

No nos engañemos. El Pais es un diario sobresaliente y de los más importantes del mundo, pero no por ello es inmune al cambio de paradigma en que nos encontramos, que ha sumido a los medios en una profunda crisis. Es una crisis de concepto, en la que intentan buscar su lugar entre los avances tecnológicos y la web social, pero también es una crisis sistémica, por la que el viejo modelo de los medios de comunicación de masas se ha vuelto ineficiente y obsoleto.

 

Que la empresa quiera justificarse ahora con datos sesgados no es de recibo. Hablan de 200 millones de euros de ingresos menos que en 2007, pero la pregunta es inevitable. ¿Cuáles fueron los ingresos de 2011? ¿Por qué se compara este año con el último de antes de la crisis en lugar de cualquiera de los posteriores? Yo he crecido leyendo El Pais y durante mucho tiempo fue mi ideal periodístico pero, a medida que pasan los años y uno va leyendo otros periódicos y aprendiendo cómo funciona este oficio, descubre las costuras del traje del rey y cómo debajo de sus lujosos ropajes está igual de desnudo que todos los demás.

 

Por quien más lo siento es por todos los afectados por el ERE, que son el mayor capital del periódico junto a sus lectores. Hace dos años escribí este post en el que, un poco ingenuamente, daba cinco ideas para que no cierre tu medio de comunicación. Quiero rescatar lo que escribí entonces, porque creo que resume a la perfección lo que piensan los directivos de El País:

 

Al final, todo se reduce a una cuestión muy simple: salvar las cuentas de resultados o salvar al medio de comunicación. Si tan sólo nos preocupan los beneficios, basta con ir recortando gastos hasta que hayamos exprimido por completo la empresa, momento en el que sabremos que hay que volar hacia confortables planes de retiro. Pero si hay que salvar al medio de comunicación, hay que pensar con la cabeza, no con una calculadora.

 

Imagen: Clases de periodismo

 

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