Solo no puedes, con amigos sí.

 

Cuando leo noticias como ésta sobre el consumo colaborativo recuerdo el libro Here comes everybody de Clay Shirky y la reseña que hice hace año y medio. Me autocito:

 

“Los seres humanos son criaturas sociales. No ocasionalmente o en circunstancias concretas, somos sociales siempre, es una de nuestras características fundamentales y se muestra en prácticamente todas los aspectos de nuestra vida como causa y efecto de nuestras acciones. Formamos grupos para hacer frente a las más diversas tareas y esa capacidad nos permite realizar trabajos mucho más complejos y mayores de lo que podríamos en solitario. Dado que la sociabilidad y la formación de grupos son esenciales para los seres humanos, cualquier cosa que cambie la forma en que funcionan y se forman los grupos tendrá consecuencias profundas para todo, desde el comercio al gobierno, pasando por la religión y los medios de comunicación”.

 

Por eso no es de extrañar que en el articulo de El Mundo hablen de que hay un auge en el consumo colaborativo, “del intercambio de casas al coche compartido, del ‘crowdfunding’ al ‘coworking’, de los préstamos entre particulares (P2P) a los ‘solucionadores’ a domicilio”. En cuanto las personas comprenden que pueden unirse y formar grupos para cualquier cosa, cualquier cosa es posible. En la vida como en Barrio Sésamo, solo no puedes, con amigos si.

 

 

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De modelos sostenibles y power users

Lo más triste de las declaraciones de Julio Linares es que seguro que el Consejero Delegado de Telefónica cree firmemente en que el modelo actual de internet corre riesgo de quiebra y parte de razón sí que tiene. Hay perfiles muy diferentes de consumidores de internet, desde los power users que aprovechan al máximo su banda ancha en descargas y streaming, a los consumidores más ocasionales, y eso sí es un desequilibrio que se podría solucionar.

Pero de ahí a realizar este tipo de declaraciones que lo único que han hecho ha sido levantar la liebre del fin de la tarifa plana media un abismo. Primero, porque teniendo España la banda ancha más cara de Europa no es de recibo que encima digan que no es sostenible, y segundo porque será el propio mercado quien decida qué modelo es rentable o no, no el departamento de análisis de Telefónica, y vistas las cuentas de resultados, dudo que Linares tenga motivos para quejarse.

Dicho todo esto, sí creo que el desequilibrio entre power users y demás usuarios de la red puede y debería corregirse, pero eso no ocurrirá mientras los usuarios no sean conscientes de cuánto consumen, y en eso deberían seguir el modelo del internet móvil. Desde que adquirí mi HTC Hero, he recibido puntualmente en mi factura, además del detalle de llamadas, el detalle de conexiones a internet, megas consumidos y tiempo de conexión, con lo que puedo decir que mi consumo es moderado, no habiendo superado nunca los 350 mb en un mes. Y fue gracias a tener conocimiento de ese consumo en la tarifa plana que tenía contratada, junto al de las tarifas de voz, que me cambié de compañía en mayo, obteniendo un sensible ahorro económico.

¿Tan difícil es implantar ese mismo sistema en las tarifas de internet doméstica? Yo no sé cuántos megas o gigas consumo (aunque sí se perfectamente que la velocidad de que dispongo no siempre es la que tengo contratada), con lo que no sé si soy power user o un usuario moderado, pero es algo perfectamente lógico que se oferten tarifas para quien consume más, siempre que se rebajen también las de aquellos que consumen menos. De nuevo, será el mercado y los consumidores los que decidan, ya que tenemos varias compañías dónde elegir. Y si misteriosamente las tarifas son similares, esperemos que Competencia actúe igual que hizo contra las compañías de móviles (aunque luego no sancionen). De lo contrarío, eso sí que sería un escándalo, no como las declaraciones de Linares, que han sido flor de un día, y a finales de agosto, para más inri.

Los gabinetes de prensa (III): Calidad vs cantidad

La revolución de las nuevas tecnologías y de los social media ha hecho que estemos en el umbral de una nueva manera de afrontar la labor del gabinete de prensa. Actualmente, los medios de comunicación están buscando el modelo adecuado para adaptarse a esta nueva realidad, cumpliendo los objetivos de las tres D; para los gabinetes de prensa, la situación no ha cambiado tanto en lo que se refiere a sus objetivos, pero sí en la calidad de sus acciones externas.

Durante el siglo pasado, la única manera de llegar a millones de personas era mediante campañas muy costosas, con un retorno muy puntual. Hoy en día es muy fácil para cualquier gabinete de prensa emprender una acción mediante el uso de Internet y los social media, llegando más rápida y fácilmente que nunca a millones de usuarios y consiguiendo retornos precisos y mensurables. En términos cuantitativos se ha ido a mejor, pero el factor determinante es ahora la calidad de la comunicación y la posibilidad de conectar con el destinatario, que ya no es pasivo en absoluto.

Hoy en día se dan dos circunstancias, por un lado es muy fácil llegar a grandes segmentos de audiencia y, por otro, el usuario final (sea un periodista o un ciudadano de a pie) recibe tantos mensajes de tantas fuentes diferentes que sólo aquellos que se distingan por su calidad o capacidad de conectar tendrán impacto. Y ese usuario final no se limita a recibir pasivamente los mensajes, es lo que se ha venido en llamar prosumer (fruto de unir producer -productor- y consumer -consumidor-, o professional -profesional- y consumer -consumidor-, según la fuente que consultes). Los prosumers (me niego a usar la traducción de prosumidor) reciben y generan información constantemente: son los que han forzado a Nestle a recular frente a la campaña de Greenpeace, por ejemplo.

Ante este panorama, ¿cómo debe actuar el gabinete de prensa? ¿Cómo conseguir acciones de calidad? En líneas generales, hay que conocer bien el entorno en el que vas a desarrollar tu acción, para que ésta sea adecuada a las peculiaridades del mismo. Hay que diseñar las acciones de manera abierta, de forma que puedas incorporar el feedback de los prosumers en caso necesario, y no tener planes rígidos e inflexibles. Y, finalmente, hay que estar preparados para lo inesperado, dado que ninguna acción puede aguantar el escrutinio de millones de ojos sin sufrir criticas o reacciones, y hay que saber actuar frente a ellas. No hay que tener miedo a equivocarse, al fin y al cabo, estamos ante una nueva era y nuevos retos en la que no hay manuales.

La erótica del gadget

Se han vertido ríos de tinta y muchos pixels sobre el iPad de Apple. Independientemente del éxito que consiga, la legión de seguidores de la manzana asegura unas ventas iniciales de órdago, y habrá que ver si iBooks revoluciona el mercado de la edición digital de la misma forma que iTunes y la AppStore revolucionaron la venta de música y de aplicaciones. Personalmente, creo que sí será así y que la compañía de Steve Jobs ha vuelto a adelantarse a su tiempo. Con el iPod consiguió un reproductor mp3 mejor que la mayoría, dotado de un aura cool que lo hacía objeto de deseo, con el iPhone directamente creó un producto y un mercado nuevo que no existía, mejorando todo lo que existía en ese momento y amalgamándolo en un terminal que se convirtió en el oscuro objeto del deseo en las navidades de 2008, y el iPad puede repetir ese éxito este año.

Precisamente fue el iPhone el primer aparato en el que se produjo lo que llamo “la erótica del gadget”. En las tipologías de consumidores, siempre se reserva un apartado para aquellos que valoran la novedad en el producto por encima de cualquier otra consideración, tiene que tener siempre lo último. Y gracias a los avances de la tecnología y los gadgets esos consumidores han encontrado nuevas pasiones, de reproductores mp3 a marcos digitales pasando por netbooks o smartphones. Todos conocemos a alguna persona así, de las que siempre está presumiendo de su última adquisición. 

Para ese consumidor, los productos de Apple siempre han sido muy apetecibles ya que al factor novedad se añade la exclusividad y el prestigio de la marca. “Todo el mundo tiene un PC, pero los que saben tienen un Mac” o “No hay comparación con la experiencia de uso del iPhone” son frases que podría firmar cualquier integrante de este colectivo. Apple ha gozado de un par de años en los que nadie podía hacerle sombra al iPhone, pero la gran cantidad de fabricantes que apuestan por el Android permite augurar la pérdida de ese monopolio virtual. Ahora hay muchos smarpthones con capacidades similares o superiores al iPhone y pongo el acento en “muchos”. Son varios fabricantes sacando modelo tras modelo, frente a un teléfono, exquisitamente diseñado eso sí, pero que no ha cambiado en tres años. El factor novedad está volviendo a imponerse… así que menos mal que el iPad garantiza a Apple otros dos o tres años en el podio de lo novísimo.