Siete ideas sobre el 20-N

  • Los resultados del PSOE, que ha perdido más de cuatro millones de votos con respecto a 2008, son un descalabro histórico y un castigo sin precedentes para Zapatero y Rubalcaba. La tijera de Zapatero y la incapacidad de Rubalcaba para ilusionar a su electorado han conseguido que el Partido Socialista esté en su suelo histórico de votos, y el congreso que se les avecina ha de ser todavía más rompedor con el pasado que el de 2000, porque los actuales dirigentes del PSOE están marcados por los últimos tres años de gestión económica y no pueden aspirar a formar parte de ningún proyecto de futuro.
  • La mayoría absoluta del PP es un éxito sin paliativos para Rajoy, aunque en un alto porcentaje no es mérito suyo, sino demérito del PSOE. Los números así lo indican, el PP ha subido casi 600.000 votos, pero con este resultado habría seguido perdiendo las elecciones generales de 2008 y de 2004. Así y todo, es el mayor número de votos conseguidos por el PP en unas generales, superando el resultado del año 2000, y si le sumamos el éxito en las municipales y autonómicas de mayo, Rajoy tiene el mayor poder político que ha tenido un presidente del Gobierno en la democracia. Ahora tiene que empezar a usarlo.
  • IU y UPyD son los grandes beneficiados del descalabro socialista. Han superado de largo el millón de votos cada uno, y han aumentado su representación a 11 y 5 diputados, respectivamente, mejorando muy mucho sus resultados en 2008. Tienen por delante una tarea nada fácil, conseguir capitalizar el descontento de muchos españoles con el bipartidismo y convertirse en alternativa, a largo plazo, a los dos grandes partidos. Eso, y ser un posible partido bisagra en futuras legislaturas, en detrimento de los partidos nacionalistas.
  • Precisamente son los partidos nacionalistas los que más se juegan en esta legislatura. CiU ha crecido en escaños, pero políticamente no tiene argumentos para oponerse a las políticas que implante Rajoy, con quien coinciden en los temas fundamentales, y la política lingüística no puede ser prioritaria con cinco millones de parados. El PNV ha perdido la hegemonía en el País Vasco a manos de Amaiur y se encuentra en la situación más delicada de su historia. No gobierna en el País Vasco, sus votos tampoco son esenciales en el Congreso y tiene un competidor en su propio terreno que es Amaiur. Pueden venir años malos para el PNV.
  • Con Amaiur, la izquierda abertzale regresa al Congreso después de 15 años y lo hace con fuerza, con 7 diputados y grupo propio. La gran incógnita es si conseguirán que la situación vasca pase a primer plano de la actualidad política o si la economía, como es previsible, ahogará toda otra consideración. Con el cese definitivo de la violencia anunciado por la banda terrorista ETA y la ausencia de atentados, no habrá lugar a que los diputados se retraten condenando la violencia, pero no cabe duda que Amaiur dará mucho que hablar en la legislatura. Y si no lo hacen, será una buena señal.
  • Vamos a tener el Congreso más variado de las últimas legislaturas, con un mínimo de seis grupos parlamentarios (que serán más si UPyD y PNV logran formar grupo propio) y trece partidos políticos frente a los diez de esta legislatura. ¿Cómo afectará esta variedad a las relaciones entre partidos? El PP no necesita votos de nadie con la mayoría absoluta, pero ha de buscar consensos amplios para acometer las duras medidas que demanda nuestra situación económica. Espero que nuestros políticos estén a la altura de las circunstancias, pero no descarto una situación similar a la de 2004: un cordón sanitario en torno al PP, aprobando leyes únicamente con sus votos cuando llegue el momento de las iniciativas más impopulares.
  • Creo que todos estamos de acuerdo en que nuestra ley electoral es injusta y que no tiene sentido que un partido como UPyD tenga cinco diputados frente a dieciséis de CiU, cuando el partido de Rosa Díez ha sacado 100.000 votos más. No soy partidario del método de circunscripción única,porque entonces entraríamos en un modelo a la italiana con un país ingobernable, ya que en España nadie ha conseguido nunca más del 50% de los votos en unas generales. Pero sí es necesario que cambie el sistema, para aumentar la representatividad y que el mapa de las Cortes sea lo más parecido posible a los votos recibidos.

4 ideas sobre la reforma de la Constitución

Hoy se ha aprobado en el Congreso de los Diputados la reforma de la Constitución española, la primera desde 1992, pero la polémica por esta reforma no ha cesado desde que se propuso, saltando de internet a la calle, con posiciones a favor y en contra tanto del fondo como la forma de la modificación de nuestra Carta Magna.

  • Una cosa sí está clara. Desde el punto de vista de la comunicación, esta reforma ha sido un desastre. Ha faltado pedagogia, ha faltado debate, ha faltado explicar a la opinión pública las razones para reformar la Constitución, que son muchas y muy graves, pero que se pueden resumir en una: la cosa no va mal para España, va peor. Que nadie se llame a engaño, Zapatero no impulsaría esta reforma si la situación no fuese desesperada. A una situación de paro catastrófica se le ha unido una crisis bursátil sin precedentes que nos ha puesto con el agua al cuello y sólo con medidas de este calado podíamos confiar en invertir esa tendencia. Pero este gobierno no se caracteriza por saber manejar situaciones adversas, no lo hizo con la crisis y no lo ha hecho con esta situación de emergencia. Aún así, explicando mejor las cosas quizás no habría habido tanta protesta.
  • Con todo, y admitiendo que el proceso ha sido un desastre, tampoco hay lugar para las críticas desaforadas y los rasgamientos de vestiduras que llevamos viendo desde la semana pasada. Antes del 23 de agosto, dudo mucho que todos los que están protestando ahora supieran siquiera lo que dice el artículo 135, que no es necesario un referéndum para cambiarlo o que sólo 34 de los 169 artículos de la Constitución necesitan ser refrendados para su reforma. Es cierto que eso no impide consultar a la ciudadanía de alguna manera, pero por una vez que hay un acuerdo entre los dos grandes partidos para hacer algo necesario y hacerlo rápido, creo que es más para celebrar que para criticar.
  • El gran argumento que se utiliza contra esta reforma es que los mercados no pueden mandar sobre nuestra economía ni dictar nuestras leyes. En una economía mundial, negar la influencia de los mercados es inútil, de la misma forma que es imposible que ningún país pueda ser una autarquía y depender sólo de sí mismo. Ni siquiera la primera potencia del mundo es inmune a los mercados. Por supuesto que no es plato de buen gusto, pero si los mercados no se fían de España será por algo, y algo habrá que hacer para arreglarlo. Y si son ataques especulativos, ya están instituciones como el Banco Central Europeo para intentar corregir y atajar esos ataques (con todas sus limitaciones). Lo que no se puede pretender es ir por libre.
  • Pero tampoco la clase política puede ignorar lo que muchos ciudadanos demandan. El 15-M demostró y sigue demostrando que la sociedad ya no está dormida y que está muy pendiente de lo que hace la clase política. Ante una modificación de la norma fundamental de nuestro Derecho, esa misma sociedad quiere ser escuchada y tener sino voto, al menos voz. Y lo que estamos viviendo ahora es sólo el principio, porque de aquí a las elecciones del 20-N, la sociedad española se va a hacer oír y todos los partidos, especialmente los mayoritarios, deben tomar nota. Las cosas han cambiado, no sólo en la economía, también en la sociedad y por eso me atrevo a vaticinar que la participación en los comicios de noviembre va a ser histórica y que el reparto de votos va a sorprender a más de uno. Siempre, claro está, que todos los indignados demuestren su indignación como ha de hacerse en democracia, que es votando. Por que sólo votando podemos cambiar las cosas.

El fracaso de la Ley Sinde

Finalmente, ayer se bloqueó en el Congreso la conocida como Ley Sinde. La disposición final segunda de la Ley de Economía Sostenible fue rechazada en la Comisión de Economía y Hacienda del Congreso por todos los grupos parlamentarios menos el partido del Gobierno, culminando una jornada muy larga con aplazamientos de la votación, mentideros en los pasillos y protestas online y offline de la industria cultural y los internautas.

Ha habido mucha propaganda y mucha desinformación, por lo que lo primero que debe hacer cualquiera para formarse una opinión es examinar primero la famosa disposición final segunda (pág. 55 y siguientes de este PDF). Ese es el texto presentado por el Gobierno y no da lugar a interpretaciones: Crea una Comisión de Propiedad Intelectual dependiente del Ministerio de Cultura; la faculta para interrumpir servicios de la sociedad de la información y retirar contenidos si considera que violan la propiedad intelectual (algo que antes de esta Ley sólo podía decidir un juez); establece un procedimiento express de sólo cuatro días para ejercer esas facultades y limita la autorización judicial a la ratificación del procedimiento.

Con este texto, no es de extrañar que todas las asociaciones de internautas pusieran el grito en el cielo, pero es que la tramitación política ha sido, como mínimo, deficiente. Se ha colado de tapadillo como una disposición final en una Ley que no tiene nada que ver con la propiedad intelectual o internet, y el PSOE ha intentado su aprobación con el debate público mínimo, usando la competencia legislativa plena en la Comisión de Economía. El problema del Gobierno es que calculó mal los apoyos que podría obtener ante el rechazo de la opinión pública y se vio obligado a mendigar o comprar esos votos que le hacían falta, pero no ha podido ser.

El timeline de ayer también fue curioso. La Comisión comenzó ayer a las 12:00 y la primera votación estaba prevista a las 13:30, primero se aplazó a las 15:30 y luego a las 15:45; cuando ya toda España estaba impaciente, se aplazó la votación hasta después del Pleno de la tarde. Aunque la razón primordial era seguir negociando con CiU para intentar salvar la Ley Sinde, hay que decir que el aplazamiento también tenía su lógica por el Pleno, que comenzaba a las 16:00. La disposición final segunda era una votación entre cientos, y el proceso de votaciones de la Ley de Economía Sostenible podía durar fácilmente más de hora y media. Miembros de la Comisión, de uno y otro partido, tenían que intervenir en el Pleno, que debatía asuntos de importancia como el veto del Senado a los Presupuestos Generales del Estado, la Ley antitabaco o leyes orgánicas como la reforma del Estatuto de Extremadura o la reforma de la Ley Electoral General. Para los grupos más pequeños, era materialmente imposible poder hacer ambas cosas a la vez, así que el aplazamiento estaba justificado.

Ahora que ha sido rechazada, queda la cuestión de los vencedores y los vencidos. El principal derrotado es el Gobierno y su ministra de Cultura, a la cual creo que le queda poco en el cargo. Pero también hay que tener en cuenta a las sociedades de gestión y a los artistas que se posicionaron a favor de la Ley Sinde. Por un twitt, a Alejandro Sanz le han caído de todos los colores y un comentario de Miguel Bosé en Facebook ha generado el mismo rechazo de los internautas. Si ya la SGAE tenía mala imagen, después de esto, no ha hecho más que empeorar.

¿Hay vencedores? Políticamente, cualquier partido que ha votado en contra de la Ley Sinde podría ponerse las medallas y habrá que esperar a las declaraciones del día de hoy por si alguno lo hace. Pero los vencedores claros son las asociones de internautas, la blogosfera española y, en última instancia, todos nosotros. El debate de la Ley Sinde no era el debate de la propiedad intelectual (que es muy necesario), era el debate de si una comisión política podía tener atribuciones que corresponden al poder judicial o no. Y ante ese debate, no cabía otra postura que el rechazo total a la Ley Sinde.

Los gabinetes de prensa (VI): El cuaderno

Cuando entré a trabajar en el Congreso, una de las cosas que me enseñaron, a la que al principio no veía ninguna utilidad, era la de apuntar cada gestión realizada en un cuaderno común, donde cualquiera podía ver los trabajos realizados durante el día. A medida que fue pasando el tiempo, me dí cuenta que era una labor mucho más útil de lo que parece a simple vista.

En un gabinete de prensa como el nuestro, con una única «cuenta», apuntar las cosas en el cuaderno era la forma de generar el informe de actividad. Nosotros no nos encargamos del clipping y el seguimiento de nuestras acciones, salvo casos puntuales, y es muy fácil olvidarse de una petición ya gestionada cuando realizas decenas a lo largo de la semana. Gracias al cuaderno, en cualquier momento podías repasar la actividad del gabinete y comprobar qué medios te piden más cosas y cuáles sólo te consultan ocasionalmente, entre otras muchas posibilidades.

El cuaderno fue sustituido por un fichero informático, pero su utilidad permanece y ahora no importa si has estado ausente o estás de turno intensivo, con un vistazo al fichero estás al día de todas las gestiones y actividades del gabinete. Esto es muy importante también de cara a los medios, ya que el poder tener precedentes de tu trato con ellos te permite actuar de una u otra manera, según los intereses del gabinete y los objetivos de tu política de comunicación.

Gracias al cuaderno hemos podido realizar informes cualitativos y cuantitativos de actividad contrarreloj, hemos identificado una serie de personas non gratas ante las que actuar con especial cautela o, simplemente, hemos podido guardar las apariencias ante un periodista cuando nos pregunta «cómo va lo suyo». Nunca te enseñarán esto en ningún MBA o seminario, pero te recomiendo que tengas siempre un cuaderno a mano.

Modernizarse no es tener un iPhone 4

Ayer terminó el debate de las enmiendas al articulado de los Presupuestos Generales del Estado. Por mi trabajo y posición, he tenido que seguir ese trámite parlamentario y, tanto el miércoles por la tarde-noche como el jueves por la mañana y tarde, estar pendiente de las votaciones.

No se me ocurre un proceso que necesite ser informatizado con más urgencia que esas votaciones. Para quien no sepa cómo se hacen, le invito a que acuda a este enlace, se salte las primeras 8 horas del vídeo y vea unos cuantos minutos de la votación. Si no tiene ganas de verlo, ya lo resumo yo. Durante una hora larga, 38 diputados se dedican a votar (por separado, en bloques y casi cualquier combinación que se te ocurra) las enmiendas de los Presupuestos, a las que se identifica tan sólo por el número, con lo que más vale que tengan clarito a qué se refiere y qué debatieron en su momento, horas antes. Los momentos de confusión pueden producirse muy fácilmente y sólo el buen hacer de los letrados de la Cámara permite que ésta (y otras votaciones) puedan producirse.

La legislatura pasada hubo un plan de modernización tecnológica en la Cámara Baja, en las reuniones de la Junta de Portavoces se ha eliminado el papel, y la noticia surgió este verano cuando se dio la posibilidad a los diputados de adquirir un iPhone 4 institucional. Incluso Rajoy ha aparecido usando un iPad (aunque no a cuenta del Congreso, pero sí en el hemiciclo). Muy modernos, sí, pero nuestros diputados, con honrosas excepciones, no son muy amigos de las nuevas tecnologías.

Lo fácil que sería implementar una wiki interna para facilitar todo el proceso de enmiendas y transacciones, y acceder a ella en los ordenadores eliminando el uso de miles de hojas de papel. Se podría trabajar directamente sobre el texto original del Gobierno, incorporando todos los cambios que cada grupo considere necesario. El debate continuaría siendo igual, defendiendo cada cual sus enmiendas e incorporando transaccionales al instante y sin necesidad de tener que pasarlas a limpio y trasladárselas a los demás. Las votaciones también serían mucho más rápidas y sin confusiones ni necesidad de leer largas listas de cifras, y el resultado final sería accesible mucho más rápido que en la actualidad, que todavía se tarda días en organizar y editar los textos legales.

Qué fácil sería si hubiese un poco de voluntad para mejorar los procedimientos y humildad para aprender, pero creo que todavía queda mucho hasta que la primera generación de nativos digitales llegue a la política.

Acuerdos, crisis de Gobierno y primarias: así va el otoño

Finalmente, el PSOE ha llegado a un acuerdo con el PNV para que apoye los Presupuestos Generales del Estado a través de la cesión de las políticas activas de empleo al País Vasco. Con ello, Zapatero se asegura la aprobación de unos PGE que se preveía muy complicada, además de un socio semiestable en el Parlamento que le permitirá ahorrarse problemas y sacar adelante otras iniciativas como la Ley de Economía Sostenible

Habiéndose quitado de encima esta cuestión, el presidente ha ganado tiempo y tiene manos libres para acometer la tan deseada crisis de Gobierno, en la que todos esperamos un recorte ministerial, tantas veces reclamado por la oposición y el sentido común. Casi con toda seguridad, se producirá después de la huelga general del próximo día 29, para no quemar a los entrantes y amortizar lo más posible a los salientes, además de para poderla presentar como un «nuevo impulso» para salir por fin de la crisis.

Y de ahí pasaremos al siguiente punto caliente del otoño, las primarias de Madrid. La disputa entre Tomás Gómez y Trinidad Jiménez se ha convertido en un pulso para Zapatero que, hasta ese momento, había hecho su voluntad dentro del PSOE, apoyado por los resultados electorales. A nadie se le escapa que una derrota de la ministra de Sanidad será un golpe para el presidente del Gobierno, que ha apostado decididamente por Trinidad Jiménez, y puede ser un acicate para que aquellos socialistas que no estén a gusto en el partido den voz a su descontento. De momento, en la carrera de obstáculos en la que se han convertido estas primarias, parecen estar igualados, al menos en número de avales, pero estas primarias, aunque sí sean un ejemplo de democracia interna, son también la muestra de que Zapatero ya no es el todopoderoso líder del PSOE que fue. Y eso, con las elecciones catalanas en el horizonte, puede pasar factura.

Empezó el curso político…

… y puede ser bastante movidito. El verano fue, como cada año, bastante vacío de eventos, hasta que explotó la polémica de Mélilla y tuvimos entretenimiento durante días y días, con apariciones estelares de ex-presidentes incluidas. Normalmente, este tipo de sucesos no suele sobrevivir hasta septiembre, pero habrá que ver si las críticas del PP a las actuaciones de Moratinos y Rubalcaba tendrán continuidad en el Congreso de los Diputados y, lo más importante, si una vez que acabe el Ramadán, volveremos a tener incidentes.

Hoy, el foco ya se ha desplazado desde Melilla a otros asuntos. Por un lado, tenemos la crisis de Gobierno que Zapatero ha postergado durante la presidencia española de la Unión Europea. El anuncio de Corbacho de que pasará a las listas del PSC ha motivado que la rumorología funcione a todo trapo, implicando cada vez a más ministerios y dirigentes socialistas. De momento, sólo el Presidente del Gobierno sabe (o debería saber) qué piensa hacer, y tengo curiosidad por ver cómo presentará esta remodelación de su gabinete, que tantas veces le ha pedido la oposición.

Pero la primera cita fuerte de aquí a fin de año es el 29 de septiembre, con la huelga general. Si bien Méndez y Toxo están haciendo pedagogía de la huelga en todos los medios de comunicación, habrá que ver cuál es el respaldo final que tiene la convocatoria y, en un segundo plano, cómo quedará la relación entre Gobierno y sindicatos después de la misma. La otra fecha fuerte es el 28 de noviembre con las elecciones en Cataluña, en la que el PSOE sí se juega bastante más. Entre el PSC que está a la greña con el PSOE, ERC que está cada día más radicalizada en las cosas que hace desde la Generalitat y CiU que confía en volver a gobernar después de siete años en la oposición, la campaña electoral catalana va a ser muy entretenida.

Y no hay que olvidar el asunto más importante que marcará la actualidad política hasta 2011: los Presupuestos Generales del Estado. Las negociaciones que ha empezado el PSOE con el PNV son la esperanza de un Ejecutivo que se ha quedado solo ante la crisis después de haberla negado mucho tiempo, pero esas negociaciones son sobre el filo de la navaja, pues pueden dar al traste con el pacto de Gobierno entre PSE y PP en el País Vasco.

Zapatero no puede permitirse que los Presupuestos de 2011 no salgan adelante. Una derrota tan grande casi le obligaría a convocar elecciones anticipadas, pero es el riesgo de haberse sometido a la geometría variable en lugar de buscar acuerdos firmes para toda la legislatura con otros grupos parlamentarios. La cuestión es qué precio está dispuesto a pagar por ello.

Como se ve, el nuevo curso político viene calentito, y eso que no hemos mencionado la disputa entre Tomás Gómez y Trinidad Jiménez por ser el candidato en Madrid, la eternamente retrasada renovación del Tribunal Constitucional o las elecciones municipales y autonómicas de 2011, que caerán en mayo previsiblemente y marcarán cualquier decisión política que se tome en los partidos en estos meses. ¿Alguien quería tranquilidad?

El trabajo de ser diputado

Que el Congreso de los Diputados (y también el Senado) haya acordado celebrar plenos y comisiones en los meses de enero y julio no debía haber levantado tanta expectación. Bien es cierto que nadie entiende por qué el artículo 73 de la Constitución marca los períodos de sesiones de septiembre a diciembre y de febrero a junio, pero en el tiempo que llevo en la Cámara Baja, los meses de enero y de julio tampoco han sido precisamente ociosos. Siempre ocurre algo que hace que la Diputación Permanente deba reunirse y escenificar de nuevo el circo político.

También es verdad que hay críticas y más críticas al espectáculo del Pleno del Congreso con los escaños prácticamente vacíos. Es una noticia que, casualmente, surge cuando no hay más noticias que esa y yo, aunque sea políticamente incorrecto, rompo una lanza a favor de sus señorías. Ante la metáfora habitual de que cualquier trabajador español que no esté en su puesto de trabajo corre el riesgo de ser despedido y que, por tanto, los diputados y senadores deberían estar en sus escaños, yo opongo una realidad, también muy española: «tres trabajando y el resto mirando». Exceptuando a los diputados que deban debatir el punto concreto del orden del día que se esté tratando en ese preciso instante, el resto tiene el mismo papel que un grupo de jubilados viendo a unos obreros cavar zanjas o, aún mejor, que una grada de ultras abucheando al equipo rival.

No por estar sentados en el escaño van a trabajar más, incluso al contrario. Me lo dijo un diputado zaragozano a los pocos meses de entrar en el Congreso. Si no te toca defender ningún punto del Pleno, trabajas en tu despacho, preparando intervenciones, redactando iniciativas, atendiendo llamadas, asistiendo a reuniones… En lo que va de legislatura se han tramitado más de 90.000 iniciativas, eso no sería posible si estuvieran obligados a permanecer en sus escaños. Quizás es que estando yo dentro, lo veo de otra manera, pero tampoco se puede criticar sin conocer todos los datos. Otra cosa es la mala imagen de la clase política, que no tiene nada que ver con los escaños vacios en la Carrera de San Jerónimo y que tiene muy difícil solución…

El debate del IVA y cómo se comunica

Una cosa sí se puede decir del debate sobre la subida del IVA de ayer en el Congreso. En el ámbito de la comunicación, generó una expectativa que normalmente sólo se reserva a debates del Estado de la Nación o duelos Zapatero-Rajoy en plenos extraordinarios. Los mismos grupos políticos estaban afectados por esa expectativa, llamando a filas a sus diputados para tener la menor cantidad de ausencias, algo que ya había ocurrido en otros casos, pero lo que nunca había visto yo en los cinco años que llevo en la Cámara Baja era al propio Presidente del Gobierno asistiendo al debate de una moción y la votación posterior.

Todo ello da muestra de la importancia que adquirió este punto del orden del día. El PP tuvo olfato para presentar esta iniciativa en el momento adecuado, consiguiendo la máxima exposición mediática y generando interés sobre el tema. El PSOE no tuvo más remedio que reforzar los acuerdos que consiguió en los Presupuestos Generales del Estado para no perder la votación, ante la oposición de la mayoría de los partidos a la subida del IVA.

Los mensajes de una y otra parte fueron claros. Los que votaron a favor de la iniciativa y retirar la subida del IVA argumentaron que era una subida injusta de un impuesto que afecta a todos, que no serviría para su objetivo y que no era el momento para plantearla, entre otros aspectos. Los que votaron en contra, que serviría para garantizar la protección social, que al estar dentro del euro es de los pocos mecanismos de política económica que nos quedan, o que sin unos ingresos solidos del Estado las cosas irán a peor.

Todos ellos tienen su parte de razón, pero nos centraremos en PP y PSOE. El PP está machacando con un mensaje claro: subir los impuestos reducirá la actividad económica y el consumo y bajarlos la incentivará, como ya ocurrió en el 96, acompañándolo de recortes en los gastos de las Administraciones. El PSOE busca transmitir que para mantener la protección social, necesita más ingresos y que el IVA es el impuesto donde más margen hay con respecto a otros países de la UE y que los efectos de la subida no serán tan perniciosos.

Ése es uno de los puntos clave: los efectos de la subida. Siendo claros, ni yo ni nadie puede prever con exactitud cuáles serán. Los precedentes de los años 93 y 95 no invitan al optimismo, pero también es cierto que la España de 2010 no tiene que ver con la de medidados de los 90. Sí tengo la seguridad de que el (posible) aumento de ingresos no servirá de nada si no se toman medidas para incentivar la creación de empleo, y ahí el Gobierno sigue en sus trece, con medidas a corto plazo y sin abordar el fondo del problema.

De todas formas, en lo que a comunicación se refiere, el PSOE lleva las de perder, por una razón muy sencilla: el desgaste siempre es mayor en el que gobierna que en la oposición. El gobernante ha de tomar medidas impopulares en ocasiones y debe asumir el desgaste que conlleva. Para la oposición siempre es más fácil oponerse por sistema (se tenga o no razón, ese es otro debate) y más en un tema tan sensible como la subida de impuestos. Por mucho que el Ejecutivo lo justifique con el tema del gasto social y la protección de los parados (a la que están obligados, por cierto, no es ninguna prebenda graciosa del PSOE), al final el mensaje que queda es que sube los impuestos a todos y eso es muy difícil de maquillar.

Adolescentes a los 30

Un tema que regresa cíclicamente a los foros políticos españoles es la alternancia en el poder y la conveniencia de imitar el modelo americano de dos mandatos. Tenemos una democracia todavía bastante joven, con tan sólo cinco presidentes del Gobierno desde 1978, de los cuales Adolfo Suárez tuvo que dimitir por falta de apoyos, Calvo-Sotelo ni siquiera se volvió a presentar y Felipe González no dejó de presentarse por el PSOE hasta que perdió… Sólo Aznar se retiro voluntariamente de la política y queda por ver qué hara Zapatero en 2012.

Creo que nadie puede discutir las bondades de imitar el modelo americano y limitar las presidencias del Gobierno a dos mandatos, consecutivos o no. Eso permitiría a la clase política una muy necesaria renovación, con nuevas caras y (con suerte) nuevas ideas. Pero, como tantas cosas en el ordenamiento jurídico español, haría falta un consenso muy amplio entre todas las fuerzas políticas, ya que esta limitación de mandatos tendría que incorporarse a una Ley Orgánica, y la Ley adecuada es la Ley Electoral. Pero la reforma de la Ley Electoral es un melón que ningún partido quiere abrir, excepto IU, porque significaría salir perdiendo en el reparto de votos (excepto en el caso de IU, de nuevo).

Cuando podamos abordar esta reforma y, más aún, cuando se pueda abordar sin luchas políticas la reforma de la Constitución para temas como la sucesión de la corona o la ampliación de los períodos de sesiones de Congreso y Senado, podremos empezar a hablar de que la democracia en España está más que consolidada y madura. Hasta entonces, aún somos unos adolescentes, a pesar de pasar de los 30…