ESComunicación

Apuntes sobre comunicación, periodismo y política

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El problema ya no es llegar al público, es conseguir que te encuentren

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Los medios de comunicación han funcionado durante cientos de años en base a un paradigma unidireccional, ejerciendo de gatekeepers entre un emisor y un receptor bien diferenciados. Hasta no hace mucho tiempo, aquello no aparecía en los medios no existía y el problema con el que se enfrentaba cualquier organización era cómo llegar al gran público. La irrupción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ha dinamitado ese paradigma.

En la última década hemos asistido a la irrupción de distintas plataformas de publicación, que han acercado al emisor y al receptor del paradigma tradicional más que nunca. Al mismo tiempo, la popularización de los smartphones y las tabletas han hecho que el uso de internet sea cada vez más móvil y menos en el ordenador, y ha sumado a la red a un sector de la población que, si no fuese por sus dispositivos móviles, seguiría desconectado. En resumen, cada vez hay más gente conectada y cada vez es más fácil llegar a ella.

Para los medios de comunicación, esto ha supuesto perder el monopolio del público. No es necesario comprar un anuncio a toda página en el diario para llegar a un millón de personas, puedes conseguir el mismo impacto con una campaña en youtube. Para las marcas, los medios se han convertido en un canal más, y no siempre el principal. Y ocurre lo mismo con los periodistas.

Ante la crisis generalizada de los medios tradicionales, muchos periodistas se están lanzando a la aventura de construir sus propios medios de comunicación. Los avances de la tecnología han derribado las barreras económicas: un medio digital hoy en día puede funcionar por menos de un millón de euros, una cantidad muy alejada del capital que habría que desembolsar por una licencia para radio o televisión, o los costes fijos de un periódico de papel.

Y tampoco es necesario llegar a esos niveles. Un periodista puede tener su bitácora personal y funcionar como un medio de comunicación, bien afiliándose a un medio más grande o trabajando en solitario gracias a herramientas como el crowdfounding. Jordi Pérez Colomé es el ejemplo más destacado que me viene a la mente en nuestro país. No está de más recordar que publicar ya no es un trabajo, es un botón.

El problema ahora ya no es llegar al público, sino conseguir que el público te encuentre. Ante la sobreabundancia de información, hay que buscar la forma de conseguir llegar a la audiencia, y eso se consigue con periodismo contrastado y trabajado. Igual que se ha hecho toda la vida. No hay atajos fáciles para construir una audiencia y tanto para un medio como para un periodista singular, la única receta es trabajo, trabajo y más trabajo. Solo generando una huella digital profunda y basada en los elementos esenciales del periodismo, podrás conseguir que te encuentren.

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Cuando los periodistas deben pagar por trabajar

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Pagar por trabajar

Gracias a mi amigo Xabier Sanmartín, me he enterado de la astracanada que ha montado el festival Primavera Sound, que ha decidido que va a cobrar por las acreditaciones de prensa y los periodistas van a tener que pagar por trabajar.

Sí, has leído bien. Van a cobrar por las acreditaciones de prensa. Van a hacer pagar a periodistas por hacer su trabajo.

Reconozco que no soy experto en el mundillo musical. Puede que este tipo de prácticas sean habituales en los festivales de música, o que otros países hayan implantado esta práctica con éxito y quieran exportarlo a España. Por eso me fío del criterio de La Ganzúa, que de esto saben mucho más que yo, y han decidido retirar la información del Primavera Sound de su web, por razones que podéis leer en este post. Como he dicho, no soy un experto, pero sí hay una o dos cosas que sé sobre periodistas que deben pagar por trabajar.

El único caso que conozco en el que los periodistas pagan por trabajar es el de las caravanas electorales, y yo he trabajado en unas cuantas desde el año 1999. Incluso he escrito sobre ello en el blog. El dinero que se cobra, bastante más de lo que pide el Primavera Sound, tiene objetivos muy concretos: costear el transporte del periodista; asegurar que llega a tiempo a todos los actos de la campaña; proporcionar un sitio adecuado y preferente para que trabaje, e incluso facilitarle alguna información exclusiva. Los medios de comunicación pagan mucho dinero por participar en una caravana electoral, pero lo hacen porque es el modo más eficiente de asegurar que el periodista puede realizar su trabajo. Eso sí lo sé, porque yo me he encargado de ello.

En cambio, lo que hace el Primavera Sound no tiene nada que ver. La cantidad que cobran es, según dicen, para “favorecer las condiciones de trabajo y la experiencia global de los medios acreditados antes, durante y tras el evento”. ¿Qué significa eso? ¿Van a darles más facilidades, van a conceder más entrevistas con los grupos? Lo dudo mucho. Son cincuenta euros lo que cobran, no creo que con ese dineral puedan montar una sala de prensa de última generación. De verdad que no le veo sentido, y eso que llevo un buen rato dándole vueltas.

Ni tan siquiera me vale la excusa de que al poner una cuota, van a separar a los medios “serios” de los que no lo son. Yo he trabajado en acreditaciones en cientos de actos y sé cómo funciona. Si hay espacio, que entren todos los medios posibles. Si no lo hay, los medios pequeños o los “no serios” saben perfectamente que son los primeros en caerse; no vas a dejar fuera a El País para meter a un redactor de EScomunicación, es de perogrullo. Ése es el único motivo para decir que no a la acreditación de un medio, no una barrera económica. Por eso, lo que han hecho en La Ganzúa me parece perfecto, porque todo esta polémica esconde algo mucho peor.

El menosprecio a los periodistas y la profesión periodística. 

Cobras a los periodistas solo cuando consideras que no valen nada para tu evento, que te da igual un medio que otro u ocho que ochenta acreditados. Total, es solo dinero, con el precio de las entradas para el público ganas mucho más que eso. No necesitas periodistas.

Eso es un error muy grave, y me gustaría saber qué opinan los medios colaboradores del evento. ¿Ellos también tienen que pagar? Seguramente no, para eso son partners, puede que hayan pagado una cantidad superior para serlo. ¿Y por qué no se da la oportunidad a los demás? ¿Cuánto cuesta ser un partner del Primavera Sound y qué privilegios conlleva? Igual entonces algún otro medio se conformaría pagando la tarifa “normal” (y sí, esta última frase es sarcasmo). De verdad, espero que alguien del festival lea esto y se explique. Yo les daré la palabra encantado.

Además, el cobrar es un arma de doble filo. He tenido más de una y más de dos discusiones con los periodistas en la caravana electoral a cuenta del servicio que reciben a cambio de su dinero. Espero que los periodistas que vayan al festival (alguno irá a pesar de todo) no dejen pasar una. ¿Faltan enchufes para conectar los ordenadores? ¿La sala de prensa no es funcional y está mal ubicada? ¿No hay ni una mísera botella de agua para los periodistas? ¿La organización no facilita el trabajo? Entonces es cuando deben quejarse y exigir un servicio digno que les permita hacer su trabajo. Para eso han pagado.

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Written by MAAP

febrero 11th, 2014 at 12:25 pm

La audiencia y los contenidos basura

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Streaming TV

Si repasamos el listado de noticias más leídas de cualquier medio de comunicación en su edición web, los primeros puestos estarán llenos de historias sobre deportes, sucesos y crónica rosa. Solo muy de cuando en cuando encontraremos noticias de secciones como política y economía, y su permanencia en esos listados es siempre fugaz, mientras que las noticias más “ligeras” pueden permanecer hasta 48 horas o más. Esta trivialización de la información es parecida al fenómeno de la telebasura y nos lleva a un debate que no tiene fácil respuesta. ¿Los medios ofrecen información trivial porque es lo que el público quiere o el público consume información trivial porque es lo que le dan los medios?

En mi opinión, ambas preguntas tienen una respuesta afirmativa, pues en esta ecuación, ni el público ni los medios están exentos de culpa. En los medios de comunicación siempre se han dado noticias más ligeras o morbosas y siempre se ha sabido que son las que atraen audiencia; el público las demanda, esto es así. Pero también es cierto que la oferta de estos contenidos generada por los medios es excesiva, rozando en ocasiones los límites del buen gusto, de forma que la audiencia en muchas ocasiones, no tiene otra opción.

Afortunadamente, creo que estamos rompiendo ese círculo vicioso. La fragmentación de la audiencia permite, por ejemplo, que en televisión haya canales temáticos dedicados al cine o los documentales, o que proyectos de periodismo más especializado puedan tener éxito, como puede ser Jot Down o Materia. Hay mercado para contenidos de calidad de la misma forma que hay mercado para otros contenidos como las revistas de crónica rosa, y no tenemos que cometer el error de pensar que son antagónicos. No tiene porque ser uno u otro, pueden ser los dos a la vez.

Cualquier persona tiene gustos muy variados y sumamente heterogéneos: se puede ser amante de la ópera clásica y también devorar las noticias de sucesos. Por eso, los listados de noticias que mencionaba al principio son tan diversos, porque los gustos de la audiencia son sumamente diversos. Aunque el gusto mayoritario sea por las noticias “ligeras” eso no significa que no haya demanda de otro tipo de informaciones y corresponde a los medios el ofrecerlas. Mientras haya libertad de elección para la audiencia -esto es, noticias ligeras y no tan ligeras-, todo irá bien, pero si solo tuviéramos acceso a noticias fáciles de sucesos y crónica rosa, entonces sí que estaríamos frente a un grave problema para todos. Todo lo demás son discusiones artificiales, pues la pregunta que lanzaba al principio no tiene respuesta.

 

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Written by MAAP

diciembre 11th, 2013 at 9:09 pm

La mínima unidad informativa y el umbral de saciedad

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Después de leer a Jeff Jarvis y su post Past the page me he quedado pensando en cuál es la mínima unidad informativa. Jarvis sostiene en su texto que los modernos sistemas de búsqueda por voz modifican por completo la actual estructura en la que esa unidad es la página. Los medios de comunicación han pasado de vender al público paquetes de información -periódicos, boletines de radio, informativos de televisión- a intentar que accedan a una página, cualquier página, y que de ahí pasen a otra, permaneciendo en la web el tiempo suficiente para justificar las tarifas que cobran a los anunciantes. Pero al igual que la red ha dinamitado el modelo del paquete de información, la búsqueda por voz dinamita el de la página como unidad informativa. Para Jarvis, la posibilidad de conocer, por ejemplo, el resultado del partido de ayer a través de estos sistemas supone una pérdida para los medios de comunicación, cuyo valor de cara al usuario cada vez se reduce más. Creo que es un poco exagerado, pero no le falta parte de razón. Eliminado el paquete y eliminada la página, ¿qué unidad informativa mínima nos queda?

Pensemos fríamente. Usamos los medios de comunicación para estar informados, pero en muchos casos es por pura inercia, ya que estamos acostumbrados y condicionados a informarnos a través de ellos, después de más de un siglo de medios de comunicación de masas. Hoy en día, se puede estar informado sin necesidad de recurrir a los medios de comunicación tradicionales, y esto es así porque la unidad mínima informativa es cada vez menor. Lo dije hace año y medio: “Antes, para estar “informado”, había que consumir un producto informativo cerrado y delimitado en espacio y tiempo, léase telediario, periódico o boletín radiofónico. Hoy, cualquier persona que desee estar informada sólo ha de elegir con cuidado las fuentes de su dieta informativa y lo estará dónde y cuándo desee, sin necesidad de señales horarias o primeras ediciones”. El paquete informativo ya ha perdido su sentido. ¿Qué unidad nos queda que sea inferior?

[pullquote]El umbral de saciedad informativa marca el punto a partir del cual uno puede considerarse informado y es siempre una consideración subjetiva de cada uno[/pullquote]

Esa unidad sería la página, la noticia singular que consultamos en un momento dado. Pero si aceptamos la tesis de Jarvis de que la página pierde su valor, ¿cuál es la siguiente unidad informativa? El titular. Es algo lógico que el titular sea la mínima expresión a la que puede reducirse una noticia, ya que de siempre ha sido el resumen máximo de la misma. Por tanto, a nadie debe sorprender que sea la mínima unidad informativa, pero quizás sí cuando diga que se puede estar informado a través de titulares.

Puede que esto resulte una aberración para muchos, pero permitid que intente explicarme, porque cuanto más lo pienso, más sentido tiene. Partimos de un hecho conocido como es la sobreabundancia de información, tantas veces tratada en el blog. Esa sobreabundancia hace que tengamos acceso a la información a través de múltiples canales, uno de los cuales son los medios de comunicación, pero no el único. En nuestro quehacer diario, estamos expuestos a todos esos canales y cada uno de nosotros elige a través de cuál de ellos se informa y en qué cantidad; esto es, sacia su necesidad de información. Antes, cuando había pocos canales, el umbral de saciedad informativa -si lo podemos denominar así- se alcanzaba con pocas fuentes de información, que estaban muy aprovechadas; hoy, cuantas más fuentes incorporamos a nuestra dieta informativa, menos podemos aprovechar cada una de ellas individualmente antes de llegar a ese “umbral de saciedad” en el que nos consideramos informados. En otras palabras, consumir un poco de varias fuentes de información es como consumir mucho de pocas fuentes.

[pullquote]Seleccionando bien las fuentes de información, uno puede estar informado sobre un asunto determinado a base de titulares y enlaces[/pullquote]

Si aceptamos ese hecho, entonces podemos estar informados a través de titulares. Twitter es un ejemplo claro de cómo se puede uno informar a través de titulares: si tienes bien seleccionadas las cuentas que sigues, con los tuits y enlaces que publiquen, puedes estar perfectamente informado sobre un asunto determinado. O si lo prefieres, haz un experimento. Accede a la página principal del medio que prefieras y lee los titulares. ¿En cuántos de ellos quieres ampliar la noticia? Repite la misma operación en otro medio y luego en otro, y si quieres en otro más. A medida que vas sumando medios y titulares consultados, el número de titulares que querrás ampliar irá descendiendo, hasta que alcances ese umbral de saciedad del que hablaba anteriormente. Puedes hacerlo igual con periódicos impresos, el resultado será el mismo. Si eres un ávido consumidor de información -tienes un umbral alto-, llega un momento en el que los titulares te bastan y te vuelves más selectivo con aquellos en los que quieres ampliar información. Si no eres un gran consumidor de información, con más razón te bastarán unos titulares para considerarte informado.

Porque la clave final de todo esto está en que es el usuario el que decide, partiendo de la unidad mínima de información. Conociendo los titulares, mi propio criterio informativo es el que me dirá si quiero ampliar la noticia o no; no es necesario que me lo diga el periodista, que puede tener unos criterios muy diferentes de los mios. Este cambio de foco en el que la audiencia gana poder de elección es una de las características del cambio de paradigma en que nos encontramos, y ha motivado una trivialización de la información para poder llegar al mayor número posible de personas, de la que hablaremos en el próximo post. ¿Es la audiencia la que demanda información basura o la audiencia traga información basura por que no tiene otra opción?

 

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diciembre 9th, 2013 at 9:09 pm

La apatía y la negación de la realidad no salvarán a los periódicos

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Menuda la que se ha liado con la intervención de Pedro J. Ramírez en la Conferencia de la Asociación de Editores de Diarios Españoles celebrada el pasado lunes. El director del diario El Mundo se despachó a gusto, acusando a la Asociación de no buscar soluciones para los problemas del sector e incluso de ser un “factor retardatorio” para los periódicos españoles. ¿Qué ha ocurrido para que Pedro J. haya hecho estas declaraciones?

La situación de los periódicos españoles no es buena, eso es algo que todos los actores del sector reconocen. El propio Libro Blanco de la Prensa Diaria de este año habla de pérdidas operativas de 95 millones de euros y una caída en la publicidad del 17%, con lo que el pastel publicitario para la prensa es hoy poco más de una cuarta parte de lo que fue hace seis años. No hay industria que pueda soportar un descenso de casi el 75% en su principal fuente de financiación y es esa situación desesperada la que hace que surjan voces discordantes en un gremio que, a pesar de sus diferencias, solía estar bastante unido.

Lo cierto es que Pedro J. tiene toda la razón en sus afirmaciones. Antes de su intervención, habían hablado los directores de La Razón, ABC y el Diario de Navarra, destacando la importancia del soporte papel y su preeminencia frente al digital. Es como si después de varios años de crisis, de descensos continuados en las ventas de periódicos, de caídas de dos cifras en la inversión publicitaria y de migración del público al entorno digital, estos directores estuvieran todavía en la primera fase del duelo: la negación. Y negar la realidad no es una estrategia empresarial.

En cambio, el director de El Mundo sí parece que ha comprendido la realidad de la situación y está dispuesto a tomar cartas en el asunto. El cambio de piel de El Mundo es su apuesta para poder continuar siendo uno de los diarios más importantes de España, basándose en un muro de pago poroso, aplicaciones dedicadas para acceder a las noticias y nuevos modos de cobro a sus lectores. No parece que le esté yendo muy mal cuando prevé llegar a los 100.000 suscriptores en este trimestre, aunque todavía recuerdo cuando habló de que cerraría 2012 con esa misma cifra. Hay que ser prudentes en las estimaciones, pero lo que no podemos negar es que, a día de hoy, solo El Mundo ha apostado por algo diferente a mantener el status quo.

No existe una solución clara a la crisis a la que se enfrentan los periódicos, un problema en el que influyen muchos factores. Lo único seguro es que no hacer nada o aguantar hasta que lleguen tiempos mejores es la mejor receta para el desastre. Adelgazar la estructura de los diarios y hacerla más eficiente, buscar fuentes de financiación alternativas y reconocer que la web debe tener más importancia que el papel en la estrategia del diario, como ha hecho el Financial Times, son los pasos más adecuados para garantizar que los periódicos sobrevivan a lo que Pedro J. califica como “terremoto dentro de un tsunami”. Un escenario crítico para el que hace falta decisión, porque incluso equivocándose se puede aprender de los errores, pero de la apatía y la negación de la realidad no se obtiene nada. Y el tiempo corre en contra de la prensa impresa.

 

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EGM 2013: La prensa escrita sigue cayendo

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El último Estudio General de Medios de 2013 muestra que la penetración de la prensa escrita -diarios, suplementos y revistas- sigue descendiendo, al igual que otros medios. Son unas caídas mínimas que contrastan con el aumento de la penetración de internet, fundamentalmente gracias al auge de los smartphones como dispositivo primario de acceso a la red. Podéis consultar el resumen general en este enlace, o ver la presentación que os adjunto a continuación, realizada por Zenith.

 

Avance 2º ola EGM 2º acumulado 2013 from Zenith España

 

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Written by MAAP

noviembre 29th, 2013 at 9:09 pm

Cinco tendencias que transformarán la industria de la publicidad

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Que la industria de la publicidad también está en un proceso de transformación hacia lo digital es algo más que evidente. Como los medios de comunicación dependen en gran medida de la publicidad para su viabilidad económica, es lógico que en EScomunicación nos fijemos también en cómo afronta esta industria el cambio de paradigma en que nos encontramos. A este respecto, Bob Lord, director ejecutivo de AOL Networks, ha expuesto hace poco cinco tendencias que transformarán la industria de la publicidad, que por su interés, os compartimos a continuación.

  • Asistiremos a un auge de la automatización. A medida que tecnologías más automatizadas reemplacen a la planificación manual, la publicidad podrá dedicar más recursos al lado creativo de la industria. La automatización beneficiará también a los medios. Automatizar significa hacer más accesible el espacio de los medios a los anunciantes gracias a la tecnología; se trata de agilizar los procesos, no establecer subastas automáticas. En 2014, el 22% de la publicidad puede estar ya automatizada.
  • Los sistemas abiertos serán los que tengan más éxito. Los sistemas cerrados que fuerzan a los anunciantes a trabajar con un conjunto de compañías perderán terreno frente a los sistemas abiertos, que harán la planificación y la compra de publicidad mucho más sencilla para todos los agentes implicados.
  • La publicidad móvil y multipantalla impulsará las ventas. Nielsen ha predicho que para 2016, el 50% de los anuncios digitales será en múltiples pantallas (ordenadores, tabletas y smartphones). Nuevas innovaciones para mejorar la capacidad para definir el target y conocerlo a través de los diferentes aparatos que usa, harán de esta tendencia la mayoritaria en el futuro.
  • Los anuncios premium se volverán aún más premium. A medida que la automatización se extienda y los publicistas tengan tiempo para ser más creativos, la industria demandará más oportunidades premium para ir más allá de los banners y conseguir anuncios más sofisticados y personalizables.
  • Las estrategias de publicidad estarán orientadas a la convergencia. Creativos, creadores de contenidos y programadores ya no pueden operar en compartimentos estancos y separados. La tecnología, los datos y el marketing deben funcionar en conjunto para lograr los mejores resultados.

 

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Written by MAAP

noviembre 25th, 2013 at 9:09 pm

¿Y si estamos interpretando mal los estudios sobre el consumo de medios de comunicación?

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Es una pregunta que me surge tras leer este texto de Jeff Jarvis. En él, Jarvis apunta que podemos estar malinterpretando los resultados de los estudios sobre el consumo de medios de comunicación y cita el reciente estudio de Pew Research, que puedes consultar resumido aquí. Sí, las nuevas generaciones cada vez pasan menos tiempo consumiendo noticias, pero ¿y si lo estamos interpretando mal? ¿Y si esas nuevas generaciones simplemente hacen un consumo más eficiente?

Cuanto más lo pienso, más creo que Jarvis tiene razón. Considerar que el éxito de un medio de comunicación se basa en la cantidad de tiempo que invierten en él sus usuarios es algo que tenía su sentido en la era de los medios de comunicación de masas. Mayor tiempo y, por tanto, mayor atención, funciona cuando los medios operan bajo la premisa de que todos los lectores/oyentes/espectadores ven todos los anuncios del medio, con lo que el medio puede cobrar a los anunciantes por la cantidad de lectores/espectadores, con unos precios controlados por los medios en base a su monopolio de la producción y distribución.

Pero ese tiempo ya ha terminado, a causa de la sobreabundancia de información.

Cada vez hay más información disponible para todos nosotros, ya no es un bien escaso. Por tanto, los usuarios (un término en el que englobo a los antiguos lectores/oyentes/espectadores) ya no necesitan leer un periódico completo o ver un informativo entero para poder acceder a la información que les interesa. La red es un nuevo canal en el que hay muchas herramientas que, debidamente configuradas, permiten consultar de manera rápida todo aquello que nos interesa. Nuestro consumo es más eficiente gracias a esas herramientas, porque aunque ahora hay más información que nunca, el día sigue teniendo solo 24 horas. Y en eso puedo citar mi caso personal, que creo es el de muchos.

Creo que nunca he leído un periódico entero y no conozco a nadie que lo haga. Me limito a las noticias que realmente me interesan, que siempre serán un pequeño porcentaje de las que ofrezca el diario. Puedo escuchar en su integridad un boletín horario de la radio, pero nunca escucharé el informativo de mediodía completo, por ejemplo; cuando hayan dado la noticia que me interesa, o hayan dado los titulares, que para mí cumplen el mínimo exigible, apagaré la radio. Y en televisión, aunque tenga puesto en mi tele el telediario completo, mi atención no estará puesta en él salvo en las noticias que me interesen, y el 99% de las veces habré apagado la tele antes de que acabe.

Nuestro tiempo es limitado, siempre lo ha sido. Pero es ahora, ante una multiplicación de la oferta, cuando los medios de comunicación ven como su porción del pastel de nuestra atención disminuye cada vez más. Eso se ve como una mala noticia porque seguimos anclados en la presunción de que más tiempo equivale a más atención, y los medios de comunicación siguen vendiendo nuestra atención para conseguir publicidad. Por eso hay que darle la vuelta a esa presunción.

Los medios de comunicación del siglo XXI no deben trabajar para retener a los usuarios, deben trabajar para dar a los usuarios lo que quieren: información, unas veces en cápsulas, otras en artículos más largos, pero siempre con la vista puesta en el usuario, no en sacar beneficio del tiempo que emplea en ello. El medio que da a los usuarios lo que quieren puede cobrarles por ello, y con mayor motivo si les da algo que no pueden encontrar en ningún otro sitio; eso es igualmente válido para internet y si lo hacen consumiendo menos de nuestro tiempo, mucho mejor. Como dice Jarvis, la eficiencia no es el enemigo de las noticias, debería ser el objetivo.

 

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Cómo organizar y gestionar tus fuentes de información

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Es bien sabido por todos los lectores del blog que nos encontramos en la era de la sobreabundancia de información, por lo que es una cuestión vital saber cómo organizar y gestionar tus fuentes de información. Lo que antes de internet se podía conseguir conservando recortes de periódico o fotocopias, ahora se convierte en una tarea mucho más exigente; decenas o cientos de blogs, columnas de opinión, artículos, tuits, infografías, archivos de audio y vídeo… Consumimos muchos contenidos a lo largo del tiempo y es necesario disponer de herramientas para poder archivar, organizar, compartir y recuperar esos contenidos cuando sea necesario. Para un periodista, es una labor incluso más crítica, pues debe poder acceder a toda la información de su archivo de forma rápida y sencilla; no es algo que podamos confiar exclusivamente a nuestra memoria.

No es la primera vez que hablo de este asunto. Hace algo más de un año, hablaba de mi dieta informativa y unos meses después de ese post,  de algunas herramientas para procesar, compartir y archivar información; desde entonces he ido perfeccionando el método y creo que ya está lo bastante maduro para poder hablar de ello en el blog.

Recibir y clasificar la información

El primer paso es elegir una buena plataforma para en la que unificar tus fuentes y tus lecturas. Yo he apostado por Feedly, que se ha convertido en el heredero más aventajado del Google Reader. A través de Feedly recibo las actualizaciones de más de 70 fuentes diferentes de comunicación y tecnología, que puedo consultar desde mi smartphone, la tablet o cualquier PC con conexión a internet. He terminado tan a gusto con Feedly que incluso me he suscrito al servicio Premium, que por poco más de 35 euros al año me permite buscar entre los feeds archivados y se integra con Evernote, como explicaré más adelante. Además de Feedly, Twitter es la otra gran herramienta con la que accedo a la información. Con más de 175 cuentas seguidas y subiendo poco a poco, mi timeline está salpicada de grandes y pequeñas historias, e intento consultar Twitter tan a menudo como puedo. Y por supuesto, sigue quedando el descubrimiento a través de recomendaciones de los amigos en redes sociales o la navegación sin rumbo en la que acabas llegando a textos interesantes.

En cualquiera de los casos, es necesaria una manera de poder guardar y recopilar aquello que me interese conservar y Evernote se ha convertido en la aplicación de referencia donde archivo todo lo que leo y considero que puede ser de interés. He creado una estructura de libretas en las que dentro de la carpeta de tareas, incluyo tres libretas con las tres acciones más comunes cuando encuentro un texto de interés: Para leer significa que merece una segunda lectura más atenta, pues puede ser materia para un post; y las carpetas Para Hootsuite y Para Spundge donde mando aquellas entradas que quiero compartir en el futuro. Como a Evernote también puedo acceder desde cualquier dispositivo, puedo consultar todas esas notas cada vez que tengo un momento libre.

Compartir y archivar la información

El siguiente paso es compartir esa información que he considerado de interés. Para eso, sigo usando Hootsuite, que me permite con apenas dos o tres clics, programar contenidos y enlaces que considere interesantes para los seguidores del blog en redes sociales. Durante estos primeros días de septiembre aún no he comenzado a compartir enlaces, pero a partir de esta semana retomaré el hábito así que si quieres recibir contenidos de calidad, no dudes en seguirme en Twitter o Facebook.

Además de Hootsuite, también continúo usando Spundge, en la que mantengo el cuaderno Periodismo sobre periodistas, con una recopilación de entrevistas, vídeos y tuits en los que los periodistas son los protagonistas. Lo que me gusta de Spundge es su facilidad a la hora de añadir contenidos al cuaderno y que es muy visual, como puedes comprobar en la captura que acompaña este post. Pienso que aún quedan cosas por mejorar en la plataforma, como el tema de los idiomas, pero creo que tiene mucho futuro para crear este tipo de archivos visuales, que es la idea detrás de Periodismo sobre periodistas: mantener un archivo continuado de enlaces en los que poder leer y escuchar a periodistas hablando sobre periodismo.

Esa función, la de archivo, no solo la realizo a traves de Spundge; tanto Evernote como el propio Feedly me sirven como archivo para todo aquello que quiero conservar. Gracias a la función de búsqueda del Feedly premium y a la potente búsqueda en las notas de Evernote, estoy seguro de que podré encontrar cualquier cosa aunque hayan pasado meses o años… siempre que lo haya archivado correctamente, claro. Además de eso, Scrivener sigue siendo la herramienta donde escribo cada post y el repositorio en el que puedo encontrar rápidamente una cita de Pepe Cervera sobre la que escribí hace dos años o lo que publiqué en junio sobre el futuro del periodismo. Algo esencial para no repetir temas innecesariamente en el blog.

Con todas estas herramientas puedo decir que me mantengo informado y que controlo todo lo que leo, clasificando, compartiendo y archivando la información. Espero que te haya sido de ayuda y si conoces alguna otra herramienta que pueda ser útil para organizar y gestionar tus fuentes de información, no dudes en compartirla en los comentarios.

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Espacio infinito

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Hoy en día, tenemos espacio de almacenamiento prácticamente ilimitado y gratuito en la red para guardar todo lo que deseemos. Gmail te ofrece 15 gb para guardar tus correos electrónicos y Yahoo! te da espacio ilimitado siempre que no abuses; Flickr te da 1 tb de espacio para tus fotos; Dropbox te permite hasta 18 gb de almacenamiento en la nube… Para los que peinamos alguna cana, tanto espacio parece un sacrilegio. Yo he usado cuentas de correo con 2 mb de capacidad, de forma que tenías que borrar correos para seguir recibiendo, y tampoco hace tanto tiempo de eso… bueno, sí, hace más de una década, pero el concepto de espacio ilimitado y gratuito es algo más reciente. Ya lo decía Chris Anderson en Free: La Ley de Moore no solo afecta a la potencia de los procesadores, también a la capacidad de almacenamiento y por eso nos encontramos en el punto donde estamos.

¿En que afecta eso al periodismo o a los medios de comunicación? En mi opinión, en que todavía actúan en la red como si hubiese limitación de espacio. Los textos siguen siendo cortos y pensados para una página de periódico, aunque hay excepciones, y los vídeos no pasan de dos minutos para no cansar al espectador; solo la radio se salta esa norma y es gracias al formato podcast, del que tendría que aprender la televisión. Pero ya no existen limitaciones de espacio así que podemos saltarnos todas las convenciones. Los reportajes pueden ser tan largos o tan cortos como sea preciso y los vídeos pueden ser auténticas películas documentales de hora y media si es necesario. Si tu audiencia no tiene límites, tampoco debes ponerlos tu.

 

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Written by MAAP

julio 15th, 2013 at 9:09 pm