La campaña de los smartphones y los iPads

Tanto en esta campaña como en la de 2008 fui uno de los encargados de viajar en la caravana electoral con los periodistas de los diferentes medios, una labor dura, con muchos madrugones y pendiente de mil cosas a la vez. Pero hay algo en lo que hemos mejorado en estos tres años y es en los avances tecnológicos, tanto que podemos denominar a la de 2011 la campaña de los smartphones y los iPads.

La caravana electoral en plena faena

Si en 2008 podías contar los smartphones con los dedos de una mano, en 2011 todos los periodistas y componentes de la caravana contaban con un smartphone. Blackberrys, iPhones y diferentes modelos Android eran la herramienta de trabajo portátil que todos hemos usado en los quince días de campaña. Desde el uso intensivo de Twitter por parte de los redactores hasta el envío de correos electrónicos en cualquier momento y lugar, gracias a los smartphones hemos podido liberarnos de tener que usar constantemente los ordenadores portátiles para estas tareas.

Por ejemplo, el disponer de smartphones ha evitado una de las tareas tradicionalmente más tediosas de las caravanas. A cada periodista se le facilita el programa del día siguiente, con los trayectos que se van a realizar y los horarios e intervinientes en los diferentes mitines del día. En 2008, esa información se entregaba en papel, lo que implicaba buscar donde imprimirla, hacer las copias pertinentes y cargar con ellas hasta el momento de entregarlas a los periodistas. En 2011, eso ha desaparecido, se manda por correo a todos los componentes de la caravana y cada uno de ellos puede verlo en su teléfono (aunque luego no lo consultaran y nos preguntasen a nosotros).

Siguiendo con mi experiencia particular, también he podido atender llamadas por el teléfono del trabajo mientras con el personal enviaba mails con diversa información tanto a los miembros de la caravana como a otros periodistas fuera de la misma, solucionando en pocos minutos lo que antes habría supuesto mucho más tiempo. A esto hay que sumar el poder acceder al correo electrónico en todo momento, para consultar convocatorias, cotejar datos o comprobar el correcto envío de los mails. Es la primera vez que he sentido que llevaba la oficina en el bolsillo, toda una ganancia en rapidez, tiempo y problemas solventados en menos que canta un gallo.

Pero no sólo los teléfonos inteligentes han cambiado el modo en que se trabaja en una caravana electoral, los iPads también han empezado a hacerse notar. Varios periodistas (y una compañera de la caravana) se llevaron sus iPads, que utilizaron durante la campaña como complemento a sus ordenadores portatiles y smartphones, incluso para tomar fotografías. En dos casos, el redactor del periódico más vendido y la redactora de una televisión privada, el iPad era su dispositivo informático único, desde el que trabajaban, tomaban notas y escribían sus crónicas, todo un avance si lo comparamos con los portátiles de hace tres años en cuanto a ligereza, portabilidad y potencia. Este año han sido sólo dos, pero en las próximas serán mayoría, o quizás todos, quienes trabajen desde su iPad u otro tipo de tablet.

Lo hablé con algunos de los componentes de la caravana: Todo este despliegue de tecnología exige más que nunca sitios con cobertura 3G o redes wifi potentes capaz de soportar múltiples conexiones. No estamos hablando de mandar un simple mail, sino de poder acceder a la maqueta del periódico, conectarse a la red de la empresa para enviar teletipos o mandar piezas completas de vídeo. En 2015, sin ninguna duda, dentro de los costes de la caravana electoral habrá que incluir el de la red necesaria para que los periodistas hagan su trabajo y que no ocurra, como pasó más de una vez, que haya que salir al exterior buscando cobertura, que se convertía en la pequeña aventura analógica en la campaña más digital hasta el momento.

 

Predicciones para el año que empieza (I): Política

Casi sin darnos cuenta, ya llevamos 11 días de 2011, un año que nos va a traer muchas novedades en política, comunicación, periodismo y nuevas tecnologías. Y cómo estamos empezando el año, vamos a ejercer de pitonisos y comenzamos el primer post de tres con unas cuantas predicciones para 2011.

2011: ¿El último año de Zapatero?

En lo que a política se refiere, la cita más importante de este año serán las elecciones municipales y autonómicas de mayo, en las que se comprobarán si el descalabro que las encuestas auguran para el PSOE será tal o no. De ese resultado dependerá en gran medida la continuidad o no de Zapatero como candidato socialista para las generales de 2012, la gran incógnita del año y de la que tendremos respuesta seguramente después del verano.

En EScomunicación nos vamos a mojar y vaticinamos desde ya que Zapatero no repetirá como candidato en 2012. La economía va a pesar mucho en esa decisión, ya que la situación de nuestro país va a seguir siendo cuando menos delicada, y Zapatero dará un paso atrás para asumir las culpas del estado de nuestra economía y liberar al PSOE de ese lastre electoral. El próximo candidato, que seguramente sea Alfredo Pérez Rubalcaba, tendrá así las manos libres para poder distanciarse y realizar nuevas propuestas para intentar minimizar la casi segura derrota socialista.

El resultado de las elecciones de mayo condicionará la actualidad política durante el resto del año. Si el PSOE sufre una derrota abultada, cundirá el nerviosismo y puede que hasta el pánico entre las filas socialistas, y si  feudos históricos como Extremadura o Castilla-La Mancha cambian de signo político, la situación será realmente crítica en la calle Ferraz.

Por el contrario, en la calle Génova, los populares lo tienen todo de cara. Con su electorado claramente movilizado y la economía centrando su discurso, el PP no necesita hacer una campaña especialmente agresiva o polémica. La metáfora más clara de la situación del Partido Popular es la del juego de las siete y media, en la que los populares tienen en su mano cartas suficientes para sumar siete. Intentar arriesgar puede suponer perder la partida, mientras que plantarse es victoria casi segura y Rajoy lo ha tenido claro desde hace mucho tiempo.

Además, una victoria más o menos holgada en mayo allanará el camino de Rajoy para el Congreso Nacional que debe celebrar el PP este año, y en el que por primera vez se pondrá en práctica lo acordado en Valencia  hace tres años. El presidente elegido en ese congreso será automáticamente candidato del PP para 2012 y nada parece indicar que vaya a haber una candidatura alternativa a Rajoy, pero si recordamos lo que fue el Congreso de 2008, veremos si hay polémica en el caso (posible) de que no haya Congreso Nacional.

Hasta las elecciones, el tema recurrente será el alto el fuego de la banda terrorista ETA y, sobre todo, la presencia de los terroristas o quienes los apoyan en las listas electorales de municipales y autonómicas. Afortunadamente, la reciente reforma de la Ley Electoral da nuevos instrumentos al Estado de Derecho para evitarlo, pero los terroristas lo intentarán hasta el último minuto, que no le quepa duda a nadie. El otro tema será, como no, la economía y no nos extrañará en absoluto que el Gobierno tenga que salir más de una vez durante el año para desmentir que España necesite un rescate como Grecia o Irlanda. Confíemos en que realmente no nos haga falta…

El futuro de los debates electorales

El pasado miércoles tuvo lugar el #twittdebate, una interesante iniciativa que enfrento a los políticos Santiago Cervera y Roberto Jiménez a través de Twitter, en la que quizá sea el primer ejemplo de lo que puede ser una campaña electoral 2.0.

Hasta hoy, las campañas electorales eran unidireccionales. Los partidos políticos transmitían su mensaje a los medios y estos los transmitían a la sociedad. Los debates electorales no eran más que un contraste de mensajes en directo, moderado por el medio encargado de organizarlo y que después era triturado, masticado y envasado en piezas de prensa o radio para el consumidor final, los votantes. Eso ya se ha acabado, aunque creo que nadie se ha dado cuenta. El #twittdebate es el primer ejemplo de lo que tendremos en las campañas electorales del futuro: el político hablando directamente con los ciudadanos, en una retroalimentación constante y sin intermediarios, para bien y para mal.

Habrá quien piense que exagero, que no es para tanto, que no viviremos para verlo. Ante eso sólo puedo recordar lo que fue la campaña electoral de Obama, en la que aprovechó las nuevas tecnologías para que sus votantes colaborasen con él. ¿Y a quién correspondía el grueso de esos votantes implicados? A los jóvenes de la generación digital,  los que tienen su móvil o smartphone siempre a mano, que leen y responden al momento a sus sms, que entran en Facebook una o más veces al día y que no tiene problema en rellenar formularios con datos privados. Es esa generación la que no va a admitir debates electorales a la antigua usanza.

Imaginemos un debate electoral televisado en el futuro cercano. Los dos líderes políticos debaten sobre diferentes temas que va fijando el moderador. En la banda inferior de la pantalla, aparecen alternativamente SMS, tweets y mensajes de Facebook de los televidentes opinando sobre lo que se dice en el debate y planteando preguntas, algunas de las cuales son planteadas por el moderador a los políticos. En las páginas web de los periódicos, se emite la imagen del debate en tiempo real y en la columna de la derecha aparecen los comentarios de los periodistas, contextualizando cada respuesta. Las webs de los partidos políticos también lo emiten, y ofrecen la posibilidad de descargarse los gráficos y argumentos que utiliza el líder político en el debate. Las redes sociales tienen debates paralelos en los que los usuarios hablan, comentan y discuten lo que se habla al mismo tiempo que ocurre.

En dias anteriores y posteriores, los internautas preguntan a sus políticos en twitter sobre diferentes cuestiones planteadas en el debate y durante la campaña electoral. Los más activos de ellos hacen campaña en twitter respondiendo personalmente a la mayor parte de los usuarios. Otros recogen las preguntas que les ofrecen y escriben en su blog personal respondiendo. Esos posts generan comentarios adicionales y el debate se retroalimenta. Gran parte de la campaña, especialmente a nivel autonómico y local, se desarrolla de esta manera.

¿Ciencia ficción? Quizás, pero hace 20 años Internet también era ciencia-ficción.

El mayor espectáculo del mundo

Organizar grandes eventos es como ser el maestro de ceremonias de un circo de pistas infinitas, debes estar pendiente de mil detalles y vigilar que todo esté listo en el plazo fijado. Congresos, campañas electorales, o giras de conciertos son ejemplos de eventos multitudinarios que requieren trabajar con precisión militar. Yo me voy a referir a lo que conozco mejor, que son mitines y campañas electorales y, en menor medida, congresos y convenciones.

La preparación de un mitin masivo o de la convención de un partido no difiere tanto de preparar una rueda de prensa, la diferencia es la escala. En ambos casos, tienes que convocar a los medios, asegurarte de que tienen un espacio adecuado y la infraestructura necesaria para poder trabajar antes, durante, y después del evento, y estar preparado para los imprevistos que puedan surgir. Es el mismo trabajo, pero en un caso es una rueda de prensa con 20 periodistas y en otro es un mitin con 100 periodistas acreditados y 5.000 personas de público.

Como todo en esta vida, para poder sacar adelante estos eventos multitudinarios lo importante es la preparación y el trabajo en equipo. Es imposible que una sola persona esté pendiente de todos los detalles de un evento, desde su concepción hasta la celebración del mismo. En mi experiencia, comienzo a participar en estos eventos con una serie de trabajos hechos: el lugar del evento ya está elegido y la infraestructura del acto está comenzando a montarse. ¿Qué es lo que hace entonces el miembro del gabinete de prensa?

En pocas palabras, todo lo que sea necesario para que el acto vaya como la seda y los medios puedan hacer su trabajo. Tienes que elegir y habilitar una sala de trabajo para los periodistas, además de un espacio específico y reservado para los medios cerca del escenario principal, para los que deseen seguirlo “en vivo”, y ambos puestos deben tener toda la equipación necesaria a nivel técnico para que puedan trabajar al mismo tiempo televisiones, radios, periódicos, medios de internet… Por supuesto, esa equipación exige que tengan tomas de audio y vídeo en ambos puntos, para poder recoger el sonido y la imagen del acto, además de algo que puede parecer una tontería pero es esencial: tomas électricas y enchufes en cantidad suficiente. No hay nada peor que un periodista que no pueda trabajar por no tener luz.

A todos estos condicionantes se ha unido otro en los últimos años: que las salas elegidas no sean “puntos negros” de cobertura para los portatiles o teléfonos móviles. Afortunadamente, esos puntos van desapareciendo en todos los grandes edificios, pero yo he vivido un final de campaña electoral con bastantes quejas de los periodistas por haber elegido una sala interior sin apenas cobertura. Por suerte, la solución era tan sencilla como escribir en la sala y salir luego al exterior para enviar la información, pero siempre recordaré a esos hombres y mujeres sujetando su portatil y buscando por el pasillo un punto donde les dejase enviar.

Además, tienes que preparar un puesto de control y acreditaciones para los medios, preferiblemente en un acceso distinto al del público en general. A veces, te bastará con una simple mesita en una puerta lateral, pero si en el mitin intervienen miembros del Gobierno o incluso el Presidente, la seguridad pasa a ser la variable que determina todo y tus decisiones deben supeditarse a ello, buscando un punto más amplio para poder instalar un control de seguridad además del tuyo propio.

Después de todo esto, sólo te queda cruzar los dedos y que nada falle durante el evento. No importa que lo tengas todo bien preparado y pensado, cualquier imprevisto puede dar al traste con toda tu planificación, así que la rapidez mental es esencial cuando algo falla. Por eso, el acto no acaba hasta que se marcha el último periodista, sea la hora que sea. Cuando eso ocurre, es cuando puedes sentarte, respirar aliviado y empezar en el próximo evento…