6 razones para tener un blog

Hay gente que aún no se ha dado cuenta del cambio de paradigma en que nos encontramos y todavía se pregunta si hay razones para tener un blog, cuando es más bien al contrario. Tienes que pensar mucho para encontrar razones para no tener un blog. En la época que nos ha tocado vivir, las prácticas del siglo XX están dejando de ser eficientes a marchas forzadas y para poder crearse una presencia online no hay mejor herramienta que tu blog. Mucho mejor que yo lo ha dicho Alfonso Alcántara (@yoriento): «Sin nuestro blog somos unos sintecho digitales, todo el día tirados en las redes sociales. No dependáis de Facebook o Twitter, crear vuestro propio blog y usad las redes, que las redes no os usen». Por eso, para que veáis la importancia de crear vuestra casa en la red, os apunto seis razones para tener un blog.

  1. Te sirve para aprender a escribir y comunicar. Soy periodista y mi herramienta de trabajo es la palabra y aún así, tener un blog me ha ayudado a mejorar como escritor, puliendo defectos de mi estilo y creando hábitos de escritura. Para alguien que no se dedique a escribir profesionalmente, los beneficios serán mucho mayores. Además, escribir sobre los temas que te gustan, e incluso sobre los que no te gustan, te hace pensar conceptos que pueden ser complejos y también la forma de simplificarlos para trasladarlos a tu post. No hay nada más gratificante que ver cómo lo que has escrito es exactamente lo que querías transmitir.
  2. Un blog permanece. Frente a la fugacidad de las redes sociales, donde un tuit o un post de Facebook tienen una vida útil de minutos u horas a lo sumo, lo que publicas en tu blog queda para siempre. El permalink es tu aliado, convirtiendo tu blog en un portafolio de tus conocimientos, un archivo de tus pensamientos y un escaparate de tu carrera que se actualiza cada vez que publicas un post.
  3. Escribir para un blog es un estímulo para seguir aprendiendo. Gracias a EScomunicación, ahora soy un profesional mucho más capacitado de lo que era hace unos años. Por ejemplo, yo antes no sabía nada sobre WordPress o SEO y mis lecturas eran solamente por ocio. Hoy, puedo hacer una instalación completa de WordPress sin pestañear, tengo fundamentos de SEO para posicionar lo que escribo y he ampliado lo que leo con libros sobre el futuro de mi profesión y otros temas, que reseño en las Lecturas 2.0.
  4. Un blog te da visibilidad, te pone en el mapa de tu área de trabajo y hace posibles que lo que escribes llegue a lugares que nunca esperarías. Desde que empecé con EScomunicación, me he encontrado con que me han citado en otros blogs, me han usado como fuente para artículos y trabajos universitarios, y otros periodistas y blogueros se han puesto en contacto conmigo o han difundido mis posts. Antes de tener el blog nadie sabía quién era yo, ahora puedo decir que casi nadie sabe quién soy yo.
  5. Un blog te ayuda a posicionarte en los motores de búsqueda. Desde el momento en que escribes en tu blog estás creando aquello que hace feliz a Google, Bing o Baidu: contenido. Posts frescos y recién escritos son el alimento preferido de sus bots y eso permitirá que cualquiera que haga búsquedas pueda encontrarte. Y todo ello además de posicionarte te sirve para cimentar tu marca personal, la huella que vas dejando en la red con cada cosa que escribes. Por eso expertos como Andrés Pérez Ortega consideran el blog como la piedra angular de la marca propia.
  6. Y por último, pero no menos importante, escribir un blog es divertido. Escribes sobre lo que te gusta, sin presiones de nadie y cuando quieres, ¿qué más puedes pedir? Si no te diviertes escribiendo sobre los temas que te apasionan, tienes un problema. Y es mucho más divertido cuando empiezas a ver resultados. Cuando ves que las visitas suben mes tras mes y que tus posts se difunden más en las redes sociales, es una gran inyección de moral. A todos nos sube el ego comprobar cómo nuestro esfuerzo da sus frutos.

Estas son solo seis razones para tener un blog, pero seguro que tú tienes una propia. Escríbela en los comentarios y convirtamos esta lista de seis en dieciséis razones y luego sesenta. ¿Qué razón darías tú para tener un blog?

 

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El coste de ser digital

Monedas guardadas

 

Ya he hablado anteriormente en el blog de como los euros analógicos se transforman en céntimos digitales y como los medios deben embarcarse en esa transformación, aunque sea perdiendo dinero. En el nuevo panorama mediático, es muy difícil que empresas grandes, que arrastran enormes infraestructuras y ediciones en papel que las lastran, puedan competir con pequeñas redacciones, más ágiles, capaces de responder en tiempo real a las necesidades y deseos de la audiencia y sobre todo, que necesitan menos recursos para sobrevivir.

 

La red tiene muchas ventajas frente a los medios tradicionales. Puedes competir de tú a tú con grandes portales y medios de comunicación y hacer llegar tus textos a millones de lectores en todo el mundo de una manera fácil y sencilla. Hoy publicar no es un trabajo, es un botón, y tan sólo tienes que hacer clic, pero hay mucho trabajo detrás y sólo con dar a un botón no basta. No hay que subestimar los costes de ser digital.

 

  • Hay que trabajar duro para preparar tus textos. No basta con escribir lo primero que se te venga a la mente, has de madurarlo, corregirlo, contrastarlo y releerlo una y otra vez. Exactamente igual que en cualquier otro soporte.
  • La imagen importa. Aunque tus textos sean excelentes, no debes descuidar tampoco la parte gráfica. Una buena imagen que acompañe a lo que escribes puede ser la diferencia entre un post de impacto y un post que pasa sin pena ni gloria.
  • Hay que ser social. No basta con escribir y esperar que los lectores lleguen a ti, en cierto sentido has de salir a buscarlos compartiendo tu contenido en redes sociales. Además, hay que dar todas las facilidades para que tus textos puedan ser compartidos y debes interactuar con tus seguidores siempre que puedas.

 

Para todo esto es necesario tiempo. Las horas que dedicas a tu blog o tu medio son horas que tienes que quitar de otros menesteres que pueden ser más lucrativos o satisfactorios, pero hasta que alguien consiga inventar el día de treinta horas, no queda otro remedio. Hay que trabajar los textos, elegir las imágenes y editarlos hasta que tengan la calidad necesaria para publicar requiere tiempo, igual que todo el aspecto social.  Tienes que preparar cuentas en las redes sociales, publicar tus actualizaciones, contestar a las menciones, compartir contenidos de otros que pueden ser de interés para quienes te siguen… Cuando pienses en el coste de ser digital, no pienses en dinero. Con muy poco dinero o incluso sin realizar una inversión económica puedes funcionar en la red, el auténtico coste es el trabajo y el tiempo que vas a invertir.

 

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Cómo usar Scrivener para mejorar tu blog

Hay muchos programas pensados para ayudar a escritores y blogueros. No hace mucho tiempo, hablé aquí de algunos de ellos, pero no hay ninguno comparable a Scrivener.

 

 

El programa creado por Literature & Latte es una herramienta increíblemente versátil, apta no sólo para estudiantes, educadores o escritores, el público para el que está pensado, sino también para blogueros. De hecho, parece que estuviera pensado y diseñado teniendo en mente las necesidades de los blogueros, haciendo mucho más fácil infinidad de tareas que los editores integrados de WordPress, Blogger, Tumblr o la plataforma de tu elección no te permiten hacer. Veamos algunas de esas caracteristicas.

 

Comenzando con Scrivener

 

Lo primero que has de hacer con Scrivener para poder sacarle partido de cara a tu blog es crear un nuevo proyecto que, para entendernos, es como se llama a los documentos. La diferencia con otros procesadores de textos es que Scrivener te permite tener múltiples archivos de todo tipo dentro del proyecto y te permite organizarlos fácilmente en carpetas, en diferentes árboles de archivos y moverlos de una manera tan sencilla como arrastrándolos con el raton. Cada archivo puede ser categorizado como desees, usando colores para diferenciarlos si eres más visual. Observa como es el proyecto de EScomunicación:

 

 

Como verás, utilizo la vista de tablón de corcho, en donde he “pinchado” tarjetas de colores con el contenido de los diferentes posts. Amarillo para los que están en borrador, verdes para las entradas que ya están programadas y azules para las que ya se han publicado. Las publicadas están dentro de su propia carpeta para no atiborrar el tablón de tarjetas azules, lógicamente. Para mí, es un modelo de organización que funciona y me sirve para, de un solo vistazo, localizar lo que quiero escribir o ver si es necesario que prepare más borradores. Pero si no te gusta este modelo, Scrivener te permite tenerlo organizado como un árbol de ficheros o bien como texto continuo, un post detrás de otro. La elección es tuya.

 

Si tu blog ya tiene un tiempo, seguramente tendrás una buena cantidad de posts antiguos que tendrás que incorporar a Scrivener de alguna manera. No sé si habrá algún modo más práctico y rápido de hacerlo, en mi caso utilice el viejo método de cortar y pegar cada post en su propio texto dentro del proyecto de EScomunicación. Es un trabajo largo y tedioso, pero a la larga, es la mejor opción. De esta forma, cada uno de los viejos posts lo tengo guardado como texto plano, junto a sus etiquetas y el permalink del mismo. Quizás te preguntes qué necesidad hay de meterse esa cantidad de trabajo y yo te respondo: Para poder hacer uso de las búsquedas.

 

Búsquedas, bucear en tus archivos nunca fue tan fácil

 

Tan sólo por la facilidad de búsqueda que te ofrece Scrivener ya merece la pena utilizarlo. En mi caso, ya tenía más de 190 posts cuando empecé y aunque pueda parecer un lastre, es todo lo contrario. Es un repositorio perfecto de todo lo que has ido pensando y escribiendo, accesible a través del cuadro de búsquedas, situado en la parte superior izquierda de la ventana de Scrivener.

 

 

Vosotros no sé, pero yo después de tantos posts hay veces que no recuerdo si la idea que estoy escribiendo ya la plasmé en una entrada anterior o si he hecho referencia ya a cierto artículo. Para esos casos, nada como hacer una búsqueda rápida y en un momento puedes repasar todos los posts en los que aparece dicha referencia.

 

Asimismo, puedes hacer uso de las colecciones para los temas recurrentes del blog. Las colecciones son agrupaciones de elementos que tú creas a tu propio criterio. En mi caso, puedes ver como he creado una colección para agrupar todos los posts relativos a Newsonomics, pudiendo acceder a la serie completa en cualquier momento. Las posibilidades para que organices tu contenido en colecciones son casi infinitas, al poder sumar un texto preexistente a una o varias de ellas. De esta forma, puedes tener los grandes temas de tu blog siempre a la vista, y con todo lo que has escrito al respecto.

 

 

Referencias, todo al alcance de tu mano

 

Si preparas tus posts en un gestor web, lo más normal es que tengas varias pestañas abiertas de tu navegador cuando tengas que consultar algún dato. En el caso de Scrivener no es necesario, ya que puedes partir la pantalla y tener tu texto en un lado y tus referencias en otro. Bien sea una imagen que necesites para ilustrar el post, un pdf de un informe al que haces referencia o un archivo de sonido, puedes dejarlo todo guardado en tu proyecto y tenerlo disponible para uso futuro. Y lo mejor es que todo ello lo tienes en la misma aplicación, sin necesidad de estar cambiando de ventana.

 

 

Planifica tus entradas

 

Otra de las ventajas que he encontrado a Scrivener es la flexibilidad que te ofrece a la hora de planificar tus posts. Este post sobre Scrivener iba a ser originariamente el 199, pero la actualidad hizo que fuese mejor retrasarlo y no tuve más que desplazarlo dentro de los posts preparados, colocándolo en su lugar en la “parrilla de salida”.

 

 

El orden en que tengo colocadas las notas amarillas no es fortuito. Es el orden en que tengo pensado ir escribiendo y publicando cada post, pero si un tema de actualidad lo demanda o surge una nueva idea que no puede esperar, sólo tengo que modificar el tablón arrastrando y soltando.

 

Estadísticas, el camino recorrido

 

Una de las funciones más importantes de Scrivener es la función de compilación, que unifica todos los elementos de tu proyecto y les da un formato adecuado para su impresión. Yo no voy a imprimir los textos del blog, pero entiendo que habrá blogueros que les parezca una función muy interesante, pues permite crear un pdf, un documento de word o incluso un epub para lectura electronica. Pero lo que me ha gustado, y que aproveché en mi anterior post, es la función de estadísticas del proyecto. Saber que el volumen de lo que he escrito es el equivalente a una novela es gratificante y conocer en el momento que este post es el más largo que he escrito en la historia del blog es útil. Y todo gracias a esa función.

 

 

Trabajando en la nube, trabajando sobre seguro

 

Scrivener es una herramienta que una vez instalada no precisa de conexión a la red, y eso puede ser un plus para los blogueros que gusten de adelantar sus posts con mucho tiempo. Puedes instalarlo en un viejo portatil sin conexión a internet para poder escribir sin distracciones y luego pasar tus textos con un USB, por ejemplo. No creo que haya mucha gente que quiera trabajar offline, pero Scrivener te lo permite si así lo deseas.

 

En mi caso, prefiero hacer uso de internet y aprovecho la nube para evitar molestarme por las copias de seguridad. Scrivener hace copias automáticas prácticamente a cada momento, así que nunca deberías de perder tu trabajo. Para mayor seguridad, yo hago que guarde los proyectos en mi carpeta de Dropbox, de forma que cada copia sube a la nube automáticamente. Esto me permite también utilizar Scrivener para trabajar en el blog desde cualquier ordenador en el que tenga acceso a internet, tanto en casa como en el trabajo.

Creo que queda bien a las claras que estoy encantado con Scrivener. Es un programa que puedes probar de forma gratuita durante 30 días de uso. Es decir, si lo usas las 24 horas la prueba dura 30 dias, pero si lo usas durante 48 horas a la semana, te durara quince semanas. Pero te recomiendo que lo compres, no es nada caro para todo lo que te ofrece y considero que son los 32,87 euros (40 dólares cuando lo adquirí en enero) que mejor he invertido en mucho tiempo.

 

El Huffington Post español no pagará a sus blogueros ¡Qué sorpresa!

Leo sorprendido las quejas y denuncias que se han producido tras el anuncio de Montserrat Domínguez de que el Huffington Post español no pagará a sus blogueros.  ¡Qué sorpresa!

Ya lo dije en Twitter. No sé qué esperaban pero yo, desde luego, en ningún momento pensé que fueran a pagar a los blogueros cuando no lo hace el Huffington americano. Y se ha llevado muchas criticas y denuncias por ello, pero tampoco ha ido engañando a nadie.

 

Podemos argumentar las razones por las que bloguear para otros es un trabajo, pero el hecho es que el HuffPo español no lo considera y no pagará por ello con dinero. Pero sí lo hará con exposición y visibilidad. Lo hablamos hace unos dias por aquí y me autocito: «Pocos de los que escriben en el HuffPo cobran un sueldo. La inmensa mayoría de los autores consiguen exposición y promoción para sus escritos, lo que lleva a otras formas de compensación, pero no un sueldo. Con sus defectos, es un modelo que funciona y que pronto llegará a España».

 

[pullquote]Visto el precedente americano, cuesta creer que alguien pensara que en España iba a ser diferente[/pullquote]

Habría que conocer las condiciones que ofrece el Huffington Post español y qué exige a sus blogueros para poder acogerlos. Quizás no sean condiciones tan draconianas pero eso en cualquier caso deberá valorarlo cada bloguero. Yo, por ejemplo, no me atrevo a decir que no lo haría sin conocer esas condiciones. Escribir en el HuffPo supondría un nivel de exposición imposible de alcanzar por mi cuenta, o al menos imposible de alcanzar en poco tiempo. En cualquier caso, en junio saldremos de dudas y veremos quiénes han pasado por el aro y cuánto tardarán en ser tachados de vendidos e insolidarios…

Los reporteros se convierten en blogueros

Continuamos con la serie de posts dedicados a Newsonomics de Ken Doctor y las doce tendencias que darán forma a las noticias en el futuro. Hoy vamos a examinar un fenómeno que se produce con una frecuencia creciente en la profesión: Los reporteros se convierten en blogueros.

BLOG IDEAS

 

Los periodistas (o reporteros) comienzan a escribir blogs por una u otra razon, y entonces descubren que es una forma más de poner en práctica lo que han aprendido, a relatar noticias. Se convierten en blogueros, pero siguen siendo periodistas, y ese cambio va a transformar el negocio del periodismo.

 

Los medios “tradicionales” están sufriendo mucho por la crisis, traducida en caídas en la publicidad y en las audiencias/ventas. Para sobrevivir, muchos de ellos se ven forzados a echar a gran parte de su plantilla, y aquí en España tenemos los casos recientes de El País y El Mundo. Todos estos profesionales encuentran en la web el escaparate ideal para continuar ejerciendo el oficio del periodismo.

 

Piensa en el caso de Ander Izaguirre, que demuestra bien a las claras que para hacer periodismo no hace falta estar en ningún medio. Antes era una condición imprescindible, ahora ya no lo es, y Doctor apunta tres causas para el triunfo del periodista bloguero:

 

  • Para tener éxito en la web, hacen falta buenos contenidos y los periodistas son creadores de contenidos por excelencia. Además, pueden producir mucho más contenido cuando se relajan y dejan de preocuparse tanto por la estructura y las convenciones, dedicándose en vez de eso simplemente a escribir.
  • A los lectores les gusta el estilo más informal y “conversacional” de la web. Reconozcámoslo, la mayoría de la gente no tiene paciencia para leer un reportaje a cinco columnas de dos páginas.
  • Los blogs hacen más fácil la interacción entre los periodistas y los lectores, a través de comentarios y otras formas de retorno. Esto consigue crear comunidades y convierte a las web en destinos de visita obligada para éstas.

 

En este capítulo, Doctor no llega a hablar de un factor que hace dos años, cuando se publicó Newsonomics, apenas era conocido fuera de los circulos de early adopters: Twitter. Incluso en España, tenemos ya periodistas estrella que acumulan decenas (o cientos) de miles de followers. Hay casos de redactores “rasos” con más de 20.000 seguidores y directores y ex-directores de diarios con más de 100.000 seguidores.

 

En los próximos años, veremos cómo todos esos periodistas aprovechan las oportunidades que ofrece una plataforma como Twitter, sumadas a las que dan las redes sociales y los blogs. Porque el futuro del periodismo está ahí y no en hojas de papel muerto.

 

Más en la serie de Newsonomics:

El mundo Pro-Am: Cuando los amateurs se profesionalizan

Llegamos al ecuador de la serie dedicada a las doce tendencias examinadas por Ken Doctor en Newsonomics, que definen el estado actual del mundo de la comunicación. En esta sexta entrega descubriremos cómo vivimos en un mundo Pro-Am, donde los amateurs se han profesionalizado y compiten de tú a tú con los antiguos profesionales.

 

Notes from The Cult of the Amateur
Próximamente, en Lecturas 2.0

El concepto de Pro-Am viene dado por la revolución que ha experimentado el público, que ha dejado de ser un receptor pasivo. Cada vez más, aquellos conocidos anteriormente como «la audiencia» se dedican a generar sus propios contenidos. Plataformas como WordPress, Blogger y muchas otras permiten a cualquier persona crear contenidos y ponerlos a disposición de millones de usuarios en apenas unos minutos. Lo que antes sólo podían afrontar grandes empresas, ahora está al alcance de cualquier con un ordenador, una conexión a internet y ganas de contar algo.

 

Sitios como Huffington Post comenzaron aprovechando el fenómeno Pro-Am en su beneficio. La creciente exposición pública de Ariana Huffington fue la palanca que comenzó el proceso. A partir de ese impulso inicial, convencieron a amateurs de toda clase y condición, desde gente anónima hasta personajes como Al Gore o Jamie Lee Curtis, para que contribuyeran con sus textos. A estos les agregó noticias sindicadas en cantidad y con ello consiguió un todo mayor que la suma de las partes: Un diario político y moderno cargado de noticias y opinión, con un gran secreto. Pocos de los que escriben en el HuffPo cobran un sueldo. La inmensa mayoría de los autores consiguen exposición y promoción para sus escritos, lo que lleva a otras formas de compensación, pero no un sueldo. Con sus defectos, es un modelo que funciona y que pronto llegará a España.

 

Esta revolución de los usuarios dibuja un panorama cambiante en los medios de comunicación,  no exento de peligros. Si cualquiera puede publicar, ¿cómo podemos saber si su motivación es altruista o está movida por algún interés comercial? Es fácil saber cuando una marca está detrás de una publicación, pero ¿qué pasa con los miles de blogueros anónimos o no tan anónimos que hay en la red? ¿O con el último fenómeno de internet, las tuitstars?

 

Como estamos en una fase muy temprana de esta revolución, aún no se han establecido unas reglas de comportamiento claras. Ken Doctor habla del modelo que está comenzando a surgir en Estados Unidos, un modelo piramidal que depende de los editores (que encuentran así una nueva función) para calificar, clasificar y categorizar este nuevo e ingente caudal de contenido. Por eso, la mayoría de empresas a las que hace referencia en el capítulo dedicado a la tendencia número 3 (Redefinir y reinventar lo local en el periodismo) tienen muchos editores y pocos reporteros entre sus empleados a tiempo completo.

 

Esta revolución se relaciona con otra aún más grande, la de la web social. Facebook, Twitter, LinkedIn, Tuenti y otras redes sociales han provocado un cambio profundo en la comunicación social, cuyas consecuencias sólo ahora estamos empezando a comprender. La gente pasa mucho más tiempo en estas páginas que en las webs de noticias. Estas y otras herramientas están haciendo posible que los que antes no tenían voz en el proceso de la noticia ahora sean parte activa, y contribuyan de manera decisiva a su difusión.

 

Y en la próxima entrega, los reporteros se hacen blogueros.

 

Más en la serie de Newsonomics: