Nueve claves en la compra del Washington Post por Jeff Bezos

Jeff Bezos buys the Washington Post

La noticia del verano y probablemente del año en el mundillo de los medios de comunicación es la venta del Washington Post a Jeff Bezos. La noticia pilló por sorpresa a la mayoría (algunos incluso ya estábamos de vacaciones) y los análisis sobre la misma han sido muchos y muy completos, bastante más de lo que yo podría conseguir. Pero no por eso voy a dejar de mencionar lo que para mí son las nueve claves en la compra del Washington Post por parte de Jeff Bezos.

  • Primero y ante todo es una muy buena noticia que da oxígeno a una cabecera histórica. ¿Podemos decir que Jeff Bezos ha salvado al Washington Post? Sus cifras, al igual que las de la mayoría de periódicos del mundo, son malas por no decir pésimas. En 2012, un 7% menos de ingresos totales, un 14% menos de ingresos publicitarios, un 8’6% menos de circulación (un 6,2% menos los domingos) y mas de 53 millones de dólares en pérdidas. Con una fortuna personal de más de 25.000 millones de dólares, Jeff Bezos puede asumir esos números rojos sin ningún problema.
  • Va a haber cambios quizá drásticos, pero habrían llegado de todas formas. Tras la compra, Jeff Bezos hizo pública una carta a los empleados del Washington Post, en la que afirmaba que “por supuesto que habrá cambios en el Washington Post en los próximos años. Eso es esencial y habría pasado con o sin nuevo dueño. Internet está transformando casi todos los elementos del negocio de las noticias, acortando los ciclos de la noticia, erosionando fuentes de ingresos que habían sido de confianza durante mucho tiempo y permitiendo nuevas formas de competir, algunas de las cuales tienen pocos o ningún coste en relación a adquirir noticias. No hay mapa, y trazar un camino adelante no será fácil. Necesitamos inventar, lo que significa que necesitamos experimentar”.
  • Hay grandes oportunidades para sinergias entre Amazon y el Washington Post. Aunque la compra es de Jeff Bezos, no de Amazon, a nadie se le escapa las sinergias que pueden crearse entre Amazon y el Post. Desde aplicaciones de lectura específicas instaladas en todos los Kindle hasta el aprovechamiento de la experiencia de Amazon en el envío para mejorar y optimizar la cadena de distribución del Washington Post. Habrá que ver cuáles son los límites legales para estas sinergias, pero no podemos descartar nada en este momento.
  • Jeff Bezos ha demostrado la capacidad y tiene el dinero para traer la innovación al Washington Post. Tenemos a uno de los hombres más ricos del mundo que en unas semanas será propietario de uno de los periódicos más prestigiosos del mundo. A eso hay que sumarle que es el dueño de Amazon, la empresa que ha puesto en valor el comercio electrónico en todo el mundo y uno de los gigantes de la red. Jeff Bezos ha demostrado que no tiene miedo a innovar o perder dinero y eso es lo que necesita ahora mismo el mundo del periodismo para encontrar su modelo en el siglo XXI.
  • La operación pone el valor de los medios en su sitio. El Washington Post ha costado 250 millones de dólares, unos 190 millones de euros al cambio, lo que significa que comprar el Post cuesta la mitad que hacer una película como Avatar, o que el beneficio de la cadena DIA del año pasado les da para comprarlo si quieren. Había una burbuja en los medios y ha explotado. O si no, recordemos la compra del Grupo Recoletos, con los diarios Expansión y Marca, hace 6 años por 1.100 millones de euros, casi seis veces más del valor del Post, y lo que valen ahora.
  • Jeff Bezos muestra respeto por el periodismo y los periodistas. Así lo ha dicho explícitamente en su carta: “Los valores del Post no necesitan cambiar. El interés del periódico seguirán siendo sus lectores y no los intereses privados de sus propietarios. Continuaremos buscando la verdad donde sea que esté y trabajaremos duro para no cometer errores. Cuando los cometamos, los reconoceremos rápida y completamente (…) El Post tiene un excelente equipo de líderes que sabe mucho más del negocio de las noticias que yo y les estoy muy agradecido porque hayan accedido a quedarse”.
  • La influencia de Jeff Bezos se verá precisamente en lo que no se ve. Los medios del futuro deben buscar nuevos mecanismos para relacionarse con la audiencia, esos lectores que siguen siendo el interés principal del Washington Post. Por eso, será interesante ver qué es lo que va a inventar el diario y si, como apuntábamos antes, usara la experiencia de Amazon para ello: sistemas automatizados, bases de datos relacionales, sistemas de recomendación según lo que hayas leído anteriormente, nuevos interfaces de usuario…
  • De ahí deducimos que la clave de todo, igual que en Amazon, van a ser los clientes/lectores. Puede que Jeff Bezos no tenga la receta para conseguir que el Washington Post aumente sus cifras de circulación, pero a nadie le cabe duda que sabe cómo hacer que los internautas participen en la web. Su sistema de recomendación social en Amazon revolucionó las ventas de libros online y ha marcado la pauta a seguir por todos los proveedores de contenido. Así, la mayor o menor valoración del libro o e-book tendrá su impacto directo en la lista de más vendidos, ¿puede conseguirse algo parecido con las noticias?
  • La visión de Jeff Bezos para el Post es a largo plazo. Ese es otro factor fundamental. Ninguno de los cambios necesarios para que el Washington Post repunte puede lograrse de la noche a la mañana; estamos hablando de planes que requerirán años para poder dar fruto, pero Jeff Bezos es un hombre que cree en el largo plazo. ¿Qué podemos esperar de un tipo que está construyendo un reloj que dure 10.000 años?

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Kindle DX, un gadget adelantado a su tiempo

Kindle DXCuando veo en Techcrunch que Amazon vuelve a poner a la venta el Kindle DX me invade un poco la nostalgia. Fue el primer e-reader que adquirí hace casi tres años y aunque después han venido otros, no hay nada como el primero, y más un aparato tan especial como el Kindle DX, un auténtico adelantado a su tiempo.

Antes de que el iPad creara el mercado de las tablets -porque reconozcámoslo, antes del iPad no existía-, el Kindle DX fue un pionero en los dispositivos de gran tamaño. Su pantalla de tinta electrónica de 9,7 pulgadas hacía posible, además de disfrutar de la lectura de e-books a lo grande, poder leer cualquier tipo de PDF, algo que echo mucho de menos en mi actual Kindle Paperwhite. Sí, era menos portátil pero era mucho más versátil que los lectores de 6 pulgadas y contaba con características exclusivas como el 3G gratuito para navegar por la tienda de Amazon, algo que fue revolucionario en su momento.

Con mi e-reader actual puedo leer libros mucho más cómodamente, pero es una pena que no pueda leer archivos PDF de gran formato, como los Nieman Reports. Es cierto que puedo usar la tablet para ello o leerlos en el PC, pero no es lo mismo que cargarlos en mi Kindle para leer cuando me apetezca. Creo que Amazon está desaprovechando un nicho de mercado, el de aquellos que queremos un lector de tinta electrónica con una pantalla grande. Así que si algún directivo de Amazon me lee, déjeme decirle que si sacan un Kindle DX Paperwhite, táctil, con luz incorporada y una pantalla de nueve pulgadas, ya tienen vendido uno incluso antes de que se fabrique. Y creo que no sería el único.

 
A game of thrones - Juego de tronos

 

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Amazon.es, el futuro del comercio electrónico

Con la llegada de Amazon a España, nos encontramos por fin ante el momento esperado por muchos, el desembarco de la empresa líder en comercio electrónico, la gran esperanza blanca para levantar el sector en nuestro país.Y aunque su producto estrella, el Kindle, no llegará hasta la campaña navideña, juegan con la baza de su experiencia durante más de quince años y la diferenciación que les da un excelente servicio de logística.

Creo que muchas empresas en España no son aún conscientes de lo que supone la implantación de Amazon España. Aunque el comercio electrónico en España no hace más que crecer, todavía no ha llegado al gran público, el que sigue temiendo introducir el número de su tarjeta de crédito en un formulario. Creo que Amazon va a suponer el espaldarazo definitivo a la compra por internet en España. Su facilidad de uso y su gigantesco catálogo – aunque en España todavía no llegue, en ese aspecto, ni de lejos al nivel de otras filiales de la compañía – van a hacer que cada vez más gente se anime a comprar por internet.

Para ello, cuenta con un grupo de conversos, todos aquellos que hemos comprado en Amazon en algún momento. Yo confieso que soy un gran comprador de Amazon desde que, hace poco más de un año, adquirí el Kindle DX. Además del lector y su cubierta, he adquirido más de 30 libros electrónicos de todo tipo, disfrutando de la rapidez y comodidad de la compra en un clic y el envío instantáneo al Kindle.

Y es con el Kindle con el que Amazon ha cuadrado el círculo. Un lector de ebooks que es de los mejores del mercado y, al mismo tiempo, gracias a la conexión gratuita, un portal directo a la tienda de libros de la compañía. No es de extrañar que sea el producto más vendido de todo Amazon, aunque puede que sea destronado pronto por el Kindle Fire, la tablet que previsiblemente se presentará mañana a los medios.

A pesar de que ni el Kindle ni el Kindle Fire estén aún disponibles en España, estoy seguro que aquel que compre en Amazon repetirá y ello servirá para impulsar el comercio electrónico en nuestro país que, por otra parte, necesitaba una empresa que se tomará los envíos en serio. De hecho, el servicio Amazon Premium, que da gastos de envío gratis por una módica cantidad anual, es tan interesante que yo ya me he hecho con él, pues planeo hacer bastantes compras, así que si alguien quiere regalarme algo, aquí está mi lista de deseos (guiño, guiño).

El futuro de los libros es digital

Kindle DX

Cuanto más pasa el tiempo, más puedo decir que el Kindle DX que compré en septiembre es la mejor compra tecnológica que he hecho con diferencia. En su momento ya lo dije, el futuro de los libros pasa por los lectores electrónicos como el Kindle y, en mayor o menor medida, también por las tablets, pero son dispositivos totalmente diferentes y con usos muy distintos. Para leer no hay nada como la experiencia de una pantalla de tinta electrónica, negro sobre blanco, y la duración de su batería simplemente no tiene rival.

No soy tan tecnófilo como algunos amigos míos y, aunque aún compro algunos libros en papel, cada vez son menos, por espacio y por comodidad. Llevar una biblioteca completa bajo el brazo es algo que hay que experimentar para saber lo que significa. Yo uso a diario el transporte público; es el momento que aprovecho siempre para leer y no hay nada mejor que acabar un libro y saber que puedes empezar con otro inmediatamente o estar leyendo dos libros a la vez, algo que antes era imposible viajando en el cercanías o el metro.

Creo que hay mucho miedo y mucho esnobismo en quienes defienden el libro de papel por encima de todas las cosas. Están dando más importancia al continente que al contenido, y se olvidan que todos los que compramos un lector de libros electrónicos lo hacemos porque amamos leer. Lo necesitamos tanto como respirar y estos aparatos son el mejor invento para leer desde la imprenta de Gutemberg. A no ser que estemos hablando de facsímiles, libros de diseño de gran formato o ediciones para bibliófilos, un libro de papel no es ni mejor ni peor que un lector de libros electrónicos.

Tan convencido estoy de las bondades de estos aparatos que me atrevo a predecir que cuando Amazon llegue a España, van a ser una auténtica revolución. Hay muchos modelos ya disponibles en el mercado, pero no hay uniformidad en los formatos ni una tienda electrónica que merezca ser llamada así. En cambio, Amazon ha hecho la jugada perfecta con su Kindle al convertir el lector en extensión de su tienda y permitir la compra desde el mismo dispositivo. Y al final compras, yo no pensaba comprar ninguno y ya he adquirido más de treinta…

Las editoriales españolas deberían ir poniéndose las pilas. Si Amazon España mantiene una política de precios razonable para los ebooks y llega a un acuerdo con alguna operadora para la compra inalámbrica, al igual que en Estados Unidos, el terremoto que puede suponer para editoriales y libreros dejará pequeño a lo que ha pasado con las discográficas.

Al mismo tiempo, puede suponer una revolución para los autores que quieran autopublicarse. En España, tenemos el caso de Fernando Trujillo, un autor desconocido para el gran público, pero que está en los primeros puestos de ventas de libros electrónicos en castellano con sus novelas. Y hace poco, surgió la noticia de John Locke, el primer autor autopublicado en superar el millón de ebooks vendidos en Amazon. Con noticias como esa, uno empieza a pensar en escribir esa novela que lleva dentro, pues ahora puede hacerla llegar a millones de personas con unos pocos clics. Quizas deberías planteartelo...