El #15M, dos años después

Han pasado dos años ya desde el #15M original, ese 15 de mayo de 2011 en el que la sociedad española salió a la calle. Heredero de la primavera árabe, el #15M fue una auténtica revolución que sorprendió a medio mundo, en la que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) jugaron un importante papel en su nacimiento y difusión.

Dos años después, ¿qué es lo que queda del #15M? Lo más importante es la capacidad de movilización de la sociedad. Desde los movimientos anti desahucios hasta la marea verde, pasando por los escraches a los politicos, todos ellos son hijos del #15M. Seguramente ya han perdido aquel halo romántico que rodeó aquellos días en la puerta del Sol, aquella organización desorganizada que sorprendió a propios y extraños, pero a cambio son mucho más combativos y efectivos.

Esto no es necesariamente bueno. Lo apunté hace dos años: uno de los motivos del éxito del #15M fue su desvinculación de todo partido politico. Hoy, esas líneas no son tan claras y es lo que puede provocar rechazo en parte de la ciudadanía. Lo que permanece es la extraordinaria versatilidad de las redes para organizar y cohesionar estos movimientos. Convocatorias realizadas, coordinadas y difundidas mediante twitter o blogs gratuitos o el uso omnipresente de los smartphones son la prueba.

Toda protesta tiene así el potencial para convertirse en una pequeña (o gran) revolución. Gracias a las TIC, la capacidad de las personas para conectar entre ellas y unirse se ha incrementado exponencialmente, y eso sí que es bueno. Y ahí es cuando recuerdo lo que decía Clay Shirky en su libro Here comes everybody: “Las nuevas tecnologías hacen que sean posibles cosas nuevas o, dicho de otra forma, cuando aparecen nuevas tecnologías, cosas que antes eran imposibles comienzan a suceder. Si suficientes de esas cosas imposibles son importantes y ocurren de golpe, y rápidamente, el cambio se convierte en revolución.

 

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Un año de #15M

 

Es un tópico, pero el tiempo vuela. Mañana se cumple un año del #15M, una fecha que cambió por completo a la sociedad española, haciendo que muchas personas que antes no se preocupaban por la politica participasen de forma activa en asambleas y acampadas por todo el territorio nacional. Por aquel entonces escribí siete ideas sobre aquellos días, de las que rescato dos que no han perdido vigencia:

 

  • Que nadie se engañe, el 15m ha sido sólo el principio. La sociedad española ha visto que puede movilizarse y que no necesita a partidos o sindicatos para que la convoquen. Da igual que al movimiento como tal y las acampadas se acaben en días o semanas. La posibilidad de regresar siempre va a estar ahí y lo que se ha vivido esta última semana se repetirá en las generales de 2012, especialmente si los partidos políticos no toman nota.
  • Y que el movimiento del 15m no se engañe tampoco. Ha tenido más éxito cuanto más generales han sido sus propuestas, pero desde el momento en que vaya al detalle va a perder adeptos, pues muchos de los que han acampado no querrán vincularse con unas propuestas que consideran de un determinado signo ideológico. En los primeras días, el 15m fue una desorganización organizada, si pierde ese carácter se convertirá en otra cosa.

 

Durante la campaña de las generales no se vivió una situación como la de las autonómicas ni por asomo. Y ha sido ahora, con el primer aniversario, cuando el espíritu de aquellos días de mayo esta regresando a las calles y plazas de España. Queda por ver si será un regreso con vocación de permanencia o tan solo una aparición fugaz.

 

4 ideas sobre la reforma de la Constitución

Hoy se ha aprobado en el Congreso de los Diputados la reforma de la Constitución española, la primera desde 1992, pero la polémica por esta reforma no ha cesado desde que se propuso, saltando de internet a la calle, con posiciones a favor y en contra tanto del fondo como la forma de la modificación de nuestra Carta Magna.

  • Una cosa sí está clara. Desde el punto de vista de la comunicación, esta reforma ha sido un desastre. Ha faltado pedagogia, ha faltado debate, ha faltado explicar a la opinión pública las razones para reformar la Constitución, que son muchas y muy graves, pero que se pueden resumir en una: la cosa no va mal para España, va peor. Que nadie se llame a engaño, Zapatero no impulsaría esta reforma si la situación no fuese desesperada. A una situación de paro catastrófica se le ha unido una crisis bursátil sin precedentes que nos ha puesto con el agua al cuello y sólo con medidas de este calado podíamos confiar en invertir esa tendencia. Pero este gobierno no se caracteriza por saber manejar situaciones adversas, no lo hizo con la crisis y no lo ha hecho con esta situación de emergencia. Aún así, explicando mejor las cosas quizás no habría habido tanta protesta.
  • Con todo, y admitiendo que el proceso ha sido un desastre, tampoco hay lugar para las críticas desaforadas y los rasgamientos de vestiduras que llevamos viendo desde la semana pasada. Antes del 23 de agosto, dudo mucho que todos los que están protestando ahora supieran siquiera lo que dice el artículo 135, que no es necesario un referéndum para cambiarlo o que sólo 34 de los 169 artículos de la Constitución necesitan ser refrendados para su reforma. Es cierto que eso no impide consultar a la ciudadanía de alguna manera, pero por una vez que hay un acuerdo entre los dos grandes partidos para hacer algo necesario y hacerlo rápido, creo que es más para celebrar que para criticar.
  • El gran argumento que se utiliza contra esta reforma es que los mercados no pueden mandar sobre nuestra economía ni dictar nuestras leyes. En una economía mundial, negar la influencia de los mercados es inútil, de la misma forma que es imposible que ningún país pueda ser una autarquía y depender sólo de sí mismo. Ni siquiera la primera potencia del mundo es inmune a los mercados. Por supuesto que no es plato de buen gusto, pero si los mercados no se fían de España será por algo, y algo habrá que hacer para arreglarlo. Y si son ataques especulativos, ya están instituciones como el Banco Central Europeo para intentar corregir y atajar esos ataques (con todas sus limitaciones). Lo que no se puede pretender es ir por libre.
  • Pero tampoco la clase política puede ignorar lo que muchos ciudadanos demandan. El 15-M demostró y sigue demostrando que la sociedad ya no está dormida y que está muy pendiente de lo que hace la clase política. Ante una modificación de la norma fundamental de nuestro Derecho, esa misma sociedad quiere ser escuchada y tener sino voto, al menos voz. Y lo que estamos viviendo ahora es sólo el principio, porque de aquí a las elecciones del 20-N, la sociedad española se va a hacer oír y todos los partidos, especialmente los mayoritarios, deben tomar nota. Las cosas han cambiado, no sólo en la economía, también en la sociedad y por eso me atrevo a vaticinar que la participación en los comicios de noviembre va a ser histórica y que el reparto de votos va a sorprender a más de uno. Siempre, claro está, que todos los indignados demuestren su indignación como ha de hacerse en democracia, que es votando. Por que sólo votando podemos cambiar las cosas.

Lecturas 2.0 esenciales: Here comes everybody, de Clay Shirky

Me extraña que no hayan editado todavía en español a Clay Shirky. Hace tiempo, puse una de sus charlas en TED en el blog, porque me pareció un extraordinario resumen de por qué el poder está volviendo al pueblo. Así que sólo era cuestión de tiempo que me animara a comprar en Amazon el primero de sus libros, Here comes everybody: How change happens when people comes together, que no me ha defraudado en absoluto. Es por eso que el libro de Shirky se convierte en la segunda de nuestras lecturas 2.0 esenciales.

Haz clic para acceder a la versión en inglés para Kindle. No hay versión en castellano

Los seres humanos son criaturas sociales. No ocasionalmente o en circunstancias concretas, somos sociales siempre, es una de nuestras características fundamentales y se muestra en prácticamente todas los aspectos de nuestra vida como causa y efecto de nuestras acciones. Formamos grupos para hacer frente a las más diversas tareas y esa capacidad nos permite realizar trabajos mucho más complejos y mayores de lo que podríamos en solitario. Dado que la sociabilidad y la formación de grupos son esenciales para los seres humanos, cualquier cosa que cambie la forma en que funcionan y se forman los grupos tendrá consecuencias profundas para todo, desde el comercio al gobierno, pasando por la religión y los medios de comunicación.

Esa es la idea central de Shirky y que se ve ejemplificada en su título, Aquí llega todo el mundo. La formación de grupos de personas se ha hecho mucho más fácil gracias a internet. En términos económicos, los costes de crear un grupo o unirse a uno ya existente se han colapsado en la última década, llegando prácticamente a cero, haciendo que hoy podamos compartir, cooperar y emprender acciones colectivas fuera de las instituciones y organizaciones tradicionales mejor que nunca. Las barreras que había a las acciones en grupo han desaparecido y, sin esas barreras, somos libres para explorar nuevos modos de reunirse y hacer cosas.

En otras palabras, hasta hoy la alternativa a la acción institucional (entendiendo por institución las organizaciones capaces de manejar acciones colectivas) era la inacción. Hoy, con la red social hay una tercera posibilidad: acciones por parte de grupos poco estructurados que actúan sin dirección y sin la motivación del beneficio. No es casualidad que las revueltas del mundo árabe o el movimiento del #15m hayan surgido ahora, en el momento que la dificultad de formar grupos ha pasado de ser un gran impedimento a una mera formalidad.

Para los periodistas, Shirky dedica un capítulo completo a la situación de los medios de comunicación. La facilidad para formar grupos elimina los obstáculos que existían para la expresión pública, y con ello los cuellos de botella de los medios de comunicación de masas. El resultado es la amateurización masiva de esfuerzos antes reservados a los profesionales de los medios, ante lo cual la profesión está ahora mismo en un debate sobre qué es periodismo y quién es periodista (y que analizaré en un próximo post).

El cambio es brutal para los medios de comunicación. De la misma forma que no es necesario ser un conductor profesional para conducir, ya no es necesario pertenecer a una organización periodística para publicar noticias. No es una transición de un modelo de organización que ofrece noticias a otro. Es un cambio en la definición de lo que se considera noticia, de la noticia como prerrogativa de las instituciones periodísticas a la noticia como parte de un ecosistema comunicativo, habitado por una mezcla de organizaciones formales, colectivos informales e individuos.

Here comes everybody es una pequeña joya sobre la revolución que está viviendo nuestra sociedad gracias a los avances tecnológicos de la llamada era de la información que, repito, no comprendo cómo no está disponible en castellano. Y para acabar, una cita del libro que creo lo resume a la perfección:

Nuestras herramientas sociales no son una mejora de nuestra sociedad moderna; son un desafío a la misma. Las nuevas tecnologías hacen que sean posibles cosas nuevas o, dicho de otra forma, cuando aparecen nuevas tecnologías, cosas que antes eran imposibles comienzan a suceder. Si suficientes de esas cosas imposibles son importantes y ocurren de golpe, y rápidamente, el cambio se convierte en revolución.

Del #15m al #22m: 7 ideas sobre los días que han cambiado España

A pesar de los diferentes orígenes todos colaboraron para que la acampada de Sol fuese un éxito

Seguramente nadie se esperaba (yo desde luego no) que el mes de mayo de 2011 fuese a convertirse en lo que finalmente se ha convertido, un punto histórico de inflexión en el que la sociedad civil ha tomado la calle para protestar contra el poder político. Aunque el movimiento del 15m parece que está perdiendo fuelle, no se puede negar el impacto del mismo dentro y fuera de nuestras fronteras y debe constituir un aviso para navegantes.

A esta movilización histórica hay que unir un resultado no menos histórico en las elecciones municipales y autonómicas, en las que el PP ha conseguido un gran triunfo gracias al descalabro monumental del PSOE en toda España. Este resultado no presagia nada bueno para las generales de 2012 y ahora mismo el Partido Socialista se encuentra en una situación muy delicada, incluso más que en el año 2000. Sin duda alguna, España ha cambiado en estos siete días.

  • Los españoles se han movilizado. Se había criticado mucho la pasividad de la sociedad española pero el 15m ha demostrado que sólo hacía falta un pistoletazo de salida para canalizar todo el descontento. Las redes sociales, como se ha visto en el mundo árabe, han eliminado los obstáculos para crear grupos y coordinar protestas, y han sido un arma fundamental para evitar que la concentración se enfriara y para darla a conocer en todo el mundo.
  • El descontento de los españoles se ha traducido en votos. Si bien el PP ha subido ligeramente y el PSOE se ha desplomado, hay que destacar que ente IU y UPyD (las otras dos formaciones de ámbito nacional) suman casi dos millones de votos, a los que hay que sumar más de medio millón de votos en blanco.  Eso son dos millones y medio de españoles que no están de acuerdo con la política de los grandes partidos (y sin contar con los votos nulos o la abstención).
  • Los medios de comunicación españoles han sido puestos en evidencia. No es sólo que no hicieran caso al movimiento en sus portadas, es que al principio informaron más y mejor los medios extranjeros que los nacionales. Solo cuando #acampadasol empezó a repetirse en todas las ciudades de España se empezó a prestar atención al movimiento como lo que realmente es, un revulsivo para una sociedad adormilada.
  • El PSOE ha sido puesto en evidencia. Si quedaba algún incrédulo en las filas socialistas, ya han visto que las urnas no han perdonado el tijeretazo y deben ir preparándose para un rapapolvo similar en las generales. Y en cuanto a Zapatero, cada vez da más la impresión de que quiere ser un mártir por los españoles, el hombre que hizo las reformas que nadie quería hacer. Lo que pasa es que igual se lleva a su partido por delante.
  • El PP tiene ahora mismo una patata caliente entre las manos.  Ha conseguido un triunfo incontestable pero no por meritos propios, y en las generales de 2012 parece que repetirá. Lo que los españoles se preguntan es si realmente el PP está preparado para enderezar la situación, porque va a heredar un país en quiebra técnica, económica y social. Más vale que lo hagan bien o los rescates de Grecia, Irlanda o Portugal van a ser calderilla comparadas con el nuestro.
  • Que nadie se engañe, el 15m ha sido sólo el principio. La sociedad española ha visto que puede movilizarse y que no necesita a partidos o sindicatos para que la convoquen. Da igual que al movimiento como tal y las acampadas se acaben en días o semanas. La posibilidad de regresar siempre va a estar ahí y lo que se ha vivido esta última semana se repetirá en las generales de 2012, especialmente si los partidos políticos no toman nota.
  • Y que el movimiento del 15m no se engañe tampoco.  Ha tenido más éxito cuanto más generales han sido sus propuestas, pero desde el momento en que vaya al detalle va a perder adeptos, pues muchos de los que han acampado no querrán vincularse con unas propuestas que consideran de un determinado signo ideológico. En los primeras días, el 15m fue una desorganización organizada, si pierde ese carácter se convertirá en otra cosa.

Despues de las elecciones es el momento de reflexionar sobre lo conseguido y estructurarlo hacia el futuro