Espacio infinito

Hoy en día, tenemos espacio de almacenamiento prácticamente ilimitado y gratuito en la red para guardar todo lo que deseemos. Gmail te ofrece 15 gb para guardar tus correos electrónicos y Yahoo! te da espacio ilimitado siempre que no abuses; Flickr te da 1 tb de espacio para tus fotos; Dropbox te permite hasta 18 gb de almacenamiento en la nube… Para los que peinamos alguna cana, tanto espacio parece un sacrilegio. Yo he usado cuentas de correo con 2 mb de capacidad, de forma que tenías que borrar correos para seguir recibiendo, y tampoco hace tanto tiempo de eso… bueno, sí, hace más de una década, pero el concepto de espacio ilimitado y gratuito es algo más reciente. Ya lo decía Chris Anderson en Free: La Ley de Moore no solo afecta a la potencia de los procesadores, también a la capacidad de almacenamiento y por eso nos encontramos en el punto donde estamos.

¿En que afecta eso al periodismo o a los medios de comunicación? En mi opinión, en que todavía actúan en la red como si hubiese limitación de espacio. Los textos siguen siendo cortos y pensados para una página de periódico, aunque hay excepciones, y los vídeos no pasan de dos minutos para no cansar al espectador; solo la radio se salta esa norma y es gracias al formato podcast, del que tendría que aprender la televisión. Pero ya no existen limitaciones de espacio así que podemos saltarnos todas las convenciones. Los reportajes pueden ser tan largos o tan cortos como sea preciso y los vídeos pueden ser auténticas películas documentales de hora y media si es necesario. Si tu audiencia no tiene límites, tampoco debes ponerlos tu.

 

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Once claves sobre el consumo de noticias en España

Digital News Report 2013

Después de haberme leído el Digital News Report elaborado por el Reuters Institute for the Study of Journalism, he aquí las que me parecen las once claves más importantes sobre el consumo de noticias en España. Cuando hable de cifras, me referiré siempre a los datos de España.

 

  • La información es cada vez más móvil y multiplataforma y hay una demanda creciente por parte de la audiencia para consumir noticias, en cualquier aparato y formato y a cualquier hora del día.
  • Esta demanda creciente se debe a que, a medida que el público adquiere más dispositivos móviles, consume más noticias y accede a las mismas más veces a lo largo del día.
  • La multiplataforma no es solo digital. Los usuarios siguen consumiendo noticias en prensa, radio y televisión.
  • El estudio divide a la audiencia entre los amantes de las noticias, los que se informan diariamente y los consumidores casuales. Solo un 17% de los encuestados se definió como amante de las noticias, el porcentaje más bajo de los países encuestados junto con Francia.
  • Un 19% del público accede a las noticias solo o mayoritariamente online, frente al 42% que accede solo o en su mayor parte de forma “tradicional”; un 38% declara combinar ambos métodos.
  • El 41% de aquellos que consumen noticias combinando online y offline declara que la red es su principal fuente de información, seguido de la televisión, con un 33%. Prensa (15%) y radio (9%) quedan en un segundo plano.
  • El 31% de los encuestados aseguró preferir las noticias que coincidieran con sus puntos de vista, frente al 11% que prefiere que sean contrarias. En otras palabras, casi 3 de cada 10 españoles prefiere noticias acordes a su ideología y solo 1 de cada 10 las quiere del signo contrario.
  • Un 17% de los consumidores de noticias no pone trabas a pagar por las noticias en el futuro, y ese porcentaje sube al 24% entre los amantes de las noticias.
  • Dentro de las noticias online, un 81% de los encuestados visita medios de comunicación en la red, un 32% usa agregadores de noticias y un 44% blogs y redes sociales (la suma es mayor de 100 porque no son opciones excluyentes).
  • Una gran mayoría de los españoles, un 81%, prefiere acceder a las noticias a través de los medios que conoce y en los que confía, y sube al 87% en el caso de los amantes de las noticias.
  • Las redes sociales y los buscadores, con un 45% y un 40% respectivamente, son los medios por los que más se accede a las noticias en la red.

 

Puedes descargarte Digital News Report 2013 en este enlace o en la biblioteca virtual de EScomunicación.
 

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Los elementos del periodismo

periodismo

En este verano, estoy releyendo el clásico Los elementos del periodismo, de Bill Kovach y Tom Rosenstiel y aunque ya ha pasado un tiempo desde que se escribió en 2003, sigue siendo igual de fresco que hace una década. A la vuelta del verano, publicaré una reseña sobre él, pero antes quiero dejar constancia de esos elementos a los que alude en el título. Para Kovach y Rosenstiel, el propósito del periodismo consiste en proporcionar al ciudadano la información que necesita para ser libre y capaz de gobernarse a sí mismo. Para cumplir esa tarea, el periodismo debe ser fiel a los siguientes elementos:

  • La primera obligación del periodismo es la verdad.
  • Debe lealtad ante todo a los ciudadanos.
  • Su esencia es la disciplina de verificación.
  • Debe mantener su independencia con respecto a aquellos de quienes informa.
  • Debe ejercer un control independiente del poder.
  • Debe ofrecer un foro público para la crítica y el comentario.
  • Debe esforzarse por que el significante sea sugerente y relevante.
  • Las noticias deben ser exhaustivas y proporcionadas.
  • Debe respetar la conciencia individual de sus profesionales.

 

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Así están hoy los periódicos españoles

En estos momentos en que los grandes diarios españoles están preparando sus muros de pago, merece la pena olvidarse por un momento de internet y repasar el estado de los periódicos en papel. Ese estado se puede resumir en una palabra: horrible.

Repasemos las cifras del último Estudio General de Medios, comparándolas con las de hace un año: El País pierde un 2,5% de lectores; El Mundo pierde un 5,6%; ABC pierde un 9,9%; La Razón ha caído un 2,89%… Prácticamente todos los grandes periódicos nacionales retroceden con respecto al segundo EGM de 2012 y la tendencia sigue siendo a la baja. Pero no olvidemos que el EGM es una encuesta, y que estas cifras son las que usan los propios periódicos para poder negociar sus tarifas publicitarias. ¿Qué ocurre con las ventas reales de periódicos? Pues si observamos los resultados del informe de la Oficina de Justificación de la Difusión, vemos que la tendencia a la baja se mantiene o aumenta. El País vendió 164.483 ejemplares en mayo, un 13’5% menos que hace un año; El Mundo vendió 128.635, un 15% menos; ABC vendió 97.754, un 15% menos, que le sitúa por debajo de la barrera psicológica de los 100.000 ejemplares; La Razón vendió 57.164 ejemplares, un 12% menos…

Viendo estas cifras, no es de extrañar que las empresas editoras de periódicos estén desesperadas. Los números siguen siendo rojos se miren por dónde se miren y ya van varios ejercicios en esta situación. Si a esto le sumamos que la inversión publicitaria ha caído en un 20% en los primeros cinco meses del año, el escenario se convierte en apocalíptico. Así que no debe extrañarnos que los editores estén suplicando por un plan de ayudas a la prensa, de momento sin ningún éxito.

 

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La prensa y los intermediarios en internet

intermediarios en internet

Ayer leí este post de Ricardo Galli sobre el mito de los intermediarios en internet. En resumen, Galli expone que internet no ha eliminado los intermediarios, todo lo contrario; se han multiplicado los intermediarios, desde buscadores y tiendas online hasta redes sociales o reservas de viajes. Sin embargo, que haya más intermediarios en internet no implica que la comunicación sea más lenta. Esa intermediación múltiple hace posible una comunicación más eficiente y en tiempo real, aumentando la complejidad de nuestra sociedad, y eso conlleva que hagan falta más elementos que permitan la comunicación entre personas y entidades diversas y localizadas. “En cualquier sistema, mayor complejidad exige una mayor número de elementos de comunicación, procesamiento y control”, resume Galli.

Ese texto me ha llevado a reflexionar sobre cómo puede aplicarse esa teoría al ámbito de los medios de comunicación. No hace tanto, escribí un post sobre por qué desaparecen los intermediarios de la comunicación en el que señalaba que las tecnologías de la información y la comunicación han acortado la distancia entre emisor y receptor, eliminando a los intermediarios del proceso comunicativo. Podríamos entonces deducir que estamos sustituyendo unos intermediarios, los medios de comunicación, por otros, los intermediarios en internet, pero no es tan simple como eso. Los medios de comunicación han sido una industria muy poderosa, centrada en informar al público y vigilar a los distintos poderes de la sociedad, al menos en teoría. Los intermediarios en internet son tantos y tan diversos que no podemos asignarles una característica común, más allá de intermediar, pero esa intermediación sirve para conseguir una comunicación más directa, por paradójico que resulte.

Tomemos por caso el reciente golpe de estado en Egipto. Gracias a las tecnologías de la información y los nuevos intermediarios en internet, hemos podido seguir en tiempo real todo lo que ocurría en El Cairo y no me extrañaría que gente en occidente se haya enterado antes de que el Ejército había depuesto a Mohamed Mursi que algunos ciudadanos egipcios. En cambio, cuando Hosni Mubarak llegó al poder en 1981, la situación fue a la inversa: muchos occidentales ni siquiera se enterarían, frente al pueblo de Egipto al que la noticia llegó con mucha más rapidez.

Por tanto, y en lo que se refiere a los medios de comunicación, el aumento de intermediarios en internet ha hecho que el proceso comunicativo se acelere, porque cada capa de intermediación consigue acelerar el proceso. Podríamos llamarlo una intermediación suave, frente a la intermediación dura, personificada por los antiguos medios de comunicación, que ejercían una labor muy intensa de criba y filtro de la actualidad, ralentizando en muchas ocasiones el proceso. Es por eso que el público tiende a buscar cada vez más su información en aquellos intermediarios suaves, más rápidos y eficientes, dando de lado a los intermediarios duros, más lentos y poco operativos.

La cuestión es si los medios de comunicación podrán pasar de ser intermediarios duros a intermediarios suaves, y pasar de seleccionar y filtrar la actualidad a hacer que la información llegue cuanto antes a quien la demanda. Ahí está el reto para los medios de comunicación del futuro.

 

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Los medios deben convertirse en plataformas

En la economía de los átomos, es muy díficil vender menos cantidad por más dinero; lo normal es vender más por más o incluso menos por menos, y en muy raras ocasiones interesa vender más por menos. En la economía de los bits, la situación es muy diferente. Sigue siendo igual de difícil, o incluso más, vender menos por más dinero, porque la oferta supera con mucho a la demanda, especialmente en lo que a información se refiere. El vender más por más o menos por menos son estrategias que pueden ayudarte a mantenerte a flote, pero mientras la oferta supere a la demanda, tu producto tiene que ser realmente bueno o único. Y finalmente, es en la economía de los bits donde la estrategia de vender más por menos tiene sentido, pues el único coste fijo es el coste de creación; todas las copias que vendas posteriormente tienen el mismo coste de replicación: cero, o una cantidad tan cercana a cero que compensa redondear hacia abajo.

Los medios de comunicación españoles van a poner en marcha sus muros de pago después del verano, y habrá que ver cuál es la estrategia que eligen. Quieren vender lo mismo por más dinero, algo que no entra dentro de los procesos que hemos visto y que en la economía de los átomos sería impensable, a no ser que tengas un producto excepcional. En la economía de los bits, ocurre lo mismo; ninguno de los productos que ofrecen los medios supone una propuesta de valor añadido de suficiente entidad como para pagar por ella. Publicar en internet requiere pensar en tu audiencia de una manera diferente, porque ahora la audiencia dispone de toda la información imaginable. Como los medios de comunicación ya no son los proveedores únicos de información, mucha de esa información es gratuita, así que la mayor parte de las noticias se han convertido en una commodity, un producto básico por el que nadie pagará precios de artículo de lujo.

Henry Ford ya lo dijo hace más de cien años: “Si hubiera preguntado a mis clientes que necesitaban, me habrían dicho que un caballo mejor”. No basta con poner el periódico de siempre en internet; hay que ser más inventivos y pensar en modelos y formatos que todavía no existen. O incluso copiar modelos de éxito de otros campos, como Facebook, Linkedin, Twitter o Whatsapp. ¿Qué tienen en común todas estas plataformas? Para empezar son eso, plataformas en las que son los usuarios los que producen el contenido y lo comparten entre ellos, sin intermediarios ni filtros. De esa ingente cantidad de contenido a la que ofrecen un canal de difusión, consiguen un valor que es el que luego utilizan para conseguir financiación, aunque aún no tengan modelo de negocio. Y solo cuando ya tienen un modelo de negocio apuntalado es cuando pueden empezar a generar ingresos cobrando a sus usuarios, bien en forma de inserciones publicitarias, planes de suscripción o servicios premium.

El problema de los medios es que pensar en usar el modelo de negocio que tienes en la economía de los átomos y pasarlo tal cual a la economía de los bits no va a funcionar. O cambias y adaptas el modelo a la nueva realidad en la que te mueves, o más pronto que tarde te vas a estrellar. Y si no, al tiempo.

 

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Las noticias que importan

Cada año los medios de comunicación publican miles de millones de noticia, pero no todas tienen la misma importancia. En esta charla de TED, Kirk Citron nos cuanta cómo son las noticias que importan y que seguirán siendo noticia dentro de 10, 50 o 100 años.

 

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10 pensamientos sobre el futuro del periodismo (edición 2013)

Futuro del periodismo

Hace dos años escribí este post y ya le hacía falta una puesta al día. He aquí los 10 pensamientos sobre el futuro del periodismo, edición 2013.

  • Los medios de comunicación de masas ya no son viables. Los periódicos, las revistas, la televisión, la radio, el cine… todos los medios basados en audiencias masivas van a desaparecer, porque los públicos masivos son cada vez más escasos, especialmente en lo que a consumir noticias se refiere.
  • Por tanto, el gran público no es a quién deben dirigirse los medios a la hora de buscar fuentes de ingresos. Deben mejorar sus encuestas y mediciones de audiencia para encontrar a aquellos que por obligación o gusto consuman más noticias y enfocar sus ofertas hacia ese colectivo. Pueden ser un 10%, un 5% o un 1%, pero están ahí y dispuestos a pagar por la información.
  • Hoy, se llenan muchas páginas de periódicos y horas de radio y televisión con informaciones realizadas con cuatro llamadas a las fuentes y un copiapega de notas de prensa. Eso ya no basta y nadie va a pagar por ese tipo de periodismo o por noticias que puedes encontrar gratis en otros lugares.
  • El periodista del futuro tiene que volver a las raíces del periodismo. Hay que salir a la calle y buscar la noticia allí donde se produzca, encontrar lo que alguien no quiere que se publique. Esa es la razón de ser del periodismo y es por lo que el público está dispuesto a pagar, como ha hecho desde hace más de cien años.
  • El periodista del futuro no puede pensar en un solo formato. De aquí a unos años, las divisiones entre medios escritos y audiovisuales van a difuminarse cada vez más y el periodista deberá ser capaz de redactar un texto, montar un vídeo, locutar una pieza y editarlo todo en una página web, eligiendo el formato más adecuado para la historia que va a contar.
  • El periodista del futuro será un medio y una marca en sí mismo. Al igual que en el resto de industrias, la época en que un periodista entraba de aprendiz en una empresa y se jubilaba en ella ha terminado. La inmensa mayoría de periodistas trabajarán en muchos y diversos medios a lo largo de su carrera, y tener una marca personal propia y reconocible será su portafolio, currículo y tarjeta de presentación.
  • Los medios del futuro serán mucho más pequeños, una consecuencia lógica del punto 1. Eso no significa que sean menos profesionales o que no puedan hacer frente a gastos como corresponsalías o enviados especiales, al contrario. Al eliminar muchos gastos innecesarios que lastran hoy a los medios de comunicación de masas, podrán dedicarse a hacer periodismo y no a equilibrar cuentas de resultados.
  • Los medios del futuro no deben limitarse al negocio de la información. Para una medio con una marca consolidada, la posibilidad de organizar seminarios y conferencias bajo esa marca no es nada desdeñable y no tiene porque ser algo exclusivo de la prensa económica.
  • Los medios del futuro tampoco deben limitarse a un solo formato. Para no depender de una sola vía de ingresos, deben sacar sus informaciones en todos los formatos posibles: web, edición en papel, libros electrónicos, podcasts, vídeos… Solo así podrán aprovechar las posibilidades de la larga cola.
  • El futuro del periodismo está lleno de posibilidades, como ya he dicho alguna vez, pero para poder alcanzar ese futuro hay que dejar de pensar en cómo mantener unos medios de comunicación cuya estructura está anclada en el pasado y empezar a pensar ya en cómo construir los medios de comunicación del futuro.

 

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En medio del gran cambio

Todavía nos encontramos en medio del gran cambio en los medios de comunicación. Cualquiera que piense que por tener éxito hoy tendrá éxito mañana es un idiota»

 

Jim Vandehei, Editor Ejecutivo de Politico, en una entrevista en Paidcontent mostrando que tiene las ideas muy claras.

 

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Las otras víctimas de la desaparición de la prensa

Leo en PRnoticias que hay 25.000 kioskos menos desde que comenzó la crisis y recuerdo este post, que escribí hace casi tres años, donde ya apuntaba que la transición digital iba a tener consecuencias nefastas en el nivel de los intermediarios. Las cifras de los kioskos muestran que la caída de la prensa no es algo que solo tenga consecuencias en la profesión periodística; hay varios negocios que dependen de las publicaciones impresas para sobrevivir y que se enfrentan a un futuro incierto.

Las empresas de distribución y reparto van a perder una parte muy importante de sus ingresos a medida que revistas y diarios disminuyan sus tiradas y, desgraciadamente, desaparezcan. Las imprentas dedicadas a publicaciones periódicas también tendrán que reconvertirse si quieren sobrevivir; en un futuro dominado por la impresión por demanda y la lectura en dispositivos portátiles, las grandes rotativas de antaño pierden toda su razón de ser. Y después está el tema de los kioskos.

Para muchas generaciones de españoles, el kiosko ha sido una constante en sus vidas, el espacio donde había un producto adecuado para cada edad: chicles y golosinas para los más pequeños, comics y revistas para los adolescentes y libros y periódicos para los adultos. Por supuesto, eso es una separación artificial pero el kiosko es algo tan cotidiano en nuestras mentes y nuestras calles que muchos barrios de nueva construcción no se han considerado completos hasta que no han tenido su propio kiosko. Hoy, ese modelo está al borde de la extinción y debe replantearse su futuro.

El kiosko tiene unas condiciones únicas y privilegiadas, situados en puntos estratégicos de gran afluencia. Para sostener esos negocios frente a la caída de ventas de las publicaciones periódicas, han de fomentar nuevas vías de ingreso. La venta al paso, por impulso, tiene que complementar a la venta fija diaria, al cliente de toda la vida. Y para ello, el kiosko debe aprovechar todas las vías a su alcance, imaginando nuevas formas de atraer al público. ¿Kioskos que ofrecen wifi gratis? ¿Poder pagar con tarjeta de crédito cuando compras el diario y tus revistas? ¿Servicio a domicilio y que lleven las publicaciones a tu casa? Es el momento de inventar el kiosko del futuro, porque el del presente tiene sus días contados.

 

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