Lecturas 2.0 esenciales: Los elementos del periodismo, de Bill Kovach y Tom Rosenstiel

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En EScomunicación hablamos constantemente de periodismo (y de algunos otros temas) pero hay veces en las que puedes perder de vista qué es el periodismo; por eso libros como Los elementos del periodismo son una lectura esencial. Escrito por los periodistas estadounidenses Bill Kovach y Tom Rosenstiel en 2001, establece una serie de características fundamentales para poder definir el periodismo, nueve elementos de los que ya hemos hablado en el blog. Ahora, finalizada la relectura, es cuando toca una reseña más extensa de un libro que todo periodista debe leer.

Qué es periodismo

Muchas veces da la impresión de que la definición de periodismo es circular: periodismo es lo que los periodistas dicen que es periodismo, y por esa regla de tres solo los periodistas pueden decidir qué es buen periodismo o mal periodismo. Esta pretensión perversa no dice nada bueno de algunos profesionales, y hay quien sostiene que definir el periodismo puede resultar peligroso en cuanto que sería limitarlo. Pero en el caso del periodismo definir no es limitar y lo cierto es que hace falta definir qué es el periodismo, y podemos hacerlo a través de su función: El propósito principal del periodismo es proporcionar a los ciudadanos la información que necesitan para ser libres y capaces de gobernarse a sí mismos.

Partiendo de esa función, vemos la principal característica del periodismo es el servicio que presta a los ciudadanos. Hasta este siglo, esa función incluía decidir qué noticias eran dignas de ser publicadas y cuáles no, pero en la era de la sobreabundancia de información esa labor de gatekeeper ya no constituye una cualidad definitoria. Ahora, cuando los ciudadanos tienen a su disposición más información que nunca en la historia, el periodismo no necesita reinventarse como puedan pensar algunos. Las tecnologías de la información y la comunicación no han cuestionado la función del periodismo, tan solo han modificado la manera en que los periodistas deben llevarla a cabo. Ya no es labor de los periodistas decidir qué debe o no debe saber el ciudadano, sino ayudarle a poner en orden la información que le llega.

[pullquote]El periodismo intenta llegar a la verdad en un mundo confuso procurando discernir en primer lugar lo que es información fidedigna de todo lo que son informaciones erróneas, interesadas o simplemente desinformación»[/pullquote]

Así, la era digital no provoca ningún cambio fundamental en la función del periodismo. Puede que las técnicas hayan variado, pero los principios subyacentes siguen siendo los mismos y la primera obligación del periodismo es la verdad. Las discusiones filosóficas sobre la verdad no corresponden al periodismo, sino a la semántica, por eso los periodistas deben buscar una forma práctica o funcional de verdad, no la verdad en un sentido absoluto o filosófico, no la verdad de una ecuación. El periodismo puede -y debe- buscar la verdad en un sentido que nos permita gestionar nuestra vida cotidiana; no basta con reproducir los hechos verazmente, hay que informar de la verdad que encierran los hechos. La fidelidad a los hechos importa, por supuesto, es el cimiento sobre el que se construye todo lo demas: el contexto, la interpretación, el debate… El periodismo intenta llegar a la verdad en un mundo confuso procurando discernir en primer lugar lo que es información fidedigna de todo lo que son informaciones erróneas, interesadas o simplemente desinformación, para luego dejar que la comunidad reaccione y el proceso de discernimiento continúe.

Esta búsqueda de la verdad ha sido sustituida a veces por conceptos como imparcialidad o equidad, pero la imparcialidad es un concepto demasiado abstracto y hasta más subjetivo que la verdad, y la ecuanimidad también es subjetiva. Si las partes implicadas en una noticia no tienen el mismo peso, ser equitativo e imparcial puede equivaler a no ser fiel a la verdad. La necesidad de verdad es hoy mayor que nunca y no puede ocultarse tras artificios o juegos lingüísticos; es lo que debe buscar el periodista ante todo y sobre todo.

Lealtad a los ciudadanos

El periodismo debe su lealtad a los ciudadanos y por eso nunca debe aislarse o encerrarse en una burbuja, y mucho menos considerar a los ciudadanos como clientes a los que presta sus servicios. El periodismo establece una relación con su audiencia muy distinta a la de cualquier otra empresa de la economía de consumo tradicional, y en algunos aspectos mucho más compleja. El público no es un cliente que compra bienes o servicios, pero el anunciante sí lo es, y en muchos casos las empresas periodísticas han priorizado al anunciante sobre los ciudadanos, un error que ha costado muy caro. El periodismo debe restablecer el compromiso con el pueblo que la industria periodística ha contribuido de manera tan errónea a subvertir.

[pullquote]La noción de libertad de prensa se basa en la independencia. Solo una prensa libre de censura puede contar la verdad»[/pullquote]

La esencia del periodismo es la disciplina de verificación, es lo que le diferencia del entretenimiento, la propaganda o las obras de ficción, el centrarse en el relato fidedigno de los hechos. Verificar no es limitarte a comprobar que todo lo que cuentas es verdad, que también, sino aplicar los principios correctos para que las noticias que elaboras contengan solo hechos: No añadir nada ni maquillar los hechos; no engañar a tu público con técnicas narrativas o dramáticas que se aparten del relato de los hechos; ser transparente, decir por qué la información nos parece fiable y qué has hecho para conseguirla, y con eso, además, mostrarás a tu público que lo respetas; y ser humilde, especialmente en lo que refiere a tu propia capacidad, para no perder nunca de vista que tu trabajo es buscar la verdad para informar a los ciudadanos.

Los periodistas deben mantener su independencia con respecto a aquellos de quienes informan. Es un gesto de arrogancia, ingenuidad y autoengaño pensar que se puede informar de una noticia al tiempo que se forma parte de ella, y es uno de los mayores males a los que se enfrenta el periodismo. La noción de libertad de prensa se basa en la independencia. Solo una prensa libre de censura puede contar la verdad y, en la actualidad, esa libertad se extiende para significar también independencia de otras instituciones, como partidos políticos, anunciantes, empresas…

Para poder asegurar esa independencia es importante la transparencia. Como ciudadanos merecemos saber si un reportero mantiene una implicación directa con los asuntos o las personas sobre quienes informan. Pero siendo importante, no basta con la transparencia, es crucial mantener cierta distancia personal a fin de mantener la claridad de ideas y hacer valoraciones independientes. Cada vez más, se percibe a la prensa no como una institución representante del pueblo y que actúa en su nombre, sino como parte de un poder establecido; por eso los periodistas están tan mal valorados. Por desgracia, hay muchos periodistas que no son lo bastante sinceros o inteligentes para reconocer que una opinión debe basarse en algo más sustancial que las creencias personales si es que ha de tener un valor periodístico.

Control del poder

Y la independencia es aún más importante porque el periodismo debe ejercer un control independiente del poder. Los periodistas deben ejercer su vigilancia no solo sobre el Gobierno, sino sobre el mundo empresarial, el ámbito cada vez mayor de las actividades sin ánimo de lucro y el foro de debate cada vez más amplio creado por las tecnologías de la información. Dentro de esa labor de control, además, el periodismo tiene que proporcionar un foro público para la crítica y el comentario. En esta nueva era de los medios es más importante, no menos, que ese debate público se construya sobre los mismos principios que el resto del periodismo, empezando por la necesidad de atenerse a la veracidad, los hechos y la verificación.

Los periodistas han de esforzarse para que el producto periodístico sea atractivo y relevante. El periodismo es una narración con un propósito, proporcionar al ciudadano la información que necesita para comprender el mundo; el primer desafío es encontrar la información precisa para los ciudadanos; el segundo, que sea significativa, relevante y atractiva. Estos desafíos no imposibilitan la labor del periodista, solo la hacen más difícil y sirven para distinguir el periodismo de éxito del periodismo perezoso, el buen periodismo del malo, el ecuánime del sensacionalista.

[pullquote]El periodismo es una narración con un propósito, proporcionar al ciudadano la información que necesita para comprender el mundo»[/pullquote]

La responsabilidad del periodista no se limita únicamente a conseguir y ofrecer información, sino a hacerlo de tal modo que la gente quiera prestarle atención, buscando el equilibrio entre los dos extremos de información y entretenimiento. Una noticia que se limite a enumerar datos o sucesos resulta tan poco natural como otra que por entretener abandone cualquier información relevante. Y sobre todo no hay que olvidar que sea cual sea el tratamiento de una noticia, su mayor atractivo es que sea cierta.

Todos estos son solo algunos de los aspectos tratados en el libro, una lectura obligada para todo aspirante a periodista o profesional del periodismo. Kovach y Rosenstiel han creado un manual y un manifiesto para que el periodismo pueda volver a ser un instrumento al servicio de los ciudadanos y no de otros intereses. Aunque no entran de lleno en el cambio de paradigma del periodismo hacia el digital y la crisis de los periódicos, Los elementos del periodismo es un espejo de lo que son los componentes clave del periodismo, que todos los nuevos medios nacidos en la red deben interiorizar y respetar, para que el periodismo del siglo XXI no cometa los errores del periodismo del siglo XX.

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Riptide, el choque entre periodismo y tecnología digital

Una historia oral del choque épico entre periodismo y tecnología digital, desde 1980 hasta ahora” o “Lo que realmente le pasó al negocio de las noticias”. Esos son los ambiciosos lemas de Riptide (Aguas revueltas), el proyecto del Laboratorio de Periodismo Nieman de la Universidad de Harvard, que pretende recopilar los cambios que ha experimentado el periodismo en el cambio de paradigma hacia lo digital, a través de más de cincuenta entrevistas a directivos de empresas de medios de todos los campos. El proyecto suena ambicioso y lo es, pero ¿han conseguido su objetivo?.

En primer lugar, Riptide es un ejemplo de lo que pueden ser las publicaciones periodísticas en el futuro. Siguiendo la estela de Snowfall, sus responsables han creado un sitio web con un excelente diseño, limpio, intuitivo, legible y pensado para su lectura en cualquier tipo de pantalla; leerlo en la tablet es realmente una delicia. En segundo lugar, el atractivo del continente es superado por el del contenido: el grueso del estudio lo componen las entrevistas, y entre estas podemos destacar gente como Nicholas Negroponte, fundador del Laboratorio de Medios del MIT; Ariana Huffington, fundadora del Huffington Post; Eric Schmidt, máximo responsable de Google; Marty Baron, editor de The Washington PostDoc Searls, coautor del Manifiesto Cluetrain; Andrew Sullivan, bloguero y fundador de The Dish; Jim Vandehei, editor de Politico; Dick Costolo, CEO de Twitter; Om Malik, fundador de Gigaom; Tim Berners-Lee, inventor de la World Wide Web; Jeff Jarvis, ya conocido por los lectores de este blog; Chris Cox, responsable de producto en Facebook; Matt Mullenweg, creador de WordPress; Henry Blodget, fundador de Business Insider; Steve Case, cofundador de AOL, o Will Hearst, presidente de Hearst Corp. Por citar un tópico, quizás no estén todos los que son, pero desde luego que son todos los que están.

Riptide está compuesto por 15 capítulos en los que se aborda la relación entre periodismo y tecnología desde los años 80 hasta la actualidad. Desde la llegada del teletexto hasta la normalización de las redes sociales, pasando por el nacimiento de la World Wide Web, los blogs, la burbuja de las puntocom, la explosión de la publicidad online con Google o la gran recesión de 2008. En los próximos días publicaré un post más extenso con los puntos más destacados del estudio. Todavía tengo dudas de si voy a leerlo online a través de la tablet o aprovecharé el PDF que tienen preparado con una versión en texto del mismo. En cualquiera de los casos, Riptide tiene muy buena pinta y creo que va a ser un estudio de referencia.

 

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El mejor modo de contar una noticia

 

A veces, empezar por la A y acabar por la Z no es el mejor modo de contar una noticia. A veces, quitas L, M, N, P y O de la mitad del artículo y los colocas al comienzo porque se trata de la parte más interesante de la noticia y la que permite que el lector la comprenda y considere con cierta perspectiva”

 

Bill Whitaker, de CBS News, en Los elementos del periodismo.

 

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Cómo organizar y gestionar tus fuentes de información

 

Es bien sabido por todos los lectores del blog que nos encontramos en la era de la sobreabundancia de información, por lo que es una cuestión vital saber cómo organizar y gestionar tus fuentes de información. Lo que antes de internet se podía conseguir conservando recortes de periódico o fotocopias, ahora se convierte en una tarea mucho más exigente; decenas o cientos de blogs, columnas de opinión, artículos, tuits, infografías, archivos de audio y vídeo… Consumimos muchos contenidos a lo largo del tiempo y es necesario disponer de herramientas para poder archivar, organizar, compartir y recuperar esos contenidos cuando sea necesario. Para un periodista, es una labor incluso más crítica, pues debe poder acceder a toda la información de su archivo de forma rápida y sencilla; no es algo que podamos confiar exclusivamente a nuestra memoria.

No es la primera vez que hablo de este asunto. Hace algo más de un año, hablaba de mi dieta informativa y unos meses después de ese post,  de algunas herramientas para procesar, compartir y archivar información; desde entonces he ido perfeccionando el método y creo que ya está lo bastante maduro para poder hablar de ello en el blog.

Recibir y clasificar la información

El primer paso es elegir una buena plataforma para en la que unificar tus fuentes y tus lecturas. Yo he apostado por Feedly, que se ha convertido en el heredero más aventajado del Google Reader. A través de Feedly recibo las actualizaciones de más de 70 fuentes diferentes de comunicación y tecnología, que puedo consultar desde mi smartphone, la tablet o cualquier PC con conexión a internet. He terminado tan a gusto con Feedly que incluso me he suscrito al servicio Premium, que por poco más de 35 euros al año me permite buscar entre los feeds archivados y se integra con Evernote, como explicaré más adelante. Además de Feedly, Twitter es la otra gran herramienta con la que accedo a la información. Con más de 175 cuentas seguidas y subiendo poco a poco, mi timeline está salpicada de grandes y pequeñas historias, e intento consultar Twitter tan a menudo como puedo. Y por supuesto, sigue quedando el descubrimiento a través de recomendaciones de los amigos en redes sociales o la navegación sin rumbo en la que acabas llegando a textos interesantes.

En cualquiera de los casos, es necesaria una manera de poder guardar y recopilar aquello que me interese conservar y Evernote se ha convertido en la aplicación de referencia donde archivo todo lo que leo y considero que puede ser de interés. He creado una estructura de libretas en las que dentro de la carpeta de tareas, incluyo tres libretas con las tres acciones más comunes cuando encuentro un texto de interés: Para leer significa que merece una segunda lectura más atenta, pues puede ser materia para un post; y las carpetas Para Hootsuite y Para Spundge donde mando aquellas entradas que quiero compartir en el futuro. Como a Evernote también puedo acceder desde cualquier dispositivo, puedo consultar todas esas notas cada vez que tengo un momento libre.

Compartir y archivar la información

El siguiente paso es compartir esa información que he considerado de interés. Para eso, sigo usando Hootsuite, que me permite con apenas dos o tres clics, programar contenidos y enlaces que considere interesantes para los seguidores del blog en redes sociales. Durante estos primeros días de septiembre aún no he comenzado a compartir enlaces, pero a partir de esta semana retomaré el hábito así que si quieres recibir contenidos de calidad, no dudes en seguirme en Twitter o Facebook.

Además de Hootsuite, también continúo usando Spundge, en la que mantengo el cuaderno Periodismo sobre periodistas, con una recopilación de entrevistas, vídeos y tuits en los que los periodistas son los protagonistas. Lo que me gusta de Spundge es su facilidad a la hora de añadir contenidos al cuaderno y que es muy visual, como puedes comprobar en la captura que acompaña este post. Pienso que aún quedan cosas por mejorar en la plataforma, como el tema de los idiomas, pero creo que tiene mucho futuro para crear este tipo de archivos visuales, que es la idea detrás de Periodismo sobre periodistas: mantener un archivo continuado de enlaces en los que poder leer y escuchar a periodistas hablando sobre periodismo.

Esa función, la de archivo, no solo la realizo a traves de Spundge; tanto Evernote como el propio Feedly me sirven como archivo para todo aquello que quiero conservar. Gracias a la función de búsqueda del Feedly premium y a la potente búsqueda en las notas de Evernote, estoy seguro de que podré encontrar cualquier cosa aunque hayan pasado meses o años… siempre que lo haya archivado correctamente, claro. Además de eso, Scrivener sigue siendo la herramienta donde escribo cada post y el repositorio en el que puedo encontrar rápidamente una cita de Pepe Cervera sobre la que escribí hace dos años o lo que publiqué en junio sobre el futuro del periodismo. Algo esencial para no repetir temas innecesariamente en el blog.

Con todas estas herramientas puedo decir que me mantengo informado y que controlo todo lo que leo, clasificando, compartiendo y archivando la información. Espero que te haya sido de ayuda y si conoces alguna otra herramienta que pueda ser útil para organizar y gestionar tus fuentes de información, no dudes en compartirla en los comentarios.

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La crisis de la prensa escrita en once apuntes

Redacciones vacías ¿el futuro de los periódicos?

 

  • El siglo XXI nació con una industria muy poderosa y respetada, la de la prensa escrita, que tenía más de cien años de experiencia en crear periódicos y revistas. Es un arte tan perfeccionado y estudiado que los beneficios son inmensos, tanto económicamente como en reputación.
  • Los avances tecnológicos cambian poco a poco la forma en que los lectores consumen información. En poco más de de una década, nos hemos convertido en una sociedad hiperconectada con sobreabundancia de información, mientras que la industria de la prensa sigue trabajando exactamente igual a hace 20 años.
  • La prensa escrita intenta entrar en internet y volcar sus contenidos. Es un mundo nuevo y extraño en el que no sabe manejarse y se nota. Solo con el tiempo va cogiéndole el tranquillo y comienza a experimentar con formas de pago, pero sin agobios, pues sus mayores ingresos están en algo tan seguro como es la publicidad en papel.
  • La crisis económica mundial rompe todas las reglas y castiga duramente las economías de medio mundo. La clase media es una de las más perjudicadas y en España el paro llega a cifras nunca antes vistas. En estas circunstancias, el periódico ya no es una prioridad en los hogares.
  • Las visitas en internet crecen. Los nuevos smartphones con conexión a la red hacen que muchos los usen para informarse. Las redes sociales se convierten en un agregador que a veces es más poderoso que Google a la hora de llevar tráfico. La industria de la prensa empieza a prestar más atención a la red, aprendiendo conceptos como viralidad, botones sociales, métricas o SEO. 
  • La crisis económica hace que las empresas ya no puedan anunciarse como antes. Los ingresos por publicidad caen en picado en la prensa escrita y los directivos de las grandes empresas de medios ven como los beneficios desaparecen y se transforman en pérdidas millonarias.
  • Espoleados por las cuentas de resultados, periódicos y revistas buscan formas de equilibrar los balances. Acometen jubilaciones anticipadas, recortes de plantilla y expedientes de regulación de empleo. Optimizan procesos y unifican redacciones para disminuir los gastos. Los periodistas se convierten en uno de los colectivos más afectados por la crisis.
  • Los ingresos publicitarios en la red aumentan, pero no son suficientes para cubrir la sangría del papel. Se experimenta con nuevos formatos para su visión en tablets y smartphones, se buscan nuevas formas de ingreso cobrando por hemeroteca, por noticias destacadas o por acceso puntual. Se hacen ofertas por captar lectores, en una suerte de zoco marroquí parecido a lo que fue el kiosko hace unos años, con la explosión de coleccionables y promociones en los periódicos.
  • Nada de eso consigue equilibrar las cuentas de resultados. La prensa escrita y la profesión periodística claman por ayudas estatales y buscan convencer a su antigua audiencia de que deben pagar por las noticias. La audiencia está cambiando y ya no es la misma que hace una década. No quiere pagar por noticias que puede encontrar gratis en otros lados.
  • Muchos de los periodistas que han sido despedidos de diarios y revistas montan nuevos medios nacidos y enfocados a la red. Se produce un baby boom de medios de comunicación en la red, desde los más grandes y ambiciosos hasta los más modestos y locales. Todos ellos se caracterizan por estructuras más ligeras y ágiles, y por buscar nuevas formas de ingreso más allá de la publicidad.
  • Ahora entramos en el sexto año de crisis y la situación no ha cambiado para la prensa escrita. La antaño poderosa industria se ha convertido en una patata caliente que ninguna gran empresa quiere comprar y periódicos ilustres son vendidos a precio de saldo. Los nuevos medios en internet todavía no se han convertido en referentes como lo es aún la prensa escrita y nadie parece saber qué hacer para enderezar el rumbo. Lo único seguro es que todo ha cambiado y la prensa escrita nunca volverá a ser lo que fue.

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Nueve claves en la compra del Washington Post por Jeff Bezos

Jeff Bezos buys the Washington Post

La noticia del verano y probablemente del año en el mundillo de los medios de comunicación es la venta del Washington Post a Jeff Bezos. La noticia pilló por sorpresa a la mayoría (algunos incluso ya estábamos de vacaciones) y los análisis sobre la misma han sido muchos y muy completos, bastante más de lo que yo podría conseguir. Pero no por eso voy a dejar de mencionar lo que para mí son las nueve claves en la compra del Washington Post por parte de Jeff Bezos.

  • Primero y ante todo es una muy buena noticia que da oxígeno a una cabecera histórica. ¿Podemos decir que Jeff Bezos ha salvado al Washington Post? Sus cifras, al igual que las de la mayoría de periódicos del mundo, son malas por no decir pésimas. En 2012, un 7% menos de ingresos totales, un 14% menos de ingresos publicitarios, un 8’6% menos de circulación (un 6,2% menos los domingos) y mas de 53 millones de dólares en pérdidas. Con una fortuna personal de más de 25.000 millones de dólares, Jeff Bezos puede asumir esos números rojos sin ningún problema.
  • Va a haber cambios quizá drásticos, pero habrían llegado de todas formas. Tras la compra, Jeff Bezos hizo pública una carta a los empleados del Washington Post, en la que afirmaba que “por supuesto que habrá cambios en el Washington Post en los próximos años. Eso es esencial y habría pasado con o sin nuevo dueño. Internet está transformando casi todos los elementos del negocio de las noticias, acortando los ciclos de la noticia, erosionando fuentes de ingresos que habían sido de confianza durante mucho tiempo y permitiendo nuevas formas de competir, algunas de las cuales tienen pocos o ningún coste en relación a adquirir noticias. No hay mapa, y trazar un camino adelante no será fácil. Necesitamos inventar, lo que significa que necesitamos experimentar”.
  • Hay grandes oportunidades para sinergias entre Amazon y el Washington Post. Aunque la compra es de Jeff Bezos, no de Amazon, a nadie se le escapa las sinergias que pueden crearse entre Amazon y el Post. Desde aplicaciones de lectura específicas instaladas en todos los Kindle hasta el aprovechamiento de la experiencia de Amazon en el envío para mejorar y optimizar la cadena de distribución del Washington Post. Habrá que ver cuáles son los límites legales para estas sinergias, pero no podemos descartar nada en este momento.
  • Jeff Bezos ha demostrado la capacidad y tiene el dinero para traer la innovación al Washington Post. Tenemos a uno de los hombres más ricos del mundo que en unas semanas será propietario de uno de los periódicos más prestigiosos del mundo. A eso hay que sumarle que es el dueño de Amazon, la empresa que ha puesto en valor el comercio electrónico en todo el mundo y uno de los gigantes de la red. Jeff Bezos ha demostrado que no tiene miedo a innovar o perder dinero y eso es lo que necesita ahora mismo el mundo del periodismo para encontrar su modelo en el siglo XXI.
  • La operación pone el valor de los medios en su sitio. El Washington Post ha costado 250 millones de dólares, unos 190 millones de euros al cambio, lo que significa que comprar el Post cuesta la mitad que hacer una película como Avatar, o que el beneficio de la cadena DIA del año pasado les da para comprarlo si quieren. Había una burbuja en los medios y ha explotado. O si no, recordemos la compra del Grupo Recoletos, con los diarios Expansión y Marca, hace 6 años por 1.100 millones de euros, casi seis veces más del valor del Post, y lo que valen ahora.
  • Jeff Bezos muestra respeto por el periodismo y los periodistas. Así lo ha dicho explícitamente en su carta: “Los valores del Post no necesitan cambiar. El interés del periódico seguirán siendo sus lectores y no los intereses privados de sus propietarios. Continuaremos buscando la verdad donde sea que esté y trabajaremos duro para no cometer errores. Cuando los cometamos, los reconoceremos rápida y completamente (…) El Post tiene un excelente equipo de líderes que sabe mucho más del negocio de las noticias que yo y les estoy muy agradecido porque hayan accedido a quedarse”.
  • La influencia de Jeff Bezos se verá precisamente en lo que no se ve. Los medios del futuro deben buscar nuevos mecanismos para relacionarse con la audiencia, esos lectores que siguen siendo el interés principal del Washington Post. Por eso, será interesante ver qué es lo que va a inventar el diario y si, como apuntábamos antes, usara la experiencia de Amazon para ello: sistemas automatizados, bases de datos relacionales, sistemas de recomendación según lo que hayas leído anteriormente, nuevos interfaces de usuario…
  • De ahí deducimos que la clave de todo, igual que en Amazon, van a ser los clientes/lectores. Puede que Jeff Bezos no tenga la receta para conseguir que el Washington Post aumente sus cifras de circulación, pero a nadie le cabe duda que sabe cómo hacer que los internautas participen en la web. Su sistema de recomendación social en Amazon revolucionó las ventas de libros online y ha marcado la pauta a seguir por todos los proveedores de contenido. Así, la mayor o menor valoración del libro o e-book tendrá su impacto directo en la lista de más vendidos, ¿puede conseguirse algo parecido con las noticias?
  • La visión de Jeff Bezos para el Post es a largo plazo. Ese es otro factor fundamental. Ninguno de los cambios necesarios para que el Washington Post repunte puede lograrse de la noche a la mañana; estamos hablando de planes que requerirán años para poder dar fruto, pero Jeff Bezos es un hombre que cree en el largo plazo. ¿Qué podemos esperar de un tipo que está construyendo un reloj que dure 10.000 años?

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Volvemos a la carga

 

Después de unas merecidas vacaciones, es el momento de volver a la rutina y al trabajo diario, y eso implica retomar de nuevo el blog. Lo hago con energías renovadas y el propósito de conseguir que EScomunicación siga creciendo, para seguir hablando de comunicación, tecnología y periodismo. Y en el post del próximo miércoles vamos a abordar todos esos temas, pues hablaremos de la compra del Washington Post por parte de Jeff Bezos, una de las noticias del año en el mundo de los medios de comunicación, si es que no es la noticia del año.

Hasta entonces… ¡feliz vuelta al trabajo!

 

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Y hasta aquí podemos leer

Después de unos días de pausa, vamos a dar por concluida la temporada en EScomunicación, una temporada en la que hemos crecido en visitas y usuarios únicos, llegando cada vez a más gente interesada en el futuro del periodismo y el impacto de la tecnología en los medios de comunicación. Estos meses han sido de mucho trabajo pero las cifras hacen que merezca la pena, y en lo que llevamos de año ya hemos superado holgadamente los registros del año anterior. Ahora es el momento de tomarse un merecido descanso y coger fuerzas para volver en septiembre. Hasta entonces, ¡gracias a todos y felices vacaciones!

 

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Todo es información [Infografía]

Hace un par de años, publiqué una infografía en la que hablaba de la era del zettabyte. Hoy, os ofrezco esta otra infografía, en la que, comparando todo tipo de objetos virtuales, reales, digitales y analógicos, subimos un nivel más y llegamos ya hasta los yottabytes, porque todo puede traducirse en información. No es de extrañar que hablásemos de espacio infinito el otro día. Espero que os guste.

 

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El vínculo entre periodistas y ciudadanos

Aunque no se hable mucho de él, no hay nada más sagrado que el vínculo entre los periodistas y los ciudadanos. Lo vimos hace poco cuando recordábamos los elementos esenciales del periodismo: El periodismo debe lealtad ante todo a los ciudadanos y es a ellos a los que debe rendir cuentas, y en esa relación, hay que procurar no cometer el grave error de confundir a los ciudadanos con clientes.

Los ciudadanos no son clientes de los periodistas, porque los periodistas no les están vendiendo noticias o contenidos de ningún tipo. Los periodistas están cumpliendo con su obligación de buscar la verdad y dar a los ciudadanos la información que necesitan para ser libres y capaces de gobernarse a sí mismos y, en esa labor, construyen un vínculo con los ciudadanos. Ese vínculo se basa en sus valores, juicios, autoridad, coraje, profesionalidad, compromiso y muchos otros factores, que son los que hacen que al final un ciudadano se decante por un medio de comunicación o por otro. Ese vínculo es el que luego las empresas periodísticas pueden usar para obtener beneficios publicitarios.

Se produce así una suerte de triángulo amoroso, en el que sus tres vértices están ocupados por el periodista, el ciudadano y el anunciante. El periodista y el ciudadano tienen el vínculo del que hemos hablado anteriormente; el anunciante quiere llegar al ciudadano y aprovecha ese vínculo para ello, y el periodista usa el interés del anunciante para mantenerse económicamente y poder continuar con su labor para el ciudadano. El problema es que el vínculo entre periodistas y ciudadanos se ha quebrado por muchas y diversas razones: la politización de los medios o que se dé más importancia al anunciante que al ciudadano son algunas de ellas, y por eso los periodistas son los profesionales peor valorados. La reconstrucción de ese vínculo va a ser díficil, pero es lo que deben hacer los medios de comunicación del futuro si quieren tener alguna posibilidad de prosperar.

 

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