El giro copernicano del Financial Times, un momento histórico para los periódicos

Financial Times

 

Hoy hemos conocido posiblemente la noticia más importante para el futuro de los periódicos en lo que va de año, por encima de la compra del Washington Post por Jeff Bezos: El Financial Times va a cambiar su modo de trabajo y asignación de recursos para enfocarse primero en la web, con lo que el diario impreso derivará del contenido publicado en la red y no al contrario.

En una nota enviada a los trabajadores del Financial Times y hecha pública hoy en la web del FT, el editor del diario, Lionel Barber, explica que el Financial Times está listo para el siguiente paso de su estrategia digital. Eso implicará cambios en los modos de trabajo en la redacción, mayores recursos para FT.com y un replanteamiento del periódico impreso.

En la primera mitad de 2014, el Financial Times lanzará una única edición del diario, desterrando conceptos como primera o segunda edición, algo habitual en todos los periódicos del mundo. Se terminó el realizar cambios sucesivos en múltiples ediciones a lo largo de la noche; ese modelo, indica Barber, está muerto. El nuevo Financial Times impreso será producido por un equipo más pequeño orientado a la edición en papel, que trabajará junto a un equipo mayor encargado de la web.

Esa única edición implica realizar cambios mínimos en el periódico durante la tarde y noche, y páginas más estructuradas y fijas. No obstante, serán flexibles para hacer una edición diferenciada en el Reino Unido. En el campo del diseño, el periódico impreso usará más gráficos y datos para acompañar sus informaciones.

Los diferentes editores van a tener que planificar más los contenidos y encargar con inteligencia las informaciones que haya que elaborar, tanto para el papel como para la red. Para ello tendrán que cambiar su mentalidad, tanto editores como periodistas. Todos estos cambios supondrán que gran parte del periódico estará preparada y planeada con antelación, sin depender tanto de la actualidad. La web del Financial Times será la que refleje la actualidad y las noticias se publicarán en momentos de picos de visitas en la red más que por las antiguas horas de cierre, de forma muy similar a un boletín de noticias.

Para conseguir todos estos objetivos, todos los trabajadores del FT deben cambiar el chip, pues el diario va a trasladar recursos y personal de los turnos de tarde y noche al de día, y de la tarde a la mañana. El periodismo del FT, afirma Barber, debe adaptarse aún más a un mundo donde periodistas y analistas mantienen conversaciones con sus lectores, con el objetivo de profundizar en esas relaciones y asegurar que cubren las necesidades de los lectores cuando consultan el FT para noticias de última hora y análisis de calidad, en cualquier momento y por cualquier medio.

Hay mucho más contenido en la nota de Barber, pero la intención es evidente. Es un giro copernicano en el que el papel deja de ser el soporte principal de la información en beneficio de internet, algo que ya comentamos aquí hace tan solo dos días. Mantienen el papel como un importante activo de su oferta multimedia, pero ya no es el más importante, centrando sus esfuerzos en la red.

Y no olvidemos que este giro copernicano no lo hace un diario cualquiera. Lo hace el Financial Times, uno de los pocos periódicos que ha conseguido instaurar un modelo de pago de éxito en la red; tanto que han conseguido tener más suscripciones online que circulación offline. Por eso, nos encontramos ante un momento histórico, en el que uno de los periódicos más importantes del mundo da un vuelco de 180 grados y asume que el papel ya no puede ser su principal valor. Un movimiento arriesgado, que duda cabe, que iremos siguiendo en EScomunicación.

 

Si quieres leer el texto completo de Lionel Barber (en inglés), pincha aquí

 

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Hacia dónde va la prensa: el futuro de los periódicos, en la revista Capital

La revista Capital dedica la portada de su número de octubre al futuro de los periódicos, preguntándose hacia dónde va la prensa. En un estupendo reportaje de ocho páginas firmado por Jordi Benítez, encontramos declaraciones al respecto de directivos de algunos de los diarios más importantes de España y de todo el mundo. La clave está en el título del reportaje: La buena información cuesta dinero. Como bien indica Benítez “cobrar por los contenidos está muy bien (…) pero está claro que nadie va a conseguirlo si no da una calidad tal por la que compense hacerlo”. Es algo tan sencillo que muchas veces se pasa por alto, por lo que no está de más destacarlo: nadie va a pagar por información de mala calidad, y yo añado, nadie va a pagar por información que encuentre gratis en otro sitio.

Otro aspecto que me ha parecido muy interesante del reportaje es el referido a la globalización de la prensa. Uno de los directivos entrevistados, Juan Luis Cebrián, indica que El País “es el primer periódico digital de México ¿Cuánto piensan los periodistas en el 1,2 millones de lectores que tenemos allí? No me atrevo a dar la respuesta”. Gracias a la red, los diarios de España tienen las mismas oportunidades para conseguir lectores y visitas en España y en Iberoamérica; de hecho, es más fácil que los consigan en el continente americano que en nuestro país, todavía inmerso en la crisis. Por eso, encontramos que El País y El Mundo tienen ediciones específicas para América en sus páginas web desde hace tiempo y que otros periódicos como Marca buscan expandirse al continente americano. Con internet, ya no hay límites, y es una tontería ponérselos uno mismo.

El caso del New York Times es citado varias veces a lo largo del reportaje. Gracias a su estrategia digital, el diario neoyorquino ha conseguido facturar más ingresos por sus lectores que por la publicidad, convirtiéndose así en el modelo a imitar por todos los grandes diarios. Está por ver si otros periódicos pueden conseguirlo, como ha hecho el Financial Times, pero en ambos casos hablamos de marcas de mucho peso en el periodismo internacional, en ambos casos con más de un siglo de historia. No son dos medios cualquiera y no todos los medios van a poder replicar su éxito en la red.

También me ha llamado la atención que, de todos los entrevistados, sean precisamente los directivos del New York Times y el Financial Times los que más defienden el periódico impreso como producto estrella. En mi opinión y, como ya he dicho alguna vez, el papel es un soporte ideal, barato y perdurable, pero ya no puede ser el soporte principal de la información. Al leer las declaraciones de Eileen Murphy (New York Times) o Ben Hughes (Financial Times) me da la impresión de que están ganando tiempo; no hay nada que oponer cuando argumentan que el papel sigue siendo rentable o que si las ventas bajan, se puede aumentar el precio del ejemplar, pero echo de menos una reflexión sobre este punto. Los periódicos, y cualquier medio de comunicación, deben asumir que su futuro está en internet, es ahí dónde va la prensa.

 

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Lecturas 2.0 esenciales: Riptide: Una historia oral del choque entre periodismo y tecnología

Hace algunas semanas, hablamos aquí de Riptide, un estudio del Laboratorio de Periodismo Nieman de la Universidad de Harvard en el que se ha realizado una historia oral de los cambios que ha experimentado el negocio del periodismo en los últimos treinta años. Escrito por John Huey, Martin Nisenholtz y Paul Sagan, creo que es uno de los proyectos más interesantes que se han hecho sobre el cambio de paradigma de la industria periodística hacia internet, y todos los altos y bajos que ha habido en ese camino. Después de haberlo leído, aquí tenéis mi reseña del mismo.

La caída en desgracia de la industria del periodismo no es un tema nuevo (desde luego no para los lectores del blog) y otros textos, como Periodismo Post-Industrial, también han analizado el cambio de paradigma hacia lo digital y la disrupción generada por las Tecnologías de la Información y la Comunicación en los medios de comunicación. La diferencia fundamental entre Riptide y otros estudios es que se basa en más de 60 entrevistas a personalidades de todos los ámbitos de la comunicación y la tecnología; en dichas entrevistas se recogen todos los hitos de la caída de la industria del periodismo, creando una línea de tiempo desde los principios de internet hasta la actualidad.

Aunque en el periodismo siempre ha habido mentes innovadoras y visionarios que podían imaginar el futuro, es evidente que no se les ha hecho caso, cumpliendo la denominada Ley de Amara (por Roy Amara): Tendemos a sobreestimar el efecto de una tecnología en el corto plazo y subestimar su efecto en el largo plazo. La historia reciente de la industria periodística en todo el mundo es buena prueba de ello.

Durante el siglo XX, cada nuevo medio de comunicación de masas aprendió a coexistir con el anterior. La radio convivió con los periódicos y la televisión con la radio; cada medio tenía su mercado y su target claramente diferenciado. La llegada de internet como plataforma transmedia que absorbe a todas las demás ha roto ese equilibrio y de todos los medios, ha sido la prensa escrita el más afectado. Riptide es un paseo histórico por ese fenómeno, comenzando con los primeros experimentos con teletexto y el nacimiento de AOL, con el que muchos estadounidenses comenzaron a navegar por internet. En aquella época, uno de los mayores retos para las compañías ya establecidas que querían entrar en la red no era encontrar modelos de negocio exitosos, sino establecer una cultura online dentro de ellas.

Al tiempo que AOL comenzaba a introducirse en todos los hogares, Tim Berners-Lee desarrollaba los protocolos de la World Wide Web, creando en la práctica internet como la conocemos hoy. El primer sitio web fue puesto en línea en 1991 y un par de años después nacieron los primeros navegadores, como Mosaic o Netscape, que hicieron internet accesible para todos, introduciéndola en la cultura popular y el comercio masivo. El concepto de una red libre y sin limitaciones era algo nuevo y aparentemente incompatible con el negocio de la prensa escrita. Los periódicos, a pesar de ser muy rentables, estaban llenos de limitaciones: las limitaciones en la fabricación y distribución, las limitaciones de espacio para contar historias o las limitaciones que imponían los anunciantes para colocar sus anuncios. Internet ofrecía todas las ventajas y ninguna de las limitaciones, o al menos, eso parecía. En todas las compañías de medios, surgieron los primeros entusiastas que saltaron a las aguas de la red con entusiasmo. El futuro estaba al alcance de la mano, y fue cuando muchos medios cometieron su pecado original en la red.

EL PECADO ORIGINAL

En esa época fue cuando comenzó a verterse el contenido de los medios en la red de forma gratuita, lo que para muchos es el origen de todos los males que aquejan hoy a la industria periodística. Todo comenzó con la creación de Yahoo News, que usaba los teletipos de Reuters para ofrecer noticias gratis a sus visitantes; en aquel momento, nadie se planteó cobrar por los contenidos, lo que quería Yahoo era aumentar su audiencia lo más rápidamente posible. El resto de medios le siguió, gracias a la expansión del lenguaje HMTL, que permitía hacer nuevas páginas dinámicas e interactivas en mucho menos tiempo de lo que hasta entonces era posible. De repente, gracias a internet los editores no tenían que pasar por AOL o Compuserve y podían, en cierto sentido, “poseer” a sus lectores y generar ingresos publicitarios directamente. Y todos ellos ofrecieron sus contenidos gratuitos para conseguir la mayor cantidad de visitantes y, a través de ellos, los mayores ingresos publicitarios.

En aquellos mediados de los 90, la mayoría de los grandes medios de comunicación establecieron sus páginas web y pronto se hizo evidente una tendencia: las grandes empresas de medios no apreciaron el valor de los ingenieros en lo que esencialmente fue una revolución tecnológica y, como consecuencia, la innovación era prácticamente inexistente. Sin ingenieros que entendieran las particularidades de la industria periodística, ésta no podía innovar y ofrecer nuevos productos, así que en cuanto otras compañías más innovadoras comenzaron a hacerlo, la industria periodística pasó a un segundo plano. Clayton Christensen lo resumió en el dilema de los innovadores: incluso la empresa más brillante vacila ante la innovación, porque en un primer momento esa innovación parece inferior al actual producto, pero a medida que la innovación mejora y gana cuota de mercado, ese producto original pierde valor y puede desaparecer. Eso es lo que ha ocurrido con internet y la prensa escrita.

Nadie ejemplifica mejor ese proceso que Google. Lo que comenzó como un mero buscador más logró, gracias a la eficacia de su algoritmo de búsqueda, ascender a los primeros puestos en su categoría; con los Adwords y la posibilidad de insertar anuncios adecuados a las búsquedas que uno realiza, Google se ha transformado en una nueva empresa de medios, y ha sido gracias al mismo elemento que hizo tan rentable a las antiguas empresas de medios: el dinero proveniente de la publicidad. Cuando los ingresos publicitarios de Google superan los de la industria periodística en su conjunto, no es de extrañar que los medios vean peligrar su antaño estable negocio; y es que, como negocio, la industria periodística ha girado siempre en torno a la publicidad, pero pocos en los medios lo han visto desde esa perspectiva, y es una de las causas por las que los medios están como están.

EL DESPLOME DE LA PUBLICIDAD

La publicidad cayó, como todo lo demás, a causa de la crisis financiera de 2008, pero al contrario de lo que ocurrió en la recesión de Estados Unidos de 2003-2004, donde la publicidad en internet también se desplomó, en esta ocasión se mantuvo e incluso creció, frente a la publicidad en prensa escrita que no ha hecho más que caer desde esa fecha. De ahí que los medios de comunicación, particularmente los periódicos, estén inmersos en un proceso de recortes, expedientes de regulación de empleo o incluso ventas a magnates de la red.

El nacimiento de los blogs permitió que algunos periodistas pioneros pudieran librarse de ese destino. Gracias a la tecnología de WordPress, Blogger y tantas otras plataformas, cualquiera podía publicar fácil y rápidamente sus contenidos en la web y los periodistas comenzaron a usarlo para acceder a los lectores sin la intermediación de las empresas de medios y algunos de ellos, como Andrew Sullivan u Om Malik se han convertido en marcas en sí mismos. Esto es así porque la red ha permitido que los costes de empezar un nuevo proyecto periodístico hayan bajado; la barrera está en un punto tan bajo que cada vez hay más medios nativos de internet, y la prensa como medio de comunicación de masas está en declive. Medios como The Economist o el New York Times pueden sobrevivir, pero el resto está abocado a reconvertirse por completo y redefinir su esquema.

Los periodistas se han caracterizado siempre por su habilidad para hacer análisis en profundidad y ricos en contenido pero se priorizaba el ser el más rápido, el primero, el que suelta el scoop. Ahora, esa prioridad no tiene ningún sentido, porque las TIC han hecho que todos tengamos las mismas posibilidades de ser los primeros; pero no todos podemos ofrecer análisis contrastados y bien investigados de la realidad, ahí es donde el periodismo tiene su baza para reinventarse en esta nueva era.

Esto es solo un pequeño resumen de lo que nos podemos encontrar en Riptide; a la espera de una versión en castellano, podéis descargarlo en inglés en este enlace, o a través de la biblioteca virtual de EScomunicación. Os animo a ello, pues, a pesar de estar excesivamente centrado en Estados Unidos, Riptide es una lectura esencial para comprender cómo ha llegado la industria de los medios de comunicación a la situación en que se encuentra.

 

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¿Cómo conseguir visitas y suscripciones para tu medio? No seas aburrido ni perezoso

Observa atentamente la imagen que encabeza este post. A la derecha tienes un artículo del New York Times de más de dos mil palabras, firmado por dos periodistas que han trabajado desde Washington, New York y Berlín. A la derecha, tienes la misma noticia en un resumen publicado por BuzzFeed, ochenta palabras con una fotografía y un titular diferente. Para muchos periodistas en ejercicio, esta imagen muestra todos los males que internet supone para el periodismo; para otros, entre los que me incluyo, es un ejemplo de cómo conseguir visitas y suscripciones para tu medio, consiguiendo que el público lea noticias. Hay mucho que podemos aprender de estas dos imágenes:

  • Lo vimos cuando reseñamos Los elementos del periodismo: “La responsabilidad del periodista no se limita únicamente a conseguir y ofrecer información, sino a hacerlo de tal modo que la gente quiera prestarle atención”. La tipografía, composición y diseño de BuzzFeed son mucho más atractivos que los del NYT, independientemente de la longitud de los textos. No hay necesidad de forzar la vista con letras minúsculas ni imitar la maquetación de un periódico en una página web; lo que puede funcionar en una página impresa no tiene por qué funcionar en una pantalla de ordenador (o de tablet, o de smartphone…). En esa línea, el titular y fotografía de de BuzzFeed son más llamativos en ambos casos que la fuente original. Ojo, cuando digo eso no quiero implicar que son mejores, eso queda al juicio de cada uno, pero una cosa es segura, llaman más la atención.
  • Habrá unos que piensen que BuzzFeed está plagiando al New York Times, cuando en realidad no es así. En el derecho anglosajón, existe la figura del fair use que permite el uso, con limitaciones, de material sujeto a derechos de autor sin necesidad de pedir permiso a los dueños de esos derechos. Entre esos usos, se encuentra el hacer resúmenes como ha hecho BuzzFeed. En España, seguramente no se podría hacer dado que nuestros legisladores no parecen entender muy bien cómo funciona la red, y ahí está la reciente reforma del Código Penal para probarlo.
  • Habrá otros que piensen que BuzzFeed está robándole lectores, y por tanto potenciales ingresos publicitarios, al New York Times. Eso demuestra poco conocimiento del comportamiento de los lectores en la red. Cualquier persona que lea el artículo de BuzzFeed y quiera saber más, lógicamente hará clic en el hipervínculo e irá a la fuente original; con eso se suman visitas a la página del NYT de gente que igual no entra en su web, pero sí en la de BuzzFeed. Si esa persona no quiere saber más, no hará clic y no irá a la fuente, pero es que en ningún caso habría consultado la página del NYT, ya que el artículo de BuzzFeed cumple con el mínimo exigible. No es un lector perdido para el New York Times, es que para empezar, nunca tuvo a ese lector.

Los medios de comunicación tradicionales pueden aprender de BuzzFeed. El resumen que hace el artículo del NYT es un punto de entrada perfecto para cualquier muro de pago, contando lo esencial de la noticia e invitando a hacer clic para ampliar. Ojalá los diarios españoles hicieran eso en vez de copiar tres líneas de la noticia, sin contexto ninguno, como hace El Mundo, por ejemplo:

Muy interesado tiene que estar alguien en una noticia para suscribirse a Orbyt cuando entra en una página como esta: Tres líneas del principio de la noticia cortadas de cualquier manera, ausencia de fotografías, diseño y tipografía mínimos para no trabajar, publicidad de la plataforma por toda la página… Si páginas de este tipo fuesen más parecidas a BuzzFeed, habría muchas más posibilidades de aumentar el ratio de suscripciones puntuales; incluso en el caso de que las suscripciones no aumenten, pueden ser compartidas en redes sociales, y todo ello genera visibilidad y visitas que pueden usarse para generar ingresos por publicidad. Así que, medios del mundo, si queréis implementar muros de pago, tomad nota de lo que hace BuzzFeed: ofrecer una cápsula completa y atractiva y no limitarte a poner el titular y las primeras 50 palabras. Si quieres atraer al público, no puedes ser ni aburrido ni perezoso. 

 

Imagen del BuzzFeed/NYT e inspiración para el post: Monday Note

 

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No nos engañemos, internet es superior a la prensa escrita

Las declaraciones realizadas la semana pasada por Hal Varian, economista jefe de Google, han levantado cierta polémica. Varian apuntó en una conferencia en Italia ocho claves económicas del negocio de la prensa, algunas de ellas quizás muy evidentes, pero que de vez en cuando conviene recordar. Por ejemplo, que la red no es la culpable de que disminuyan las ventas de periódicos, pues este fenómeno comenzó mucho antes de internet; en Estados Unidos, la circulación de la prensa tocó techo en 1972 y desde entonces no ha dejado de descender.

Pero de todas las claves que apuntó Varian, me quedo con esta: Internet es superior a la prensa escrita, sencillamente porque es una mejor forma de distribuir y leer noticias. Para muchos es algo evidente, para otros es una blasfemia, pero el hecho está ahí y no se puede ocultar.

En el lado de los productores de noticias, simplemente no hay comparación entre la prensa escrita y la red: los costes de impresión y distribución suponen más de la mitad de los costes de un periódico, unos costes que un medio nacido en la red no tiene. Para los lectores, las noticias online tienen la ventaja de la actualidad y mayor facilidad de acceso a través de cualquier pantalla del hogar, y gracias al uso de hipervínculos, la lectura de noticias puede ser una experiencia mucho más enriquecedora.

Cualquier argumento que intente hacer prevalecer la prensa escrita frente a internet tiene que girar necesariamente en torno a razones nostálgicas. Quienes hemos entrado en el siglo XXI con unos cuantos añitos hemos vivido una época histórica, la transición de una sociedad analógica a una sociedad digital y siempre recordaremos con cariño ceremonias y rituales como comprar el periódico los domingos y leerlo en familia. Pero eso no debe cegarnos ante la realidad: aquella época ha pasado y ya no va a volver.

Todavía existirán periódicos impresos durante años, quizás algunas décadas, pero serán cada vez más caros y un artículo de lujo, por el que pagarán aquellos que quieran recuperar aquel ritual y revivir la experiencia del periódico en papel. El resto accederá a las noticias a través de cualquiera de sus dispositivos móviles, en cualquier momento o lugar; podrán ser noticias de pago o gratuitas, o puede que una mezcla de las dos. No es nada que no hayamos dicho antes en el blog. El mismo camino que ha seguido la industria de la música o que está comenzando la industria editorial, lo está emprendiendo desde hace años la industria de la prensa escrita.

Esa transición digital de la prensa es un proceso disruptivo en cámara lenta, que lleva ya años en marcha y que se va acelerando conforme pasa el tiempo. Todos los que han vivido en torno al negocio del periodismo escrito van a tener que reconvertirse y adaptarse a esta nueva era. Periodistas, transportistas, kioskeros, imprentas, distribuidores… todos deberán buscar la manera de adaptarse al nuevo escenario en el que, a pesar de todo, sigue habiendo oportunidades, porque todo fin supone un nuevo principio.

 

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¡Cuidado periodista! Un robot podría quitarte tu trabajo

Maximilian with Robot Zombie Scarecrow

Los avances de la tecnología ya han hecho posible crear programas que sean capaces de escribir informaciones periodísticas. Con unas cuantas líneas de código podemos crear un bot (aféresis de robot, por lo que usaré ambos términos en este post) que pueda redactar un texto articulado y coherente sobre la evolución de la bolsa o los resultados de un evento deportivo. No es ciencia ficción, es algo que ya existe y que empresas como Narrative Science han desarrollado hasta el punto de que compañías de la talla de Forbes ya han contratado sus servicios. ¿Es ese el futuro del periodismo? ¿Seremos sustituidos por robots?

Pues no. Como bien apuntaba Matt Waite en Poynter, si eres uno de los que se preocupan al leer párrafos como el anterior o predice el fin de la profesión periodística cuando se entera de que el Washington Post se planteó usar robots para poder cubrir los resultados deportivos en los institutos, debes parar y tranquilizarte. Por una sencilla razón, si un robot puede escribir una historia mejor que tú, no es por ti, sino por la historia, porque es una historia insulsa basada en datos y deberías estar gastando tu energía en otras historias que necesiten del toque humano.

Ya hay bots que pueden escribir noticias sencillas, y algunos hasta pueden hacer un texto decente, pero ya está. No hay nada más que añadir, solo que si temes que un bot puede quitarte tu trabajo, debes pensar seriamente si mereces ese trabajo. A pesar del título de este post, ningún robot va a quitar el trabajo a los periodistas, pero sí van a sustituirlos en muchas historias ingratas, pesadas y repetitivas. Pondré un ejemplo personal: en mi trabajo en el Congreso mandamos previsiones diarias con todos los eventos del día siguiente y hay veces que sumando ruedas de prensa, entrevistas, pleno y comisiones nos vamos a más de mil palabras. Seguramente sea mucho texto para lo que es una simple agenda, pero lo que quiero destacar es que es algo que le quita tiempo al redactor encargado de hacerla. Pueden ser quince minutos, media hora o una hora, pero las previsiones hay que hacerlas. Dado que el trabajo creativo de las previsiones es nulo, un bot podría encargarse de ello y estoy seguro de que nadie notaría la diferencia.

Con esto quiero decir que no hay que temer que el periodismo desaparezca por una invasión robótica. Pueden hacer un texto legible en el que analicen la evolución de unos datos, pero en un bot no puedes programar el instinto periodístico o la empatía. No será capaz de poner un rostro humano a la noticia, o de poder decidir un titular, pero sí puede ser muy útil a los periodistas para librarse de aquellas historias que no necesiten ninguna de esas cualidades. Cuando un robot puede escribir una historia mejor que tu, lo mejor es dejarle que lo haga y dedicarse a buscar mejores historias que solo un humano pueda escribir.

 

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¿Qué hara Jeff Bezos con el Washington Post?

Jeff Bezos
«Una empresa no debería acostumbrarse a ser brillante, porque el brillo no dura para siempre»

Ha pasado más de un mes desde que se anunció la venta del Washington Post a Jeff Bezos y ya conocemos más sobre sus planes: ha concedido una entrevista a su periódico y estuvo reunido con los periodistas del Post para tranquilizarles con respecto a su futuro. ¿Qué podemos sacar de esas dos muestras de las intenciones de Bezos? En mi caso, sensaciones contrapuestas ya que apunta cosas que no parece que sean la renovación que necesita el Post, y al mismo tiempo tiene ideas muy claras de cómo renovarlo todo.

Una de los aspectos que han quedado definidos es que a Bezos le gusta el periódico impreso y que apuesta por crear un paquete de noticias (o como quieras traducir news bundle) que se convierta en un ritual diario para los lectores. En otras palabras, reproducir en la web o la tablet lo que es el periódico impreso o una experiencia parecida. No creo que sea una buena idea, ya que supone ir a la contra de cómo los lectores, especialmente los más jóvenes, consumen hoy la información y olvida por completo las lecciones que se pudieran aprender del caso de The Daily.

En la entrevista, Bezos señala que el Post invierte energía, sudor y dólares en descubrir historias importantes, y después un puñado de sitios web resumen ese trabajo en cuatro minutos y los lectores pueden acceder a esas noticias gratis. Para cortocircuitar esa dinámica, sostiene que el Post debe convertirse en un paquete ritual diario, cuyo valor esté ligado a la coherencia y la conveniencia, no a la suma de las noticias. La gente comprará un paquete, no pagará por una sola historia. Aquí Bezos parece olvidar que muchas personas no quieren pagar por paquetes que contengan historias que no van a leer, y que a otras muchas personas les basta con un resumen de la noticia hecho en cuatro minutos como su mínimo exigible.

Pero si lo del paquete de noticias es desafortunado, no lo es tanto el ritual diario. Si pueden acostumbrar a los lectores a que consultar la página del Post, su app o su feed se convierta en algo tan normal como lavarse los dientes, tienen el 90% del trabajo hecho en la labor de monetizar los contenidos. Eso sí, es una tarea titánica, pero si fuera fácil lo haría todo el mundo, igual que aprovechar a ese otro grupo de personas que está dispuesto a pagar por el paquete de noticias. Aunque haya muchos que no, hay otros tantos que sí quieren pagar por sus noticias y por el ritual diario de informarse, y esos deben ser el objetivo de Bezos, al igual que el del resto de periódicos del mundo.

Es paradójico que al mismo tiempo que quiere mantener ciertas características de la vieja industria de los medios, Bezos tenga muy claro algunas de las reglas que deben aplicar la nueva industria de los medios. En la entrevista del Post, Bezos habla de la regla número uno, que debe ser “no seas aburrido. Algo tan simple nos dice mucho de la personalidad de Bezos, que ha visto al momento uno de los problemas más importantes de los medios en la actualidad: los medios ya no compiten entre sí, compiten con todo aquello que puede captar la atención del lector, sean libros, videojuegos, series, blogs… y para tener opciones de ganar esa batalla, no pueden ser aburridos. No se trata de meter animaciones y grafiquitos, o hacer textos cortos para no cansar, se trata de que la información sea agradable de leer, que no eche para atrás a nadie. Inculcar eso en los redactores del Post es otra tarea titánica para Bezos.

Pero Bezos tiene claras sus ideas, aunque algunas de ellas parezcan erróneas. Hace un tiempo, Amphibia habló de las lecciones de Jeff Bezos para los periodistas, una lectura muy recomendable en la que junto a recomendaciones obvias como ‘nunca dejes de experimentar’, ‘obsesión por los clientes’ o ‘piensa en el largo plazo’, encontramos otras que pueden darnos las claves de lo que puede ser el futuro Post, como ‘trabaja en grupos para dos pizzas’ (o como evitar la burocratización y la reunionitis), ‘empieza ya para evitar lamentarte después’ (hoy día, el segundo que llega no se lleva premio) o ‘sean tercos pero flexibles’ (no hay que ser un talibán para conseguir tus objetivos).

Todos los periódicos del mundo están expectantes y pendientes de las oficinas del Post para ver de qué manera puede Bezos renovar el diario. Habrá que estar muy atento a lo que hace Jeff Bezos con el Washington Post y desde EScomunicación, os lo iremos contando.

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Un año con Spundge

 

Hoy 23 de septiembre se cumple un año desde que creé el cuaderno de EScomunicación en Spundge, Periodismo para periodistas y, tras todo este tiempo, he de decir que estoy bastante contento con los resultados.

  • Spundge es una herramienta muy visual y, al contrario que otras como paper.li o scoop.it, el diseño es más limpio y legible, y permite consultar todos los elementos del cuaderno sin necesidad de abandonar la página.
  • Con Spundge puedes incorporar cualquier feed de noticias como fuente para tus cuadernos, lo que te permite utilizarlo como un lector secundario y acceder a esos artículos que leíste y quieres conservar. Además, puedes realizar búsquedas directamente desde Spundge en plataformas como Twitter, Facebook, Youtube, Linkedin, Google+, Flickr, Reddit, Vimeo… con la que la facilidad para encontrar contenidos es máxima.
  • Como archivo o repositorio, es una forma excelente de conservar artículos de interés. En este caso he centrado el cuaderno en periodistas hablando de periodismo: videos, tuits, seminarios y, sobre todo entrevistas a grandes periodistas como Jon Sistiaga, David Carr, Gumersindo Lafuente, Juan Antonio Giner, Enric González o Giles Tremlett.
  • Permite tener tus propios seguidores, pudiendo así llegar a mucha gente a la que igual no podrías alcanzar de otra manera. Y en ese sentido, puedo sentirme orgulloso de que Periodismo sobre periodistas haya conseguido 12 seguidores; no es mucho, pero es una buena cifra primero para una plataforma que aún es minoritaria como Spundge, y segundo para un cuaderno de Spundge en español con contenidos en español.
  • Y con eso enlazo con el principal problema de la plataforma, la cuestión del idioma. Spundge tiene un gran potencial y cubre una necesidad, la gestión de contenidos, en la que compiten varias empresas. Pero tan solo permite trabajar en inglés o francés, algo lógico para una empresa canadiense pero si quieren expandir su alcance, tener más idiomas, especialmente el castellano, sería un plus.

Con todo, si me preguntas si te recomendaría Spundge, te diría que sí sin dudarlo. Es una herramienta fácil de usar, visual, intuitiva, y cuyo potencial para editar y gestionar contenidos es inmenso. Con su plugin para Chrome, cualquier página web es susceptible de ser guardada en un cuaderno y su capacidad para importar feeds y buscar contenidos en las principales plataformas la hacen aún más versátil. Si Spundge diera el paso y se localizara al castellano, sería prácticamente perfecta, pero habrá que esperar de momento.

Spundge es una plataforma que puede ser algo grande; ojalá lo consiga y desde aquí apostamos por ella con Periodismo sobre periodistas.

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7 de cada 10 periodistas temen perder su puesto de trabajo

 

A principios de semana se dio a conocer el II Barómetro Easypress sobre la profesión periodística, que arroja unos datos bastantes descorazonadores sobre el futuro de la profesión. Cuando siete de cada diez periodistas en ejercicio temen por su puesto de trabajo, solo se puede calificar el estado de la profesión como crítico. El barómetro reafirma la tendencia pesimista que ya apuntaba el año pasado. Una gran mayoría de periodistas considera que su puesto de trabajo está en peligro y que la situación laboral en los medios de comunicación es precaria. Las expectativas en la profesión son poco esperanzadoras y la credibilidad del periodismo está en sus peores momentos.

¿Soluciones? Nadie tiene la varita mágica, pero los periodistas están comenzando a autoemplearse, creando sus propios medios de comunicación: un 16% de los encuestados ha creado un nuevo medio de comunicación propio como salida profesional y otro 10% tiene previsto hacerlo a corto plazo. En ese empeño, las TIC juegan un papel determinante, gracias a que cada vez los medios digitales son más valorados. Un 83% de los periodistas les atribuye la misma credibilidad que a los medios tradicionales, y el mismo porcentaje reconoce que el modelo de la prensa escrita evoluciona a la reducción del papel en favor de nuevos medios digitales.

Éstas son algunas de las conclusiones del barómetro, que puedes consultar en este mismo post o a través de este enlace.

 

 

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GTA V: Cinco razones por las que los videojuegos han cambiado la industria del entretenimiento

Quizás no se haya notado mucho si repasas los medios de comunicación, pero la salida de GTA V al mercado es posiblemente el estreno más importante del año en la industria del entretenimiento. No es una afirmación vacía, tan solo hay que repasar sus cifras: Ha costado más de 200 millones de euros -únicamente la tercera entrega de Piratas del Caribe ha costado más- y en su primer año se espera que coloque hasta 25 millones de copias, lo que supone unos ingresos de más de 1.000 millones de euros. Con estos números en mente, nadie puede negar la importancia de GTA V y que los videojuegos han cambiado por completo la industria del entretenimiento. Si todavía no estás convencido, aquí tienes cinco razones:

  • Como acabamos de ver, los videojuegos son la mayor forma de entretenimiento. Los números del estreno de GTA V son demoledores, pero es que todavía hay más: las cifras de consolas vendidas indican que las diez plataformas más vendidas de la historia han colocado más de 2.000 millones de consolas en todo el mundo y de esas, las consolas de última generación -PS3, XBox 360 y Wii- suponen más de 250 millones. La industria del videojuego ingresó 58.000 millones de dólares en 2012, sin incluir los juegos en dispositivos móviles. Para comparar, la industria del cine ingresó 34.700 millones de dólares en 2012.
  • Hace ya mucho tiempo que los videojuegos no son para niños. Hay un mercado para el videojuego infantil, pero no significa que todos los videojuegos sean para niños; es como decir que las películas son para niños basándose solo en las pelis de Disney. Cuando el jugador medio tiene 30 años de edad, lleva jugando como mínimo desde los 18 y casi la mitad de la población gamer son mujeres (47%) podemos afirmar con toda seguridad que los videojuegos son un entretenimiento tan para adultos como cualquier otro. Ya lo dije hace unos meses, precisamente por eso son la mayor forma de entretenimiento.
  • Contrariamente a los tópicos, los videojuegos son cada vez más una forma de entretenimiento social. Por un lado, el auge de los videojuegos online y las competiciones a nivel mundial están creando una comunidad de jugadores en todo el mundo, y hay quien ya vive de los videojuegos; incluso existe una Liga de Videojuegos Profesional. Por otro lado, la experiencia de jugar ya no tiene que ser en solitario: algo tan simple como quedar con los amigos para echar unas partidas al FIFA es algo cada vez más común. Ser un jugador ya no supone encerrarse a solas, es una experiencia que puedes compartir.
  • No hay medio que te sumerja en la historia mejor que los videojuegos. El propio GTA V es un buen ejemplo de ello, y hay muchos ejemplos más. Desde la legendaria saga de Monkey Island hasta el más moderno Skyrim, muchos videojuegos han creado una trama donde el jugador forma parte de la historia y la define con sus actos; bien sea con experiencias casi de película como Splinter Cell o Call of Duty, o a través de juegos de estrategia en los que el jugador usa su imaginación para llenarlos de detalles, como XCOM o Crusader Kings II. En ese aspecto, un buen videojuego no tiene absolutamente nada que envidiar a una buena película o un buen libro.
  • Los videojuegos son una nueva forma de arte. Puede que para algunos no, pero para el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) sí; tanto, que se ha hecho con una selección de videojuegos para su catálogo, con clásicos intemporales como Pac-Man, Tetris o Portal. Para el MoMA, los videojuegos son una disciplina artística y todo un ejemplo dentro del mundo del diseño. A pesar de eso, muchos no los aceptarán como tal, pero para todos aquellos que nos hemos emocionado con un videojuego, no nos cabe duda, son un arte, quizás en sus primeros momentos de vida, pero arte al fin y al cabo.

 

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