Algunos consejos para afrontar las crisis: el caso Gürtel

Hace poco mas de un año, cuando salió a la luz el caso Gürtel, nadie podía imaginar el impacto mediático que iba a tener, con portadas en los periódicos después de 14 meses, o sobre la imagen del Partido Popular y la clase política en general. Ayer mismo se produjo el último capítulo del culebrón con la renuncia de Jesús Merino y Luís Bárcenas como diputado y senador, respectivamente. El PP corta así los lazos con los únicos imputados que gozaban de la calidad de aforados. Todavía queda mucho sumario y tiempo por delante para ver las consecuencias penales del proceso, pero ¿se podría haber evitado?

No me malinterpretéis, no me refiero a si se podría haber evitado que cazasen a Correa y el resto de la trama, en eso creo que estamos de acuerdo en que caiga sobre ellos todo el peso de la justicia. Estoy hablando de un ejercicio de comunicación de crisis. ¿Cómo se podía haber contrarrestado el efecto negativo del Gürtel sobre el Partido Popular? En síntesis, el caso Gürtel es una trama externa al PP, aunque con contactos dentro del partido, que aprovechó dicha relación para conseguir contrataciones y tratos de favor mediante sobornos y regalos. La detención de los máximos responsables de la trama desencadenó un terremoto mediático que hoy continúa. Usaremos ese caso como referencia para ver las acciones a realizar cuando una crisis afecta a una empresa u organización.

Actúa rápido, pero con cabeza

En una situación de crisis, no se puede perder demasiado tiempo estudiando los datos y pensando tu reacción. La falta de respuesta y el vacío a los medios puede ser perjudicial para la organización ya que la opinión pública tenderá a pensar «el que calla, otorga». Pero tampoco se puede acometer una acción de comunicación mal preparada, sin fondo y apresurada. Hay que decidir muy deprisa el mensaje que se quiere transmitir y qué se va a hacer (rueda de prensa, página web, comunicado institucional…), cómo se va a hacer (para todos los medios, centrado en radios o televisiones, exclusiva para un medio…) y cuándo se va a hacer (¿mejor hoy o mañana? ¿pensamos en los telediarios de la noche o en las tertulias de la mañana?).

En el caso Gurtel, las detenciones fueron el 6 de febrero de 2009. La primera gran reacción del PP fue el 11 de febrero con la declaración de Rajoy acompañado de la plana mayor del Partido. Cinco días que podían haber sido mucho más livianos con una reacción más temprana. No siempre es fácil saber el momento adecuado para una acción de este tipo; según la crisis a la que nos enfrentemos, habrá que valorar si es peor hablar sin tener una estrategia clara o mantener el silencio pero, en general, es mejor salir y comunicar tu postura, aunque luego tengas que matizarla o corregirla. No se puede, y menos en los tiempos actuales, mantener a la opinión pública desinformada.

No es crisis, es oportunidad

Por su misma naturaleza, las situaciones de crisis conllevan gran exposición mediática y se puede aprovechar esa circunstancia para… para cualquier cosa, en realidad. Las acciones de la empresa en la crisis pueden publicitarse como ejemplo de buen hacer, elevando la reputación de la organización. Se puede realizar un cambio estructural, abandonando unos negocios por otros o cambiando el rumbo de la empresa. Las oportunidades para cambiar, reformar, reorientar el rumbo de la organización son muchas pero no todas buenas, por lo que habrá que andar con ojo. La inacción (o una acción mal  concebida) ante la crisis puede dañar la reputación de la organización y los cambios estructurales pueden venir forzados por que la empresa pierda sus clientes o sus cuentas. Todo cambio es más o menos traumático y si algo es una crisis, es cambio.

El PP tenía la oportunidad con el caso Gürtel de demostrar la incompatibilidad con la corrupción que pregonaba Aznar en su momento. Y ahí los resultados son dispares. Esperanza Aguirre no ha dudado en cesar a todos los imputados de la Comunidad de Madrid y a Rajoy no le tembló el pulso con los alcaldes y cargos intermedios implicados. Pero el caso de Bárcenas y Merino, o el circo montado en la Comunidad Valenciana con los trajes de Camps, no ha ayudado precisamente a que el PP transmita la idea de que corta toda relación con la trama Gürtel.

En resumen, cuando una organización o empresa se enfrenta a una crisis, tiene que decidir con rapidez cómo va a actuar y ejecutar ese plan sin dilaciones innecesarias. Al mismo tiempo, hay que intentar aprovechar  la  crisis para conseguir algún efecto beneficioso para la empresa y que salga reforzada de la misma. Por supuesto, no es tarea fácil y exige mucho trabajo, pero las organizaciones que logran salir reforzadas positivamente de una crisis son mucho más fuertes y están mejor preparadas para crisis futuras. Por ello, hay que estar siempre preparado para combatir las crisis y aprovechar las oportunidades.

Los gabinetes de prensa (II): Acciones y reacciones

La función más notoria de un gabinete de prensa es siempre la comunicación externa, la gestión de las relaciones entre la organización a la que representa y los medios. Las variables en estas relaciones son múltiples, tantas como gabinetes y medios existen, pero al eliminar todo lo accesorio nos quedamos con dos tipos, las acciones y las reacciones.

Acciones del gabinete de prensa

Todo gabinete tiene como objetivo trasladar las ideas/valores/mensajes de su organización a la opinión pública vía medios de comunicación o a través de campañas específicas. Para ello, el profesional del gabinete establece el mejor modo y manera de que esas ideas/valores/mensajes lleguen a su público objetivo, la opinión pública, con la intermediación de los medios de comunicación. Cuando es el gabinete el que lleva la iniciativa en la comunicación es cuándo hablamos de acciones del gabinete de prensa.

¿Qué herramientas pueden ser usadas en las acciones? Sencillamente, cualquiera que sirva para conseguir el objetivo fijado. La presentación de un nuevo producto, por ejemplo, puede realizarse mediante una rueda de prensa a todos los medios, o con un encuentro específico con un selecto target de especialistas. Otra posibilidad es crear una identidad on-line para ese producto y darle notoriedad mediante la presencia en redes sociales. La estrategia a seguir dependerá del objetivo que perseguimos y de cúal es la idea/valor/mensaje que debemos transmitir.

Pongamos otro ejemplo, más relacionado con la comunicación política, y que además es el mayor exponente de acción que puede realizar un partido político: la precampaña y campaña electoral. El objetivo es conseguir el mayor número posible de votos y ganar las elecciones, y para ello los partidos desarrollan una gran variedad de acciones: mítines diarios, gestión de entrevistas y presencia en debates en todos los medios de comunicación, creación y/o renovación de la identidad digital… El gabinete de prensa de un partido político no realiza todas esas acciones, pero está presente en todas ellas para unificarlas y asegurar que los recursos se destinan al objetivo. Y por experiencia puedo decir que es uno de los momentos más difíciles, y a la vez más gratificantes, que puede vivir un gabinete.

Reacciones del gabinete de prensa

No obstante, es más habitual que el gabinete de prensa deba responder ante una circunstancia externa, esto es, ejercer una reacción ante una situación determinada que exige una respuesta comunicativa por parte de la organización. Dependiendo de la naturaleza del hecho que genera la reacción, los instrumentos a utilizar serán unos u otros. Si se ha detectado una corriente de opinión negativa hacia la empresa, el gabinete de prensa debe corregirla o atenuarla mediante comunicados, apariciones públicas, o utilizando las redes sociales. Si una noticia aparecida en un medio puede ser beneficiosa para la organización, el gabinete debe reaccionar y aprovechar ese gancho para conseguir mayor presencia o impacto en la opinión pública, a través de una rueda de prensa, la gestión de una entrevista con ese u otro medio o, simplemente, incorporando esa noticia en sus futuras acciones como ejemplo de las bondades de la empresa.

Pongamos otro ejemplo relacionado con la política. El Gobierno socialista está siendo criticado desde el principio de la legislatura por la oposición, especialmente el Partido Popular, porque no toma medidas concretas para combatir la crisis. Ante esta crítica, «el Gobierno no hace nada«, el PSOE ha contrapuesto la idea de que «la oposición no arrima el hombro» y la ha trasladado reiteradamente por boca de sus dirigentes políticos en sus intervenciones públicas. La repetición del mensaje genera un estado de opinión y es ahora la oposición la que debe corregir dicho estado. Ha habido una reacción ante una situación externa que exigía una respuesta.

Creo que queda claro que no se puede hacer una clasificación más allá de estos dos tipos, por la misma imprevisibilidad que conlleva el trabajo del gabinete. Así, la única constante de un gabinete de prensa es que debe estar permanentemente atento para acometer las reacciones que sean necesarias y simultanearlas con sus propias acciones.

El trabajo de ser diputado

Que el Congreso de los Diputados (y también el Senado) haya acordado celebrar plenos y comisiones en los meses de enero y julio no debía haber levantado tanta expectación. Bien es cierto que nadie entiende por qué el artículo 73 de la Constitución marca los períodos de sesiones de septiembre a diciembre y de febrero a junio, pero en el tiempo que llevo en la Cámara Baja, los meses de enero y de julio tampoco han sido precisamente ociosos. Siempre ocurre algo que hace que la Diputación Permanente deba reunirse y escenificar de nuevo el circo político.

También es verdad que hay críticas y más críticas al espectáculo del Pleno del Congreso con los escaños prácticamente vacíos. Es una noticia que, casualmente, surge cuando no hay más noticias que esa y yo, aunque sea políticamente incorrecto, rompo una lanza a favor de sus señorías. Ante la metáfora habitual de que cualquier trabajador español que no esté en su puesto de trabajo corre el riesgo de ser despedido y que, por tanto, los diputados y senadores deberían estar en sus escaños, yo opongo una realidad, también muy española: «tres trabajando y el resto mirando». Exceptuando a los diputados que deban debatir el punto concreto del orden del día que se esté tratando en ese preciso instante, el resto tiene el mismo papel que un grupo de jubilados viendo a unos obreros cavar zanjas o, aún mejor, que una grada de ultras abucheando al equipo rival.

No por estar sentados en el escaño van a trabajar más, incluso al contrario. Me lo dijo un diputado zaragozano a los pocos meses de entrar en el Congreso. Si no te toca defender ningún punto del Pleno, trabajas en tu despacho, preparando intervenciones, redactando iniciativas, atendiendo llamadas, asistiendo a reuniones… En lo que va de legislatura se han tramitado más de 90.000 iniciativas, eso no sería posible si estuvieran obligados a permanecer en sus escaños. Quizás es que estando yo dentro, lo veo de otra manera, pero tampoco se puede criticar sin conocer todos los datos. Otra cosa es la mala imagen de la clase política, que no tiene nada que ver con los escaños vacios en la Carrera de San Jerónimo y que tiene muy difícil solución…

Manifiesto «En defensa de los derechos fundamentales en Internet»

Hoy es el día que el Gobierno tiene previsto aprobar la Ley de Economía Sostenible, con la famosa Disposición Adicional Primera que permite interrumpir Internet, previa autorización judicial, a aquellos abonados que descarguen archivos protegidos por derechos de autor. Creo que el Ejecutivo no sabe bien lo que le espera al cometer tamaña torpeza, y lo cierto es que se le acaban a uno los calificativos para denunciar este atropello. Por ello, me sumo a la publicación del Manifesto en Defensa de los derechos fundamentales de Internet. 

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

  1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

El debate del IVA y cómo se comunica

Una cosa sí se puede decir del debate sobre la subida del IVA de ayer en el Congreso. En el ámbito de la comunicación, generó una expectativa que normalmente sólo se reserva a debates del Estado de la Nación o duelos Zapatero-Rajoy en plenos extraordinarios. Los mismos grupos políticos estaban afectados por esa expectativa, llamando a filas a sus diputados para tener la menor cantidad de ausencias, algo que ya había ocurrido en otros casos, pero lo que nunca había visto yo en los cinco años que llevo en la Cámara Baja era al propio Presidente del Gobierno asistiendo al debate de una moción y la votación posterior.

Todo ello da muestra de la importancia que adquirió este punto del orden del día. El PP tuvo olfato para presentar esta iniciativa en el momento adecuado, consiguiendo la máxima exposición mediática y generando interés sobre el tema. El PSOE no tuvo más remedio que reforzar los acuerdos que consiguió en los Presupuestos Generales del Estado para no perder la votación, ante la oposición de la mayoría de los partidos a la subida del IVA.

Los mensajes de una y otra parte fueron claros. Los que votaron a favor de la iniciativa y retirar la subida del IVA argumentaron que era una subida injusta de un impuesto que afecta a todos, que no serviría para su objetivo y que no era el momento para plantearla, entre otros aspectos. Los que votaron en contra, que serviría para garantizar la protección social, que al estar dentro del euro es de los pocos mecanismos de política económica que nos quedan, o que sin unos ingresos solidos del Estado las cosas irán a peor.

Todos ellos tienen su parte de razón, pero nos centraremos en PP y PSOE. El PP está machacando con un mensaje claro: subir los impuestos reducirá la actividad económica y el consumo y bajarlos la incentivará, como ya ocurrió en el 96, acompañándolo de recortes en los gastos de las Administraciones. El PSOE busca transmitir que para mantener la protección social, necesita más ingresos y que el IVA es el impuesto donde más margen hay con respecto a otros países de la UE y que los efectos de la subida no serán tan perniciosos.

Ése es uno de los puntos clave: los efectos de la subida. Siendo claros, ni yo ni nadie puede prever con exactitud cuáles serán. Los precedentes de los años 93 y 95 no invitan al optimismo, pero también es cierto que la España de 2010 no tiene que ver con la de medidados de los 90. Sí tengo la seguridad de que el (posible) aumento de ingresos no servirá de nada si no se toman medidas para incentivar la creación de empleo, y ahí el Gobierno sigue en sus trece, con medidas a corto plazo y sin abordar el fondo del problema.

De todas formas, en lo que a comunicación se refiere, el PSOE lleva las de perder, por una razón muy sencilla: el desgaste siempre es mayor en el que gobierna que en la oposición. El gobernante ha de tomar medidas impopulares en ocasiones y debe asumir el desgaste que conlleva. Para la oposición siempre es más fácil oponerse por sistema (se tenga o no razón, ese es otro debate) y más en un tema tan sensible como la subida de impuestos. Por mucho que el Ejecutivo lo justifique con el tema del gasto social y la protección de los parados (a la que están obligados, por cierto, no es ninguna prebenda graciosa del PSOE), al final el mensaje que queda es que sube los impuestos a todos y eso es muy difícil de maquillar.

The rise and fall of the political correctness

In the late 20th century, the political correctness became a movement in his own rights, almost an art of renaming things to avoid hurting any sensibilities. Nowadays, being politically correct is taken granted in any public figure. No one wants to hurt the feelings of any colective, specially in countries like the United States, where sueing is one of the national sports. In Spain, we haven’t reached that point, but we have embraced the political correctness without hesitation and a bit of joy.

Our political class is the one who has worried more about being politically correct. In a country like ours, with a strong system of territorial divisions, the Estado de las autonomías, and a stronger sense of dispute between neighbours, the political leader has to be very careful with is statements and interviews. The risk of underestimating other colective or autonomía is always there, and so, the political correctness and the carefully-prepared speeches are common places in the public appearences of our media figures.

That risk is not exclusive to politics. Sports, culture, economics… all the fields that implies public exposition are subjected to political correctness. In fact, as the information society developes and the amount of information and media grows, it’s becoming more and more difficult to escape and being politically incorrect. Someone, somewhere, will notice and you’ll be instantly booed and even humiliated. Thus, only comedians are allowed to break this wall in the context of humour, and not always.

Is it good? Any form of repressing the freedom of speech is wrong, but that freedom doesn’t allow you to say anything you want. All legal codes in the world define and delimitate the rights and freedoms of  their citizens and that’s the only criteria that should be used. Not a criteria whose only value is that is fashionable or classy. That is what is wrong.

Adolescentes a los 30

Un tema que regresa cíclicamente a los foros políticos españoles es la alternancia en el poder y la conveniencia de imitar el modelo americano de dos mandatos. Tenemos una democracia todavía bastante joven, con tan sólo cinco presidentes del Gobierno desde 1978, de los cuales Adolfo Suárez tuvo que dimitir por falta de apoyos, Calvo-Sotelo ni siquiera se volvió a presentar y Felipe González no dejó de presentarse por el PSOE hasta que perdió… Sólo Aznar se retiro voluntariamente de la política y queda por ver qué hara Zapatero en 2012.

Creo que nadie puede discutir las bondades de imitar el modelo americano y limitar las presidencias del Gobierno a dos mandatos, consecutivos o no. Eso permitiría a la clase política una muy necesaria renovación, con nuevas caras y (con suerte) nuevas ideas. Pero, como tantas cosas en el ordenamiento jurídico español, haría falta un consenso muy amplio entre todas las fuerzas políticas, ya que esta limitación de mandatos tendría que incorporarse a una Ley Orgánica, y la Ley adecuada es la Ley Electoral. Pero la reforma de la Ley Electoral es un melón que ningún partido quiere abrir, excepto IU, porque significaría salir perdiendo en el reparto de votos (excepto en el caso de IU, de nuevo).

Cuando podamos abordar esta reforma y, más aún, cuando se pueda abordar sin luchas políticas la reforma de la Constitución para temas como la sucesión de la corona o la ampliación de los períodos de sesiones de Congreso y Senado, podremos empezar a hablar de que la democracia en España está más que consolidada y madura. Hasta entonces, aún somos unos adolescentes, a pesar de pasar de los 30…

Después del debate, el copo de nieve

Bueno, técnicamente el debate no ha acabado, pero a las 13:30 de la tarde no espero que haya ningún gran anuncio. Hoy se ha producido el primer debate de altura en el Congreso entre el presidente del Gobierno y los líderes de la oposición en este período de sesiones. Realmente, no ha sido el mejor de los debates que he visto en esta Cámara, y tras escuchar a los diferentes portavoces, me reafirmo en la opinión previa que tenia. Cada partido se ha enrocado en sus posiciones y no piensan salir de ellas hasta las próximas elecciones, en las que (previsiblemente) irán a la yugular y a la caza del voto. Sentada esa premisa, ya dan igual los ofrecimientos de pactos o el echar en cara rechazos anteriores, y el debate se queda en un concurso de aplausos… y de titulares.

Evidentemente, la atención mediática sobre este tipo de sesiones es mucho mayor que en un pleno ordinario, y aún sin haber acabado el debate, ya proliferan artículos de opinión, análisis con las claves de cada discurso, twitters en tiempo real de los diputados desde sus escaños (yo me había planteado hacerlo así, menos mal que no lo hice porque no habría podido), encuestas para dilucidar quien ha ganado el debate… Es una tonteria, cada medio ya tiene su ganador, y no ha esperado precisamente al debate para decidirlo.

Pero esta sobreabundancia de información en tiempo real me ha llevado a reflexionar sobre si realmente es necesaria. Si tuviéramos que traducir en papel todos los bits que se han creado con motivo del debate (incluyendo estos que está leyendo), no nos valdría con un periódico completo, ni siquiera una edición dominical. Esto mismo pasa con los eventos deportivos y no ocurre nada, se genera mucha información que tiene su propio impacto. Pero precisamente en el entorno deportivo ha ocurrido un fenómeno que puede trasladarse a la información política.

El copo de nieve de Koch es una buena metafora de este fenómeno. Es una figura fractal de un copo de nieve del que puede hacerse infinitas iteraciones, pero en un espacio limitado. La sobreabundancia de información hace que conozcamos todo lo imaginable, desde como entrena el Barcelona, hasta las fichas médicas de los jugadores del Madrid, pero todo ello dentro del espacio limitado de la información deportiva, en la que no sé yo si tiene sentido conocer los planos de la casa de Cristiano Ronaldo, pero también eso está al alcance.

En política está pasando lo mismo. Conocemos desde cómo ha preparado Zapatero su discurso a las tablas comparativas de silencios y aplausos en las intervenciones, pero también si los diputados han bostezado mucho o poco, o lo que estaban viendo en sus pantallas mientras los líderes hablaban. Cuando la información a cubrir es limitada en el tiempo y el espacio (el debate de hoy por ejemplo), pero la atención mediática es tan masiva, se genera una sobreabundancia de información en la que los medios, para distinguirse de los demás, deben centrarse en detalles cada vez más pequeños, concretos (como el número de veces que Rajoy diga «pacto» o Zapatero «crisis») e incluso irrelevantes.

¿Y en qué se traduce esto? En varios temas sobre los que hablaré muchas veces, como son la desaparición de la figura del gate-keeper, la especialización de la información, la importancia de la reputación y la marca, las redes sociales en la comunicación o la economía de la atención.

¿Y entonces al final, qué me ha parecido el debate? Pues mira, empate a cero, aburrido y sin goles. Si lo sé, me quedo en casa y lo veo por televisión.