Espacio infinito

Hoy en día, tenemos espacio de almacenamiento prácticamente ilimitado y gratuito en la red para guardar todo lo que deseemos. Gmail te ofrece 15 gb para guardar tus correos electrónicos y Yahoo! te da espacio ilimitado siempre que no abuses; Flickr te da 1 tb de espacio para tus fotos; Dropbox te permite hasta 18 gb de almacenamiento en la nube… Para los que peinamos alguna cana, tanto espacio parece un sacrilegio. Yo he usado cuentas de correo con 2 mb de capacidad, de forma que tenías que borrar correos para seguir recibiendo, y tampoco hace tanto tiempo de eso… bueno, sí, hace más de una década, pero el concepto de espacio ilimitado y gratuito es algo más reciente. Ya lo decía Chris Anderson en Free: La Ley de Moore no solo afecta a la potencia de los procesadores, también a la capacidad de almacenamiento y por eso nos encontramos en el punto donde estamos.

¿En que afecta eso al periodismo o a los medios de comunicación? En mi opinión, en que todavía actúan en la red como si hubiese limitación de espacio. Los textos siguen siendo cortos y pensados para una página de periódico, aunque hay excepciones, y los vídeos no pasan de dos minutos para no cansar al espectador; solo la radio se salta esa norma y es gracias al formato podcast, del que tendría que aprender la televisión. Pero ya no existen limitaciones de espacio así que podemos saltarnos todas las convenciones. Los reportajes pueden ser tan largos o tan cortos como sea preciso y los vídeos pueden ser auténticas películas documentales de hora y media si es necesario. Si tu audiencia no tiene límites, tampoco debes ponerlos tu.

 

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La prensa y los intermediarios en internet

intermediarios en internet

Ayer leí este post de Ricardo Galli sobre el mito de los intermediarios en internet. En resumen, Galli expone que internet no ha eliminado los intermediarios, todo lo contrario; se han multiplicado los intermediarios, desde buscadores y tiendas online hasta redes sociales o reservas de viajes. Sin embargo, que haya más intermediarios en internet no implica que la comunicación sea más lenta. Esa intermediación múltiple hace posible una comunicación más eficiente y en tiempo real, aumentando la complejidad de nuestra sociedad, y eso conlleva que hagan falta más elementos que permitan la comunicación entre personas y entidades diversas y localizadas. “En cualquier sistema, mayor complejidad exige una mayor número de elementos de comunicación, procesamiento y control”, resume Galli.

Ese texto me ha llevado a reflexionar sobre cómo puede aplicarse esa teoría al ámbito de los medios de comunicación. No hace tanto, escribí un post sobre por qué desaparecen los intermediarios de la comunicación en el que señalaba que las tecnologías de la información y la comunicación han acortado la distancia entre emisor y receptor, eliminando a los intermediarios del proceso comunicativo. Podríamos entonces deducir que estamos sustituyendo unos intermediarios, los medios de comunicación, por otros, los intermediarios en internet, pero no es tan simple como eso. Los medios de comunicación han sido una industria muy poderosa, centrada en informar al público y vigilar a los distintos poderes de la sociedad, al menos en teoría. Los intermediarios en internet son tantos y tan diversos que no podemos asignarles una característica común, más allá de intermediar, pero esa intermediación sirve para conseguir una comunicación más directa, por paradójico que resulte.

Tomemos por caso el reciente golpe de estado en Egipto. Gracias a las tecnologías de la información y los nuevos intermediarios en internet, hemos podido seguir en tiempo real todo lo que ocurría en El Cairo y no me extrañaría que gente en occidente se haya enterado antes de que el Ejército había depuesto a Mohamed Mursi que algunos ciudadanos egipcios. En cambio, cuando Hosni Mubarak llegó al poder en 1981, la situación fue a la inversa: muchos occidentales ni siquiera se enterarían, frente al pueblo de Egipto al que la noticia llegó con mucha más rapidez.

Por tanto, y en lo que se refiere a los medios de comunicación, el aumento de intermediarios en internet ha hecho que el proceso comunicativo se acelere, porque cada capa de intermediación consigue acelerar el proceso. Podríamos llamarlo una intermediación suave, frente a la intermediación dura, personificada por los antiguos medios de comunicación, que ejercían una labor muy intensa de criba y filtro de la actualidad, ralentizando en muchas ocasiones el proceso. Es por eso que el público tiende a buscar cada vez más su información en aquellos intermediarios suaves, más rápidos y eficientes, dando de lado a los intermediarios duros, más lentos y poco operativos.

La cuestión es si los medios de comunicación podrán pasar de ser intermediarios duros a intermediarios suaves, y pasar de seleccionar y filtrar la actualidad a hacer que la información llegue cuanto antes a quien la demanda. Ahí está el reto para los medios de comunicación del futuro.

 

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Los medios deben convertirse en plataformas

En la economía de los átomos, es muy díficil vender menos cantidad por más dinero; lo normal es vender más por más o incluso menos por menos, y en muy raras ocasiones interesa vender más por menos. En la economía de los bits, la situación es muy diferente. Sigue siendo igual de difícil, o incluso más, vender menos por más dinero, porque la oferta supera con mucho a la demanda, especialmente en lo que a información se refiere. El vender más por más o menos por menos son estrategias que pueden ayudarte a mantenerte a flote, pero mientras la oferta supere a la demanda, tu producto tiene que ser realmente bueno o único. Y finalmente, es en la economía de los bits donde la estrategia de vender más por menos tiene sentido, pues el único coste fijo es el coste de creación; todas las copias que vendas posteriormente tienen el mismo coste de replicación: cero, o una cantidad tan cercana a cero que compensa redondear hacia abajo.

Los medios de comunicación españoles van a poner en marcha sus muros de pago después del verano, y habrá que ver cuál es la estrategia que eligen. Quieren vender lo mismo por más dinero, algo que no entra dentro de los procesos que hemos visto y que en la economía de los átomos sería impensable, a no ser que tengas un producto excepcional. En la economía de los bits, ocurre lo mismo; ninguno de los productos que ofrecen los medios supone una propuesta de valor añadido de suficiente entidad como para pagar por ella. Publicar en internet requiere pensar en tu audiencia de una manera diferente, porque ahora la audiencia dispone de toda la información imaginable. Como los medios de comunicación ya no son los proveedores únicos de información, mucha de esa información es gratuita, así que la mayor parte de las noticias se han convertido en una commodity, un producto básico por el que nadie pagará precios de artículo de lujo.

Henry Ford ya lo dijo hace más de cien años: “Si hubiera preguntado a mis clientes que necesitaban, me habrían dicho que un caballo mejor”. No basta con poner el periódico de siempre en internet; hay que ser más inventivos y pensar en modelos y formatos que todavía no existen. O incluso copiar modelos de éxito de otros campos, como Facebook, Linkedin, Twitter o Whatsapp. ¿Qué tienen en común todas estas plataformas? Para empezar son eso, plataformas en las que son los usuarios los que producen el contenido y lo comparten entre ellos, sin intermediarios ni filtros. De esa ingente cantidad de contenido a la que ofrecen un canal de difusión, consiguen un valor que es el que luego utilizan para conseguir financiación, aunque aún no tengan modelo de negocio. Y solo cuando ya tienen un modelo de negocio apuntalado es cuando pueden empezar a generar ingresos cobrando a sus usuarios, bien en forma de inserciones publicitarias, planes de suscripción o servicios premium.

El problema de los medios es que pensar en usar el modelo de negocio que tienes en la economía de los átomos y pasarlo tal cual a la economía de los bits no va a funcionar. O cambias y adaptas el modelo a la nueva realidad en la que te mueves, o más pronto que tarde te vas a estrellar. Y si no, al tiempo.

 

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10 pensamientos sobre el futuro del periodismo (edición 2013)

Futuro del periodismo

Hace dos años escribí este post y ya le hacía falta una puesta al día. He aquí los 10 pensamientos sobre el futuro del periodismo, edición 2013.

  • Los medios de comunicación de masas ya no son viables. Los periódicos, las revistas, la televisión, la radio, el cine… todos los medios basados en audiencias masivas van a desaparecer, porque los públicos masivos son cada vez más escasos, especialmente en lo que a consumir noticias se refiere.
  • Por tanto, el gran público no es a quién deben dirigirse los medios a la hora de buscar fuentes de ingresos. Deben mejorar sus encuestas y mediciones de audiencia para encontrar a aquellos que por obligación o gusto consuman más noticias y enfocar sus ofertas hacia ese colectivo. Pueden ser un 10%, un 5% o un 1%, pero están ahí y dispuestos a pagar por la información.
  • Hoy, se llenan muchas páginas de periódicos y horas de radio y televisión con informaciones realizadas con cuatro llamadas a las fuentes y un copiapega de notas de prensa. Eso ya no basta y nadie va a pagar por ese tipo de periodismo o por noticias que puedes encontrar gratis en otros lugares.
  • El periodista del futuro tiene que volver a las raíces del periodismo. Hay que salir a la calle y buscar la noticia allí donde se produzca, encontrar lo que alguien no quiere que se publique. Esa es la razón de ser del periodismo y es por lo que el público está dispuesto a pagar, como ha hecho desde hace más de cien años.
  • El periodista del futuro no puede pensar en un solo formato. De aquí a unos años, las divisiones entre medios escritos y audiovisuales van a difuminarse cada vez más y el periodista deberá ser capaz de redactar un texto, montar un vídeo, locutar una pieza y editarlo todo en una página web, eligiendo el formato más adecuado para la historia que va a contar.
  • El periodista del futuro será un medio y una marca en sí mismo. Al igual que en el resto de industrias, la época en que un periodista entraba de aprendiz en una empresa y se jubilaba en ella ha terminado. La inmensa mayoría de periodistas trabajarán en muchos y diversos medios a lo largo de su carrera, y tener una marca personal propia y reconocible será su portafolio, currículo y tarjeta de presentación.
  • Los medios del futuro serán mucho más pequeños, una consecuencia lógica del punto 1. Eso no significa que sean menos profesionales o que no puedan hacer frente a gastos como corresponsalías o enviados especiales, al contrario. Al eliminar muchos gastos innecesarios que lastran hoy a los medios de comunicación de masas, podrán dedicarse a hacer periodismo y no a equilibrar cuentas de resultados.
  • Los medios del futuro no deben limitarse al negocio de la información. Para una medio con una marca consolidada, la posibilidad de organizar seminarios y conferencias bajo esa marca no es nada desdeñable y no tiene porque ser algo exclusivo de la prensa económica.
  • Los medios del futuro tampoco deben limitarse a un solo formato. Para no depender de una sola vía de ingresos, deben sacar sus informaciones en todos los formatos posibles: web, edición en papel, libros electrónicos, podcasts, vídeos… Solo así podrán aprovechar las posibilidades de la larga cola.
  • El futuro del periodismo está lleno de posibilidades, como ya he dicho alguna vez, pero para poder alcanzar ese futuro hay que dejar de pensar en cómo mantener unos medios de comunicación cuya estructura está anclada en el pasado y empezar a pensar ya en cómo construir los medios de comunicación del futuro.

 

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En medio del gran cambio

Todavía nos encontramos en medio del gran cambio en los medios de comunicación. Cualquiera que piense que por tener éxito hoy tendrá éxito mañana es un idiota»

 

Jim Vandehei, Editor Ejecutivo de Politico, en una entrevista en Paidcontent mostrando que tiene las ideas muy claras.

 

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Las otras víctimas de la desaparición de la prensa

Leo en PRnoticias que hay 25.000 kioskos menos desde que comenzó la crisis y recuerdo este post, que escribí hace casi tres años, donde ya apuntaba que la transición digital iba a tener consecuencias nefastas en el nivel de los intermediarios. Las cifras de los kioskos muestran que la caída de la prensa no es algo que solo tenga consecuencias en la profesión periodística; hay varios negocios que dependen de las publicaciones impresas para sobrevivir y que se enfrentan a un futuro incierto.

Las empresas de distribución y reparto van a perder una parte muy importante de sus ingresos a medida que revistas y diarios disminuyan sus tiradas y, desgraciadamente, desaparezcan. Las imprentas dedicadas a publicaciones periódicas también tendrán que reconvertirse si quieren sobrevivir; en un futuro dominado por la impresión por demanda y la lectura en dispositivos portátiles, las grandes rotativas de antaño pierden toda su razón de ser. Y después está el tema de los kioskos.

Para muchas generaciones de españoles, el kiosko ha sido una constante en sus vidas, el espacio donde había un producto adecuado para cada edad: chicles y golosinas para los más pequeños, comics y revistas para los adolescentes y libros y periódicos para los adultos. Por supuesto, eso es una separación artificial pero el kiosko es algo tan cotidiano en nuestras mentes y nuestras calles que muchos barrios de nueva construcción no se han considerado completos hasta que no han tenido su propio kiosko. Hoy, ese modelo está al borde de la extinción y debe replantearse su futuro.

El kiosko tiene unas condiciones únicas y privilegiadas, situados en puntos estratégicos de gran afluencia. Para sostener esos negocios frente a la caída de ventas de las publicaciones periódicas, han de fomentar nuevas vías de ingreso. La venta al paso, por impulso, tiene que complementar a la venta fija diaria, al cliente de toda la vida. Y para ello, el kiosko debe aprovechar todas las vías a su alcance, imaginando nuevas formas de atraer al público. ¿Kioskos que ofrecen wifi gratis? ¿Poder pagar con tarjeta de crédito cuando compras el diario y tus revistas? ¿Servicio a domicilio y que lleven las publicaciones a tu casa? Es el momento de inventar el kiosko del futuro, porque el del presente tiene sus días contados.

 

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George Lucas y Steven Spielberg predicen la implosión de Hollywood

George Lucas y Steven Spielberg

George Lucas y Steven Spielberg no son sospechosos de estar en contra de la industria del cine; responsables de sagas como Star Wars o Indiana Jones, podría incluso decirse que son el paradigma del director de éxito, cuyo solo nombre ya es una garantía en taquilla. Por eso cuando ambos predicen una implosión del cine de Hollywood causada por las TIC , hay que escucharles.

 

 

El motivo para ese derrotismo no puede ser más lógico y evidente. El cine compite con todo el contenido y opciones que ofrece la red, y eso incluye plataformas como Netflix, Hulu o incluso Youtube; además, ha de competir con otras formas de ocio digital como son los videojuegos, una industria que mueve mucho más dinero que la del cine. El cine ha perdido la posición de privilegio que tuvo durante el siglo pasado, como el medio de comunicación de masas más espectacular, el único que podía ofrecer sensaciones imposibles de encontrar en otro lugar. Hoy, todo eso ha cambiado.

Tal y como indican Lucas y Spielberg, en el futuro puede que nos encontremos con que cueste 50 euros o más ir al cine, o que haya películas más baratas que otras en función de sus expectativas en taquilla. El cine permanecerá y seguirá habiendo blockbusters capaces de generar más de mil millones en taquilla, pero cada vez serán menos y la “clase media” de las películas irá desapareciendo, quedándonos con los grandes éxitos por un lado y los fracasos en taquilla, por otro. Todas esas otras películas pasarán directamente a consumirse en televisión o internet, y a estar disponible para su consumo futuro en una economía de larga cola. Al igual que ocurre con la prensa, el cine es un medio de comunicación de masas que ha perdido su razón de ser en esta era de hiperconectividad a todos los niveles y que tiene que reinventarse.

Fíjaos que en ningún momento hablan de piratería como la causa de sus males. Algunos cineastas están viendo las orejas al lobo, veremos si la industria del cine en su conjunto puede mostrar la misma clarividencia.

Visto en Error 500

 

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El muro de pago: ¿salvará a los dinosaurios de la prensa?

muro de pago

Hoy estrena su muro de pago el Washington Post, con un modelo de los denominados porosos, en los que se permite la navegación casual y se cobra a los usuarios más asiduos. Es el modelo que está usando el New York Times y que ha hecho que tenga ahora más de 676.000 suscriptores, una cifra que para sí quisieran los diarios españoles El País y El Mundo, que implantarán modelos similares después del verano. ¿Pero tiene futuro un muro de pago en nuestro país? Mi opinión es que sí, un muro de pago como tal puede triunfar en España, pero no va a ser la salvación de la prensa en internet, al menos de la española.

El problema de los periódicos en internet no es que sus contenidos aparezcan en Google News; eso como mucho es un pequeño inconveniente. El auténtico problema es que no están buscando maneras alternativas para compensar la caída de la publicidad que, como vimos hace poco, tiene mucho recorrido aún. De momento nos encontramos con iniciativas como CineOrbyt o los libros de El País Selección; la primera me recuerda a cuando todos los diarios empezaron a regalar DVDs y la segunda es como cuando empezaron a regalar libros, en ambos casos fueron maniobras de marketing para intentar frenar la caída inexorable de la venta de ejemplares. De las dos, es la última la que más interesante me parece, pero no han sido capaces de difundirla bien, y eso que hay libros como éste que solo por su valor histórico merecen la pena. En lo que se refiere al cine, en cuanto en nuestro país tengamos una plataforma como Hulu o Netflix que pueda llegar a acuerdos con todas las distribuidoras, intentos como CineOrbyt simplemente desaparecerán.

Por eso, cuando veo que quieren implantar su muro de pago, me parece un paso en la buena dirección, pero insuficiente. Es lógico y razonable que los periódicos quieran cobrar por sus contenidos; ahora bien, esperemos que sea por contenidos originales y que merezcan la pena. Cuesta mucho que un lector se rasque el bolsillo para pagar, y es muy fácil alienarlo si ve que no recibe una propuesta de valor a cambio. Así y todo, será interesante ver cómo evolucionan las cifras de suscriptores en los dos diarios más importantes de España y apostar cuánto tiempo tardaremos en escuchar el tópico de que en España no estamos acostumbrados a pagar porque las cuentas no salgan.

No es muro de pago sí o no, son dinosaurios frente a ardillas

Creo que en España sí hay quien está dispuesto a pagar por contenidos de calidad, pero el éxito del muro de pago en los diarios españoles estará determinado por un problema de escala. Desconozco que precios van a poner El País y El Mundo para su muro de pago, pero vamos a tomar como referencia los 9,99 euros mensuales que cuesta un mes de El Mundo en Orbyt, un precio que parece razonable. Pongamos que es un modelo de suscripción que prueba ser un éxito y conseguimos 100.000 suscriptores, una cifra que creo que ahora mismo firmarían muchos medios. Con eso llegamos a un millón de euros al mes, una cifra muy buena, pero que a grupos como Unidad Editorial, que pierde 17,6 millones de euros en el primer trimestre del año o Prisa, que tiene 3.000 millones de deuda, no les sirve para nada. Porque son dinosaurios, lentos y pesados, que se enfrentan a las ardillas que son los nuevos medios de internet.

Todos esos nuevos medios están mucho más preparados para trabajar en internet y tienen menos grasa y michelines sobrantes para poder ir dónde está la noticia. No es casualidad que eldiario.es haya mandado un enviado especial a Turquía mientras que El Mundo tiene que tirar de agencias o de un colaborador. Cuando se es pequeño, es más fácil organizarse, cuadrar las cuentas y actuar. Las ardillas pueden moverse con rapidez de un lado a otro, hasta que encuentran la bellota que les da de comer, y para el público de eldiario.es, las revueltas de Turquía son un tema noticiable y de su interés, con lo que el gasto ha merecido la pena.

Un muro de pago puede ser una buena solución en el corto plazo, pero a largo plazo no servirá de nada mientras no se cambie la mentalidad de los directivos de las empresas de periódicos. No hay que buscar nuevas formas de sacar dinero de lo que ya hacen, eso es seguir exprimiendo la gallina de los huevos de oro hasta que muera. Hay que buscar otros productos nuevos de los que sacar beneficio, y adelgazar sus estructuras de medio de comunicación de masas, porque en internet no son necesarias. Ya lo dijo mejor que yo Gumersindo Lafuente:

Los dinosaurios, o mutan o mueren. Para sobrevivir, han de mutar en ardillas, que es lo que pide el nuevo escenario. Animales más pequeños, extremadamente ligeros y capaces de reproducirse con mucha facilidad. Si una ardilla hace un experimento y no sale, enseguida habrá una multiplicidad de ardillas que probarán otras cosas hasta que salgan. Los dinosaurios, ante esa sensación de ser agredidos por nuevos actores que intervienen en un mundo donde ellos antes eran un oligopolio, generan capas y estructuras para protegerse. En este ecosistema tan complejo, tan pantanoso, los dinosaurios, cuantas más superestructuras generan, más se hunden. Más incapacidad tienen para moverse y para comprender. Y más posibilidades tienen de fracasar en el intento de dar ese gran salto a un nuevo mundo».

 

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Los nuevos medios de comunicación, en el Laboratorio de Periodismo de la APM

Los nuevos medios de comunicación han sido el tema central de la XII sesión del Laboratorio de Periodismo de la Asociación de la Prensa de Madrid, un debate muy interesante que pude seguir ayer en streaming y a través de Twitter. Moderado por la presidenta de la APM, Carmen del Riego, contó con la participación de Jesús Maraña, director editorial de InfoLibre; Agustín Valladolid, director de Zoomnews; Paco Frechoso, director de Cuarto Poder; Manuel Moreno, director de Trece Bits, y Carles Foguet, director de Comunicación de Jot Down. Durante las casi dos horas del laboratorio, hubo muchas y buenas aportaciones sobre la situación del periodismo y los nuevos medios de comunicación. A continuación, tenéis una selección de tuits con lo más destacado del Laboratorio.

 


https://twitter.com/Elvira_MJ/status/342711874061729793


https://twitter.com/VinceBobadilla/status/342713801084391425


https://twitter.com/Elvira_MJ/status/342720001658204161


https://twitter.com/Elvira_MJ/status/342727274057060353

Y por si con este pequeño resumen no te es suficiente, aquí tienes el Laboratorio íntegro

 

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¿Son los medios de comunicación de masas una anomalía?

¿Es posible que los medios de comunicación de masas sean una anomalía? Esta idea que leí el otro día en Paidcontent me parece bastante acertada y explica por qué están triunfando tanto las redes sociales, por qué los medios tradicionales tienen cada vez más difícil mantenerse en una sociedad hiperconectada y por qué el contenido generado por los usuarios es el más demandado por los propios usuarios.

Esa idea parte de un estudio de Lee Humphreys, profesora de la Universidad de Cornell, que afirma que, a través de herramientas como los diarios, hemos estado narrando nuestra actividad diaria y reflexionando sobre ella desde mucho antes de que existieran Twitter o Facebook. Al investigar sobre el tema, Humphreys encontró que no fue hasta el siglo XX que los diarios comenzaron a considerarse algo privado. Durante el siglo XIX, descubrió que era habitual que amigos y conocidos se reunieran e intercambiaran sus diarios para leerlos, como una forma de ponerse al día y compartir sus experiencias.

¿Suena familiar? Es lo mismo que hacen millones de personas en las redes sociales todos los días.

Los medios de comunicación de masas son un producto de su época. En el siglo pasado, era mucho más sencillo y viable económicamente llegar a millones de personas con un único producto, bien fuesen películas, programas de radio o televisión, o el periódico del día. Los avances en la tecnología han destrozado literalmente esa premisa. El producto final de todos los medios de comunicación de masas puede trasladarse tal cual a la economía de los bits y ahí el coste de llegar a mil personas o a un millón es exactamente el mismo. Con la particularidad de que es bastante próximo a cero, por cierto.

De ahí la pregunta que encabeza este post y de la que pienso que la respuesta es clara. Los medios de comunicación de masas son tan característicos de su tiempo que creo que son una anomalia histórica, un paréntesis incluso. Antes de ellos, la comunicación era más social y solo se limitaba por cuestiones geográficas. Los medios de comunicación de masas eliminaron esa limitación y, de repente, crearon una masa de receptores que solemos denominar público. Durante décadas, el público consumió los contenidos ofrecidos por los mass media ante la falta de alternativas. Ahora, las TIC hacen que el público les dé la espalda y vuelva a usar medios más sociales, en las que ya no hay límites geográficos. Y los medios de comunicación de masas se encuentran con que esas masas cada vez son menores, deben competir con otros actores que juegan con otras reglas y el monopolio del que disfrutaron el siglo pasado ha desaparecido.

Y por eso, sostengo que los medios de comunicación de masas son una anomalía. Quedarán grandes éxitos y bestsellers, pero el futuro de los medios ya no está en las masas, está en la larga cola.

 

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