Cinco tendencias que transformarán la industria de la publicidad

Que la industria de la publicidad también está en un proceso de transformación hacia lo digital es algo más que evidente. Como los medios de comunicación dependen en gran medida de la publicidad para su viabilidad económica, es lógico que en EScomunicación nos fijemos también en cómo afronta esta industria el cambio de paradigma en que nos encontramos. A este respecto, Bob Lord, director ejecutivo de AOL Networks, ha expuesto hace poco cinco tendencias que transformarán la industria de la publicidad, que por su interés, os compartimos a continuación.

  • Asistiremos a un auge de la automatización. A medida que tecnologías más automatizadas reemplacen a la planificación manual, la publicidad podrá dedicar más recursos al lado creativo de la industria. La automatización beneficiará también a los medios. Automatizar significa hacer más accesible el espacio de los medios a los anunciantes gracias a la tecnología; se trata de agilizar los procesos, no establecer subastas automáticas. En 2014, el 22% de la publicidad puede estar ya automatizada.
  • Los sistemas abiertos serán los que tengan más éxito. Los sistemas cerrados que fuerzan a los anunciantes a trabajar con un conjunto de compañías perderán terreno frente a los sistemas abiertos, que harán la planificación y la compra de publicidad mucho más sencilla para todos los agentes implicados.
  • La publicidad móvil y multipantalla impulsará las ventas. Nielsen ha predicho que para 2016, el 50% de los anuncios digitales será en múltiples pantallas (ordenadores, tabletas y smartphones). Nuevas innovaciones para mejorar la capacidad para definir el target y conocerlo a través de los diferentes aparatos que usa, harán de esta tendencia la mayoritaria en el futuro.
  • Los anuncios premium se volverán aún más premium. A medida que la automatización se extienda y los publicistas tengan tiempo para ser más creativos, la industria demandará más oportunidades premium para ir más allá de los banners y conseguir anuncios más sofisticados y personalizables.
  • Las estrategias de publicidad estarán orientadas a la convergencia. Creativos, creadores de contenidos y programadores ya no pueden operar en compartimentos estancos y separados. La tecnología, los datos y el marketing deben funcionar en conjunto para lograr los mejores resultados.

 

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¿Puede el diseño salvar a la prensa?

Ésa es la pregunta que se hace Jacek Utko, diseñador polaco que ofreció esta charla en TED en febrero de 2009. Aunque han pasado varios años desde la misma y la situación ha cambiado bastante, sigue siendo igualmente válida y muestra la importancia de un buen diseño, que puede transformar por completo la percepción del lector. De hecho, el diseño es más importante que nunca para un medio de comunicación, porque debe ser coherente a través de múltiples soportes y explotar las posibilidades que le ofrece cada uno de ellos. Cuando la oferta informativa es tan amplia, hay que atraer al lector desde el primer vistazo y ofrecer un continente tanto o más atractivo que el contenido. Por eso, la labor del diseñador es una de las más importantes en un medio; como dice Utko: «El diseño puede cambiar todo en tu empresa, incluso puede cambiarte a ti«.

 

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La credibilidad de los medios no depende del soporte

Ante la pregunta de mi amigo Alberto el pasado lunes en Facebook, mi primera reacción fue pensar en que ya existen medios online con credibilidad contrastada como Politico, que ha llegado a ganar un Pulitzer, al igual que el Huffington Post. La situación en España no es absoluto comparable, ya que en este tema estamos años por detrás de Estados Unidos y el fenómeno de los confidenciales que se dio en nuestro país merece capítulo aparte. Pero cuanto más pensaba en el tema, más me daba cuenta de que estaríamos perpetuando una división que no tiene sentido: no existen medios en internet y medios fuera de internet igual que no existen medios en la televisión y medios fuera de la televisión. Son solo soportes y la credibilidad de un medio de comunicación no depende del soporte, ni tampoco le viene otorgada por éste, aunque muchos aún piensen así.

Es algo tan obvio que hasta podemos pasarlo por alto. El prestigio y credibilidad de cualquier medio de comunicación es fruto del trabajo de sus profesionales a lo largo del tiempo y eso no tiene nada que ver con el canal o soporte por el que difunden sus informaciones. A su vez, el alcance y repercusión del medio de comunicación se verá aumentado en proporción directa a su prestigio. Tomemos el caso de los papeles de Bárcenas. ¿Habrían tenido la misma repercusión si hubieran sido publicados en otro medio de comunicación? Cuando El País publicó los papeles, tuvo un eco tremendo en todos los medios de comunicación de España y muchos en el extranjero. Ese eco es fruto en primer lugar de la credibilidad obtenida por El País en casi cuarenta años de periodismo y en segundo lugar, del alcance y difusión que le concede esa credibilidad. Si hubiesen sido publicados por otro medio de comunicación, los resultados habrían sido distintos.

Usemos la división artificial de “medios de internet” e imaginemos que hubiera pasado si los papeles hubieran salido a la luz en cualquiera de los varios medios nativos digitales de España, como Vozpopuli o Infolibre. El alcance bien podría ser el mismo, ya que los mayores consumidores de medios de comunicación son los propios periodistas y muchos no dudarían en hacerse eco de la noticia. Pero no todos lo harían, pues los mayores perpetuadores de la división artificial entre medios de internet y medios fuera de internet son los propios medios de comunicación. Si Vozpopuli hubiera publicado los papeles de Bárcenas, tengo serias dudas de que El País o El Mundo lo recogieran en su edición del día siguiente. A la tradicional rivalidad entre medios de comunicación hay que sumar que todavía no conceden a los medios de internet la credibilidad necesaria. A no ser que sea una noticia de gran alcance, pocos periódicos se hacen eco de las exclusivas de otros, con lo que aún menos lo harían de un medio digital.

En resumen, y para contestar a Alberto, todavía queda camino para que los medios de comunicación digitales obtengan la credibilidad de los medios convencionales, primero porque los medios tradicionales deben superar esa reticencia a considerar a los digitales como iguales, y segundo y muy especialmente porque tienen que trabajársela a golpe de exclusiva y trabajo periodístico. Al final, es por su trabajo por lo que se les va a juzgar y es por ello que la credibilidad de los medios no depende del soporte, aunque muchos todavía piensen así.

 

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Seis motivos para que los periodistas pierdan el miedo a programar

Coding

No es la primera vez que trato en EScomunicación sobre los periodistas y la programación; en mayo pasado ya hablé sobre este tema, que en el mundillo del periodismo hispanoamericano parece que no tiene el mismo alcance que en el periodismo anglosajón, donde cada cierto tiempo resurge el tema, con sus defensores y detractores. Más allá de repetir los argumentos que usé en su momento, me gustaría destacar los seis puntos que ha usado recientemente Paul Bradshaw en Online Journalism Blog para demostrar que aprender a programar, en el sentido de conocer los fundamentos del código, es esencial para los periodistas en la era de internet.

  • Afecta directamente a la información a la que puedes acceder. Si saber cómo usar las funciones avanzadas de búsqueda de Google puede marcar la diferencia a la hora de encontrar información en la red, imagina qué podrías conseguir si añadimos el aprendizaje de otros conceptos como una API o la red profunda.
  • Afecta a cómo puedes filtrar y procesar toda la información que te llega, una habilidad inapreciable ante la sobreabundancia de información en la que vivimos. Hace poco hablé de ello y cómo organizar y gestionar tus fuentes de información, pero si además de saber usar esas herramientas puedes añadir códigos personalizados a tus necesidades, nunca te verás afectado por una sobrecarga informativa.
  • Afecta a tu capacidad de verificar fuentes y documentos. Saber cómo conseguir los metadatos de un documento de Office, un PDF o una imagen puede ser la clave para detectar una falsificación y saber cómo conseguir el Whois o verificar la caché de un sitio web pueda darte información muy valiosa sobre los propietarios de ese sitio.
  • Afecta a cómo puedes proteger tus fuentes. Para todo periodista, proteger la identidad de una fuente es esencial y hay ocasiones en las que solo se habla con esas fuentes mediante correos electrónicos, por lo que saber cómo navegar de forma anónima, cómo usar clientes seguros de mensajería instantánea o los fundamentos de la encriptación de e-mails es un conocimiento cada día más necesario.
  • Afecta a tu habilidad para aprovechar el conocimiento de los usuarios. En el año 2009, el periódico The Guardian pidió ayuda a sus lectores para examinar los 700.000 documentos sobre gastos de los miembros del Parlamento Británico, permitiendo que cualquier ciudadano pudiera examinar esos archivos, anotarlos y comentarlos. No todos los periodistas se verán en esa tesitura y normalmente podrán hacer su trabajo solos, pero nunca hay que olvidar que siempre hay alguien que sabe más que tú; aprovechar su conocimiento solo puede beneficiarte y para ello necesitas saber cómo y qué herramientas debes desarrollar.
  • Finalmente, afecta a cómo puedes conseguir que los usuarios se involucren. ProPublica tiene en su web una base de datos en la que se puede comparar diferentes escuelas e institutos de todo Estados Unidos. Cualquier usuario puede buscar la escuela a la que va su hijo y compararla con el resto de las de la ciudad, o incluso del estado, para comprobar las diferencias entre las mismas: cuál tiene el profesorado más experto, dónde hay más becas de comedor, etc… Una herramienta como esta es un gran ejemplo de servicio público y para ello también hay que saber cómo desarrollarla.

Todas estas razones son más que suficientes para perder el miedo al código. No tienes por qué tener el nivel de un programador, porque como periodista no es tu trabajo; pero sí te ayudará mucho tener las nociones necesarias para saber qué puedes pedir y qué se puede conseguir a partir de la información que obtienes. Además, gracias a ese conocimiento, podrás obtener más y mejores informaciones. En la licenciatura de periodismo, al menos cuando yo la estudié hace unos cuantos años, hay asignaturas como Principios de economía o Introducción a las ciencias jurídicas; ya es el momento de que haya una o más asignaturas dedicadas a conocer fundamentos de programación y todas las herramientas que hay en la red. Parafraseando a Woody Allen, es el sitio donde vamos a pasar el resto de nuestra vida.

 

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El periodista debe velar por su propia carrera

La situación actual de los medios de comunicación es muy complicada, como saben todos los lectores de EScomunicación, y afecta directamente al futuro de la profesión periodística. Cuando la mayor parte de las empresas periodísticas están en números rojos, ¿qué ocurre con los periodistas? ¿Cómo debe cobrar un periodista? La respuesta es sencilla: con dinero. Una vez señalada la obviedad viene la parte más complicada de la ecuación: ¿De dónde sacamos el dinero para pagar a los periodistas si las empresas acumulan años seguidos de pérdidas? Quizás el único aspecto positivo de la crisis económica es que ha hecho que muchos seamos conscientes de que jubilarse en la misma empresa donde has desarrollado toda tu carrera profesional es algo que ya solo ocurrirá en casos muy excepcionales.

El mercado se ha vuelto más volatil, porque pocas empresas pueden garantizar un empleo durante la vida útil del trabajador, y en el caso de los periodistas menos aún. Es por ello que el periodista del siglo XXI, al igual que cualquier otro profesional, debe velar por su propia carrera. Tiene que ocuparse de su formación, de que ésta sea continua, y de mantenerse al tanto de los últimos avances en su profesión. Ya no basta con seguir haciendo lo mismo que hace diez años y hoy un periodista debe saber muchas más cosas que solo escribir o locutar una noticia.

Hablando el otro día con una compañera de profesión, me comentaba que estos meses de noviembre y diciembre van a ser matadores, trabajando para una cadena de televisión los fines de semana, con una productora de martes a jueves y con otra el resto de días. Además de ser un ejemplo de amor a la profesión y ganas de trabajar, su caso es un ejemplo de cómo muchos periodistas del siglo XXI van a ganarse la vida, a través de muchas colaboraciones con diferentes medios, diversificando los riesgos. El vincularse a una empresa da estabilidad y seguridad económica, pero ese vínculo es también una cadena que te ata, y cuando la empresa va mal, a ti te va mal y si desaparece, tú lo haces con ella.

Por eso, todo periodista debe pensar siempre a medio y largo plazo en cada decisión que tome en su profesión. Aprender a hacer una instalación de WordPress puede que te parezca que no tiene utilidad ahora, pero si el día de mañana debes hacerte trabajador autónomo y quieres vender tus servicios, puede ser la clave para pasar de simplemente “periodista” a “creador de sitios web”. Saber usar todas las capacidades de tu smartphone puede salvarte el pellejo (profesionalmente hablando) cuando no tienes los recursos de un gran medio de comunicación a tu alcance. O simplemente conocer como funciona el proceso legislativo del Congreso de los Diputados puede ayudarte a ver la noticia antes que nadie. Todo aprendizaje es bueno, y debe ayudarte a conseguir tu objetivo. ¿Quieres ser fichado por una gran cadena? ¿Quieres mantenerte en tu puesto? ¿Quieres independizarte de los medios y ser un profesional autónomo? Piénsalo y enfoca las decisiones de tu carrera hacia ese objetivo. Nadie va a ayudarte mejor que tú mismo.

 

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Causas y consecuencias de la pérdida de valor de la información periodística

Uno de los fenómenos por los que la industria del periodismo se encuentra en su actual crisis es por la pérdida de valor de la información periodística. Ya hemos hablado alguna vez de ello, por ejemplo aquí o aquí, y es que cada vez hay menos gente dispuesta a pagar por las noticias, al menos en esta primera fase del cambio de paradigma hacia la red. Sobre este asunto, queremos destacar el excelente estudio publicado hace poco en ThinkEPI La pérdida de valor de la información periodística: causas y consecuencias, realizado por Andreu Casero-Ripollés, profesor titular del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Jaume I de Castellón, donde, además, es vicedecano y director de la titulación de Comunicación Audiovisual.

Entre las causas de la pérdida de valor de la información periodística, Casero-Ripollés destaca:

  • La enorme cantidad disponible de información en internet ha provocado una sobreabundancia de la misma y ello ha motivado un descenso en el nivel de exigencia del consumidor, llegando al extremo de que “la profundidad, la interpretación, el análisis o la calidad de la expresión lingüística se han convertido en aspectos secundarios para una parte de la audiencia”.
  • La pérdida de la credibilidad de los medios periodísticos convencionales, motivada principalmente por la mercantilización y politización de los medios. Los ciudadanos dejan de confiar en los medios convencionales y buscan alternativas en “los soportes digitales, el periodismo ciudadano y alternativo y los medios sociales”.
  • La ausencia de un modelo de negocio del periodismo digital en internet. Más de quince años después de que los primeros medios abrieran sus páginas web, todavía están buscando un modelo de negocio viable que les permita conseguir beneficios en cantidad suficiente para compensar las pérdidas del offline. Ese modelo viable tiene que contemplar cómo motivar a los lectores para que paguen, algo a lo que no están muy dispuestos, pues “la abundancia de información disponible en línea unida a la igualdad excesiva de oferta entre los diferentes medios agudiza esta escasa disposición al pago”.

Esa pérdida de valor de la información periodística trae consigo una serie de consecuencias:

  • Pérdida de calidad de la información periodística. Parece algo evidente que si juntamos un público poco exigente y puede que aún menos dispuesto a pagar por las noticias, la calidad de la información periodística se va a ver resentida, dando paso a “noticias de bajo coste, poco densas, insuficientemente relevantes y orientadas en términos comerciales”.
  • Fragilidad de las empresas periodísticas en términos de negocio. El “producto” ofrecido por las empresas periodísticas es la información periodística y cuando ese producto pierde valor, la sostenibilidad de la industria del periodismo está en duda, máxime cuando “la respuesta dada por las organizaciones mediáticas a esta situación de dificultad, centrada en la reducción de costes, lejos de ser una solución profundiza en esta debilitación”
  • Acentuación de la concentración de las audiencias en las marcas periodísticas más fuertes. Aquí, Casero-Ripollés nos explica la paradoja de que la sobreabundancia de información está favoreciendo la concentración de medios, antes que la diversificación, como parecería lógico. Esto es así porque, en última instancia, la marca sigue siendo muy importante y aquellos medios globales y con prestigio son los que siguen arrastrando a los lectores en detrimento de los medios pequeños, y este fenómeno pone en peligro la pluralidad informativa.
  • Debilitación de la profesión periodística. Ser periodista es hoy en día más complicado que nunca, tanto por la fuerte crisis del sector que está deteriorando las condiciones laborales de los periodistas profesionales como por “la proliferación de nuevos actores informativos en línea que amenaza el monopolio de los periodistas sobre las noticias”.
  • Abandono de algunas de las funciones sociales y democráticas del periodismo. Con el periodismo luchando por su supervivencia, es difícil que pueda cumplir con su función social. “Por lo tanto, la pérdida de valor de la información periodística no sólo conlleva efectos económicos sino también democráticos”, apunta Casero-Ripollés.

Un texto muy recomendable que puedes leer íntegro en este enlace.

 

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La industria del periodismo y la ballena varada

La ciencia desconoce porque las ballenas acaban varadas en las playas de todo el mundo. Puede que se hayan perdido en las profundidades del océano, o que hayan sido confundidas por los sonidos generados por los cientos de buques que transitan por el mar, nadie lo sabe, pero cada año mueren miles de ballenas varadas en el mundo. Esta tragedia ecológica es una buena metáfora de lo que está pasando con la industria periodística.

Al igual que las ballenas, la industria periodística es un gigante amenazado. Donde antes había muchos, ahora cada vez quedan menos representantes de esa industria y los grandes medios de comunicación cada vez son menos y más pequeños. Nadie sabe tampoco con exactitud por qué la industria del periodismo ha quedado varada en la playa; hay muchas causas -caída de la publicidad, descenso en las ventas y audiencias, intereses empresariales, cambio de paradigma hacia la red…- y a ninguna de ellas puede atribuirse la culpa por completo o eximirla de toda culpabilidad. Todos estamos de acuerdo en que es una tragedia, pero nadie supo verlo o hacer caso de quienes avisaron de ello, hasta que la industria quedó varada e incapaz de retornar al mar.

Ahora, todos los ojos están puestos en esa ballena que es la industria periodística, que lucha por sobrevivir fuera de su elemento natural. Muchos intentan ayudarla, pero la mayor parte de los esfuerzos se están dedicando a las consecuencias de estar varada antes que a buscar soluciones para volver a llevarla al agua. De nada sirve que hidraten la piel de la ballena si no pueden devolverla al mar. Además, cuando regrese va a tener que competir por su alimento con los nuevos animales que han surgido de las profundidades. Ya no estará en la cima de la cadena alimenticia, y esos animales pueden atacarla, hacerle daño y privarla de comida. El mar ya no es tan seguro como lo fue para esta ballena, pero quedarse varada es una muerte segura.

Esta ballena ha llegado por su propio impulso a la playa, no existe ningún capitán Achab que la haya perseguido por los océanos, aunque haya quien quiera buscar un culpable de la tragedia. Guiada por su propia inercia y no haber sabido darse cuenta de los cambios a su alrededor, ha terminado varada e indefensa ante la vista de todos; los periodistas seríamos los activistas y ecologistas en esta metáfora, buscando la forma de que la ballena siga viviendo a pesar de estar enterrada en la arena, y el público seguiría siendo público. Unos cuantos colaborarían para salvar a la ballena, otros simplemente mirarían lo que hacen los demás para salvarla y la gran mayoría pasará de largo, sin apenas mostrar interés. Es triste, pero eso es lo que ha ocurrido con los miles de ballenas varadas de verdad y es lo que está pasando con la industria del periodismo.

Pero en ocasiones las ballenas varadas logran ser salvadas. Aún hay esperanza.

Fotografía: El Mundo

 

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Pedro J. Ramírez habla sobre el cambio de piel de El Mundo

Desde EScomunicación vamos a observar con mucho interés cómo funciona la iniciativa del diario El Mundo, ese «cambio de piel» con el que el diario fundado por Pedro J. Ramírez quiere ponerse en vanguardia del cambio de paradigma digital. Habrá tiempo para valorar y estudiar en profundidad su estrategia, en la que aumenta los diferentes modos de cobro para aquellos lectores que deseen suscribirse y mantiene el acceso gratuito a sus informaciones hasta cierto límite. El Mundo puede triunfar o fracasar con este experimento, pero nadie puede negar que es una apuesta valiente por conseguir nuevas fuentes de financiación para paliar las pérdidas de la edición impresa.

Por su interés, reproducimos el hangout que tuvo el director de El Mundo con sus lectores el pasado lunes, en el que explica las claves de esa estrategia.

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Sobre el cierre de la Ràdio Televisió Valenciana

La decisión de la Generalitat valenciana de cerrar la Ràdio Televisió Valenciana (RTVV, también conocida como Canal 9) es una muy mala noticia para todos. RTVV es una de las cadenas autonómicas de televisión más antiguas y al igual que el resto de medios de comunicación, había sido golpeada muy duramente por la crisis, con una deuda descomunal de 1.200 millones de euros, por la que se tuvo que acometer un Expediente de Regulación de Empleo que afectó a cerca de mil trabajadores de la cadena. El fallo del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana que declaraba nulo ese ERE ha motivado la drástica decisión del Gobierno valenciano, que afirma que no puede hacer frente a los gastos de readmitir a todos esos trabajadores.

Así pues, la caída de la RTVV se debe a su gran déficit, que ha sido causado por una mala gestión desde hace muchos años. Solo así se puede entender que una televisión autonómica haya tenido a más trabajadores en plantilla que muchas cadenas nacionales, incluso en su conjunto. Pero también hay que ser realistas y decir que ningún sindicato o asociación de periodistas había denunciado esos excesos en la contratación. Mientras ha habido dinero público para mantener una estructura inflada, nadie se quejó y ahora que ya no lo hay, es cuando llegan las protestas. Con esto quiero decir que todos tienen parte de culpa, aunque la mayor parte recae sobre los gestores políticos de RTVV, que han usado la cadena a su antojo.

Y es que en España, los medios de comunicación públicos tienen un problema muy grande, que es su subordinación completa al poder político. Como explica Lluís Bassets en El último que apague la luz, el modelo de televisión gubernamental controlada por el partido de turno en el Ejecutivo se ha reproducido de forma clónica en las autonomías, incluso a la hora de fabricar déficit público, como muestra el caso de RTVV que puede extrapolarse al resto de televisiones autonómicas. Tenemos así una línea continuista y de supeditación al poder político por parte de las televisiones públicas que viene desde el viejo aparato del monopolio televisivo franquista. Más de treinta años después de la transición, nada ha cambiado.

https://twitter.com/iolandamarmol/status/397818403756716032

Prácticas como las que detalla la periodista de RTVV hacen que sueños como conseguir una televisión pública en España del nivel de la BBC sean solamente eso, sueños prácticamente imposibles de realizar. Lo peor es que todos perdemos, aunque no vivamos en la Comunidad Valenciana. Pierden los ciudadanos, que van a tener una menor oferta informativa, pierden los periodistas, porque cada cierre de un medio de comunicación empobrece a la profesión en su conjunto y, sobre todo, pierden los trabajadores de RTVV. Son los principales afectados y a los que no podemos dejar de tener presente, aquellos que simplemente han intentado hacer su trabajo lo mejor posible y que de un día para otro se van a encontrar en la calle. Es por ellos por quienes más lo siento, y deseo que se pueda encontrar algún tipo de solución, aunque lo veo difícil.

Ojalá pudiéramos tener en nuestro país una cadena pública tan siquiera la mitad de buena que la BBC; lo más triste es que no es por falta de medios o calidad en los periodistas españoles, sino por que, sencillamente, no hay en España una cultura de la televisión pública. Si la hubiera, no ocurrirían cosas como el cierre de la RTVV.

 

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10 principios del buen periodismo en internet, por Gumersindo Lafuente

 

En varias ocasiones hemos hablado en en blog de Gumersindo Lafuente, uno de los periodistas españoles que más y mejor ha estudiado el cambio de paradigma del periodismo hacia lo digital. Actualmente es Maestro en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y miembro del Consejo Asesor de la Red Iberoamericana de periodismo cultural de la FNPI. Estos pasados 1 y 2 de noviembre condujo el taller Ética en la Red: Reglas para un periodismo útil y sensato en Colombia, donde expuso 10 principios del buen periodismo en internet (y no solo para internet, añado yo). Aquí los tenéis.

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