Los reporteros se convierten en blogueros

Continuamos con la serie de posts dedicados a Newsonomics de Ken Doctor y las doce tendencias que darán forma a las noticias en el futuro. Hoy vamos a examinar un fenómeno que se produce con una frecuencia creciente en la profesión: Los reporteros se convierten en blogueros.

BLOG IDEAS

 

Los periodistas (o reporteros) comienzan a escribir blogs por una u otra razon, y entonces descubren que es una forma más de poner en práctica lo que han aprendido, a relatar noticias. Se convierten en blogueros, pero siguen siendo periodistas, y ese cambio va a transformar el negocio del periodismo.

 

Los medios “tradicionales” están sufriendo mucho por la crisis, traducida en caídas en la publicidad y en las audiencias/ventas. Para sobrevivir, muchos de ellos se ven forzados a echar a gran parte de su plantilla, y aquí en España tenemos los casos recientes de El País y El Mundo. Todos estos profesionales encuentran en la web el escaparate ideal para continuar ejerciendo el oficio del periodismo.

 

Piensa en el caso de Ander Izaguirre, que demuestra bien a las claras que para hacer periodismo no hace falta estar en ningún medio. Antes era una condición imprescindible, ahora ya no lo es, y Doctor apunta tres causas para el triunfo del periodista bloguero:

 

  • Para tener éxito en la web, hacen falta buenos contenidos y los periodistas son creadores de contenidos por excelencia. Además, pueden producir mucho más contenido cuando se relajan y dejan de preocuparse tanto por la estructura y las convenciones, dedicándose en vez de eso simplemente a escribir.
  • A los lectores les gusta el estilo más informal y “conversacional” de la web. Reconozcámoslo, la mayoría de la gente no tiene paciencia para leer un reportaje a cinco columnas de dos páginas.
  • Los blogs hacen más fácil la interacción entre los periodistas y los lectores, a través de comentarios y otras formas de retorno. Esto consigue crear comunidades y convierte a las web en destinos de visita obligada para éstas.

 

En este capítulo, Doctor no llega a hablar de un factor que hace dos años, cuando se publicó Newsonomics, apenas era conocido fuera de los circulos de early adopters: Twitter. Incluso en España, tenemos ya periodistas estrella que acumulan decenas (o cientos) de miles de followers. Hay casos de redactores “rasos” con más de 20.000 seguidores y directores y ex-directores de diarios con más de 100.000 seguidores.

 

En los próximos años, veremos cómo todos esos periodistas aprovechan las oportunidades que ofrece una plataforma como Twitter, sumadas a las que dan las redes sociales y los blogs. Porque el futuro del periodismo está ahí y no en hojas de papel muerto.

 

Más en la serie de Newsonomics:

Tres ideas sobre el nuevo Samsung Galaxy S III

La presentación el pasado jueves del Samsung Galaxy S III deja claro que la compañía coreana ha tomado buena nota de cómo trabaja Apple. Alimentando el hype desde hace semanas, Samsung concentró a todos los medios del mundo para presentar su nuevo buque insignia. Sin entrar en valoraciones de si realmente estamos ante el mejor smartphone del mercado, sí hay unas cuantas conclusiones que podemos sacar.

  • Tendremos que esperar a la próxima generación para asistir a un nuevo salto de calidad en los smartphones android. Las características técnicas del S III son de lo mejor que hay ahora mismo: Procesador, pantalla, cámara, capacidad, sistema operativo… pero no hay nada novedoso que haga pensar que es el teléfono del futuro. Eso sí, no es el primero en nada, pero está entre los primeros en todo.
  • Aunque el hardware sigue siendo importante, ahora lo que diferencia es el software, y ahí es donde Samsung ha echado el resto. La nueva versión de la interfaz Touchwiz, el asistente por voz S-Voice, el software de Smart Stay y el Pop Up Play para multitarea, entre otras funcionalidades, son muchos avances para un solo terminal y la prueba de que Samsung ha querido que el Galaxy III esté más enfocado a la experiencia de usuario que a conseguir el superphone tope de gama. Ahí está su lema: Diseñado para personas.
  • De lo que no cabe duda es que estamos ante el smartphone del año, a la espera de ver qué hace Apple con el iPhone 5. Samsung capitaliza el éxito del Galaxy S II y del más reciente Galaxy Note para ofrecer un gran teléfono que además es un teléfono grande. Yo tengo el Galaxy Nexus que es casi idéntico en tamaño y no es un móvil que puedas agarrar con una sola mano. La excelente reputación que está consiguiendo Samsung con toda la línea Galaxy, hará que si del Galaxy II han vendido 20 millones de terminales, el Galaxy III pulverice ese record con toda seguridad. Hay muchos y muy buenos smartphones de muchas marcas, y decir que el Galaxy S III es el mejor sería muy exagerado, pero por prestaciones y por reputación, ahora mismo es el número 1.

 

 

Sobre el futuro del periodismo y el #periodigno

Ayer fue el día internacional de la libertad de prensa, una efémerides que fue aprovechada por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) para convocar concentraciones de periodistas en defensa de la profesión, que no atraviesa uno de sus mejores momentos. El hashtag #periodigno concentró las manifestaciones en las redes sociales, siendo trending topic durante buena parte del día.

Pero hay algo que me asusta de las concentraciones de ayer. Parte de los lemas era que sin periodistas no hay periodismo y sin periodismo no hay democracia. De ello se sigue que sin periodistas no hay democracia, lo cual me parece un poco exagerado.

 

En sus inicios, el periodismo buscaba lo que busca toda empresa: beneficios. Y no tenían reparos a hacer lo que fuera para aumentarlos. No fue hasta los años 70 cuando las empresas periodísticas comenzaron a actuar realmente como un cuarto poder (y el caso del Watergate es el más destacado en ese sentido). Pero de eso hace ya cuarenta años, el mundo ha cambiado mucho y el negocio del periodismo ha cambiado aun más.

 

[pullquote]Manteniendo la vocación de servicio público, los periodistas tienen que actualizarse y seguir aprendiendo.[/pullquote]

Estamos entrando en una nueva era en el que ya no importa ser el primero, sino ofrecer informaciones diferentes a las de los demás, que aporten algo distinto. Es un nuevo periodismo en el que los periodistas no son ya los únicos dueños de la información ni los gatekeepers de la misma, controlando y decidiendo lo que sale a la luz. Es este cambio de paradigma el que está haciendo que muchos periodistas corran el riesgo de quedarse desfasados.

 

No se puede trabajar de la misma manera ahora que en el siglo pasado, a pesar de que sólo llevemos doce años del siglo XXI. Todo ha cambiado y aunque por desgracia eso supone un empeoramiento de las condiciones de la profesión, es algo imparable. Y para luchar contra el cambio hay que adaptarse, no hay que intentar mantener las mismas viejas estructuras. Se puede trabajar como periodista dignamente, pero comprendiendo que no puede ser como antes y que esas condiciones nunca volverán.

 

Sabiendo eso, hay que luchar para defender la profesión y que los periodistas tengan un trato digno. Estamos en una nueva era, un territorio aun inexplorado en el que hay muchas oportunidades y las reglas no se han escrito. Manteniendo la vocación de servicio público, los periodistas tienen que actualizarse y seguir aprendiendo. Para que una empresa periodística prospere, el periodista debe perder el miedo a los números e implicarse en la empresa, conociendo sus entresijos como si fuera el gerente. Y sobre todo, hay que renovarse, mezclando la experiencia de los más veteranos con la osadía de quien no teme fallar, porque quien cree que ya sabe todo lo que necesita, no sabe nada.

 

Lecturas 2.0: Desnudando a Google, de Alejandro Suárez

Todos conocemos empresas a las que tenemos identificadas con el mal, y mucho más en el sector de la tecnología. Microsoft ha sido durante muchos años la suma de todos los males, entre otras razones, por el monopolio que han ejercido sobre la informática a nivel doméstico. Apple también cuenta con su cuota de detractores por su ecosistema cerrado. Y luego tenemos el caso de Google.

 

Pincha para comprar el libro

 

A ello dedica su libro Desnudando a Google Alejandro Suárez, a poner de manifiesto las prácticas poco éticas de la empresa creada por Page y Brin. Porque muchas veces nos olvidamos que Google es una empresa que se debe a sus accionistas y que busca conseguir el máximo beneficio posible. Cierto es que gracias a ellos tenemos herramientas prácticamente imprescindibles en nuestro día a día como Gmail, Google Maps o Google Docs. Pero eso no debe cegarnos ante la realidad de Google.

 

A lo largo de Desnudando a Google, nos encontramos con la historia de cómo Google ha ido fagocitando un mercado tras otro, destrozando a su competencia y usando el poder que le da ser el primer buscador del mundo. Amparándose en la gratuidad de sus aplicaciones, Google aboga por la libertad de información para recopilar todo sobre nuestras búsquedas, nuestros documentos (Docs), nuestros gustos (+1), nuestras imágenes (Images y Picasa), nuestras agendas (Calendar), nuestros vídeos (Youtube), nuestras calles (Street View), nuestros móviles (Android)… Google tiene mucho interés en devorar y apropiarse de la información, pero no tanto en que los demás conozcamos la suya propia, que suele estar protegida por rigurosos acuerdos de confidencialidad.

 

Sólo eso ya tendría que ponernos en guardia, pero es que hay más. Gobiernos de todo el mundo, desde las duras dictaduras de países como China o Corea del Norte, a las democracias europeas o Estados Unidos, organizaciones públicas o privadas, todos tienen problemas con Google. La compañía californiana no actúa siempre bajo el famoso lema de Don’t be evil, más bien al contrario. Cada nuevo negocio que inician suele encontrarse con que invade alguna parcela de la intimidad o los derechos de los usuarios, y ahí es cuando Google se desentiende y traspasa la responsabilidad al usuario de controlar que su información no aparezca en Google. Ocurre con Street View, con Maps, con las búsquedas… Si hay algo que no quieres que aparezca, ya puedes estar vigilante, porque Google no lo va a estar.

 

Quizás creas que eres sólo un número, pero si lo piensas un momento, eres un número con datos asociados. Google sabe tu nombre, edad, sexo, dónde vives y veraneas. Incluso tiene la fotografía de tu casa. Google te rastrea con fines publicitarios y almacena tus correos y tu agenda. Y eso, por poco que valores tu privacidad, y aunque prometan hacer buen uso de ello, debería inquietarte. El libro de Alejandro Suárez es una llamada de atención para que no nos olvidemos de dónde nos estamos metiendo. Cada vez que haces una búsqueda o ves una publicidad en una web, Google está acumulando más información. No hay que vivir con miedo ni proclamar que el Gran Hermano esta aquí, pero sí debemos saber qué se hace con nuestros datos en la red y libros como éste son vitales para ello. Una lectura muy recomendable.

 

La prensa ya no es el cuarto poder

Y no lo digo yo. Lo dice Juan Luis Cebrián:

El consejero delegado del grupo PRISA y presidente de EL PAÍS, Juan Luis Cebrián, defiende que el periodismo tal y como se ha entendido hasta ahora ha muerto. Y lo ha hecho tras un cambio “bestial” que ha llevado a los medios de comunicación a dejar de ejercer el cuarto poder. “Los diarios ya no vertebran la opinión pública”. Un ejemplo: “Si el Rey ha pedido perdón, no ha sido por los medios sino por lo que se reflejaba de él en las redes sociales”. Es una pérdida de prestigio que, según Cebrián, afecta a los medios y al resto de estamentos democráticos.

 

El mundo Pro-Am: Cuando los amateurs se profesionalizan

Llegamos al ecuador de la serie dedicada a las doce tendencias examinadas por Ken Doctor en Newsonomics, que definen el estado actual del mundo de la comunicación. En esta sexta entrega descubriremos cómo vivimos en un mundo Pro-Am, donde los amateurs se han profesionalizado y compiten de tú a tú con los antiguos profesionales.

 

Notes from The Cult of the Amateur
Próximamente, en Lecturas 2.0

El concepto de Pro-Am viene dado por la revolución que ha experimentado el público, que ha dejado de ser un receptor pasivo. Cada vez más, aquellos conocidos anteriormente como «la audiencia» se dedican a generar sus propios contenidos. Plataformas como WordPress, Blogger y muchas otras permiten a cualquier persona crear contenidos y ponerlos a disposición de millones de usuarios en apenas unos minutos. Lo que antes sólo podían afrontar grandes empresas, ahora está al alcance de cualquier con un ordenador, una conexión a internet y ganas de contar algo.

 

Sitios como Huffington Post comenzaron aprovechando el fenómeno Pro-Am en su beneficio. La creciente exposición pública de Ariana Huffington fue la palanca que comenzó el proceso. A partir de ese impulso inicial, convencieron a amateurs de toda clase y condición, desde gente anónima hasta personajes como Al Gore o Jamie Lee Curtis, para que contribuyeran con sus textos. A estos les agregó noticias sindicadas en cantidad y con ello consiguió un todo mayor que la suma de las partes: Un diario político y moderno cargado de noticias y opinión, con un gran secreto. Pocos de los que escriben en el HuffPo cobran un sueldo. La inmensa mayoría de los autores consiguen exposición y promoción para sus escritos, lo que lleva a otras formas de compensación, pero no un sueldo. Con sus defectos, es un modelo que funciona y que pronto llegará a España.

 

Esta revolución de los usuarios dibuja un panorama cambiante en los medios de comunicación,  no exento de peligros. Si cualquiera puede publicar, ¿cómo podemos saber si su motivación es altruista o está movida por algún interés comercial? Es fácil saber cuando una marca está detrás de una publicación, pero ¿qué pasa con los miles de blogueros anónimos o no tan anónimos que hay en la red? ¿O con el último fenómeno de internet, las tuitstars?

 

Como estamos en una fase muy temprana de esta revolución, aún no se han establecido unas reglas de comportamiento claras. Ken Doctor habla del modelo que está comenzando a surgir en Estados Unidos, un modelo piramidal que depende de los editores (que encuentran así una nueva función) para calificar, clasificar y categorizar este nuevo e ingente caudal de contenido. Por eso, la mayoría de empresas a las que hace referencia en el capítulo dedicado a la tendencia número 3 (Redefinir y reinventar lo local en el periodismo) tienen muchos editores y pocos reporteros entre sus empleados a tiempo completo.

 

Esta revolución se relaciona con otra aún más grande, la de la web social. Facebook, Twitter, LinkedIn, Tuenti y otras redes sociales han provocado un cambio profundo en la comunicación social, cuyas consecuencias sólo ahora estamos empezando a comprender. La gente pasa mucho más tiempo en estas páginas que en las webs de noticias. Estas y otras herramientas están haciendo posible que los que antes no tenían voz en el proceso de la noticia ahora sean parte activa, y contribuyan de manera decisiva a su difusión.

 

Y en la próxima entrega, los reporteros se hacen blogueros.

 

Más en la serie de Newsonomics:

El día del libro es también el día del libro electrónico

A game of thrones - Juego de tronos

 

Me extrañaría mucho que hoy, día del libro, no haya algún artículo en los periódicos o en las páginas más destacadas de internet defendiendo la importancia del libro impreso y su significación, frente a esa «aberración cultural» que son los libros electrónicos. Sí, esos inventos que están ahora de moda, que son incapaces de transmitir las sensaciones de un buen libro, el tacto de sus hojas o el olor de sus páginas. Todavía queda gente así de fetichista, no me cabe duda.

 

Gente que en un puro afán de esnobismo, considera al libro electrónico y los lectores de tinta electrónica como aparatos que ensucian y prostituyen el hábito de la lectura. Sé que existen, he conocido a alguno. Pero no me he molestado en explicarles por qué están equivocados ¿para qué? Esta gente quiere erigirse en adalides de la Cultura con mayúscula, marcando límites y poniendo rayas negras. Esto es Cultura, esto no lo es. ¿Pero es que no entienden que es lo mismo?

 

Puedo leerme el Quijote en tapa dura, en tapa blanda o en formato electrónico y por no ello dejará de ser una obra maestra. Pero no voy a caer en el error de muchos que atribuyen al soporte (el libro impreso) las virtudes del contenido (la Literatura). Por eso, proclamo que el día del libro es también el día del libro electronico. Porque el contenido es lo que realmente importa.

 

Da igual que esté entre tapas de cuero o detrás de una pantalla de tinta electrónica, la historia de Macondo y la familia Buendía sigue siendo igual de apasionante. Es indiferente que pases la página con tu mano o aprietes un boton, lo harás cuántas veces sea necesario para descubrir quién vence en el juego de tronos de Poniente. Y tanto si lo compras en una tienda física como si lo descargas de internet, en cuanto empieces a leer las andanzas de Guillermo de Baskerville y Adso de Melk quedarás igualmente enganchado.

 

No dejéis que os engañen, esto no es una disyuntiva en la que una opción excluye a la otra. Ambas son perfectamente compatibles y van a vivir juntas durante mucho tiempo. Siempre habrá un mercado para ediciones de coleccionista, para libros de arte y fotografía en gran formato y para facsímiles destinados a bibliófilos. Pero para todo lo demás, el libro electronico está destinado a superar a su progenitor, el venerable libro impreso.

 

Por eso, difúndelo a los cuatro vientos. Hoy es el día del libro, sí, pero también el día del libro electrónico.

 

Tener un blog puede costarte el empleo

Si no conoces el caso de Kristopher K. Broooks, ten cuidado con las cosas que escribas en tu blog. Brooks anunció en su blog su contratación en The News Journal de Delaware, con una nota de prensa ficticia en la que incluía una cita de su futuro jefe. A los pocos días, se encontró con una llamada del mismo, que le dijo que la oferta quedaba anulada, por uso indebido del logo del periódico y la cita. Le habían despedido por publicar en su blog.

 

 

Aunque la reacción del periódico es absolutamente desproporcionada, en mi opinión, el error fue de Brooks. Cualquier blog es público y todo lo que se dice en él puede tener consecuencias. Desde luego que anunciar tu nuevo empleo nunca tendría que ser causa de despido, pero en todo hay que guardar las formas, al menos hasta que hayas firmado. En mi caso, siempre me he cuidado muy mucho de mezclar cuestiones laborales con todo lo que escribo en EScomunicación y no he tenido nunca problemas, aunque no puedo descartar que ocurra en el futuro.

 

¿Y tu qué piensas? ¿Se excedió Brooks o la empresa?

 

El arte de usar el contenido de otros

Retomamos la serie de tendencias sobre el futuro de las noticias examinadas por Ken Doctor en su libro Newsonomics. En esta quinta entrega, vamos a hablar de algo que antes, además de estar mal visto, era inmoral e ilegal, pero que hoy es casi un arte, el arte de usar el contenido de otras personas.

Como hemos hablado en alguna ocasión, internet ha eliminado, o está en proceso de eliminar, a muchos intermediarios. A medida que la creación de contenido pasa de los átomos a los bits, muchas industrias y profesiones se vuelven obsoletas. Pero lo que quitan por un lado, lo crean por el otro y nuevos tipos de intermediarios se hacen necesarios para alimentar la industria digital de contenidos.

Piensa en las empresas más exitosas de la red. Google organiza millones de páginas para tus búsquedas, Amazon te ofrece millones de productos de todo tipo para que los compres, Ebay conecta a millones de personas para sus ventas particulares… ¿Notas un patrón? Todo es agregación, lo mismo que ocurre en cualquier centro comercial del mundo, tenerlo todo en un mismo lugar y tener más que los demás. Y en el nuevo mundo digital de las noticias, a mayor cantidad de buenos contenidos mayor posibilidad de éxito.

La cuestión es que la cantidad de buen contenido que una empresa puede generar es limitada. Esta misma página, por ejemplo. Ésta que estás leyendo es la entrada número 188. Según mi criterio, habrá entre 20 y 30 entradas que realmente sean buenas y menos de 10 que considere muy buenas. Así que es natural recurrir a la máxima de Jeff Jarvis: Haz lo que sabes hacer bien y el resto enlázalo. De nuevo, piensa en las páginas más populares del mundo:

Google es la página más visitada de la red y puede decirse que ha construido su negocio en base a los contenidos de otras personas. Su servicio de Google News causa polémica entre los medios, que ven como Google utiliza su contenido y obtiene beneficios publicitarios que deberían ser suyos pero, al mismo tiempo, no pueden prescindir de las visitas que proceden de Google.

Facebook es la segunda página más visitada y el otro gran ejemplo de cómo usar el contenido de otros, siendo una página en la que cada usuario publica enlaces, fotografías y textos destinados a su círculo de amigos. Apela a nuestro yo más básico, a todos nos gusta presumir de lo listos que somos o los sitios que hemos visitado. Facebook te permite hacer eso y mucho más. Y todo ello sin generar contenido propio.

Además de Google y Facebook, tenemos otros ejemplos de páginas que han sustentado su modelo de negocio en el contenido de otras personas. TwitterYahoo, Flickr, Digg, Craigslist, Digg, Reddit, Tuenti, Menéame, Bitacoras… la lista sigue y sigue. Todas ellas se dedican a organizar la miriada de contenidos de la red y ofrecer los más destacados, los más votados o los más cercanos.

Son los nuevos intermediarios de la industria digital del contenido, permitiendo a los usuarios crear su contenido propio para que luego la propia plataforma le recompense en forma de la moneda de cambio en la era digital: exposición y promoción. Todo ello ha llevado a un nuevo fenómeno que en realidad es un viejo fenómeno que ahora es masivo. En la próxima entrega, el mundo Pro-Am. 

 

Más en la serie de Newsonomics:

Public parts en español

Después de unos días alejado del blog para coger fuerzas, vuelvo con energías renovadas y con una gran noticia bajo el brazo. Ya está disponible en español Public parts de Jeff Jarvis.

Bajo el título de Partes públicas: Por qué compartir en la era digital mejora nuestra manera de trabajar y vivir, Gestión 2000 ha editado el libro del que hablamos en su momento tanto aquí como en una nueva entrega de lecturas 2.0. Con esta edición en castellano, ya no tienes excusa para leer un libro que aporta una mirada muy necesaria a las nuevas realidades que nos traen los cambios tecnológicos. Como dije hace un par de meses:

La tecnología ha cambiado nuestra forma de ser, y como nos encontramos en esta época de cambio de paradigma, hay mucha resistencia al cambio y miedo a lo desconocido. ¿Qué cosas necesitamos mantener privadas y por qué? ¿Cuáles son las raíces de nuestro temor a perder la privacidad? ¿Cómo relacionamos las diferentes visiones de la privacidad que cada persona tiene? Son preguntas que todos debemos empezar a tener en cuenta. Al igual que en la vida real, en internet cada persona debe poner sus propios límites a lo que quiere compartir con los demás, pero también tiene que sopesar las oportunidades que se pueden perder si no se es público, como recuperar amistades o hacer nuevas relaciones y contactos profesionales.