Bajan las ventas de ordenadores como nunca lo han hecho

My PC

Los últimos datos confirman lo que ya apuntábamos hace unos días aquí: bajan las ventas de ordenadores, que poco a poco van perdiendo terreno frente a dispositivos móviles como las tablets o los smartphones. Así lo apunta IDC en su PC Tracker correspondiente al primer trimestre de 2013, en el que las ventas han caído un 13,9% comparado al mismo trimestre del año pasado. Es el peor trimestre para las ventas de ordenadores desde que la consultora comenzó a medir esos datos en 1994 y es el cuarto trimestre consecutivo de pérdidas con respecto al año anterior. Hay algo que está cambiando, en definitiva.

Y lo que está cambiando es que cada vez más gente se encuentra con que ya no necesita el PC para hacer muchas tareas para las que era imprescindible. No es necesario encender el ordenador para mandar correos electrónicos, consultar internet, usar redes sociales o disfrutar de un videojuego, basta con un teléfono móvil o una tablet. Este cambio es más profundo de lo que parece y va a afectar no sólo a los grandes fabricantes de ordenadores, sino a cómo el gran público consume información. Todo aquel que piense prosperar ofreciendo contenidos deberá pensar en cómo optimizarlos para su consumo en todo tipo de pantallas, desde una televisión de 42 pulgadas, hasta un smartphone de 4, pasando por todos los tamaños intermedios.

Es cierto que no es lo mismo disfrutar de una película en una pantalla grande que en el teléfono móvil o la tablet, pero recuerda la teoría del mínimo exigible. Aunque la experiencia sea mejor, mucha gente se conformará con verlo en una pantalla pequeña y no se puede hacer nada para evitarlo. Pero si bajan las ventas de ordenadores no es porque el público se haya lanzado a sustituirlos por tablets. En mi opinión, lo que está ocurriendo es que los ordenadores de sobremesa han dejado de renovarse y ese capital se invierte en una tablet que pasa a complementar el uso del PC y crear nuevos hábitos dentro de cada hogar. Es lo que me pasó a mí desde que adquirí mi Motorola Xoom, hay cosas para las que ya nunca uso el PC. Y en este nuevo entorno multiplataforma, el ordenador personal ha dejado de ser el rey.

 

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4 de cada 5 internautas españoles acceden a la red a traves de sus teléfonos móviles

Hace menos de un mes que se ha hecho público, pero no he tenido oportunidad de echarle un ojo hasta este fin de semana. El último estudio Navegantes en la Red de la AIMC, dado a conocer el pasado 8 de marzo, es uno de las radiografías más certeras que podemos encontrar de los internautas españoles y sus hábitos de uso de la red. Dada la rápida evolución de las tendencias en las redes, estudios repetidos periódicamente como estos son absolutamente necesarios para poder conocer los datos de la España conectada a internet.

Los últimos resultados de Navegantes en la Red indican que el equipo de acceso a Internet tiende a diversificarse. El teléfono móvil mantiene su espectacular ascenso y son ya casi 4 de cada 5 internautas los que se conectan a través de este dispositivo (+15,0 puntos en un año y +29,3 en dos), situándose al mismo nivel que el ordenador portátil/Netbook (80.9%) y el ordenador de sobremesa (78.8%). La necesidad de estar “permanentemente conectados” es tal que incluso un 66,0% de quienes se conectan por el móvil afirman acceder “varias veces al día”, a través de sus smartphones.

Por lo que respecta a las tablets, su uso se duplica respecto a 2011 (pasando del 14,3% al 30,7% de los encuestados en 2012) aunque su utilización, en promedio, es algo menor, seguramente debido a la creciente generalización de este fenómeno, que incorpora a gente no tan activa en Internet. De acuerdo con los resultados del estudio, entre quienes se conectan a Internet con la tablet “varias veces al día” han bajado en 2012 del 54,9% al 44,7%, y los que utilizan este dispositivo “más de una hora al día” también han descendido del 43,2% al 31,2%.

Asimismo, hay una serie de preguntas en el estudio sobre la relación de los internautas con los medios de comunicación. En lo que se refiere a la relación con los periódicos, los resultados de la última encuesta de AIMC indican que los internautas que leen únicamente la versión electrónica suben algo más de cinco puntos respecto a 2011 situándose en el 37,7%, mientras que descienden 1,4 puntos los que leen exclusivamente la versión en papel con casi el 8%. En esta misma línea, el consumo diario de periódicos en papel tiende a la baja con un 37,7% (-4,5 puntos). En cuanto a la lectura de los periódicos electrónicos se mantiene constante con un 72,8%, siendo el dispositivo de lectura mayoritariamente seleccionado el ordenador (89.6%). El teléfono móvil gana terreno y crece casi 7 puntos hasta alcanzar el 41,3%, junto con el tablet que, con el 23,6%, aumenta más de 10 puntos.

Todo estoy y mucho más lo podéis encontrar en este estudio, y para ello, además de poder consultarlo en el inserto de abajo, ya lo tenéis disponible en la biblioteca virtual de EScomunicación.

 

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No se dice curador de contenidos, se dice responsable de contenidos

 

A raíz de este post de Periodismo Ciudadano, he tenido en Linkedin un interesante intercambio de comentarios con mi amigo Pablo Martín, excelente profesional y mejor persona, que me ha llevado a querer hablar sobre ese anglicismo que tan de moda se está poniendo: la curación de contenidos.

 

La curación de contenidos es una traducción literal del inglés, content curation, y se refiere a la figura del curator, que es como se denomina en inglés a los responsables de los museos que dirigen, organizan y seleccionan piezas para exposiciones y que aquí en España se denominan comisarios. Esa labor se ha trasladado al mundo virtual donde, a causa de la sobreabundancia de información, existe la necesidad real de una persona que catalogue, filtre y seleccione de entre toda la información existente lo auténticamente relevante.

 

En España, ni curación ni curar tienen entre ninguno de sus significados recogidos por el Diccionario de la Real Academia de la Lengua nada remotamente parecido a la definición inglesa. Sólo curador puede aceptarse en un sentido muy amplio, toda vez que su primera definición es “que tiene cuidado de algo”, pero no es ni de lejos el equivalente al curator inglés.

 

¿Cómo podríamos traducir o adaptar el término al español? Comisario sería la primera opción, pero no tenemos posibilidad de usarlo como verbo. O al menos no la tendremos hasta que salga la 23ª edición del Diccionario, que acepta el verbo comisariar en el sentido de “organizar una exposición o muestra artística o cultural”. Aunque sea correcto, no creo que vayamos a ver en el corto plazo los términos “comisario de contenidos” o “comisariar contenidos”.

 

Como no podemos esperar a la nueva edición del Diccionario, lo mejor es hacer caso a la Fundación del Español Urgente, que ya en noviembre de 2011, recomendaba utilizar la expresión «responsable de contenidos» para traducir content curator, o usar alguna de sus alternativas como «editor de contenidos» o «gestor de contenidos».

 

Es muy cierto que el lenguaje de la calle va siempre por delante de las academias y los diccionarios pero también es cierto que los anglicismos no nos aportan nada. Cuando son términos sin equivalente en castellano son neologismos y siempre son bienvenidos, como puede ser chatear (que también es una nueva palabra aceptada en la 23ª edición), pero no cuando existen palabras en nuestro idioma que pueden utilizarse para esa función. Así que ya sabes, no se dice curador de contenidos, se dice responsable de contenidos, y no se dice curación de contenidos, se dice edición o gestión de contenidos.

 

 

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6 lecciones para la vida que puedes sacar de los videojuegos

Cuando el jugador medio tiene 30 años de edad, lleva jugando como mínimo desde los 18 y casi la mitad de la población gamer son mujeres (47%) podemos afirmar con toda seguridad que los videojuegos ya no son para niños. Alguna vez he hablado de videojuegos en el blog y mi último pique, XCOM: Enemy Unknown, me ha llevado a pensar en lo que puedes aprender jugando. Conozco gente que domina la geografía del Caribe gracias a las horas invertidas en el mítico Pirates! o que no ha cogido una pistola en su vida pero distingue una MP40 de una Thompson sin pestañear por sus sesiones en el Call of Duty. Y aunque estos conocimientos parece que sólo sirven para ganar al Trivial Pursuit, cuando hablo de aprender jugando me refiero a las lecciones para la vida que puedes sacar de los videojuegos.

 

  • Todos empezamos en el primer nivel. Nadie nace sabiendo y todos debemos aprender igual a manejarnos en la vida. No hay ventajas, todos nacemos igual de ignorantes y solo el esfuerzo que pongamos para aprender nos puede llevar al final de la partida o la meta que nos marquemos.
  • La clave del éxito está en el trabajo que hay detrás. Para conseguir el éxito en cualquier tarea que te propongas, ha de haber un trabajo duro detrás. No basta con proponerte algo, has de trabajar e invertir mucho tiempo y esfuerzo para lograr tus objetivos. Quizás serán tareas poco imaginativas y repetitivas, pero esas tareas son la clave para poder alcanzar el éxito.
  • Piensa bien antes de actuar. Actuar basándote en impulsos no suele llevar a buen puerto. Algo tan simple como dedicar cinco minutos a pensar bien lo que vas a hacer puede ahorrarte horas de disgustos por haber hecho algo apresuradamente. En un videojuego siempre puedes comenzar una nueva partida, pero los errores que cometes en la vida quedan contigo para siempre.
  • Solo no puedes, con amigos sí. Esta es una cosa que hemos aprendido todos los que hemos visto Barrio Sesamo, y tanto en videojuegos como en la vida real se cumple una y otra vez. El trabajo en equipo es lo que va a hacer que logres metas imposibles de alcanzar en solitario, y que el resultado conseguido entre todos sea mayor que la suma de las partes.
  • Si te esfuerzas puedes ser lo que quieras ser. Esto es algo muy evidente en los juegos tipo sandbox, que te dan total libertad para hacer lo que quieras, ¿y qué es la vida sino una gran caja de arena? Con trabajo y esfuerzo puedes conseguir cualquier meta que te propongas y alcanzar cualquier meta. Desde conseguir un título universitario hasta la casa de tus sueños, tus objetivos te los marcas tú y solo tú puedes conseguirlos, nadie lo va a hacer por tí.
  • El final es igual para todos, lo importante y divertido es lo que haces en el camino. El final de un videojuego será más o menos igual para todo el mundo, pero el camino hasta él será diferente para cada jugador. En la vida nos ocurre lo mismo, el final es el mismo para todos y lo que realmente importa es lo que haces por el camino. Las cosas que haces, los lugares que visitas, las personas que conoces y se cruzan en tu vida, eso es lo que hace que el trayecto merezca la pena.

 

Datos: The Entertainment Software Association (ESA)

 

 

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Solo no puedes, con amigos sí.

 

Cuando leo noticias como ésta sobre el consumo colaborativo recuerdo el libro Here comes everybody de Clay Shirky y la reseña que hice hace año y medio. Me autocito:

 

“Los seres humanos son criaturas sociales. No ocasionalmente o en circunstancias concretas, somos sociales siempre, es una de nuestras características fundamentales y se muestra en prácticamente todas los aspectos de nuestra vida como causa y efecto de nuestras acciones. Formamos grupos para hacer frente a las más diversas tareas y esa capacidad nos permite realizar trabajos mucho más complejos y mayores de lo que podríamos en solitario. Dado que la sociabilidad y la formación de grupos son esenciales para los seres humanos, cualquier cosa que cambie la forma en que funcionan y se forman los grupos tendrá consecuencias profundas para todo, desde el comercio al gobierno, pasando por la religión y los medios de comunicación”.

 

Por eso no es de extrañar que en el articulo de El Mundo hablen de que hay un auge en el consumo colaborativo, “del intercambio de casas al coche compartido, del ‘crowdfunding’ al ‘coworking’, de los préstamos entre particulares (P2P) a los ‘solucionadores’ a domicilio”. En cuanto las personas comprenden que pueden unirse y formar grupos para cualquier cosa, cualquier cosa es posible. En la vida como en Barrio Sésamo, solo no puedes, con amigos si.

 

 

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Seis millones de españoles son ya “comunicadores digitales permanentes”

Esa es una de las principales conclusiones de la edición 2012 del informe anual de la Fundación Telefónica La sociedad de la información en España, que podéis ver resumido en el siguiente vídeo.

 

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=asEbHxcj_Wo&version=3&hl=es_ES]

 

Asimismo, ayer también conocimos el IV Estudio Anual de Redes Sociales de IAB Spain, en el que se busca conocer el comportamiento de los internautas en las redes sociales. Podéis descargar ambos informes en sus páginas respectivas (La sociedad de la información en EspañaEstudio Anual de Redes Sociales) y también en la biblioteca virtual de EScomunicación. Y recuerda, la Red ya forma parte de nuestra vida.

 

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El coste de ser digital

Monedas guardadas

 

Ya he hablado anteriormente en el blog de como los euros analógicos se transforman en céntimos digitales y como los medios deben embarcarse en esa transformación, aunque sea perdiendo dinero. En el nuevo panorama mediático, es muy difícil que empresas grandes, que arrastran enormes infraestructuras y ediciones en papel que las lastran, puedan competir con pequeñas redacciones, más ágiles, capaces de responder en tiempo real a las necesidades y deseos de la audiencia y sobre todo, que necesitan menos recursos para sobrevivir.

 

La red tiene muchas ventajas frente a los medios tradicionales. Puedes competir de tú a tú con grandes portales y medios de comunicación y hacer llegar tus textos a millones de lectores en todo el mundo de una manera fácil y sencilla. Hoy publicar no es un trabajo, es un botón, y tan sólo tienes que hacer clic, pero hay mucho trabajo detrás y sólo con dar a un botón no basta. No hay que subestimar los costes de ser digital.

 

  • Hay que trabajar duro para preparar tus textos. No basta con escribir lo primero que se te venga a la mente, has de madurarlo, corregirlo, contrastarlo y releerlo una y otra vez. Exactamente igual que en cualquier otro soporte.
  • La imagen importa. Aunque tus textos sean excelentes, no debes descuidar tampoco la parte gráfica. Una buena imagen que acompañe a lo que escribes puede ser la diferencia entre un post de impacto y un post que pasa sin pena ni gloria.
  • Hay que ser social. No basta con escribir y esperar que los lectores lleguen a ti, en cierto sentido has de salir a buscarlos compartiendo tu contenido en redes sociales. Además, hay que dar todas las facilidades para que tus textos puedan ser compartidos y debes interactuar con tus seguidores siempre que puedas.

 

Para todo esto es necesario tiempo. Las horas que dedicas a tu blog o tu medio son horas que tienes que quitar de otros menesteres que pueden ser más lucrativos o satisfactorios, pero hasta que alguien consiga inventar el día de treinta horas, no queda otro remedio. Hay que trabajar los textos, elegir las imágenes y editarlos hasta que tengan la calidad necesaria para publicar requiere tiempo, igual que todo el aspecto social.  Tienes que preparar cuentas en las redes sociales, publicar tus actualizaciones, contestar a las menciones, compartir contenidos de otros que pueden ser de interés para quienes te siguen… Cuando pienses en el coste de ser digital, no pienses en dinero. Con muy poco dinero o incluso sin realizar una inversión económica puedes funcionar en la red, el auténtico coste es el trabajo y el tiempo que vas a invertir.

 

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Qué es la neofilia y por qué te afecta

Leo el post de Seth Godin The decline of fascination and the rise in ennui en el que explica como, hace una generación, los libros y películas de éxito podían estar en las listas de bestsellers durante meses y hasta años, mientras que en la actualidad cualquier éxito tiene semanas de gloria o incluso días nada más. Esto ha generado una nueva tendencia, la neofilia, que ha transformado para siempre nuestra cultura y está permeando cada vez más ámbitos de nuestra vida diaria.

 

La neofilia es un neologismo que define la afición y gusto desmedido por las cosas nuevas y la novedad. Hasta hace poco, era una característica exclusiva de los early adopters, los consumidores tempranos que adquieren los productos antes de que se consuman masivamente, aquellos que tienen que acceder los primeros a los último de lo último. Hoy, podemos decir que cada vez más gente es early adopter, buscando ser los primeros en disfrutar del nuevo smartphone, el nuevo artista de moda o la nueva serie revelación.

 

Seguro que conoces a alguien con neofilia o igual tú mismo/a eres ese alguien. No es nada raro, nuestro cerebro primate está diseñado para que seamos curiosos por naturaleza y cualquier elemento novedoso en nuestro entorno nos llamará siempre la atención. No podemos evitarlo, estamos hechos asi. Además, es el modo más cómodo de lidiar con la sobreabundancia de información en la que vivimos. Cuando hay mucho para elegir, la mayor parte de la gente elegirá siempre lo más nuevo.

 

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Tres herramientas para procesar, compartir y archivar información

 

Leo el post de Enrique Dans sobre el RSS que se resiste a morir y su defensa del Google Reader y recuerdo cuando hablé de mi dieta informativa, donde señalé que el Reader constituía el plato principal de la misma y mi fuente primaria de información. Hoy, eso no ha cambiado en absoluto y el Reader es de consulta diaria obligada para poder procesar toda la información acerca de los temas que me interesan. Pero algo sí ha cambiado desde que escribí sobre mi dieta informativa, y es que ahora uso dos herramientas nuevas para compartir y archivar aquellos items informativos que me parecen de especial interés: Hootsuite y Spundge.

 

 

Ya había configurado mi cuenta de Hootsuite antes del verano, y ha sido a partir de septiembre que he empezado a usarla con asiduidad. Primero para poder compartir las actualizaciones del blog en redes sociales y después, y cada vez con más frecuencia, para compartir contenidos relacionados con el periodismo en las cuentas de EScomunicación en Facebook, Twitter y Google+. Creo que ahora ya he empezado a coger el truco a este último uso, y llevo unos días con un ritmo regular de publicación de mañana y tarde, gracias a la facilidad con que se pueden programar las publicaciones en Hootsuite.

 

 

Al mismo tiempo, continúo usando Spundge, que me parece una herramienta con mucho futuro a poco que empiece a extenderse su uso entre los periodistas, que por algo está pensada para ellos. Ya hablé en su momento de Spundge en este post y en este otro usé un cuaderno creado para hablar sobre el Meeting Point By Ono de Periodismo 2.0. A su vez, en la columna derecha tenéis El cuaderno de EScomunicación, donde recopilo noticias de interés y que me está sirviendo para crear un gran portafolio con entrevistas, noticias y vídeos sobre el cambio de paradigma del periodismo que me está siendo de gran utilidad para tener ordenadas mis ideas y poder archivar información.

 

Procesar información, compartir información y archivar información. No sólo los periodistas del futuro tendran que saber cómo hacerlo, cualquier profesional deberá tener esas habilidades digitales si quiere prosperar en la era de la sobreabundancia de información, y Google Reader, Hootsuite y Spundge son tres herramientas que te permitirán hacerlo.

 

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Publicar ya no es un trabajo, es un botón

 

Publishing is not evolving. Publishing is going away. Because the word “publishing” means a cadre of professionals who are taking on the incredible difficulty and complexity and expense of making something public. That’s not a job anymore. That’s a button. There’s a button that says “publish,” and when you press it, it’s done. In ye olden times of 1997, it was difficult and expensive to make things public, and it was easy and cheap to keep things private. Privacy was the default setting. We had a class of people called publishers because it took special professional skill to make words and images visible to the public. Now it doesn’t take professional skills. It doesn’t take any skills. It takes a WordPress install.

 

«Publicar no está evolucionando, publicar está desapareciendo. La palabra «publicar» implicaba un equipo de profesionales que se enfrentan a las increíbles dificultades, complejidades y gastos de hacer algo público. Eso ya no es un trabajo. Es un botón. Hay un botón que dice «publicar» y cuando haces clic, está hecho. En los viejos tiempos de 1997, era difícil y caro hacer las cosas públicas y era fácil y barato mantenerlas en privado. «Privado» era la opción por defecto. Teníamos unas personas llamadas editores, porque hacían falta habilidades profesionales para que palabras o imágenes fueran acessibles al público. Ahora no hacen falta habilidades profesionales. No hacen falta habilidades. Hace falta una instalación de WordPress.«

 

Clay Shirky, poniendo el dedo en la llaga.

 

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