Los gabinetes de prensa (VI): El cuaderno

Cuando entré a trabajar en el Congreso, una de las cosas que me enseñaron, a la que al principio no veía ninguna utilidad, era la de apuntar cada gestión realizada en un cuaderno común, donde cualquiera podía ver los trabajos realizados durante el día. A medida que fue pasando el tiempo, me dí cuenta que era una labor mucho más útil de lo que parece a simple vista.

En un gabinete de prensa como el nuestro, con una única “cuenta”, apuntar las cosas en el cuaderno era la forma de generar el informe de actividad. Nosotros no nos encargamos del clipping y el seguimiento de nuestras acciones, salvo casos puntuales, y es muy fácil olvidarse de una petición ya gestionada cuando realizas decenas a lo largo de la semana. Gracias al cuaderno, en cualquier momento podías repasar la actividad del gabinete y comprobar qué medios te piden más cosas y cuáles sólo te consultan ocasionalmente, entre otras muchas posibilidades.

El cuaderno fue sustituido por un fichero informático, pero su utilidad permanece y ahora no importa si has estado ausente o estás de turno intensivo, con un vistazo al fichero estás al día de todas las gestiones y actividades del gabinete. Esto es muy importante también de cara a los medios, ya que el poder tener precedentes de tu trato con ellos te permite actuar de una u otra manera, según los intereses del gabinete y los objetivos de tu política de comunicación.

Gracias al cuaderno hemos podido realizar informes cualitativos y cuantitativos de actividad contrarreloj, hemos identificado una serie de personas non gratas ante las que actuar con especial cautela o, simplemente, hemos podido guardar las apariencias ante un periodista cuando nos pregunta “cómo va lo suyo”. Nunca te enseñarán esto en ningún MBA o seminario, pero te recomiendo que tengas siempre un cuaderno a mano.

El periodismo no está en peligro

Cuando hablo con algunos colegas periodistas, veo que está empezando a ponerse de moda el menospreciar el impacto de internet en el periodismo y los medios de comunicación, asegurando que el periodismo online es una charada y que estamos yendo a una amateurización de la profesión. No sé si es que precisamente yo hablo de estos temas con las personas más reacias al cambio, pero no me entra en la cabeza que gente formada y culta defienda formas del siglo XX en el siglo XXI.

Me explico. Desde el momento en que cualquiera pone barreras y se erige en el portador de la esencia del periodismo, entramos en el campo del elitismo, y esto es válido para una persona en una tertulia de bar o para el editorial de un periódico de tirada nacional. Hay que ser humildes y yo seré el primero. Ni tengo la verdad absoluta ni conozco cómo funcionan muchos medios de nuestro país. De hecho, para los más puristas, yo no sería periodista porque sólo he trabajado en un medio de becario, pero eso no es un motivo válido para rechazar la realidad.

Y la realidad es que vivimos en la era de la abundancia de información. Cada vez hay más posibilidades de acceder a la información y más medios de comunicación, sobre todo online. Esto se traducirá en que las audiencias tienden a fragmentarse cada vez más. Está ocurriendo con la televisión y la TDT y ocurrirá también en los medios impresos frente a la posibilidad de consultar la información en la red. Es ante este panorama que los fundamentalistas y puristas se echan las manos a la cabeza y lloran por el negro futuro del periodismo.

Tonterías. El periodismo tiene un futuro brillante y los que califican de maligno y perverso el escenario en que nos encontramos se equivocan por dos razones. En primer lugar, la fragmentación del mercado se produce por una mayor oferta de información, eso es bueno y no hace falta que recuerde cómo cómo se llama limitar la oferta y, en segundo lugar, y en mi opinión más importante, no es el periodismo lo que peligra, son las empresas periodísticas que no sepan, puedan o quieran adaptarse a los cambios que trae un mercado más fragmentado.

No es tan difícil, muchas veces basta con seguir haciendo bien lo que sabes hacer bien. Si las ventas caen, tienes que ver qué haces mal y buscar soluciones, pero no puedes vivir en el pasado. Como suelo decir cuando hablo del tema, “no os engañéis, que por mucha ayuda o mucha publicidad que consiga, El País ya no va a volver a vender 400.000 ejemplares diarios como cuando estudiábamos”. De nuevo, el periodismo no está en peligro, son las empresas periodísticas que se preocupan más de su cuenta de resultados que de hacer periodismo las que sí lo están.

Modernizarse no es tener un iPhone 4

Ayer terminó el debate de las enmiendas al articulado de los Presupuestos Generales del Estado. Por mi trabajo y posición, he tenido que seguir ese trámite parlamentario y, tanto el miércoles por la tarde-noche como el jueves por la mañana y tarde, estar pendiente de las votaciones.

No se me ocurre un proceso que necesite ser informatizado con más urgencia que esas votaciones. Para quien no sepa cómo se hacen, le invito a que acuda a este enlace, se salte las primeras 8 horas del vídeo y vea unos cuantos minutos de la votación. Si no tiene ganas de verlo, ya lo resumo yo. Durante una hora larga, 38 diputados se dedican a votar (por separado, en bloques y casi cualquier combinación que se te ocurra) las enmiendas de los Presupuestos, a las que se identifica tan sólo por el número, con lo que más vale que tengan clarito a qué se refiere y qué debatieron en su momento, horas antes. Los momentos de confusión pueden producirse muy fácilmente y sólo el buen hacer de los letrados de la Cámara permite que ésta (y otras votaciones) puedan producirse.

La legislatura pasada hubo un plan de modernización tecnológica en la Cámara Baja, en las reuniones de la Junta de Portavoces se ha eliminado el papel, y la noticia surgió este verano cuando se dio la posibilidad a los diputados de adquirir un iPhone 4 institucional. Incluso Rajoy ha aparecido usando un iPad (aunque no a cuenta del Congreso, pero sí en el hemiciclo). Muy modernos, sí, pero nuestros diputados, con honrosas excepciones, no son muy amigos de las nuevas tecnologías.

Lo fácil que sería implementar una wiki interna para facilitar todo el proceso de enmiendas y transacciones, y acceder a ella en los ordenadores eliminando el uso de miles de hojas de papel. Se podría trabajar directamente sobre el texto original del Gobierno, incorporando todos los cambios que cada grupo considere necesario. El debate continuaría siendo igual, defendiendo cada cual sus enmiendas e incorporando transaccionales al instante y sin necesidad de tener que pasarlas a limpio y trasladárselas a los demás. Las votaciones también serían mucho más rápidas y sin confusiones ni necesidad de leer largas listas de cifras, y el resultado final sería accesible mucho más rápido que en la actualidad, que todavía se tarda días en organizar y editar los textos legales.

Qué fácil sería si hubiese un poco de voluntad para mejorar los procedimientos y humildad para aprender, pero creo que todavía queda mucho hasta que la primera generación de nativos digitales llegue a la política.

Si soy malo es culpa mía, si soy bueno es gracias a mis fuentes

Sir Isaac Newton escribió en una ocasión que “si he visto más lejos que otros hombres es porque me he aupado a hombros de gigantes“. En mi caso, podría decir lo mismo de acerca de mis lecturas habituales en el Reader, gracias a las cuales aprendo cada día más, y esas lecturas me llevan a otras nuevas, blogs y páginas que no conocía pero que amplían mis conocimientos (como mis últimos añadidos, Ricardo Galli o El foso de la orquesta) o me arrancan una sonrisa (el genial Bloger De Niro). A ellos y a muchos otros podéis encontrarlos en la sección de Enlaces de interés. Tan sólo quería reconocer el mérito de todos aquellos a quienes leo y avisar a mis lectores que cuando algo está mal, la responsabilidad es mía, pero si alguna vez tengo algún acierto, ha sido gracias a mis fuentes…

5 ideas para que no cierre tu medio de comunicación

En cualquier empresa medianamente seria, cuando las cifras de ventas y la facturación bajan, se realiza una auditoría interna para averiguar por qué se producen estos descensos, se examina el proceso productivo y los canales de distribución para modernizarlos si es necesario o se hace un estudio de mercado con el que encontrar por qué no se consume nuestro producto tanto como antes. No tengo un MBA, pero me parecen pasos razonables, al fin y al cabo interesa más la supervivencia de la empresa a largo plazo que el beneficio a corto plazo, ¿no?Pero eso sólo pasa en las empresas serias.Las empresas españolas que se dedican a los medios de comunicación se enfrentan a un panorama convulso, con un descenso sin precedentes en ventas y publicidad, y tienen que buscar cómo sobrevivir en un mercado cada vez más fragmentado. Por supuesto, la solución es despedir a tus trabajadores más experimentados y veteranos, y aumentar la carga de trabajo de los que quedan para que escriban también en la web y/o participen en el resto de medios de tu grupo. Spain is different, no queda duda.

Al final, todo se reduce a una cuestión muy simple: salvar las cuentas de resultados o salvar al medio de comunicación. Si tan sólo nos preocupan los beneficios, basta con ir recortando gastos hasta que hayamos exprimido por completo la empresa, momento en el que sabremos que hay que volar hacia confortables planes de retiro. Pero si hay que salvar al medio de comunicación, hay que pensar con la cabeza, no con una calculadora.

  1. A la hora de afrontar un ajuste de plantilla, no puedes imponerlo desde arriba, eso sólo minará la confianza del resto de trabajadores en la empresa y mermará el valor del medio. Es un tópico pero es cierto, es mejor negociar, puede que hasta evites tener que cerrar la empresa.
  2. Cuando hay que recortar gastos, hay que hacerlo en las cosas que realmente puedes recortar. Si antes tenías todo tu proceso productivo bajo una misma marca, ahora tendrás que externalizar para reducir costes y, desde luego, no echas a tus trabajadores senior, que tanto te ha costado formar y que conocen la empresa y el mundillo como la palma de su mano.
  3. Inviertes en formación continua. De la misma forma que no puedes echar a un trabajador que te responde y hace su trabajo, el trabajador tiene que entender que es necesario que se convierta en un todo-terreno preparado para proveer de contenido a cualquiera de las empresas del grupo. Pero para eso hay que enseñarle antes.
  4. Un mercado más fragmentado es un mercado en el que hay más opciones, y tienes que conseguir que el público opte por ti. Algo falla si tu medio no vende tanto como antes, y tienes que escuchar a tu público para saber por qué han decidido optar por otro medio. Tienes que abrirte a tu público y no me refiero a ampliar la sección de cartas al director.
  5. Tienes que estar preparado para innovar, y la innovación no es un interruptor que hoy lo accionas y mañana ya estás innovando. Es una mentalidad que adoptas para ofrecer algo nuevo, diferente a lo que ofrecen los demás, y puede ser desde la creación de una comunidad para fidelizar a tu público a hacer caso omiso de listas de consejos como ésta y concentrarte en hacer mejor lo que ya sabes hacer bien.

Y esto son sólo cinco ideas. ¿Qué idea tienes tú?