Personal branding for journalists: Standing out from the rest

In this new age of information we are living in, journalism is going through a lot of changes. The fragmentation of the audiences in the radio and television and the continuing decrease of circulation among the newspapers are making the profession of journalist more unstable than ever. The rise of blogging and new media are changing the rules faster than you can write them, and the debate about what defines a journalist was never more intense. On top of that, the number of journalists in active is the highest ever, and more continues to graduate from universities worldwide. So what can a journalist do to survive?Personal branding is the answer. You can be no longer only a worker for hire, you must become a brand, your own, because life-long careers in the same company are becoming the exception, not the rule. If you make yourself an expert or eminence in your particular field of expertise, it’s more likely that opportunities will surface for you. There are many ways in which you can build your own brand, your online identity. It can be a literal translation of your offline identity or a whole new persona, although journalists should be public whenever and wherever they can. How can you do it?

First of all, you must embrace the new tools that internet and social media gives us. There is no point, in the long term, to label and dismiss the new interactive media as amateur (in the cruelest sense), lack of quality standards or not true journalism. Think of what journalism is. It’s not what journalists or university teachers say, it’s what journalists do. And what do journalists do? They seek and elaborate information and then make it avalaible to the public. That’s the simplest definition, the true core of journalism. And the new media provides the tools to do it in a whole new scale.

As you begin to develop the use of that new tools, you must connect with your public, wich surely is already connected and having a conversation. Write a blog, join a social network, participate in online forums… anything is valid to join your public. You should also know their concerns and doubts, so listen to what they say. Avoid the use of pseudonyms, be yourself and be honest, don’t try to hide your flaws or focus on your virtues neither. If you are great, people will notice without you telling them.

And after all that, start participating and make yourself known contributing with solutions for their concerns and answers to their doubts, or new ideas to keep the conversation going. As you get more involved with your public, your online identity will become your brand, and your public will become your community, And it’s then when you will stand out from the rest of the profession. Are you ready for that challenge? Clock is ticking…

Imagen: STL Social media guy

Comunicación de crisis: El fracaso del Gobierno en la crisis del Sáhara

Vista la rueda de prensa de ayer de Alfredo Pérez Rubalcaba, parece que el Ejecutivo quiere pasar de puntillas por los sucesos del Sáhara, la muerte de un ciudadano español en El Aaiún y el bloqueo de la zona a los periodistas, españoles y de otros países. Ante una situación de crisis, el Gobierno no está actuando como debiera para atajar la crisis o intentar revertir sus efectos. Hace unos meses hablamos de la comunicación de crisis, veamos si el Gobierno sigue las pautas que indicábamos en aquel momento.

Una de las claves que aportábamos en los casos de comunicación de crisis era Actúa rápido, pero con cabeza. En este caso, el Gobierno socialista no ha actuado ni rápido ni con cabeza. Hace ya más de una semana que las autoridades marroquíes desmantelaron el campamento saharauí en El Aaiún y aún falta una declaración de condena, incluso se desautorizó una del Grupo Socialista en el Congreso. La comunidad internacional está callada ante este conflicto, pero en el caso de España, por nuestra cercanía y vinculación, no hay excusa. Las condenas tibias que se han producido no han servido para contentar a nadie y lo único que han conseguido es fomentar la imagen de un Ejecutivo inane, aislado y sin fuerza internacional, con el resto de fuerzas políticas adoptando una postura más firme.

Parece que nuestras autoridades no se han dado cuenta de que ha muerto un ciudadano español. De cara a la opinión pública, tendrían que estar volcados con los familiares, esclareciendo todas las circunstancias de la muerte y mostrándolo públicamente. Por sí sola, desgraciadamente, la muerte de Baby Hamday Buyema quizás no hubiera tenido tanto peso, pero enmarcada dentro de esta crisis, su importancia se multiplica y hay que actuar en consecuencia.

Finalmente, el bloqueo a los medios de comunicación españoles es un caso directo de censura y ataque a la libertad de información. Un factor sí juega aquí a favor del PSOE y es que se le permite mucho más que al PP. Imaginad la que hubiera montado la Cadena SER y el Grupo Prisa si estuvieran los populares gobernando y su reportera estrella fuera detenida y expulsada de Marruecos, como así ha sido. Que Rubalcaba no haya abordado este bloqueo en la reunión con su homólogo marroquí debería dar que pensar a los directivos de los medios españoles.

La otra clave de comunicación de crisis que aportábamos era que No es crisis, es oportunidad. Antes de que pasase todo esto, el Gobierno estaba recuperándose en las encuestas tras una crisis de Gobierno que buscaba comunicar mejor y se había asegurado la legislatura con un pacto parlamentario con el PNV. Si hubiese actuado con decisión, el PSOE podría haber tomado un mayor impulso electoral y Zapatero podría empezar a ser visto como un líder con autoridad que toma decisiones. La inacción y la tibieza no consiguen ese mismo efecto, desde luego.

Alguna razón habrá para esta política de palabras suaves, pero me cuesta creer que los estrategas de Moncloa no vean las oportunidades que habría aquí para el Gobierno. El electorado de izquierdas, tradicionalmente identificado con las visicitudes del pueblo saharauí, vería con buenos ojos que el Gobierno condenase estos actos y el de derechas, contrario por sistema al Ejecutivo socialista, vería como uno de los argumentos que usan contra Zapatero, su poco peso y autoridad internacionales, es contrarrestado por una actuación enérgica. Y no hablemos del efecto pantalla de humo sobre otros temas

Evidentemente, la diplomacia no es tan fácil y exigir contundencia sin conocer todos los datos tampoco es razonable; nuestra relación con Marruecos es necesaria y, al mismo tiempo, muy complicada, y no hay lugar para visiones simplistas o maníqueas. Pero en una situación de crisis lo peor que puedes hacer es no hacer nada.

Foto: ABC.es

El periodismo no está en peligro

Cuando hablo con algunos colegas periodistas, veo que está empezando a ponerse de moda el menospreciar el impacto de internet en el periodismo y los medios de comunicación, asegurando que el periodismo online es una charada y que estamos yendo a una amateurización de la profesión. No sé si es que precisamente yo hablo de estos temas con las personas más reacias al cambio, pero no me entra en la cabeza que gente formada y culta defienda formas del siglo XX en el siglo XXI.

Me explico. Desde el momento en que cualquiera pone barreras y se erige en el portador de la esencia del periodismo, entramos en el campo del elitismo, y esto es válido para una persona en una tertulia de bar o para el editorial de un periódico de tirada nacional. Hay que ser humildes y yo seré el primero. Ni tengo la verdad absoluta ni conozco cómo funcionan muchos medios de nuestro país. De hecho, para los más puristas, yo no sería periodista porque sólo he trabajado en un medio de becario, pero eso no es un motivo válido para rechazar la realidad.

Y la realidad es que vivimos en la era de la abundancia de información. Cada vez hay más posibilidades de acceder a la información y más medios de comunicación, sobre todo online. Esto se traducirá en que las audiencias tienden a fragmentarse cada vez más. Está ocurriendo con la televisión y la TDT y ocurrirá también en los medios impresos frente a la posibilidad de consultar la información en la red. Es ante este panorama que los fundamentalistas y puristas se echan las manos a la cabeza y lloran por el negro futuro del periodismo.

Tonterías. El periodismo tiene un futuro brillante y los que califican de maligno y perverso el escenario en que nos encontramos se equivocan por dos razones. En primer lugar, la fragmentación del mercado se produce por una mayor oferta de información, eso es bueno y no hace falta que recuerde cómo cómo se llama limitar la oferta y, en segundo lugar, y en mi opinión más importante, no es el periodismo lo que peligra, son las empresas periodísticas que no sepan, puedan o quieran adaptarse a los cambios que trae un mercado más fragmentado.

No es tan difícil, muchas veces basta con seguir haciendo bien lo que sabes hacer bien. Si las ventas caen, tienes que ver qué haces mal y buscar soluciones, pero no puedes vivir en el pasado. Como suelo decir cuando hablo del tema, «no os engañéis, que por mucha ayuda o mucha publicidad que consiga, El País ya no va a volver a vender 400.000 ejemplares diarios como cuando estudiábamos». De nuevo, el periodismo no está en peligro, son las empresas periodísticas que se preocupan más de su cuenta de resultados que de hacer periodismo las que sí lo están.

Si soy malo es culpa mía, si soy bueno es gracias a mis fuentes

Sir Isaac Newton escribió en una ocasión que «si he visto más lejos que otros hombres es porque me he aupado a hombros de gigantes«. En mi caso, podría decir lo mismo de acerca de mis lecturas habituales en el Reader, gracias a las cuales aprendo cada día más, y esas lecturas me llevan a otras nuevas, blogs y páginas que no conocía pero que amplían mis conocimientos (como mis últimos añadidos, Ricardo Galli o El foso de la orquesta) o me arrancan una sonrisa (el genial Bloger De Niro). A ellos y a muchos otros podéis encontrarlos en la sección de Enlaces de interés. Tan sólo quería reconocer el mérito de todos aquellos a quienes leo y avisar a mis lectores que cuando algo está mal, la responsabilidad es mía, pero si alguna vez tengo algún acierto, ha sido gracias a mis fuentes…

5 ideas para que no cierre tu medio de comunicación

En cualquier empresa medianamente seria, cuando las cifras de ventas y la facturación bajan, se realiza una auditoría interna para averiguar por qué se producen estos descensos, se examina el proceso productivo y los canales de distribución para modernizarlos si es necesario o se hace un estudio de mercado con el que encontrar por qué no se consume nuestro producto tanto como antes. No tengo un MBA, pero me parecen pasos razonables, al fin y al cabo interesa más la supervivencia de la empresa a largo plazo que el beneficio a corto plazo, ¿no?Pero eso sólo pasa en las empresas serias.Las empresas españolas que se dedican a los medios de comunicación se enfrentan a un panorama convulso, con un descenso sin precedentes en ventas y publicidad, y tienen que buscar cómo sobrevivir en un mercado cada vez más fragmentado. Por supuesto, la solución es despedir a tus trabajadores más experimentados y veteranos, y aumentar la carga de trabajo de los que quedan para que escriban también en la web y/o participen en el resto de medios de tu grupo. Spain is different, no queda duda.

Al final, todo se reduce a una cuestión muy simple: salvar las cuentas de resultados o salvar al medio de comunicación. Si tan sólo nos preocupan los beneficios, basta con ir recortando gastos hasta que hayamos exprimido por completo la empresa, momento en el que sabremos que hay que volar hacia confortables planes de retiro. Pero si hay que salvar al medio de comunicación, hay que pensar con la cabeza, no con una calculadora.

  1. A la hora de afrontar un ajuste de plantilla, no puedes imponerlo desde arriba, eso sólo minará la confianza del resto de trabajadores en la empresa y mermará el valor del medio. Es un tópico pero es cierto, es mejor negociar, puede que hasta evites tener que cerrar la empresa.
  2. Cuando hay que recortar gastos, hay que hacerlo en las cosas que realmente puedes recortar. Si antes tenías todo tu proceso productivo bajo una misma marca, ahora tendrás que externalizar para reducir costes y, desde luego, no echas a tus trabajadores senior, que tanto te ha costado formar y que conocen la empresa y el mundillo como la palma de su mano.
  3. Inviertes en formación continua. De la misma forma que no puedes echar a un trabajador que te responde y hace su trabajo, el trabajador tiene que entender que es necesario que se convierta en un todo-terreno preparado para proveer de contenido a cualquiera de las empresas del grupo. Pero para eso hay que enseñarle antes.
  4. Un mercado más fragmentado es un mercado en el que hay más opciones, y tienes que conseguir que el público opte por ti. Algo falla si tu medio no vende tanto como antes, y tienes que escuchar a tu público para saber por qué han decidido optar por otro medio. Tienes que abrirte a tu público y no me refiero a ampliar la sección de cartas al director.
  5. Tienes que estar preparado para innovar, y la innovación no es un interruptor que hoy lo accionas y mañana ya estás innovando. Es una mentalidad que adoptas para ofrecer algo nuevo, diferente a lo que ofrecen los demás, y puede ser desde la creación de una comunidad para fidelizar a tu público a hacer caso omiso de listas de consejos como ésta y concentrarte en hacer mejor lo que ya sabes hacer bien.

Y esto son sólo cinco ideas. ¿Qué idea tienes tú?

Por qué la formación continua debería importarte

El mundo de la comunicación está experimentado una serie de cambios cuyo futuro nadie se atreve a predecir. La crisis económica global unida a los cambios en los hábitos de consumo de información que ha traído la nueva era digital hacen que nos encontremos casi ante una «nueva frontera», un territorio inexplorado en el que puede pasar cualquier cosa. Y de hecho, va a ser así, es tontería negarlo.

Para los que nos dedicamos a la comunicación, es un momento crítico. Las empresas intentan mantener sus márgenes de beneficios, a pesar de la caída de audiencia e inversión publicitaria y la manera más fácil es recortar plantilla tirando de los redactores con más tiempo en la empresa, que salen más caros que contratar tres becarios que hagan su trabajo. Hay muchos casos y las cifras de paro entre la profesión periodística son terroríficas.

Es una injusticia, sí, pero también es un aviso para navegantes. Hoy día, una persona en los 40 está obligada a aprender y adaptarse a las nuevas tecnologías o el valor que aporte a su empresa será tan poco que, más tarde o más temprano, ésta prescindirá de sus servicios. Y aquellos que se van a incorporar al mercado laboral también tienen que aprender y adaptarse, o no serán capaces de destacar entre la multitud y acceder a un puesto de trabajo.

Por eso, la formación continua es algo que tiene que importarte, tengas la edad que tengas. Esto parece de sentido común, pero en el mundillo de la comunicación y del periodismo hay mucho divismo. El primer paso es tener humildad para reconocer que siempre hay alguien que sabe más que tú y del que puedes aprender y, a partir de ahí, hay que preocuparse por aumentar tus conocimientos. Libros, cursos, seminarios, todo vale para continuar formándote, ni siquiera hace falta que consigas un diploma. En mi caso, el mismo hecho de adquirir mi dominio y haber implementado la versión 1.5 de EScomunicación que ahora estás leyendo, ya me ha permitido aprender cosas nuevas, que quizás pueda aplicar en un futuro en mi profesión. La formación continua no es asistir a cursos y doctorarse (aunque eso también ayuda), es estar dispuesto a aprender cada día y tener una mentalidad abierta para expandir y mejorar tus aptitudes laborales. Especialmente en el mundillo de la comunicación, el futuro pertenecerá a los que estén preparados y ya no puedes permitirte no estarlo.

Políticas de comunicación, políticos, periodistas y publicness

Algo que todo directivo de comunicación debe afrontar es que todo el mundo cree saber más de comunicación de él. Trabajamos con valores intangibles y es difícil cuantificar el retorno de las acciones de comunicación. Por tanto, parece que las acciones de comunicación las puede hacer cualquiera, o al menos esa es la percepción que se tiene del mundo desde fuera, y todos sabemos lo fácil que es ver los toros desde la barrera. Desde mi propia experiencia profesional,  he podido ver cómo en las grandes líneas de comunicación (e incluso las pequeñas) el director de comunicación tenía poco que decir, ya que le venían impuestas de arriba.

Cierto es que el mundillo de la política no tiene nada que ver con el de una gran multinacional, pues existe una gran diferencia. Si en una gran empresa, los altos cargos no suelen tratar directamente con la prensa, en la política es común que el periodista tenga acceso directo al político, incluso está mal visto si el político no trata con los medios. Para un dircom y un gabinete de prensa eso es directamente una pesadilla.

Modo anécdota ON. Recuerdo un caso particular en el que, al día siguiente de una reunión de los altos cargos del partido, apareció una página completa en un diario nacional detallando todos los pormenores de dicha reunión. Yo, que entonces estaba empezando, le comenté a mi jefe cómo había podido conseguir el periodista toda esa información, cuando ni nosotros mismos dentro de la casa habríamos podido conseguirla. Su respuesta fue muy clara: «Es que Fulanito llama por teléfono a cualquiera de los que están en la reunión y le cuentan todo». Modo anécdota OFF.

Muchas veces los gabinetes de prensa ejercen una labor de intermediación entre medios y la empresa (o partido político), pero esa intermediación se pierde en numerosas ocasiones, desde el momento en que el periodista tiene acceso directo a la fuente. Antes de seguir, quiero dejar claro que no me estoy quejando, he estado al otro lado, y sé perfectamente lo que cuesta crearse unas fuentes y lo esenciales que son para el periodista. Pero en el gabinete de prensa también somos profesionales y aunque, en cierto sentido, ese acceso directo nos libera de trabajo, de la misma forma menoscaba nuestra labor y nos hace superfluos.

Para evitar esto, como siempre, en el medio está la virtud. Ni los políticos pueden quejarse al gabinete de las informaciones que publican los periodistas (hay algunos que realmente creen que podemos decir a los periodistas lo que tienen que publicar), ni los periodistas pueden quejarse de no tener acceso a los políticos (el derecho a manejar el silencio es vital).

En cualquier caso, tanto las relaciones de políticos y periodistas como las funciones del gabinete de prensa van a cambiar y mucho en los próximos años. Desde el momento en que los beneficios de abrazar el concepto de publicness que propone Jeff Jarvis superen a los inconvenientes, todo cambiará. «Publicness builds trust, secrecy doesn’t«. Algo tan sencillo como la franqueza, la accesibilidad y ser público (que no significa no tener intimidad) puede convertir a un político de segunda fila en un cabeza de lista, aumentando su nivel de reconocimiento y reputación.

La reputación importa, y hoy en día la reputación es online, como bien sabe mi amigo Gonzalo, y en política más aún. Bien entrados en el siglo XXI, nuestra clase política debe comprender que el escrutinio de la sociedad no se limita a la interacción con los periodistas y a las campañas electorales. Hoy, el simple hecho de no tener una identidad digital de algún tipo crea una brecha insalvable entre los que están preparados y los que no, y ya no valen respuestas como «no me llama», «no le veo utilidad» o «no sé cómo hacerlo». Hablamos de estar o no estar, así de simple.

Todo cambia para que todo siga igual

La temporada 2010-2011 de radio y televisión ya lleva unos cuantos días y, como reza el título del post, aunque ha habido varios cambios, la situación sigue siendo la misma en nuestros medios de comunicación, con algunos matices.

A nadie le cabrá la menor duda que la noticia del verano (y me atrevería a decir que del año) es la marcha del equipo de Carrusel Deportivo de la Ser a la COPE, con denuncias y guerra de comunicados incluidas. Lo primero que viene a la mente es en qué estarán pensando los directivos de la Ser para haber dejado salir a prácticamente el 100% de componentes de un programa líder e insignia de la cadena. Si bien la marca Carrusel Deportivo sigue en la SER, sus nuevos responsables tienen mucho que trabajar si quieren hacer olvidar a sus predecesores. Y aunque todavía tendremos que ver cómo afecta eso a su audiencia, la SER sí ha recibido ya un golpe muy duro: en su reputación, especialmente online.

Con la incorporación de Paco González, Pepe Domingo y el resto de los antiguos miembros del Carrusel, la COPE ha hecho una apuesta muy fuerte para recuperar el segundo puesto en las audiencia que perdió ante Onda Cero. A la remodelación total del área de deportes, hay que sumar el fichaje de Ernesto Sáenz de Buruaga para el nuevo matinal de la cadena, Así son las mañanas, y los cambios hechos en su parrilla en la programación de tarde y fin de semana. Veremos cómo responden las audiencias, pero sí puedo atestiguar, por fuentes cercanas, que en la nueva COPE superdeportiva, la publicidad está entrando de tal forma que los comerciales no se pueden levantar de la mesa, o al menos es lo que me han dicho.

Las otras grandes cadenas nacionales, RNE, Onda Cero y Punto Radio se mantienen estables, con alguna incorporación como la de Rafael Martínez Simancas en la emisora de Vocento. Esperaremos al próximo Estudio General de Medios para ver si esa política de estabilidad se traduce en mantener audiencias y, sobre todo, para ver en cuántos nuevos oyentes aumenta la nueva COPE.

Esta estabilidad también se produce en el panorama televisivo español. Las cadenas tradicionales, esto es, de La 1 a La Sexta, no hacen grandes cambios ni grandes inversiones de cara a la nueva temporada, apostando cada una de ellas por sus productos autóctonos ya probados (series, cine, deportes, realitys…). Donde si hay movimiento es en el resto del dial de la TDT, con nuevos canales como Nitro o Boing, apostando por las series y la animación o La 10, el canal generalista de Vocento que dirigirá Ángel Expósito.

Pero en nuestro ámbito, donde estará todo el morbo es en ver quién gana la batalla de las tertulias nocturnas. El gato al agua de Intereconomía defiende su primer puesto, como buque insignia de su cadena y con fichajes de renombre como el de Jiménez Losantos. Como aspirantes están La Vuelta al Mundo de Veo7, con sus nuevos presentadores estrella (Buruaga, Luís Herrero, Fermín Bocos y Pedro J. Ramírez que se unen a Carlos Cuesta), y su nueva fórmula de cinco presentadores para cinco días de la semana. Finalmente, queda el Hoy de Iñaki Gabilondo, que ha apostado también por la estabilidad y la fórmula ya conocida.

Veremos cómo se desarrollan las audiencias de aquí a fin de año, tanto en radio como en televisión, y algo mucho más importante, cómo responden los anunciantes a esta nueva configuración del panorama audiovisual español.

Una gran verdad

Y para completar mis últimos posts sobre la desaparición de la prensa escrita, recomiendo leer la entrevista a Ariana Huffington que publican hoy en El País, primera de una recomendable serie sobre periodismo digital. Se dicen muchas cosas jugosas, pero me quedo con esta frase:

P. Algunos de los medios de Rupert Murdoch (The Wall Street Journal y The Times) ya están cobrando por los contenidos, ¿ustedes lo harán o lo harían?

R. Como dice Jeff Jarvis, vivimos en la economía del link (enlace). En la economía del link, los links son la manera de monetizar contenido.

He ahí una enseñanza para todo medio que quiera prosperar en Internet. Y ojo, que eso no quiere decir que los contenidos de pago no sean viables, pero deben ofrecer un valor realmente extra para que el consumidor desee acceder a ellos. Quien entre en Internet pensando que es un nuevo canal regido por las viejas reglas se equivoca.

La desaparición de la prensa escrita (II): Las auténticas víctimas

Cuando hablo de la desaparición de la prensa escrita, me refiero a un proceso gradual que empezará en los próximos años y será mucho más evidente a mediados de esta década. El auge de las tablets y los smartphones va a hacer que cada vez más personas se informen a través de la internet móvil, y si a eso le sumamos que internet ya supera en penetración a la prensa convencional, la única conclusión lógica es que las ventas de periódicos y revistas van a bajar. Quizás no mucho al principio, pero serán descensos continuados, puede que hasta de dos cifras, que harán peligrar la viabilidad de muchas cabeceras.

¿Cómo se puede preparar un medio ante este negro panorama? Trasladando progresivamente su actividad a la red. Movimientos como la unificación de redacciones en ABC son pasos en la dirección correcta para minimizar costes y prepararse para el futuro digital. A su favor, los medios tradicionales cuentan con la reputación de su cabecera offline y una infraestructura humana asentada, con redacciones experimentadas y firmas de nivel, por lo que no deberían tener problemas para hacerse un hueco en el nuevo panorama digital. Será el proceso de transición, como es habitual, lo más duro y lo que separará el polvo de la paja y los medios capaces de adaptarse de los que no.

De todas formas, esta transición digital tendrá consecuencias nefastas en el nivel de los intermediarios. Los kioskos de prensa tal y como los conocemos hoy día tendrán que reconvertirse o desaparecer. Las empresas de distribución perderán una de sus fuentes de ingresos. Las grandes imprentas deberán adaptarse a tiradas cada vez menores, ya que siempre quedará una presencia impresa, aunque sea sólo testimonial. La desaparición de la prensa escrita no afectará tanto a los medios de comunicación como a todos los puestos de trabajo indirectos que genera, que sí se enfrentarán a una auténtica reconversión si no quieren desaparecer.