El poder de una conversación, por Álvaro González-Alorda [VÍDEO]

Ya he puesto en otras ocasiones vídeos de TED en el blog, pero éste es especial porque corresponde a la jornada TEDxSevilla, celebrada en la capital hispalense el pasado 17 de enero. De todas las ponencias que tuvieron lugar, la que más me interesó fue la de Álvaro González-Alorda, autor que vengo siguiendo desde que leí su muy recomendable Los próximos 30 años. En su charla, titulada El poder de una conversación, Gonzalez-Alorda nos explica cómo una conversación puede cambiar por completo tu vida y tu carrera profesional. Espero que la disfrutéis tanto como yo.

 

 

 

Si te gustó este post, compártelo.

Cuando las fotografías eran tesoros

Noche de elecciones de 1948 en el San Francisco Chronicle, del archivo del San Francisco Chronicle via www.newspaperalum.com

 

En los últimos días, Newspaperalum  (podéis acceder a través de Enlaces de interés, arriba a la derecha) está publicando fotografías antiguas de redacciones y periodistas en el siglo pasado, un ejercicio de memoria histórica que debería ser más habitual en la profesión. Viendo esas fotografías, me viene a la mente cómo ha cambiado la tecnología fotográfica en los últimos años y cómo nuestra percepción ha cambiado a su vez.

En lo que se refiere a tecnología, los avances de la ultima década han sido brutales. La popularización de los smartphones con cámara y las cámaras digitales han hecho que hoy se tomen más fotografías que en todo el tiempo desde su invención. Existen aparatos increíbles, capaces de tomar ráfagas de 999 fotografías en poco más de un minuto, una cantidad inaudita para un aparato destinado al mercado doméstico. Las cámaras de hoy en día son, sin ninguna duda, mucho más potentes y mejores que las de antes, pero hay una cosa que se ha perdido. Se ha perdido la magia.

Antes, las fotografías eran un tesoro porque eran raras. Las cámaras fotográficas costaban mucho dinero y el proceso de hacer una y revelarla era muy caro comparado con los estándares actuales. Por todo ello, tener una fotografía significaba mucho, era tener un recuerdo atrapado en el tiempo para siempre, capaz de activar memorias casi olvidadas. Hoy eso ha cambiado por completo.

Se suele decir que los niños de hoy en día tienen más fotos de su primer año que sus padres han tenido en toda su vida, y es muy cierto. Las fotos se han hecho algo tan abundante que han perdido su importancia casi por completo. Flickr, Instagram, Pinterest… son sólo algunas de las redes que han hecho de esta multiplicación de la fotografía su razón de ser, convirtiéndose en el repositorio de nuestra memoria colectiva. Y en esta nueva abundancia (5 mil millones de imágenes sólo en Flickr a noviembre de 2010) destacan aún más los buenos fotógrafos, porque, reconozcámoslo, el 90% de las fotos que tiramos son malas. Por suerte, queda ese 10% de fotos extraordinarias.

A pesar de eso, es un cambio de mentalidad que, visto en perspectiva, da un poco de pena. El conservar como oro en paño una vieja fotografía, arrugada y amarillenta, es algo que las nuevas generaciones no van a conocer y, aunque no es necesariamente malo, sí produce tristeza, la tristeza de ver que las cosas han cambiado para siempre. Y con el tiempo, nadie echará de menos esa sensación porque no la habrán vivido nunca. Sólo quedarán viejas fotografías en blanco y negro que suscitarán curiosidad, pero nada más.

 

 

Si te gustó este post, compártelo.

El periodismo ya no es lo que era

Pocas veces he visto por escrito y con tanta claridad lo que llevo pensando mucho tiempo sobre la profesión periodística, y ha sido Joaquín Vidal quien lo describe mucho mejor de lo que yo seria capaz. Cito (los destacados son míos):

Pero seamos autocríticos. Los periodistas a día de hoy tenemos claro para qué trinchera escribimos y pocos se atreven a salir del carril. Es más fácil ir a tiro hecho que nadar contra corriente. Es más sencillo –y valorado– ir a la rueda de prensa o hacer corrillitos por el Congreso que ir a conferencias y dedicarse a conocer a los verdaderos expertos en los temas. Ya no se habla con los que saben, sino con los jefes de prensa. Está mejor visto llevarte bien con un jefe de prensa –lo siento, chicos, enemigos naturales de la libertad de prensa si quieren hacer bien su trabajo– que ser una mosca cojonera. He visto a queridos compañeros de medios de primera línea estremecerse ante la posibilidad de llevar la contraria o enfadar al director de comunicación de un ministerio. Y aceptar sus condiciones leoninas sin rechistar, más allá de la típica rajada en la parte de atrás de la sala o por los bares”.

Puedes leer su post íntegro aquí.

 

Si te gustó este post, compártelo.

10 reflexiones de Gumersindo Lafuente sobre el futuro del periodismo

Por su interés, reproducimos las reflexiones realizadas por Gumersindo Lafuente sobre el futuro del periodismo en una entrevista realizada por Sergio J. Valera para la Asociación de la Prensa de Madrid.

Es realmente imposible que medios y grupos de comunicación con las estructuras del pasado puedan ser competitivos en el nuevo mercado.

El periodismo tiene que ser crítico, y para ser crítico tiene que ser libre. Y para ser libre no debe perder dinero.

Futuro del periodismo: buenos periodistas con buenas historias y buena utilización de la potencia del nuevo ecosistema para llegar a tus audiencias.

Hoy en día, creo que las redacciones paralelas no tienen ningún sentido. Sí lo tiene mantener equipos especializados en cada cosa.

He visto mucho cinismo de gente que se ha burlado de lo que le ha pasado a “El País” cuando ellos tienen más delito, que han publicado portadas que no eran verdad sabiendo que eran mentira.

Lo que pide la audiencia hoy son productos muy bien hechos y diferentes, con un valor añadido que justifique el tiempo que se dedica a su consumo.

Hace falta un cambio radical en la manera de estructurar las redacciones.

Me parece una tragedia absoluta que las redacciones pierdan talento.

Si tú tienes una gran exclusiva y la pones detrás de un muro de pago, la van a explotar otros y no tú.

Se mira al futuro investigando los nuevos ritos de consumo de la información y buscando apoyos en el mundo de la tecnología y en el mundo de los nuevos negocios.

 

Si te gustó este post, compártelo.

Tres años de EScomunicación

 

Parece que fue ayer y ya han pasado tres años desde que comencé con EScomunicación. Tres años en los que han cambiado muchas cosas en el mundo del periodismo y la tecnología: se han popularizado los smartphones y las redes sociales han pasado a ser algo cotidiano, la crisis económica y publicitaria se ha juntado con la crisis de concepto del modelo periodístico para crear una tormenta perfecta en la que los más perjudicados son los propios periodistas, la movilización ciudadana ha pasado de ser un fenómeno puntual a una constante en todos los ámbitos de la vida diaria…

 

Pero lo que no cambia son las ganas de seguir escribiendo y aprendiendo cada día más, y por eso EScomunicación seguirá adelante durante muuucho tiempo, ahora con nuevo diseño, más sencillo y limpio, que espero os guste. Muchas gracias a todos los lectores, viejos y nuevos que se han sumado recientemente, por acompañarme en estos años y vaya este brindis por los que vienen por delante. ¡Salud!

 

 

Si te gustó este post, compártelo.

La importancia de un buen diseño

Si hay algo que es evidente hoy en día, es que el diseño gráfico es algo fundamental en todos los aspectos de la vida diaria. Estamos rodeados de diseño por todas partes, desde nuestros teléfonos hasta los coches, pasando por todos los electrodomésticos de la cocina o las revistas y periódicos que (todavia) podemos comprar en los kioskos. En la red esto es todavía más evidente, y todos los elementos que forman la World Wide Web han sido pensados y creados por profesionales del diseño gráfico.

 

Esto es lo que un buen diseñador puede conseguir…

 

Cualquier elemento que veas en una página web ha sido diseñado con sumo cuidado. Logos, tipografias, plantillas… todo debe diseñarse pensando en la usabilidad, la legibilidad, la iconicidad y la estética. Nada debe dejarse al azar. Siempre hay excepciones como son los encabezamientos de este blog, perpetrados por un servidor con la mejor intención, pero en general, podemos decir que nos encontramos en el momento de la historia en que más cuidado se ha puesto en el diseño gráfico.

 

Logo-05-Escom40-copia1.jpg
… y esto es lo que consigue un amateur como yo

 

Y no debemos quedarnos en lo virtual nada más. En la inmensa mayoría de los objetos de nuestro alrededor ha participado un diseñador gráfico. Expositores en tres dimensiones, displays, maquetas, folletos, catálogos o embalajes son sólo algunos de los productos en los que ha participado un diseñador. Me vienen a la mente, por ejemplo, los paquetes en los que Amazon envía sus productos, todo un ejemplo de cómo unir funcionalidad y estética.

 

Esto sí que es un buen diseño

 

Todo esto viene a cuenta del aniversario que se producirá mañana jueves, en el que este humilde blog cumplirá tres años ya, y como corresponde a la ocasión, vamos a celebrarlo con un lavado de cara y una nueva plantilla. Porque nunca hay que subestimar la importancia de un buen diseño.

 

 

Si te gusto este post, compártelo.

No se dice curador de contenidos, se dice responsable de contenidos

 

A raíz de este post de Periodismo Ciudadano, he tenido en Linkedin un interesante intercambio de comentarios con mi amigo Pablo Martín, excelente profesional y mejor persona, que me ha llevado a querer hablar sobre ese anglicismo que tan de moda se está poniendo: la curación de contenidos.

 

La curación de contenidos es una traducción literal del inglés, content curation, y se refiere a la figura del curator, que es como se denomina en inglés a los responsables de los museos que dirigen, organizan y seleccionan piezas para exposiciones y que aquí en España se denominan comisarios. Esa labor se ha trasladado al mundo virtual donde, a causa de la sobreabundancia de información, existe la necesidad real de una persona que catalogue, filtre y seleccione de entre toda la información existente lo auténticamente relevante.

 

En España, ni curación ni curar tienen entre ninguno de sus significados recogidos por el Diccionario de la Real Academia de la Lengua nada remotamente parecido a la definición inglesa. Sólo curador puede aceptarse en un sentido muy amplio, toda vez que su primera definición es “que tiene cuidado de algo”, pero no es ni de lejos el equivalente al curator inglés.

 

¿Cómo podríamos traducir o adaptar el término al español? Comisario sería la primera opción, pero no tenemos posibilidad de usarlo como verbo. O al menos no la tendremos hasta que salga la 23ª edición del Diccionario, que acepta el verbo comisariar en el sentido de “organizar una exposición o muestra artística o cultural”. Aunque sea correcto, no creo que vayamos a ver en el corto plazo los términos “comisario de contenidos” o “comisariar contenidos”.

 

Como no podemos esperar a la nueva edición del Diccionario, lo mejor es hacer caso a la Fundación del Español Urgente, que ya en noviembre de 2011, recomendaba utilizar la expresión «responsable de contenidos» para traducir content curator, o usar alguna de sus alternativas como «editor de contenidos» o «gestor de contenidos».

 

Es muy cierto que el lenguaje de la calle va siempre por delante de las academias y los diccionarios pero también es cierto que los anglicismos no nos aportan nada. Cuando son términos sin equivalente en castellano son neologismos y siempre son bienvenidos, como puede ser chatear (que también es una nueva palabra aceptada en la 23ª edición), pero no cuando existen palabras en nuestro idioma que pueden utilizarse para esa función. Así que ya sabes, no se dice curador de contenidos, se dice responsable de contenidos, y no se dice curación de contenidos, se dice edición o gestión de contenidos.

 

 

Si te gustó este post, compártelo.

6 lecciones para la vida que puedes sacar de los videojuegos

Cuando el jugador medio tiene 30 años de edad, lleva jugando como mínimo desde los 18 y casi la mitad de la población gamer son mujeres (47%) podemos afirmar con toda seguridad que los videojuegos ya no son para niños. Alguna vez he hablado de videojuegos en el blog y mi último pique, XCOM: Enemy Unknown, me ha llevado a pensar en lo que puedes aprender jugando. Conozco gente que domina la geografía del Caribe gracias a las horas invertidas en el mítico Pirates! o que no ha cogido una pistola en su vida pero distingue una MP40 de una Thompson sin pestañear por sus sesiones en el Call of Duty. Y aunque estos conocimientos parece que sólo sirven para ganar al Trivial Pursuit, cuando hablo de aprender jugando me refiero a las lecciones para la vida que puedes sacar de los videojuegos.

 

  • Todos empezamos en el primer nivel. Nadie nace sabiendo y todos debemos aprender igual a manejarnos en la vida. No hay ventajas, todos nacemos igual de ignorantes y solo el esfuerzo que pongamos para aprender nos puede llevar al final de la partida o la meta que nos marquemos.
  • La clave del éxito está en el trabajo que hay detrás. Para conseguir el éxito en cualquier tarea que te propongas, ha de haber un trabajo duro detrás. No basta con proponerte algo, has de trabajar e invertir mucho tiempo y esfuerzo para lograr tus objetivos. Quizás serán tareas poco imaginativas y repetitivas, pero esas tareas son la clave para poder alcanzar el éxito.
  • Piensa bien antes de actuar. Actuar basándote en impulsos no suele llevar a buen puerto. Algo tan simple como dedicar cinco minutos a pensar bien lo que vas a hacer puede ahorrarte horas de disgustos por haber hecho algo apresuradamente. En un videojuego siempre puedes comenzar una nueva partida, pero los errores que cometes en la vida quedan contigo para siempre.
  • Solo no puedes, con amigos sí. Esta es una cosa que hemos aprendido todos los que hemos visto Barrio Sesamo, y tanto en videojuegos como en la vida real se cumple una y otra vez. El trabajo en equipo es lo que va a hacer que logres metas imposibles de alcanzar en solitario, y que el resultado conseguido entre todos sea mayor que la suma de las partes.
  • Si te esfuerzas puedes ser lo que quieras ser. Esto es algo muy evidente en los juegos tipo sandbox, que te dan total libertad para hacer lo que quieras, ¿y qué es la vida sino una gran caja de arena? Con trabajo y esfuerzo puedes conseguir cualquier meta que te propongas y alcanzar cualquier meta. Desde conseguir un título universitario hasta la casa de tus sueños, tus objetivos te los marcas tú y solo tú puedes conseguirlos, nadie lo va a hacer por tí.
  • El final es igual para todos, lo importante y divertido es lo que haces en el camino. El final de un videojuego será más o menos igual para todo el mundo, pero el camino hasta él será diferente para cada jugador. En la vida nos ocurre lo mismo, el final es el mismo para todos y lo que realmente importa es lo que haces por el camino. Las cosas que haces, los lugares que visitas, las personas que conoces y se cruzan en tu vida, eso es lo que hace que el trayecto merezca la pena.

 

Datos: The Entertainment Software Association (ESA)

 

 

Si te gusto este post, compártelo.

¿Por qué debemos seguir fiándonos de El País?

 

Durante muchos años, El País ha sido el diario de referencia en España. No sólo era el diario más vendido, sino el más prestigioso y riguroso en sus informaciones. Por desgracia, ya no es así. El ERE que hicieron el año pasado, del que ya hablé aquí, hizo mucho daño entre sus lectores, que vieron a su periódico poner los criterios empresariales por encima de los periodísticos. Pero la puntilla ha sido el fiasco de la foto de Hugo Chávez.

 

Hoy jueves 24 de enero, día del periodista para más inri, El País publicó en su primera edición una supuesta fotografía de Hugo Chávez entubado. Al poco de sacar la edición y publicarla en su página web, las redes sociales se llenaron de comentarios sobre la autenticidad de la fotografía  Al poco tiempo, el diario retiró la fotografía de su página web y anunció que paralizaba la distribución de su edición impresa. La foto era falsa y se la habían colado al que hasta hace poco era el mejor diario de España.

 

Los costes económicos de sacar una nueva edición del periódico se pueden medir, hay quien dice que son 300.000 euros. Pero lo que no se puede medir es el coste en reputación que supone para el diario del grupo Prisa. ¿Qué controles hubo en esa foto? ¿Cuántas personas dieron su visto bueno a una imagen que resultó ser falsa? ¿Qué es lo que ha fallado y por qué los lectores debemos seguir fiándonos de El País?

 

Lo que más duele es que seguro que no ha sido culpa de la plantilla del diario, compuesta por grandes profesionales que saben lo que es el periodismo, sino de una dirección que buscaba un impacto fácil para intentar no perder terreno ante las continuas exclusivas desveladas por su competidor El Mundo. Y en vez de dejar a sus trabajadores hacer lo que mejor saben hacer, que es periodismo, la dirección recurre al sensacionalismo fácil cayendo en errores de novatos. Para El País, ahora queda una larga cuesta arriba para recuperar la confianza de sus lectores y el prestigio que han perdido en una maniobra absurda.

 

Si te gustó este post, compártelo.

Lecturas 2.0 esenciales: Post-Industrial Journalism: Adapting to the present

El Centro Tow de Periodismo Digital publicó a finales del año pasado el estudio Post-Industrial Journalism: Adapting to the present (Periodismo Post-Industrial: Adaptándose al presente), de C.W. Anderson, Emily Bell y Clay Shirky. Ya hablé de él en este post y ahora que he terminado de leerlo es el momento de hacer una reseña en condiciones.

 

 

Qué es el periodismo post-industrial

 

Antes, había una industria del periodismo, que se basaba en los mismos aspectos que la mayoría de industrias: un número relativamente pequeño y coherente de negocios creando su producto con métodos similares frente a la incapacidad de nadie fuera de ese grupo para crear un producto igual que sea competitivo. Todas esas condiciones han saltado por los aires, por eso hablamos de periodismo post-industrial.

 

El periodismo post-industrial es aquel que ya no está condicionado por la proximidad a la maquinaria de producción. Las redacciones de los periódicos estaban cerca de las imprentas por motivos puramente prácticos, para que quien escribía los textos estuviera cerca de la máquina que tenía que imprimirlos. Hoy, gracias a la revolución de la tecnología, esto ya no es necesario.

 

En el periodismo post-industrial, las organizaciones periodísticas actuales van a seguir perdiendo dinero y cuota de mercado y si quieren mantenerse o incluso incrementar su relevancia, tienen que sacar provecho de los nuevos métodos de trabajo y procesos productivos que conlleva la red. Esto supone replantear todos los aspectos organizativos del proceso de creación de la noticia y cambiarlos prácticamente por completo. Este cambio será duro y afecta a todo aquel implicado en la creación y distribución de noticias. Pero si no se cambia, el único camino que le queda a las empresas periodísticas es hacer menos con menos. No hay solución para esta crisis que pueda mantener los viejos modelos.

 

 

El periodismo importa

 

El periodismo informa a los ciudadanos, ayuda a dar forma a la opinión pública, expone la corrupción y hace que políticos y empresas rindan cuentas ante la sociedad. El periodismo tiene un papel irreemplazable en la economía de mercado y las politicas democráticas. Como mantiene la FAPE, sin periodismo no hay democracia. Hay que proteger y mantener al periodismo pero, por las razones que hemos visto, no será sin cambios. No hay manera de preservar la práctica periodística tal y como se ha venido haciendo en los últimos 50 años. Simplemente, no es posible.

 

Hay muchos tipos de periodismo y no todos merecen la misma consideración. Pero lo que distingue al periodismo de cualquier otra actividad comercial son las hard news, las noticias de alcance, aquellas que Lord Northcliffe definía como “lo que alguien, en algún sitio, no quiere ver impreso”. Ese tipo de noticias son la que justifican todos los intentos por ayudar a que los medios puedan sobrevivir en la era del periodismo post-industrial.

 

Y no hay un manual claro para sobrevivir. Cualquier forma de mantener los costes por debajo de los beneficios es correcta, sea en una organización grande o pequeña, generalista o especializada, con o sin ánimo de lucro. Lo único que hay claro es que el modelo que ha funcionado durante décadas para la mayoría de organizaciones periodísticas – entidades comerciales que amortizan los gastos de redacción con el dinero de la publicidad – está en serios problemas.

 

 

Internet rompe con la subvención publicitaria

 

Una obviedad que nunca se destaca mucho es que los anunciantes no tienen ningún interés especial en subvencionar organizaciones periodísticas. El nexo entre el sueldo de los periodistas y los beneficios publicitarios siempre fue una consecuencia de la habilidad de las organizaciones para conseguir beneficios tras amortizar los costes, generalmente muy altos. En el siglo pasado se decía que un periódico que funcionara bien era una máquina de imprimir dinero. Hoy, ya no es así.

 

La red ha cambiado por completo las reglas de juego. Cuando alguien quiere leer noticias puede hacerlo en la pantalla de su móvil, tablet u ordenador, o puede imprimir lo que quiere leer antes que pagar por ese texto impreso. Y cada vez más, cuando alguien quiere escuchar un audio o ver un vídeo, utiliza la infraestructura por la que paga conscientemente (internet) antes que aquella por lo que no paga de manera tangible (el espectro radiofónico o televisivo).

 

Es posible que todavía haya maneras de maximizar o incluso aumentar el beneficio de la publicidad en las organizaciones periodísticas tradicionales, pero es dudoso que alguien encuentre una fórmula que pueda ser válida y, al mismo tiempo, no imitable en la red. Todos los hechos llevan a la conclusión de que el poder de las organizaciones periodísticas sobre los anunciantes va desapareciendo; desde que la red existe, se está produciendo un giro en el valor de la publicidad, cuyo valor neto en la red es mayor para el anunciante que para el medio, cuando antes era al revés. Y cuando las reglas de juego cambian así, no vale la misma forma de jugar que has usado siempre.

 

 

Reestructurarse es una obligación

 

Todo ello lleva a dos conclusiones. Primero, las noticias tienen que ser más baratas de producir, y segundo, esa reducción del coste debe acompañarse de una reestructuración de los procesos y organizaciones periodísticas. Muchos medios se llenan la boca con el mantra de “hacer más con menos” pero no tienen en cuenta que la parte de “con menos” es algo a lo que se van a ver forzados más tarde o más temprano. Por ello, ha que potenciar lo antes posible la parte de “hacer más” aprovechando las nuevas formas que ofrece la red de hacer periodismo.

 

Estos cambios son traumáticos, nadie lo duda, y van a modificar radicalmente la vida y hábitos de trabajo de todos los actores envueltos en la creación y distribución de noticias. Pero si no se acometen esos cambios, la reducción de dinero para la producción de periodismo por la caída de la publicidad se traducirá en que hay que “hacer menos con menos”. No hay solución para la actual crisis del periodismo que permita preservar los viejos modelos. Simplemente, no la hay.

 

Esto es sólo un breve resumen de algunas de las tesis de este estudio, que me ha parecido de los mejores que he leído sobre el estado actual de la industria periodística y las posibilidades de futuro que tiene ante sí. Considero que es una lectura muy esclarecedora y que puede servir a muchos compañeros de profesión que todavía piensan que existen varitas mágicas. Las organizaciones periodísticas de esta década serán muy diferentes a las de épocas anteriores y aunque las bases de la profesión periodística sean las mismas, los periodistas no pueden ignorar que ya no trabajan en organizaciones sólidas e inmutables a los avatares externos.

 

 

Si te gustó este post, compártelo.