Videojuegos gratuitos: el modelo Freemium

Llevo ya unos cuantos días reenganchado al Lord of the Rings Online, también conocido como LOTRO, explorando de nuevo los parajes de la Tierra Media y retomando un juego que abandoné a primeros de año. ¿Por qué he vuelto? Porque ha pasado a ser gratuito, siguiendo a otros juegos de su género (MMORPG), y confirmando una tendencia para juegos y aplicaciones, el modelo freemium, que será uno de los más importantes en el futuro, y voy a explicar por qué.

 

La industria del videojuego es una de las más prósperas en todo el mundo y los segmentos que más están creciendo son online ambos, los juegos casuales con publicidad y los juegos de rol masivos multijugador gratuitos. En ambos casos, el acceso al videojuego es sin coste alguno (en todo caso, el tiempo que tardes en registrarte, descargar el cliente e instalar el juego) y ofrecen una serie de servicios básicos a cambio de nada. ¿Cómo pueden ser rentables entonces? Mediante microtransacciones, pequeños pagos puntuales por ciertos elementos de juego, desde mejoras cosméticas hasta paquetes de misiones o zonas exclusivas.

Esta modalidad se denomina freemium, al combinar lo mejor de un modelo gratuito (free) y otro de pago por contenidos (premium). En el mundo de los videojuegos, ha servido para rescatar algunos MMORPG que no han alcanzado la rentabilidad siendo de pago, como Dungeons and Dragons Online o, en el caso de LOTRO, para ampliar su población de jugadores después de tres años y vivir una “segunda juventud”. Otros juegos como Champions Online también han anunciado que pasarán a ser gratuitos, y otros como Guild Wars apostaron por este modelo directamente desde su concepción.

En cuanto a los juegos casual, Farmville es el rey indiscutible, tal y como hablamos hace unos meses, aunque hay otros competidores como Mafia Wars, Texas Hold’em Poker o Nightclub City. Todos estos juegos están integrados en Facebook y utilizan también el sistema de microtransacciones para sacar beneficio de sus millones de jugadores, a los que animan a implicar a sus amigos en el juego, aprovechando las conexiones de la red social.

En todos estos casos, el porcentaje de jugadores que realmente gasta dinero en los juegos es mínimo, pero es más que suficiente para que sean rentables, por el volumen de personas que participa en ellos. Si sólo paga un 1% de los jugadores, no es lo mismo que sean 100.000 que 1.000.000; interesa llegar al máximo posible de personas para que ese 1% sea lo mayor posible, y ahí es donde entra la gratuidad. Siendo gratis, ¿a quién no le gustaría visitar la Tierra Media?

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