Los gabinetes de prensa (VI): El cuaderno

Cuando entré a trabajar en el Congreso, una de las cosas que me enseñaron, a la que al principio no veía ninguna utilidad, era la de apuntar cada gestión realizada en un cuaderno común, donde cualquiera podía ver los trabajos realizados durante el día. A medida que fue pasando el tiempo, me dí cuenta que era una labor mucho más útil de lo que parece a simple vista.

En un gabinete de prensa como el nuestro, con una única “cuenta”, apuntar las cosas en el cuaderno era la forma de generar el informe de actividad. Nosotros no nos encargamos del clipping y el seguimiento de nuestras acciones, salvo casos puntuales, y es muy fácil olvidarse de una petición ya gestionada cuando realizas decenas a lo largo de la semana. Gracias al cuaderno, en cualquier momento podías repasar la actividad del gabinete y comprobar qué medios te piden más cosas y cuáles sólo te consultan ocasionalmente, entre otras muchas posibilidades.

El cuaderno fue sustituido por un fichero informático, pero su utilidad permanece y ahora no importa si has estado ausente o estás de turno intensivo, con un vistazo al fichero estás al día de todas las gestiones y actividades del gabinete. Esto es muy importante también de cara a los medios, ya que el poder tener precedentes de tu trato con ellos te permite actuar de una u otra manera, según los intereses del gabinete y los objetivos de tu política de comunicación.

Gracias al cuaderno hemos podido realizar informes cualitativos y cuantitativos de actividad contrarreloj, hemos identificado una serie de personas non gratas ante las que actuar con especial cautela o, simplemente, hemos podido guardar las apariencias ante un periodista cuando nos pregunta “cómo va lo suyo”. Nunca te enseñarán esto en ningún MBA o seminario, pero te recomiendo que tengas siempre un cuaderno a mano.