Por qué la formación continua debería importarte

El mundo de la comunicación está experimentado una serie de cambios cuyo futuro nadie se atreve a predecir. La crisis económica global unida a los cambios en los hábitos de consumo de información que ha traído la nueva era digital hacen que nos encontremos casi ante una «nueva frontera», un territorio inexplorado en el que puede pasar cualquier cosa. Y de hecho, va a ser así, es tontería negarlo.

Para los que nos dedicamos a la comunicación, es un momento crítico. Las empresas intentan mantener sus márgenes de beneficios, a pesar de la caída de audiencia e inversión publicitaria y la manera más fácil es recortar plantilla tirando de los redactores con más tiempo en la empresa, que salen más caros que contratar tres becarios que hagan su trabajo. Hay muchos casos y las cifras de paro entre la profesión periodística son terroríficas.

Es una injusticia, sí, pero también es un aviso para navegantes. Hoy día, una persona en los 40 está obligada a aprender y adaptarse a las nuevas tecnologías o el valor que aporte a su empresa será tan poco que, más tarde o más temprano, ésta prescindirá de sus servicios. Y aquellos que se van a incorporar al mercado laboral también tienen que aprender y adaptarse, o no serán capaces de destacar entre la multitud y acceder a un puesto de trabajo.

Por eso, la formación continua es algo que tiene que importarte, tengas la edad que tengas. Esto parece de sentido común, pero en el mundillo de la comunicación y del periodismo hay mucho divismo. El primer paso es tener humildad para reconocer que siempre hay alguien que sabe más que tú y del que puedes aprender y, a partir de ahí, hay que preocuparse por aumentar tus conocimientos. Libros, cursos, seminarios, todo vale para continuar formándote, ni siquiera hace falta que consigas un diploma. En mi caso, el mismo hecho de adquirir mi dominio y haber implementado la versión 1.5 de EScomunicación que ahora estás leyendo, ya me ha permitido aprender cosas nuevas, que quizás pueda aplicar en un futuro en mi profesión. La formación continua no es asistir a cursos y doctorarse (aunque eso también ayuda), es estar dispuesto a aprender cada día y tener una mentalidad abierta para expandir y mejorar tus aptitudes laborales. Especialmente en el mundillo de la comunicación, el futuro pertenecerá a los que estén preparados y ya no puedes permitirte no estarlo.

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