Empezó el curso político…

… y puede ser bastante movidito. El verano fue, como cada año, bastante vacío de eventos, hasta que explotó la polémica de Mélilla y tuvimos entretenimiento durante días y días, con apariciones estelares de ex-presidentes incluidas. Normalmente, este tipo de sucesos no suele sobrevivir hasta septiembre, pero habrá que ver si las críticas del PP a las actuaciones de Moratinos y Rubalcaba tendrán continuidad en el Congreso de los Diputados y, lo más importante, si una vez que acabe el Ramadán, volveremos a tener incidentes.

Hoy, el foco ya se ha desplazado desde Melilla a otros asuntos. Por un lado, tenemos la crisis de Gobierno que Zapatero ha postergado durante la presidencia española de la Unión Europea. El anuncio de Corbacho de que pasará a las listas del PSC ha motivado que la rumorología funcione a todo trapo, implicando cada vez a más ministerios y dirigentes socialistas. De momento, sólo el Presidente del Gobierno sabe (o debería saber) qué piensa hacer, y tengo curiosidad por ver cómo presentará esta remodelación de su gabinete, que tantas veces le ha pedido la oposición.

Pero la primera cita fuerte de aquí a fin de año es el 29 de septiembre, con la huelga general. Si bien Méndez y Toxo están haciendo pedagogía de la huelga en todos los medios de comunicación, habrá que ver cuál es el respaldo final que tiene la convocatoria y, en un segundo plano, cómo quedará la relación entre Gobierno y sindicatos después de la misma. La otra fecha fuerte es el 28 de noviembre con las elecciones en Cataluña, en la que el PSOE sí se juega bastante más. Entre el PSC que está a la greña con el PSOE, ERC que está cada día más radicalizada en las cosas que hace desde la Generalitat y CiU que confía en volver a gobernar después de siete años en la oposición, la campaña electoral catalana va a ser muy entretenida.

Y no hay que olvidar el asunto más importante que marcará la actualidad política hasta 2011: los Presupuestos Generales del Estado. Las negociaciones que ha empezado el PSOE con el PNV son la esperanza de un Ejecutivo que se ha quedado solo ante la crisis después de haberla negado mucho tiempo, pero esas negociaciones son sobre el filo de la navaja, pues pueden dar al traste con el pacto de Gobierno entre PSE y PP en el País Vasco.

Zapatero no puede permitirse que los Presupuestos de 2011 no salgan adelante. Una derrota tan grande casi le obligaría a convocar elecciones anticipadas, pero es el riesgo de haberse sometido a la geometría variable en lugar de buscar acuerdos firmes para toda la legislatura con otros grupos parlamentarios. La cuestión es qué precio está dispuesto a pagar por ello.

Como se ve, el nuevo curso político viene calentito, y eso que no hemos mencionado la disputa entre Tomás Gómez y Trinidad Jiménez por ser el candidato en Madrid, la eternamente retrasada renovación del Tribunal Constitucional o las elecciones municipales y autonómicas de 2011, que caerán en mayo previsiblemente y marcarán cualquier decisión política que se tome en los partidos en estos meses. ¿Alguien quería tranquilidad?