Crisis económica y comunicación política

Hoy los datos del paro nos indican que tenemos 24.188 desempleados menos en abril, rompiendo la tendencia al alza de los últimos meses y ofreciendo un respiro momentáneo al Gobierno. No vamos a entrar a analizar si este descenso es fruto de la recuperación de la economía o tan sólo refleja lo fuertemente estacionalizado que es nuestro mercado de trabajo, pero sí vamos a hablar de la crisis y cómo PSOE y PP actúan ante la misma desde el punto de vista de la comunicación.

En este sentido, y para terminar con el tema de las cifras del paro, el dato de abril, además de ser el primero positivo desde hace ocho meses, tiene el dudoso honor de haber sido objeto de una filtración. Tras la polémica surgida con la filtración accidental de la última Encuesta de Población Activa, no comprendo por qué al Gobierno le interesa filtrar intencionadamente el paro de abril en el día del Trabajo. Primero, porque el impacto mediático tampoco ha sido tanto y lo que ha hecho ha sido restar importancia a las cifras oficiales conocidas hoy y molestar a los sindicatos. Y en segundo lugar, porque la cifra de abril tampoco es como para tirar cohetes si la comparamos con la evolución histórica del mes, además de que es un ascenso mínimo frente al empleo destruido en el último año y medio. Aún así, esperemos por nuestro bien que sea el inicio de un cambio de tendencia. Ahora, a hablar de comunicación.

El PSOE y el Ejecutivo cometieron un error de comunicación intentando negar la crisis en sus primeras fases. Ya cuando hablamos de la comunicación de crisis, dijimos que no se puede perder demasiado tiempo estudiando los datos y pensando tu reacción. A esto hay que añadir otro consejo clave que el Gobierno no cumplió: No intentes camuflar la verdad u ocultarla, aunque sea perjudicial. Si en vez de estarse meses buscando sinónimos para no decir la palabra crisis («desaceleración», «meses de dificultades», «empeoramiento de la situación»…), se hubiese transmitido desde un primer momento – incluso desde un segundo o tercer momento – el mensaje de que «estamos ante una crisis y vamos a trabajar para solucionarla», no habría quedado en la opinión pública la sensación de que el Gobierno está aislado y no ve lo que pasa en la calle.

A esta percepción se une otra más reciente, en este 2010 con cifras de paro récord y futuras subidas de impuestos. En muchas ocasiones, la comunicación son principalmente gestos, y el plan de austeridad del Gobierno aprobado recientemente es un gesto insuficiente. Estamos ante una crisis económica como nunca ha sufrido este país y el gesto de recortar Direcciones Generales no es suficiente. El Ejecutivo se niega a recortar ministerios como ha aprobado el Congreso porque no quiere admitir este hecho, y eso es un error. Comunicativamente, la opinión pública es más propensa a perdonar equivocaciones que empecinamientos. Quizás después de la Presidencia Europea de la Unión Europea Zapatero afronte este necesario recorte, pero de momento, ni todas las acciones del mundo pueden igualarse a ese gesto.

Por su parte, el PP ha comprobado como la realidad de la crisis ha superado las peores previsiones, pero no está siendo capaz de de comunicar su alternativa. Es posible que el exceso de repetición en los primeros momentos, finales de 2007 y primera mitad de 2008, del mensaje de la proximidad de la crisis jugase en su contra. Como la sociedad todavía no estaba experimentando en sus carnes la crisis, el PP se convertía en el proverbial pajaro de mal agüero. Al fin y al cabo, a nadie le gusta escuchar malas noticias, sobre todo cuando la calle no percibía la dureza de la situación.

Además, surgieron un tema tras otro (Estatuto de Cataluña, renovación de Rajoy tras la derrota en las generales de 2008, Gürtel, aborto, terrorismo…) que no han permitido al PP centrar su mensaje en la economía excepto en períodos limitados de tiempo. De hecho, en lo que a comunicación se refiere, tiene que poder transmitir la idoneidad de su apoyo a las diferentes medidas del Gobierno, intentando contrarrestar el mensaje de que «no arrima el hombro», o su rechazo a las mismas, para diferenciarse del PSOE y no quedar también como responsable de la crisis.

Mañana Zapatero y Rajoy se reunirán en La Moncloa, 18 meses después de su último encuentro, y ya las declaraciones hechas hoy al respecto de dirigentes socialistas y populares no parecen mostrar signos de que ninguno vaya a variar sus posiciones. Y lo más triste ya lo apunta Fernando Garea: No han tardado en reunirse para hablar de las ayudas a Grecia cuando ha pasado año y medio sin que se reúnan para buscar formas de que España salga de la crisis. Y cuando no hay acciones, no hay política de comunicación que valga

 

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