¿Debe el periodista hacer públicas sus opiniones? Debate entre Bill Keller y Glenn Greenwald

 

 

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A través de la Asociación de la Prensa de Madrid, he llegado a este apasionante debate en el que el periodista del New York Times y antiguo director del diario Bill Keller desafía a Glenn Greenwald, el periodista que reveló las filtraciones de Edward Snowden, a un intercambio de ideas sobre el estado actual y el futuro de la profesión, abordando temas tan candentes como si los periodistas deben ser transparentes en sus ideas políticas o no es necesario que los lectores las conozcan. A continuación, os resumo lo más interesante, a mi juicio, de dicho debate.

Keller comienza señalando que ambos han llegado al periodismo desde diferentes tradiciones. Mientras que el antiguo director del NYT ha pasado su carrera trabajando en periódicos, primando un periodismo agresivo aunque imparcial en el que los periodistas debían guardar sus opiniones a no ser que trabajaran en las páginas de opinión, Greenwald proviene de una tradición más activista -primero como abogado, luego como bloguero y columnista y pronto en un nuevo medio financiado por el fundador de eBay-, y todo lo que escribe parte de un punto de vista determinado.

En este sentido, para Greenwald no hay duda de que los medios de comunicación establecidos, incluyendo por supuesto al New York Times, han realizado un periodismo excelente en las últimas décadas, pero que el modelo del periodista que obvia sus percepciones subjetivas, sus opiniones, también ha producido mucho periodismo de baja calidad y algunos hábitos perniciosos que debilitan a la profesión. Si un periodista tiene miedo de expresar cualquier opinión y se limita a sentencias declarativas tipo “X ha dicho Y” nunca encontraremos noticias que contengan frases como “X ha dicho Y y eso es falso”.

[pullquote]Keller no define su trabajo como periodista por decir a los lectores lo que él piensa, o lo que ellos deben pensar, sino por contar lo que los lectores necesitan saber para decidir por ellos mismos[/pullquote]

Pero más allá de este debate, Greenwald subraya que los únicos parámetros que deben importarnos a la hora de valorar el periodismo son la exactitud y la credibilidad. En su opinión, desvelar antes que ocultar los valores del periodista ayuda a un periodismo más honesto, pero ningún periodismo tiene auténtico valor si no descansa sobre los cimientos de los hechos, las pruebas y la verificación. Proclamar que periodistas que muestran sus valores no pueden hacer buen periodismo es tan poco válido como decir que los periodistas que no lo hacen tampoco pueden. A priori, las opiniones de un periodista no tienen que influir en la calidad de su trabajo periodístico.

Ante esto, Bill Keller subraya que, si bien ahora trabaja en la sección de opinión, cuando era director del NYT y periodista de calle, por decirlo de alguna manera, no definía su trabajo por decir a los lectores lo que él pensaba, o lo que ellos debían pensar, sino por contar lo que los lectores necesitan saber para decidir por ellos mismos. También denuncia el simplismo al afirmar que si un periodista, por ejemplo, no usa la palabra “tortura” en una información, está fallando un test de valor o encubriendo algo.

Greenwald contesta que ocultar la posición ideológica del periodista le da más “manga ancha” para manipular su trabajo porque el lector no conoce esa posición y por tanto no puede tenerla en cuenta a la hora de formar su opinión. El periodismo debe informar al público de hechos ciertos y vitales, y tiene la capacidad única de ser un contrapeso del poder, y para él cualquier regla no escrita que interfiera con esos dos aspectos debe ser descartada.

[pullquote]Greenwald destaca que su visión del periodismo requiere tanto de ecuanimidad como de respeto a los hechos, y piensa que eso se consigue mejor siendo honesto acerca de las opiniones del periodista[/pullquote]

Keller introduce otro debate cuando cita una entrevista a Greenwald en la que éste se refiere a que la cobertura de asuntos gubernamentales o de otras grandes instituciones va a cambiar por la omnipresencia del contenido digital, que hace posible que personas como Edward Snowden o Bradley Manning hayan dado pie a las noticias más importantes de los últimos años. Para Keller, no basta solo con eso, también hay que estar dispuesta a arriesgarlo todo. Las mismas herramientas digitales que hacen tan sencillas las filtraciones también hacen muy difícil evitar ser pillado. Por eso, sostiene, sigue teniendo gran importancia el periodismo de investigación que cultiva fuentes durante meses o años frente a personas singulares que deciden confiar a un periodista o un medio la información confidencial a la que tienen acceso.

Glenn Greenwald asegura a su vez que, junto a nuevas tecnologías que mejoren la privacidad, valientes como Manning y Snowden son cruciales para arrojar luz sobre algunos asuntos oscuros. No debería requerir un gran valor o sacrificio desvelar actos ilícitos del gobierno hechos en medio del secreto, pero es así. Y para Greenwald eso es un inmenso problema de la democracia, uno para el que todos los periodistas deberían estar unidos y luchar.

Volviendo al tema de la imparcialidad, Keller destaca que es una aspiración legítima del periodismo, hoy más que nunca, pues vivimos en un mundo en el que el público tiende a prestar atención a los medios afines a su opinión. Es muy fácil sentirse informado leyendo y escuchando a los medios de “tu cuerda” y no encontrar nunca informaciones que desafíen tus puntos de vista y tus prejuicios.

Greenwald termina el debate destacando que su visión del periodismo requiere tanto de ecuanimidad como de respeto a los hechos, y que piensa que eso se consigue mejor conociendo las opiniones del periodista, en vez de usar un punto de vista desde ningún sitio que implica falsamente que los periodistas están por encima de los puntos de vista normales.

Este es un pequeño resumen del debate, que puedes encontrar íntegramente en su versión original en inglés aquí. Hay muchos más asuntos que han tratado en el debate original, y os animo a que lo leáis, pues aborda cuestiones que están en la misma raíz del periodismo y que son vitales para su futuro.

Fotografías: Wikipedia

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