El vínculo entre periodistas y ciudadanos

Aunque no se hable mucho de él, no hay nada más sagrado que el vínculo entre los periodistas y los ciudadanos. Lo vimos hace poco cuando recordábamos los elementos esenciales del periodismo: El periodismo debe lealtad ante todo a los ciudadanos y es a ellos a los que debe rendir cuentas, y en esa relación, hay que procurar no cometer el grave error de confundir a los ciudadanos con clientes.

Los ciudadanos no son clientes de los periodistas, porque los periodistas no les están vendiendo noticias o contenidos de ningún tipo. Los periodistas están cumpliendo con su obligación de buscar la verdad y dar a los ciudadanos la información que necesitan para ser libres y capaces de gobernarse a sí mismos y, en esa labor, construyen un vínculo con los ciudadanos. Ese vínculo se basa en sus valores, juicios, autoridad, coraje, profesionalidad, compromiso y muchos otros factores, que son los que hacen que al final un ciudadano se decante por un medio de comunicación o por otro. Ese vínculo es el que luego las empresas periodísticas pueden usar para obtener beneficios publicitarios.

Se produce así una suerte de triángulo amoroso, en el que sus tres vértices están ocupados por el periodista, el ciudadano y el anunciante. El periodista y el ciudadano tienen el vínculo del que hemos hablado anteriormente; el anunciante quiere llegar al ciudadano y aprovecha ese vínculo para ello, y el periodista usa el interés del anunciante para mantenerse económicamente y poder continuar con su labor para el ciudadano. El problema es que el vínculo entre periodistas y ciudadanos se ha quebrado por muchas y diversas razones: la politización de los medios o que se dé más importancia al anunciante que al ciudadano son algunas de ellas, y por eso los periodistas son los profesionales peor valorados. La reconstrucción de ese vínculo va a ser díficil, pero es lo que deben hacer los medios de comunicación del futuro si quieren tener alguna posibilidad de prosperar.

 

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