¿Para qué sirve una portada?

Una cosa que tengo comprobada cuando me pongo a consultar información en la red es que no hay un término medio en cuanto a las portadas. O sólo veo la portada o no la veo en absoluto, pasando directamente a las noticias que me interesan. Cuando quiero hacerme una visión general de por dónde va la actualidad, ojeo las portadas o home pages de los principales medios en internet. Si lo que quiero es informarme sobre algo concreto, no pasaré por la portada sino que iré a la noticia que quiero leer. Y eso me ha llevado a preguntarme para qué sirve realmente una portada. En la era de las recomendaciones sociales, ¿importan para algo las portadas o son una costumbre que se mantiene aunque esté en desuso?

Parto de la premisa de que soy un gran consumidor de información, tanto por razones laborales como por gusto. Si nos atenemos a la tipología establecida recientemente por Enrique Dans, seria incluso un originador, porque todos los contenidos que veo interesantes los comparto, haciendo una labor de gestión de contenidos que si me sigues en Twitter o Facebook habrás podido comprobar. Por tanto, parece razonable que las home pages sean para mí o bien lo único que consulto cuando necesito una idea general, o algo que nunca visito porque no deseo generalidades.

Las portadas en internet son una continuación de las de la prensa escrita. Para un periódico la portada es fundamental, es lo que puede hacer que te elijan frente a tu competencia y es donde destacas las noticias más importantes de tu edición. En internet, los medios han duplicado ese comportamiento y lo han llevado a extremos casi ridículos. Lo que en papel es un cuadrito de publicidad, en internet son anuncios que tapan las noticias y banners colocados a lo largo de la página. Si en papel hay entre tres y cinco noticias, en internet se ponen en la portada todas las que hagan falta. No hay límites, no pasa nada si es una portada más larga que un día sin pan. Hace algún tiempo, escríbi sobre cómo los medios competían para ver quién la tiene más larga, y esta es la tabla-resumen de aquel post.

 

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Nadie es capaz de leerse esas portadas kilométricas y dudo sinceramente que sirvan para algo más que para dar imagen de marca, aunque sea una imagen que deje mucho que desear. Si hay algo que han traído las redes sociales es que es más fácil compartir contenidos que nunca y, como ocurre en la vida offline, la gente se fía más de lo que le recomiendan sus amigos que de otra cosa. Por eso, los botones de compartir son un elemento esencial para todo medio de comunicación. Estoy seguro que el tráfico que generan las redes sociales hacia una noticia es mucho mayor del que pueda llegar a través de una home page. La portada ya no es imprescindible, porque podemos acceder directamente al contenido que queremos ver. Los medios siguen manteniéndola, pero ¿hasta cuándo?

 

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