La formación que debe tener un periodista

 

Hay mucho prejuicio en torno al periodismo. Muchas personas piensan que saben de periodismo y que pueden dar lecciones magistrales a periodistas en ejercicio. Seguramente piensan que para trabajar como periodista sólo hacen falta ganas. Pues no. El periodista tiene que tener una formación específica y complementarla con el ejercicio de la profesión, porque el periodismo también es un oficio y el olfato periodístico no se puede aprender leyendo.

 

Pero la carrera de periodismo no puede ser una carrera hinchada con decenas de asignaturas de escasa aplicación en el mundo real. Y no se puede enseñar a usar un tipometro en las facultades de periodismo modernas. Ya era una antigualla cuando estudiaba yo en el año 95, pero que todavía se enseñe a usarlo cuando ahora toda la maquetación se hace por ordenador no tiene nombre.

 

Todo lo que aprenda un estudiante de periodismo en clase debe estar orientado a su futuro laboral y ese futuro pasa ahora por la red. Los estudiantes deben saber manejarse en redes sociales, deben saber manejar las métricas de visitas de una web y deben ser capaces de crear un texto, un audio o un vídeo de la información que estén cubriendo y utilizar el más conveniente para ella, entre otras habilidades digitales.

 

A un periodista ya no le vale únicamente con saber escribir. Pero es que tiene que saber escribir. No se pueden tener faltas de ortografía ni erratas en un texto. Es la línea roja que debe tener un periodista. Las palabras son nuestra herramienta de trabajo y debemos saber usarlas. El lenguaje de los SMS no cabe en un texto periodístico y las faltas de ortografía mucho menos.

 

Finalmente, la formación tiene que ser continua. No vale con terminar la carrera y despreocuparse totalmente hasta la jubilación. Estamos obligados a reciclarnos constantemente, más aún en momentos como los actuales, en los que el periodismo se enfrenta a una crisis no sólo económica sino existencial. El periodista debe leer a todas horas, debe molestarse en aprender herramientas nuevas, debe experimentar, debe investigar siempre para mejorar su oficio. Y la excusa de «no tengo tiempo» no es válida. El día tiene 24 horas para todo el mundo. Si no puedes emplear alguna de ellas en formarte, es que tus prioridades son otras.

 

Foto: Universidad Complutense

 

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