El tiempo es oro…

… y en la sociedad de la información y las nuevas tecnologías, más que nunca. De ahí que la economía de la atención se haya convertido en el nuevo paradigma a aplicar. Acuñado por Michael Goldhaber, el término «economía de la atención» implica que en un contexto de sobreabundancia de información, el bien más preciado pasa a ser la atención del usuario y es en ese punto cuando se valora no sólo las páginas que visitamos, sino cuánto tiempo pasamos en ellas y a dónde vamos desde allí.

De ahí que, dentro de las tres D, la Diferenciación sea crucial. En la jungla de Internet, sólo los que puedan ofrecer un valor distinto a lo que ofrezcan los demás podrán destacar y conseguir seguidores. El concepto seguidor no se limita aquí a que alguien siga tus informaciones o, en el mundo no virtual, compre tu publicación o escuche tu radio. El seguidor es el usuario que se identifica con y participa en tu web, además de esperar tus actualizaciones y tener en cuenta tus recomendaciones. El seguidor, por tanto, no es un sujeto pasivo sino activo, con el cual interactúas y recibes un retorno constante de tus acciones.

Hay muchos blogs que se sustentan de sus seguidores, y no me refiero a beneficio económico, sino al beneficio de la interacción entre el creador y sus seguidores, que motiva al creador a continuar aunque no se gane la vida con ello. Cualquier medio de comunicación o empresa que quiera triunfar en internet hará bien en cuidar a sus seguidores, por eso cobra tanta importancia la ORM (online reputation management, gestión de reputación online) o la figura del community manager, y esto es así por que en la economía de la atención, los seguidores son el nuevo share, como pueden corroborar los usuarios de Twitter, o Google, que también ha implementado esa función en Blogger.

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