La hora de cierre es cosa del pasado

 

Una de las cosas que han conseguido los avances tecnológicos es que podemos acceder a la información en cualquier momento, desde cualquier lugar. Ya no necesitas esperar a la hora en punto para escucharlo en la radio o al día siguiente para leerlo en el periódico, hoy puedes seguirlo en directo a través de tu móvil, tu tablet o tu ordenador. En otras palabras, ha desaparecido la hora de cierre.

 

Para el periodista que trabaja en la web, la hora de cierre no existe. Publicas cuando estás listo para publicar, no estás obligado a terminar para mandarlo a imprenta, ni dependes de las señales horarias para contarlo. Publicas en el momento que has terminado la historia y no antes. Cuando la audiencia puede acceder a tu contenido a cualquier hora, ya no necesitas restringirte a un horario determinado.

 

Televisiones, radios y, sobre todo, revistas y periódicos están obligados a ofrecer la información a intervalos determinados y eso les hace tener hora de cierre. Pero cuando estás en la web, esas limitaciones desaparecen. Seguimos ajustándonos a unos horarios por convención y costumbre, pero si tienes a gente en tu redacción las 24 horas, puedes publicar en cualquier momento de esas 24 horas. No tienes por qué tener la misma noticia en tu portada desde la noche hasta la mañana siguiente.

 

También hay que saber aprovechar el no tener hora de cierre. Hay que tener autocontrol y disciplina para no postergar una historia innecesariamente, cuando son temas atemporales, y constancia y dedicación para actualizar las historias de más rabiosa actualidad. Todo para poder mantener el flujo informativo en la red las 24 horas del día. Internet es ya la primera fuente de información para los norteamericanos menores de 30 años y no me cabe duda que en Europa no estaremos muy atrás. El tiempo de los viejos medios se está acabando y la hora de cierre es cosa del pasado.