Así es mi dieta informativa

Como seguramente sepas si has leído algo de EScomunicación, sostengo que vivimos en una era de sobreabundancia de información. Nunca en toda la historia de la humanidad se ha generado tanta información, tan rápido y de tantas fuentes. El pasar de la escasez a la abundancia ha cambiado los hábitos de consumo de información de muchas personas y es por eso que ya podemos hablar de la dieta informativa.

 

 

La dieta informativa es algo que todos debemos plantearnos en algún momento. Ante la avalancha de información que nos inunda por todos los medios y canales posibles, hay que elegir con cuidado nuestras fuentes de información. En caso contrario, podemos caer en un consumo excesivo de información, “una suerte de obesidad informativa”, tal y como escribe Mancini en un post de Amphibia, que fue quien me descubrió el concepto de dieta informativa, usado a su vez por Clay Johnson en The Information Diet, un libro que está en mi pila de lecturas 2.0 pendientes.

 

Por eso, y siguiendo el ejemplo de Julio Alonso, voy a haceros partícipes de mi dieta informativa. No pienso que sea la mejor o la más adecuada, pero para mí ha demostrado ser la idónea para estar informado de todos los temas que me interesan. No es una dieta adecuada para todo el mundo, pero es un modelo que podéis utilizar para configurar vuestra propia dieta.

 

Para empezar, hay que decir que en mi consumo de información utilizo el smartphone en la mayoría de momentos que no estoy frente al PC, tanto por las notificaciones como para consultar mis fuentes. Se puede tener una dieta informativa saludable sin un teléfono inteligente, pero te limitará más al estar obligado a conectarte a un ordenador para ello.

 

Mi dieta informativa se sustenta en dos pilares fundamentales: Google Reader y Twitter. El primero lo tengo configurado con más de 180 suscripciones a diferentes páginas y blogs, organizadas en 11 carpetas diferentes. Esto se traduce en que cada dos horas puedo tener de 20 a 40 elementos para leer, dependiendo del día y el momento.

 

  • Las carpetas más revisadas son las dedicadas a Comunicación y Tecnología, donde tengo siempre a mano las noticias más importantes sobre estos temas de páginas de España y América.
  • Tengo otras carpetas dedicadas a temas “serios” como Android, Economía o Politica, pero una dieta informativa completa no estaría equilibrada sin un poco de humor y para eso tengo carpetas como Humor, Varios o Viñetas.
  • Finalmente, completo el Reader con dos carpetas dedicadas a aficiones como los Comics o la Televisión.

 

Consulto el Reader muy a menudo a lo largo del día, revisando las carpetas que más me interesen en cada momento. Con este lector de feeds me mantengo informado de los temas que me interesan profesionalmente y personalmente y constituye el plato principal de mi dieta informativa.

 

Para complementar ese plato y muchas veces mejorarlo, utilizo Twitter. Gracias a la red de microblogging estoy enterado en tiempo real de lo que sucede en los campos más diversos y me sirve también para descubrir nuevas fuentes de información. Sigo a más de 300 cuentas, en las que podemos distinguir varios grupos:

 

  • Las cuentas de amigos y familiares las sigo por razones obvias, aunque siempre pueden sorprenderme en un momento dado con un enlace curioso o interesante, y hay algunos que lo hacen muy a menudo.
  • Sigo también muchas cuentas de periodistas y políticos, para poder estar al tanto de lo que se cuece en mi profesión. He comprobado en más de una ocasión como gracias a Twitter me entero de cosas antes que por los medios tradicionales y casi siempre es gracias a ellos.
  • En mi timeline hay muchas cuentas dedicadas a la tecnología, la comunicación y la web 2.0, a través de las cuales estoy al tanto de todo lo que sucede en el mundillo. Desde las últimas novedades de Android hasta recomendaciones para community managers, pasando por consejos sobre SEO o marketing.
  • Finalmente, el resto de la gente que sigo está enfocado a mi ocio o mis aficiones, con humoristas, escritores, videjojuegos, actores, escritores, series de televisión y algunas cuentas que sólo podemos definir como inclasificables.

 

Pero mi dieta informativa no se sustenta sólo en el 2.0. En lo que se refiere a 1.0, leo como mínimo dos periódicos diarios, normalmente El País y El Mundo, y hago zapping por las cadenas de radio cuando me levanto y cuando me acuesto. Con esas cucharadas de 1.0 completo mi dieta informativa.

 

¿Y cuál es la tuya?