Adolescentes a los 30

Un tema que regresa cíclicamente a los foros políticos españoles es la alternancia en el poder y la conveniencia de imitar el modelo americano de dos mandatos. Tenemos una democracia todavía bastante joven, con tan sólo cinco presidentes del Gobierno desde 1978, de los cuales Adolfo Suárez tuvo que dimitir por falta de apoyos, Calvo-Sotelo ni siquiera se volvió a presentar y Felipe González no dejó de presentarse por el PSOE hasta que perdió… Sólo Aznar se retiro voluntariamente de la política y queda por ver qué hara Zapatero en 2012.

Creo que nadie puede discutir las bondades de imitar el modelo americano y limitar las presidencias del Gobierno a dos mandatos, consecutivos o no. Eso permitiría a la clase política una muy necesaria renovación, con nuevas caras y (con suerte) nuevas ideas. Pero, como tantas cosas en el ordenamiento jurídico español, haría falta un consenso muy amplio entre todas las fuerzas políticas, ya que esta limitación de mandatos tendría que incorporarse a una Ley Orgánica, y la Ley adecuada es la Ley Electoral. Pero la reforma de la Ley Electoral es un melón que ningún partido quiere abrir, excepto IU, porque significaría salir perdiendo en el reparto de votos (excepto en el caso de IU, de nuevo).

Cuando podamos abordar esta reforma y, más aún, cuando se pueda abordar sin luchas políticas la reforma de la Constitución para temas como la sucesión de la corona o la ampliación de los períodos de sesiones de Congreso y Senado, podremos empezar a hablar de que la democracia en España está más que consolidada y madura. Hasta entonces, aún somos unos adolescentes, a pesar de pasar de los 30…