El viejo orden cambió, supéralo

Continuamos con las tendencias sobre el futuro de las noticias examinadas por Ken Doctor en Newsonomics y hoy nos paramos en la que quizás sea la más cruda de todas. Para la prensa imprensa, el viejo mundo de las noticias se fue y hay que superarlo, queramos o no.

 

 

Una cosa es segura. El cambio tecnológico y la transformación digital era algo demasiado extraño para que las empresas periodísticas pudieran asimilarlo y actuar en consecuencia. Por eso, habiendo fallado en reformarse y reestructurarse cuando tenían tiempo y dinero para hacerlo, han ayudado a sembrar las semillas de su actual proceso de autodestrucción.

Es duro, pero hasta que no aceptemos que el viejo mundo se fue, no podremos avanzar y comenzar el difícil trabajo que es construir el nuevo mundo de las noticias, en el que el papel no es ni puede ser el principal soporte de la información. Los periódicos son un anacronismo, un producto caro y nada ecológico que nos ofrece las noticias de ayer.  Antes, tenían su razón de ser, pero las posibilidades que nos da hoy la sociedad de la información han convertido a la prensa escrita en algo obsoleto, al menos en su versión diaria.

A todo esto hay que sumar una revolución de la publicidad. Los anunciantes se están desplazando a la web y la porción de los medios impresos en la tarta publicitaria disminuye sin cesar. En general, internet funciona mejor que los medios tradicionales para muchos anunciantes, porque hace más y más fácilmente.

Además, está el hecho incontrovertible de que cuando tu competencia no cobra, es difícil hacer que los consumidores paguen por tu producto. Hay bastante contenido gratuito y de la calidad suficiente para que la mayoría de los lectores queden satisfechos.  Esto no quiere decir que el periodismo de calidad esté también condenado a desaparecer, porque no se puede asociar el continente al contenido. Seguirá habiendo periodismo de calidad en las webs, en las radios, en las televisiones y en los medios impresos que sobrevivan.

En resumen, la mayoría de empresas periodísticas han fallado en adaptarse y comprender que deben basarse en generar noticias e información, no en imprimir periódicos. Para eso están las imprentas.

 

Y en la próxima entrega: El arte de usar el contenido de otros.

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