Hay que tener cuidado cuando llueve

Viniendo hoy para el trabajo me ha tocado luchar contra la lluvia y el viento, y el primer tema de conversación con los compañeros en la oficina ha sido el invierno tan invernal que tenemos encima. Eso me ha hecho pensar en cómo el clima sigue gobernando nuestras vidas, incluso en un campo a priori tan ajeno como la comunicación.

Se dice que en las antiguas batallas navales, daba igual el poder de tu flota si el viento no soplaba a tu favor, y en este campo ocurre exactamente lo mismo. Toda una estrategia de comunicación puede irse al traste por un mal timing y no tener en cuenta por dónde sopla el viento. Por ejemplo, por mucho que hayas trabajado en la convocatoria de un evento (rueda de prensa, exposición, seminario…), si no tienes en cuenta el resto de eventos que pueda haber el día de tu convocatoria, te expones a que la actualidad te pase por encima. No puedes convocar una rueda de prensa de una empresa de construcción el mismo día que hay una cumbre de Ministros de Fomento de la Unión Europea, de la misma forma que no puedes presentar una cuenta de resultados de una empresa de telefonía móvil en Madrid si se está celebrando el Mobile World Congress en Barcelona.

Hay que ser conscientes, continuando con la metáfora del clima, de si llueve o hace sol y planear tus acciones de acuerdo con esos datos, buscando siempre los momentos de «buen tiempo», en los que tu acción de comunicación tenga el máximo impacto. Esto, que es de sentido común, no siempre es posible por presiones de todo tipo, pero es labor del experto en comunicación explicar que a veces, con la que está cayendo, es mejor dejarlo para mañana.