Cuatro ideas sobre el cierre de Megaupload

Ahora que ya han pasado unos días desde el cierre de Megaupload y todas sus páginas derivadas por parte del FBI, es el momento de hacer un análisis en frío de lo que esto supone. Hay quien lo considera el primer disparo de la próxima ciberguerra y para otros es simplemente, meter en la cárcel a unos cuantos chorizos. Como siempre, nadie tiene la verdad absoluta pero sí hay una serie de ideas que podemos sacar del cierre de Megaupload:

  • Alguna razón hay para sospechar de Megaupload. Nadie apoya a los que se lucran mediante el tráfico de archivos protegidos por derechos de autor y la actitud de Kim ‘Dotcom’, que incentivaba a los uploaders y vivía entre lujos extravagantes, no ayuda a que sintamos simpatía por él. Ahora será un juez quien determine si su actividad era ilegal o no, que es cómo debe ser.
  • El cierre de Megaupload es un mazazo para los defensores de la cultura libre y da un argumento muy poderoso a quienes quieren seguir como hasta ahora. Desde el pasado día 19, es mucho más difícil defender sistemas de intercambio de archivos, el almacenaje en la nube o la eliminación del DRM. No olvidemos que la internet que conocemos hoy en día está basada en el software libre y en compartir y enlazar información sin restricciones.
  • Sienta un precedente muy peligroso. ¿Qué ocurre con otras compañías de alojamiento de archivos como Sendspace o Rapidshare? ¿O con otras más especializadas en almacenaje en la nube como Dropbox o Minus, o incluso con las dedicadas a compartir documentos como Scribd o Slideshare? Los usuarios ahora ya no tenemos garantías sobre nuestros archivos alojados en la nube y menos si Estados Unidos sigue actuando como sheriff mundial, con esa mentalidad de frontera tan norteamericana.
  • No va a conseguir nada. ¿Realmente alguien cree que, por ejemplo, va a subir la venta de discos por el cierre de Megaupload o que la gente retornará a las salas de cine en masa? Quienes no tenían intención de pasar por caja seguirán sin pasar por caja y aquellos que pagan seguirán haciéndolo. Mientras no haya alternativas legales, asequibles y con una experiencia de usuario razonable, no se podrá invertir esa tendencia.