La erosión de la pirámide de los contenidos

El siempre recomendable Seth Godin publicó hace unos días un interesante post titulado The erosion of the paid media pyramid, que me pareció particularmente interesante, y quería compartirlo con los lectores del blog. En él, Godin analiza la pirámide de valor de los contenidos según su precio:

Así, nos encontramos en la base con los contenidos gratuitos, que normalmente sirven para llamar la atención sobre el producto y conseguir futuras ventas. Son los trailers de las películas, los capítulos de muestra, los singles promocionales o la actuación en televisión.

Los contenidos de masas son los contenidos, hasta ahora, más reconocibles, y por los que el público paga. La entrada al cine, el libro, el CD… Durante todo el siglo XX y parte del XXI, los contenidos de masas han sido el motor de la cultura popular y de toda la industria cultural.

Los contenidos exclusivos son aquellos contenidos mas difíciles de conseguir y, por tanto, más caros. Son las ediciones de coleccionista, los CD de lujo, las impresiones limitadas…  Y finalmente, tenemos los contenidos únicos, aquellos realmente caros y extraordinarios, como puede ser un concierto privado, un cuadro único, un libro dedicado por el autor…

¿Qué ocurre con esta pirámide? Que las cosas han cambiado y mucho. Hoy, cualquier persona puede publicar y todos podemos ser creadores. No se necesita una discográfica para sacar un disco ni una editorial para sacar un libro. Como consecuencia, la oferta de contenidos se ha multiplicado exponencialmente y la competencia entre los creadores ha aumentado en igual medida.

Por ello, la atención es el factor más importante a la hora de distribuir tu contenido. La posibilidad de que te compren sólo existe si te conocen. Si a esto le sumamos que el coste de hacer copias de tu contenido (la clave para fijar el precio de los contenidos de masas) se ha reducido prácticamente a cero, no ha de extrañarnos que la pirámide de los contenidos se haya convertido en esto:

La pirámide se erosiona y los contenidos de masas son cada vez menores, porque cada vez menos gente está dispuesta a pagar por ellos cuando hay más contenidos gratuitos. Este fenómeno es el que ha llevado a extremos como el canon digital o la ley Sinde, intentos inútiles de mantener modelos de negocio obsoletos en vez de evolucionar y adaptarse al mercado.

De hecho, todas esas maniobras están evitando que se fijen en el segmento que crece, el de aquellos consumidores de contenidos (los auténticos fans, los seguidores) que sí están dispuestos a subir en la pirámide y quieren contenidos exclusivos. ¿Serán suficientes para compensar el dinero perdido en los productos de masas? Por supuesto que no, pero nadie dijo nunca que la vida sea justa.